GNU/Linux sigue adoleciendo de facilidad de uso

Tux, i love u, but...

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La verdad es que siempre he sido muy fanboy de Linux y de toda la comunidad que en torno a él se conglomera. Me gustan mucho las distribuciones modernas y pienso que, según mi humilde entender, se está convirtiendo poco a poco en un sistema operativo con fabulosas opciones de mercado en el ámbito doméstico y, también, en el mundo laboral corporativo. Sin embargo, y desde un punto de vista más que objetivo, creo que sigue teniendo determinados aspectos un tanto ásperos a nivel práctico.

Ayer se murió mi portátil grande (de tamaño). Era un Acer chungo que tenía veinte mil años y, la verdad, había pasado por millones de batallas, formateos, cambios de hardware, añadidos varios y más putadas. El ordenador es viejo y, para más ende, con teclado en portugués y una tarjeta WiFi en placa que funcionaba a veces no y a a veces tampoco. El pobre había sufrido un inmejorable Windows XP durante todo este tiempo.

Bueno, muerto eres, se acabó; te desgracio vivo y, ya de paso, te voy a meter la última distro de Ubuntu para que te pongas bonito y me dejes tirar unos cuantos años más contigo, aunque sea para lo básico, que no necesito más de ti, corazón.

Me descargo la última versión de Ubuntu, la quemo en un cedé y me la llevo al aparato. Arranco y se inicia la instalación; todo correcto al más mínimo detalle. Configuro las particiones de root, home y swap con sus respectivos sistemas de archivo, asigno el espacio, determino mi configuración de teclado, configuro el nombre de la máquina y, también, el de usuario y su contraseña correspondiente. El tema va a las mil maravillas.

De pronto, sucede algo inesperado: tras completar la instalación, el ordenador no arranca, se queda atontado, sin decir nada y con la pantalla negra y un bonito cursor pixelado parpadeando en monocromo. ¿Qué demonios?

Instalo el sistema una, dos y hasta tres veces más, cambiando configuraciones y variando asignaciones de espacio, sistemas de archivo, particionados, etcétera. Nada de nada; sigue haciendo lo mismo, se me queda colgado en un arranque normal, en modo depuración y hasta haciendo el test de memoria. ¡Qué cosa más rara! Esto va a ser la tarjeta wireless que va mal y me bloquea el proceso: la desactivo, pero todo sigue igual.

Llegó un momento en que mis conocimientos no daban más de sí. Es posible que siendo un gurú en temas de hardware, controladores y configuraciones linuxeras habría podido solventar el asunto de una manera más que elegante, pero no todos aquellos que nos sentamos delante de un ordenador tenemos que conocer los entresijos del kernel del sistema, la herencia de ensamblados que necesitan los aparatos para funcionar o las librerías necesarias para hacer correr un determinado controlador.

La solución fue harto sencilla, a la par que frustrante: instalar una versión de prueba de Windows 7 que ruló de perlas desde el primer cuadro de diálogo de instalación hasta la última actualización del sistema. Y esto es lo que no me parece lógico y normal.

Si GNU/Linux se quiere comer una buena porción de la tarta de chocolate que representan los sistemas operativos actuales, tiene que hacer de tripas corazón y asumir que el mercado casero informático no está dispuesto a lidiar con negras consolas de texto, compilaciones de paquetes de instalación o rutas de acceso imposibles. El hecho de una mayor robustez, una seguridad inmejorable y un precio nulo no va a ser nunca una buena baza a favor para la gente de a pie. No todos aman el software libre, algunos quieren no volverse locos para instalar un programa descargado de Internet. Como decía Bill Gates en sus tiempos mozos, «que lo tuyo sea mejor no importa, ¿no te das cuenta?».

Frases con historia (XV)

He viajado a lo largo y ancho de este país y he hablado con las personas más preparadas y puedo asegurar que el procesamiento de datos es una moda pasajera que no durará más de un año.

Editor mercantil de Prentice Hall, 1957.

Poniéndote en hora vía DCF77

Cobertura mínima DCF77

Cobertura mínima DCF77

Si tienes un reloj despertador o una estación meteorológica de la marca Oregon Scientific seguramente sepas ya de qué vamos a hablar en esta entrada. Y no es que sea la única firma en utilizar esta tecnología, pero sí que es la más prestigiosa y la que tiene productos más asequibles a nuestros bolsillos de una calidad y diseño muy aceptable.

DCF77 es una estación de radio alemana que emite una frecuencia patrón o, lo que es lo mismo, una frecuencia, a través de las ondas de radio, que guarda una relación conocida con un patrón o modelo fijo. En este caso, lo que emite DCF77 es una señal horaria de onda larga (o baja frecuencia) a 77,5 kHz generada a partir de relojes atómicos. Es por ello que nuestros relojes de pulsera (y otros), sólo aquellos que soportan esta tecnología, se ponen en hora ellos solitos prácticamente todos los días, cambios de horario de verano incluidos, con un error inferior a ±0,1 segundos.

La estación DCF77, sita en Mainflingen, Frankfurt (Alemania), emite su señal con un alcance de, más o menos, 2.000 kilómetros de radio, en condiciones óptimas meteorológicas y libre de interferencias. Eso hace que todos los relojes preparados de prácticamente toda Europa se sincronicen al unísono, llegando incluso, por la noche, al norte de África, oeste de Rusia y a un cachito del noroeste de Turquía. Eso es la teoría, porque en algunos puntos de España falla más que una escopeta de feria y le cuesta Dios y ayuda enganchar la señal dentro de una vivienda. El propio manual de instrucciones de los aparatos aconseja alejarlos de interferencias eléctricas y asomarlos a la ventana para pillar cacho. Un sinvivir dependiendo del instrumento utilizado.

La estación DCF77

La estación DCF77

La emisión transporta una secuencia de 511 bits de tamaño en una señal modulada sobre una portadora que se repite cada minuto y que transmite datos como la hora y la fecha actual o la situación del horario de verano europeo, entre otros como bits de paridad, de identificación del emisor, de segundos intercalares o de señales de emergencia para Protección Civil, esto último aún en proceso experimental.

Este servicio se estructura como un código decimal, transformado a binario para su envío, que representa la hora civil (ajustes de horario veraniego incluidos) del siguiente minuto al actual. Por ejemplo, durante la hora 23:59 del 31 de diciembre de 2011, la hora transmitida codificada fue la del día 1 de enero de 2012 a las 00:00. Los minutos se codifican en los segundos 21 a 28, las horas durante los segundos 29 a 34 y la fecha en los segundos 36 a 58. Calcula años bisiestos y zonas UTC. Se puede ver una tabla muy exacta, bit a bit, en la entrada para este tema de Wikipedia (en inglés).

DCF77 lleva dando servicio, como estación de frecuencia patrón desde 1959, aunque la información de fecha y hora se añadió en 1973. Desde aquel entonces pone nuestros relojes en hora, con puntualidad británica (bueno, alemana en este caso), cada minuto.

Los receptores DCF77 no son exclusivos de las marcas de relojes, pues es posible fabricarse uno en plan low cost con un microcontrolador PIC y una pantallita LCD. Desde la web RedesMadrid.com nos instruyen cómo construir el aparato, esquema de circuito incluido y código fuente en hexadecimal para grabar en el PIC también. En el siguiente vídeo se puede comprobar cómo funciona este invento y lo correctamente que se sincroniza cuando le llega la señal (en el segundo 0:24).

Funcionamiento de sincronismo

Por lo tanto, una tecnología un tanto de pedales pero que funciona decentemente. Cuando los relojes se conecten vía 3G a Internet, iremos por la calle todos con la misma hora, y ya no valdrá aquello de «es que tengo el reloj retrasado, disculpe la tardanza». Sincronización, ubicación y localización constantes, las tres máximas del gran hermano que nos vigila desde vaya usted a saber dónde.

teknoPLOF! INTO alt-tab #3

teknoPLOF! INTO alt-tab

teknoPLOF! INTO alt-tab

teknoPLOF! en alt-tab publica su tercera entrada. En este caso hablamos de SOPA (que no sopa) y comentamos, explicado para torpes e incapaces absolutos, las bases de lo que la ley americana más restrictiva con respecto a Internet quiere conseguir.

Un bombardeo contra la libertad de expresión y un sinsentido absurdo al más puro estilo estadounidense.

Podéis leer el post, vía alt-tab, aquí: http://alt-tab.com.ar/sopa-para-torpes/

Leekspin: de cómo un meme puede hacerte rico cualquier día

Loituma girl

Loituma girl

Lo cierto es que los meme, o fenómenos de Internet, pululan por la Red a diario y, muchas veces, pasan desapercibidos por los profanos cuando dan el salto a la televisión o a otros medios en forma de pequeños guiños sólo para la audiencia más selecta. También es verdad que, en numerosas ocasiones, estos fenómenos resucitan autores, intérpretes o celebridades olvidadas, como sucedió con el reciente «Trololó» de Edward Khill, un cantante sesentero de la Unión Soviética que vio más o menos realzada su carrera gracias al tema ‘Indeed, I am very glad that I finally am returning home’ y su dinámica distribución virtual.

Ello no es nuevo y viene pasando desde los albores del friquerío internauta. Es el caso, pues, del meme conocido como Leekspin o, también, Loituma girl, una chorrada del copón de Aviñón que proporcionó (y proporciona) pingües beneficios a los autores originales de la cargante musiquilla, así como también al dibujo animado que la acompaña.

Leekspin fue, originalmente (abril de 2006), un simple flash de cuatro fotogramas que se repiten acompañados de una música de fondo. La imágenes muestran al personaje Orihime Inoue de la serie manga japonesa ‘Bleach‘, adaptada posteriormente al anime. Orihime es una chica amable, simpática y sensible, a la par que ingenua y muy soñadora. Los fotogramas extraídos para el meme fueron tomados del segundo episodio de la serie anime (alrededor de los minutos 12 ó 13) y muestran a la muchacha girando un puerro. En el original japonés se dice que es una cebolla de Gales, pero el doblaje americano lo identifica como un puerro; de ahí el nombre del mene: leek (puerro) y spin (girar algo o hacer girar). Desde luego, un puerro parece; y vaya usted a saber que coño es una cebolla de Gales.

A continuación podemos ver un vídeo embebido que recoge la animación original. Si alguien desea ver el flash primigenio, existe una web en la que se puede consultar a modo de bucle infinito y asaz rallante, por cierto.

Leekspin original

La pista musical que contiene la animación se corresponde con la segunda mitad de la quinta estrofa y la sexta estrofa completa del tema ‘Ievan Polkka‘, una canción popular finlandesa, basada en música tradicional y, en este caso, interpretada por el cuarteto Loituma, un conjunto que combina la música tradicional vocal del país con sonidos del kantele. Evidentemente, el nombre del grupo inspiró la segunda denominación del meme: Loituma girl, hoy día casi más conocida que Leekspin.

En el siguiente vídeo podemos ver una actuación original del grupo interpretando la cancioncita de marras. La verdad es que es un tema bastante agradable, y está muy bien cantado, pero a mí el solo hecho de escucharlo ya me produce escalofríos y unas ganas desesperadas de ponerme a girar puerros como un loco.

Actuación de Loituma

En fin, el caso es que a principios de julio de 2006, apenas tres meses después de la primera difusión del memeel grupo Loituma obtuvo un resurgimiento desorbitado de su popularidad, pero no sólo en Finlandia, sino a nivel mundial. Y eso para un conjunto local que canta música popular es mucho resurgir.

Miles de cartas de nuevos fanes llegaron desde todo el planeta, su página web acumuló un tráfico enorme en semanas, las emisoras de radio reproducían el hipnótico clip, los vídeos, remixes y parodias se multiplicaban en la Red como champiñones y los componentes de Loituma eran invitados continuamente a entrevistas.

En el mes de agosto del año 2006, la empresa Jamba!, proveedora alemana de tonos para teléfonos móviles, comenzó a vender un vídeo de una preciosa burra antropomorfa que canta y baila la canción de Loituma, pero a una velocidad revolucionada. El tema se comercializa como ‘Dolly Song‘ y genera dividendos para el grupo a ritmo de doble clic.

Otro vídeo similar apareció en el «Top 100» de Google Video en enero de 2007, y la melodía también fue utilizada por la compañía holandesa de energía Eneco para un anuncio de publicidad comercial en televisión, reportando, por supuesto, regalías a sus creadores.

Pero eso no es todo, la empresa alemana Wrigley Company usó la canción en un anuncio de chicles, la compañía rumana Romtelecom la utilizó para promocionar su servicio de televisión por satélite, McDonald’s para su McCafé en la televisión húngara, la inglesa Ready Brek para un anuncio de cereales y la empresa holandesa Artiq Mobile lanzó un sitio web donde la gente podía subir vídeos caseros parodiando a la chica Loituma. Etcétera, etcétera, etcétera. Y todo ello bajo tacatún tacatún: euro tras euro para el grupo finlandés.

Incluso la Operación Leakspin (año 2010), de los Anónimos concentrados en 4chan, que pretendía divulgar los documentos acallados y potencialmente importantes de WikiLeaks, tomó su nombre del meme internetero. Y hasta en la famosa serie animada ‘Phineas y Ferb’ parodiaban a Loituma girl haciendo girar un puerro durante una canción de J-Pop, en el capítulo «Tuyo el verano es». Ver y oír a renglón seguido. Más pasta (o fama quizás).

Giramiento de puerro a modo de guiño

Vamos, que a un adolescente (probablemente ruso, pero no se sabe con seguridad) con mucho tiempo libre se le ocurre mezclar parte del tema de Loituma con una torda manganera girando un puerro, y el resto del mundo se rinde a sus pies. Y no sólo eso, el cuarteto finlandés se hace de oro a cuenta de versiones, comerciales, anuncios publicitarios, cuñas radiofónicas, tonos celulares y demás.

¡Viva Internet y la cultura friqui! Lo dicho, anda con cuidado al subir algo a la Red porque, el día de mañana, te puedes convertir en alguien relevante, forrado de dinero hasta las cartolas y henchido de fama inesperada. Nadie sabe como funciona el fenómeno meme pero, el día menos pensado, te hace rico y te transforma en alguien importante para la humanidad. Lo de importante lo he escrito con minúsculas, ¿o no?

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