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3108 Day 2010

BlogDay 2010
¿Y por qué el 31 de agosto? Pues porque “3108″ (31 del 08) se asemeja mucho a la escritura, algo leet, de la palabra ”BLOG”.
Para este primer BlogDay en el que participo he seleccionado cinco weblogs de mi más de un centenar de feeds sindicados que, por una cosa o por otra, me acompañan a diario en estos últimos tiempos. Mi intención era realizar una selección de mi quinteto favorito, pero los favoritos son tan favoritos y tan conocidos que el factor sorpresa quedaba por los suelos. Así que me quedo con los que siguen, que también son preferidos pero quizás no tan excepcionalmente famosos (algunos).
He aquí, pues, mis cinco blogs elegidos para este día. (Omitiré enlazar nada que no sea el blog en cuestión para no robar protagonismo al sitio en sí).
1. Dando por culo.
Un blog de humor que descubrí hace poco y que me apasiona, ya que representa una socarronería muy a lo 4chan (más light, eso sí), con mucho meme y mucho ingenio inteligente y divertido. 100% recomendado.
2. alt-tab.
Por supuesto en mi lista no podía faltar este weblog argentino que es uno de mis favoritos desde antes, incluso, de que teknoPLOF! existiera. Mi sorpresa vino cuando su autor, Guillermo, me dedicó un post al que debo agradecer la mayor parte del tráfico en este sitio que viene desde el otro lado del Atlántico. Por todo ello, y agradeciendo las reseñas que de él he recibido, su web está en esta relación.
3. Nostalgia 80.
El auténtico blog de la nostalgia ochentera. Para todos aquellos que vivimos nuestra infancia en esos años, este sitio es el recuerdo y la morriña que nos catapulta al pasado para hacernos recordar momentos tan entrañables como el anuncio de los Pezqueñines, el juego Golden Axe, la serie ‘Salvados por la campana’ o el Autocross, entre otros cuantos millones de cosas más que no sé cómo estos chicos son capaces de recordar, la verdad.
4. Landing Short.
Un blog sobre aviación y aeronáutica. Dicho así parece cualquier cosa; pues no. A mí, que nunca en mi vida me había preocupado el tema del vuelo, me ha enganchado tanto este sitio que babeo esperando a que se cuelgue un nuevo vídeo de esos impresionantes que sólo él sabe mostrar. Además, al autor se le aprecia tan emocionado escribiendo sobre cockpits, flaps, vectores y demás, que, aunque la mitad de las veces no me entere de la mayoría de los términos técnicos, disfruto como un enano investigando sobre ellos y poniéndome al día. Este blog ha sabido despertar en mí una afición que no tenía. Un 10 sobre 10.
5. 140 Geek.
El hermano pequeño de Punto Geek que resume en breves píldoras la actualidad geek y los consejos tecnológicos más actuales. Un blog que, cuando nació, no creí que fuera a ser tan frecuentemente actualizado pero que, visto lo visto, me tengo que quitar el sombrero ante estos pedazo de blogueros digitales por su dedicación y su perseverancia. Lo más importante, lo más interesante y lo mejor del estilo de vida geek en formato breve, de consumo rápido pero nutritivo.
Y hasta aquí mi lista de este año. Un gran saludo a todos y un muy buen día del blogger.
El software Híspalis de la Guardia Civil cada vez genera más controversia

GDT de la Guardia Civil
Híspalis funciona basándose en el identificador hash de los archivos compartidos en las redes de pares más utilizadas (eDonkey y FastTrack). Hash es un algoritmo matemático que devuelve un código identificador único para cada archivo informático, de tal manera que, aunque cambie el nombre del fichero, el código sigue siendo el mismo, por lo que las artimañas de los pederastas para esconder su material a la hora de compartirlo caen en saco roto.
La Guardia Civil española, en el momento de echar a andar a su Híspalis, disponía de 50.000 imágenes y vídeos de contenido pedófilo debidamente organizados y catalogados por grupos, que eran el resultado de años de investigación e incautación de material de este tipo a los infractores. Se tuvo en cuenta, de forma pionera, una serie de parámetros capaces de clasificar e identificar el amplio espectro de imágenes pedófilas que se mueven en la Red. Así, por ejemplo, algunas de las categorías de clasificación que se pueden encontrar son “niños menores y mayores de siete años con sexo explícito”, “imágenes pedófilas por raza”, “imágenes fotográficas y vídeo” o “imágenes por lugar de aparición”.
Una vez ordenado el material, el mayor escollo que tuvo que salvar la Guardia Civil fue el de identificar uno por uno todos lo ficheros mediante el indicador alfanumérico que proporcional la función hash; algo así como etiquetar cada contenido por su “ADN digital”. Superado este arduo trabajo, sólo quedaba poner a trabajar a Híspalis para que, automáticamente, se conectara a los diversos servidores P2P y comenzara a filtrar imágenes y vídeos en función del identificador hash de cada uno, fichando los contenidos ilegales y extrayendo la dirección IP de la máquina que los comparte para, posteriormente, acudir a los proveedores de acceso para identificar al pedófilo y proceder a su captura.
Lo que aparentemente es una muy buena herramienta para luchar contra el ciberdelito más execrable, parece que, con el transcurrir de los años y su utilización en diversas operaciones policiales, no está siendo vista con muy buenos ojos por la comunidad internauta. Detecciones erróneas, vulneración de derechos y abuso de poder son las alegaciones más comunes que se levantan contra Híspalis y su uso, según los afectados, un tanto al margen de la ley. Todo ello, unido a la reciente aparición de Nautilus, una versión de Híspalis desarrollada para la red Ares Galaxy, ha hecho saltar todas alarmas. ¿Qué es lo que está motivando esta postura?
Parecen existir diversos errores de planteamiento en el momento de ejecutar un rastreo sobre redes P2P. Esta serie de errores la podemos resumir en la siguiente lista:
- Detrás de una IP pública pueden existir uno o varios ordenadores, esto es, uno o varios usuarios.
- La IP pública identifica al titular de una conexión, no al infractor.
- La aparición de una IP pública en un metadato de pornografía infantil no determina la efectiva difusión ni el dolo.
- Una fuente P2P sin difusión efectiva es un metadato, un dato que apunta hacia el dato original, que puede existir o no. Por tanto, no determina su existencia.
- Las redes P2P están llenas de metadatos falsos que generan una extensa marea negra de pornografía infantil.
- Con los actuales procedimientos de investigación, es imposible distinguir un dato libidinoso, imprudente o falso.
- El artículo 189.1.b pena el dolo, no la imprudencia.
El artículo 189.1.b del Código Penal español considera un delito de corrupción de menores la producción, venta, distribución, exhibición o facilitación de la producción, facilitación de la venta, facilitación de la distribución o facilitación de la exhibición de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad. Lo que también es cierto es que este artículo requiere de dos elementos para consolidar su aplicación: la efectiva difusión y el ánimo libidinoso, dolo o intencionalidad. Esto significa que, para que exista delito, se debe demostrar fehacientemente que el contenido ha sido difundido o distribuido y, además, que la intención ha sido deliberada y lujuriosa. Dos asuntos difíciles de matizar y que pueden generar errores de cálculo.
El problema resulta de partir de la falsa premisa de que una dirección IP se corresponde con un usuario único. Para nada una IP puede ser considerada el DNI digital de un usuario, pues existen redes corporativas y empresariales en las que decenas de personas comparten una IP pública, cibercafés anónimos, redes Wi-Fi públicas o sin proteger debidamente, foneras, servidores proxy, virus troyanos, etcétera. Además, y como segunda gran pega, la información que ofrece un metadato acerca de un usuario en una red de pares no es para nada indicativo de difusión dolosa y libidinosa, ya que la multitud de archivos pedófilos escondidos bajo una apariencia normal puede hacer que un internauta poco experimentado almacene (y, por tanto, comparta) material ilegal sin prácticamente conocimiento de ello.
Lo cierto es que se ha comprobado que un alto número de descargas de pornografía infantil son accidentales. En mayo de 2009, la noticia de una serie de detenciones por un delito de pornografía infantil ponía en evidencia que “muchas de las 600 personas que se habían bajado carpetas lo habían hecho de manera accidental”. Híspalis tiene un rango de rastreo de 5 archivos pedófilos encontrados a un usuario único, esto es, hasta ese número se consideran tropiezos digitales y, a partir de él, intención directa. Muchos internautas ven esto como una suerte de criba sin sentido, ya que no representa en absoluto una realidad.
El miedo de los navegantes proviene de los numerosos falsos positivos que Hípalis parece arrojar en sus rastreos. Una simple búsqueda nos puede facilitar no pocos casos de personas que han sido imputadas de delito y, tras una larga penuria personal, absueltas por falta absoluta de pruebas (o no). El caso más conocido, por la repercusión mediática que el acusado le ha proporcionado a través de su blog, es el de Indignado7777, un joven acusado de distribución de pornografía infantil en el año 2006 y que, finalmente, ha sido declarado inocente hace un par de meses. Cuatro años de sufrimiento, juicios y registros domiciliarios merecen como mínimo una disculpa, sino una recompensa mayor.
En el foro del sitio web de la Asociación de Internautas se abrió un hilo en noviembre de 2006 donde multitud de usuarios cuentan sus propios casos. En el momento de escribir esta entrada, dicho hilo cuenta con 446 páginas de comentarios, experiencias, enlaces a noticias, opiniones y multitud de información bastante relevante sobre este tema. ¿Estas acciones policiales erróneas son tan extendidas como cuentan o se exagera con respecto a ellas?
Otra de las quejas que enarbolan los detractores de Híspalis es la falta de rigurosidad judicial con la que se producen los escaneos. Según la comunidad, el simple rastreo de direcciones IP sin una orden proveniente de un juez es anticonstitucional, pues vulnera el derecho al secreto de las comunicaciones. Aunque, para hacer honor a la verdad, este tema fue ya dirimido por el Tribunal Supremo en el año 2009 al dictar una sentencia en la que avalaba los rastreos que realizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Internet para perseguir conductas delictivas, como el intercambio de ficheros con pornografía infantil. Algo que a muchos les sigue resultando condenable desde el punto de vista constitucional o una oscura conspiración para hacer desaparecer las redes de pares que tanto molestan al gobierno y a algunas entidades privadas.
En esa sentencia, en concreto, del Tribunal Supremo anulaba la absolución de una mujer acusada de facilitación a la distribución de pornografía infantil, a la que la Audiencia Provincial de Tarragona absolvía al entender que la Guardia Civil había lesionado su derecho al secreto de las comunicaciones. La acusada era una madre usuaria del sistema de intercambio de archivos eMule, del cual se servía para descargar ficheros fotográficos, música o películas cuya selección efectuaba introduciendo palabras clave como bebés, mamás, papás, niñas, girls o boys, entre otras.
En sus búsquedas, la mujer dio, lamentablemente, en más de una ocasión con contenidos de material pornográfico infantil que, posteriormente, borraba de su ordenador, lo que permitió deducir al juez que la descarga era involuntaria. Sin embargo, gracias al fallo anulatorio del Tribunal Supremo, fue finalmente condenada a 4 años de cárcel. Nunca se encontró material pornográfico alguno en su ordenador, sino simples metadatos en servidores P2P que la apuntaban como culpable de un delito que nunca cometió.
Parece que Híspalis no funciona como debiera. Muy criticada fue la intervención que Juan Salom, comandante de la Guardia Civil y Jefe del Grupo de Delitos Telemáticos, realizó durante una ponencia en la Universidad Politécnica de Madrid en el año 2008. En ella reconocía que las herramientas utilizadas por su grupo para la detección de delicuentes informáticos no se encuentran homologadas, en la misma línea que podría estarlo un radar de control de velocidad o un alcoholímetro.
¿Por qué provoca tanto rechazo Híspalis? Mi opinión personal es que es una herramienta con un fondo muy bueno pero mal utilizada. Es imposible dejar en manos de una máquina la adjudicación de la condición de pedófilo a una persona, condena que lo marcará socialmente de por vida, aunque su caso sea sobreseído. Y si las personas que están detrás de la máquina no hacen otra cosa que fiarse de ella, el resultado es un despropósito enorme. Teniendo en cuenta la cantidad de internautas novatos que pueblan la Red y los centenares de troyanos que se les cuelan a diario, una investigación más exhaustiva debería ser de obligatorio cumplimiento antes de entrar en una casa y confiscar los equipos informáticos.
También es verdad que el que se mueve en terrenos pedregosos tiene más posibilidades de tropezar con un guijarro. Yo mismo tuve la desagradable experiencia (y esto ya lo he contado alguna vez) de descargar en una ocasión un vídeo de pornografía infantil pretendiendo obtener un manual de SQL Server. El asunto fue puesto inmediatamente en conocimiento de las autoridades competentes y, a día de hoy, nadie ha venido todavía a detenerme. Y es que la racionalidad de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se supone muy por encima de la ojeriza por detener a diestro y siniestro a todo aquel que cometa un error.
Nadie duda de la policía y de su buena intención en estos temas tan farragosos, al menos yo no lo hago. Pero pienso que debería regularse más y mejor esta materia, eliminando vacíos legales y desarrollando procedimientos cada vez más rigurosos para conseguir meter entre rejas al cien por cien de los pederastas, evitando acusar de pedófilo a quien no lo es.
Y por cierto, siendo honesto, he de apuntar que el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil y la Brigada de investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional están considerados como cuerpos de élite en su materia a nivel mundial. Ante la duda, siempre hay que denunciar.
Asistentes virtuales y presentadores en línea

María, andaluza virtual
Un asistente virtual es un software que, embebido en una página web, atiende tus consultas, tus reclamaciones, tus dudas y, en general, todas las chorradas que quieras preguntarle, por muy soeces que sean. Hablan, suelen tener aspecto humano y, a veces, hasta nombre de pila, y la verdad es que cada vez están mejor programados.
Me entero por El Pito Doble, que ya me jode enterarme de algo después que esta banda de gamusinos indocumentados, de la existencia de la torda virtual que atiende tus querencias en la web corporativa de Caja Madrid. Es una rubia simpaticona y pizpireta, de voz enlatada tipo Loquendo (desactivada por defecto, como en la mayoría de asistentes) y que no se amilana ante preguntas cachondas y de índole picarona. Es más, suele poner mala cara y amenaza con mandarte a paseo si sigues dándole caña de esa forma. No tiene nombre, como ella misma señala si se le pregunta, aunque todo apunta a que se llama Bea (léase la URL), y le gustan los piropos educados y en su justa medida, porque si te pasas, comienza a torcer el morro y se pone seriota. Por cierto, conoce a Chuck Norris; que lo sepas (pregunta, pregunta).
Recordando las antiguas aplicaciones en modo texto que te permitían “hablar con el ordenador”, me viene a la memoria la coletilla tipo “no entiendo” que siempre solían utilizar cuando, después de cuatro o cinco preguntas de manual de instrucciones, pasabas a expeler improperios, insultos y palabras ordinarias. Lo desconcertante de estos programas actuales es que son cada vez más perfectos; se puede decir que tienes la posibilidad de mantener una conversación prácticamente normal con ellos, y eso da mucho miedo.
Entre las veteranas de la Red se encuentra Anna, de Ikea. Esta sí tiene nombre, por el contrario no posee una apariencia humana, ya que es un puñetero dibujo femenino que balancea la cabeza a izquierda y derecha y, como mucho, parpadea y mueve los labios al hablar. Sin embargo, se hace querer también, aunque habrá que leerla únicamente, porque no tiene voz. La churri es incondicional de Ikea, vive para la compañía, y es capaz de llevar la conversación a su terreno hasta en las más difíciles situaciones. Con decir que los gamberros de El Pito Doble le preguntaron a ver si quería echar un polvo, y la niña contestó (sic): “No puedo hacer nada de eso contigo, pero te puedo mostrar nuestra sección de dormitorios para tu inspiración”. Se puede comprobar haciéndole la pregunta directamente a ella. Como bonus, comentar que Anna habla cuatro idiomas en la web española, a saber, castellano, inglés, euskera y catalán.

Los caretos de varias asistentes virtuales
Los programadores que diseñan estas aplicaciones son auténticos genios, amén de muy cachondos. La cantidad de variables que se debe tener en cuenta es ingente, pero ellos lo tienen todo controlado y saben de buena tinta que los visitantes son la hostia, y empiezan preguntando por la altura de una mesa para jardín y terminan por invitar a cenar a la petarda en cuestión o por polemizar con el tamaño de sus tet…, en fin.
En la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía tenemos a María, una jaca sureña fabricada a golpe de píxel pero muy agraciada. María habla con voz de robot y se sonroja cuando la piropeas. Si te da por ir más allá, saca su cara seria a pasear y te reprende para que no cruces la delgada línea que separa el comentario inocente del oprobio más reprochable. Es curioso comentarle que te duele el culo (la chica está para esos menesteres de salud) y ver como ella te contesta: “sobre el dolor de ano no tengo información específica. Busquemos en la web. Le muestro lo que he encontrado en la página principal”. Y te abre un pop-up con sugerencias sobre tu consulta. A mí me acojona, y a veces pienso que hay una persona detrás de todo este tinglado asistencial, pero claro, es algo que se antoja imposible.
¿Y quién fabrica estas perlas tecnológicas? Pues empresas como Asistentes Virtuales o Indisys, compañías que basan sus desarrollos en el denominado diálogo real o lenguaje natural, la forma en que nos comunicamos comúnmente las personas, y que ellos se encargan de codificar mediante complejos algoritmos informáticos. Es por ello que, cuando hablemos con un cacharro de estos, se recomienda utilizar nuestro propio lenguaje natural, es decir, nos entenderá mejor si escribimos “necesito información acerca de préstamos hipotecarios” que si espetamos un lacónico “préstamo hipotecario”. También es conveniente realizar preguntas concisas y no irse por las ramas, así como tutear y no tratar de un ambiguo usted, procurar evitar errores ortográficos y otras recomendaciones básicas.
En la web de Asistentes Virtuales podemos parlotear con Elena como demostración de sus desarrollos, y en la web de Indisys disponemos de algunos vídeos demostrativos con ejemplos prácticos de utilización.
No son pocas las empresas en Internet que han acomodado un asistente virtual en sus sitios web. Por añadir algunos ejemplos más a los anteriores, tenemos a Inés en iBanesto, Beatriz en Groupama, Irene en Renfe o Laura en la Cámara de comercio de Sevilla. ¿Por qué siempre son chicas?
Un escalón superior a los asistentes virtuales, y que a cada momento va cobrando más peso en la Web, es la moda de los llamados presentadores online. Personas de carne y hueso digitalizadas que pueden servir de asistentes en páginas web, tiendas en línea, ayuda para rellenar formularios, presentaciones o como guías de museos virtuales. Presentadores virtuales fabrican empresas como Presentador Interactivo o equipo24, esta última de manera magistral. En sus propias páginas web podemos ver ejemplos de este tipo de tecnología y adquirir un presentador para nuestro sitio, con la posibilidad de seleccionar uno o varios idiomas y, además, una persona de un catálogo de actores y actrices entre los que se encuentra más de uno conocido, como la presentadora vasca Arantza Sinobas.

Una presentadora virtual en línea
Como digo, tenemos la oportunidad de ver ejemplos de presentadores virtuales online en estos sitios web para hacernos una idea. Así pues, podemos deleitarnos con la moza que nos enseña a generar una venta cruzada en una tienda online, o la que nos ayuda a rellenar un formulario, o la que sirve de elemento canalizador entre el cliente y la empresa a modo de trato cercano.
La diferencia de estos presentadores online con los asistentes virtuales comentados al principio es que no disponen de conversación inteligente, es más, no disponen de ningún tipo de conversación, simplemente escupen por la boca aquello que tienen programado escupir, atendiendo a eventos del usuario que interactúa con la página web. La verdad es que para empresas grandes pueden resultar interesantes, pues amenizan los sitios web corporativos y ofrecen un trato más amable y humano al asunto.
El futuro ya está aquí, y el dogma capitalista que propone ahorrar mano de obra de carne y hueso para sustituirla por máquinas o programas informáticos avanza inexorable y despiadado. En cuatro días, los humanos nos vemos relegados al último puto eslabón de la cadena alimentaria, porque se nos van comer con patatas estas malditas alimañas tecnológicas.
Robin Sage, una experta en seguridad que en realidad no lo era

Robin Sage
Robin Sage se graduó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y, a pesar de su corta edad, acredita diez años de experiencia laboral como analista de amenazas cibernéticas. Entre diciembre de 2009 y enero de 2010, Robin creo varias cuentas en redes sociales como Facebook, LinkedIn o Twitter con el objetivo de contactar con expertos en su materia. Y la verdad es que tuvo un gran éxito, porque llegó a entrar en comunicación con cerca de 300 personas, la mayoría especialista en seguridad, personal militar, empleados de agencias de inteligencia y contratistas de defensa; casi todos ellos pertenecientes al sexo masculino.
Dicen que entre sus contactos hay oficiales de alto rango en la división de inteligencia del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, el jefe de gabinete de un congresista, oficiales de la NSA, oficiales del Departamento de Defensa y varios ejecutivos de distintas empresas proveedoras de éste, más un oficial de la Oficina Nacional de Reconocimiento, organismo que fabrica y pone en órbita los satélites espía de los Estados Unidos. Todo un currículum de impresión.
La noticia no tendría mayor relevancia que el propio contacto entre colegas de profesión sino fuera porque Robin Sage no existe. Fue un experimento de Thomas Ryan, cofundador de Provide Security, para demostrar cómo las medidas de seguridad del país más paranoico en ese tema se pueden ver reducidas a cenizas cuando el instinto más básico de los hombres se interpone entre la racionalidad y un par de tetas.
Ryan inventó el nombre de la chica y sacó su fotografía de una página web de contactos relacionada con la pornografía. Abrió las cuentas sociales y experimentó durante 28 días con el fin de averiguar qué datos sensibles podía recolectar con sólo una cara bonita y un currículum de ensueño totalmente falso. La industria de la seguridad en EE. UU. es eminentemente masculina, y Robin tenía la posibilidad de comprobar cómo de infalible podría llegar a ser.
El caso es que a la joven le ofrecieron varios puestos de trabajo de alto nivel en compañías notables como Google o Lockheed Martin, una empresa americana aeroespacial y de defensa, seguridad y tecnología avanzada. También recibió más de una invitación para comer y cenar. En el tiempo que duró la investigación, Robin recolectó diversos datos muy importantes, como direcciones de correo electrónico, cuentas bancarias o conexiones entre diferentes personas y organizaciones gubernamentales. Se le entregaron documentos privados y secretos para su revisión e, incluso, se le ofreció la posibilidad de hablar en varias conferencias. La falsa analista de seguridad llegó a conocer la ubicación de unidades militares secretas por medio de fotografías que los soldados tenían colgadas en sus perfiles de Facebook.
La inmensa mayoría de sus contactos pertenecía al gobierno y al ejército de los Estados Unidos, así como a empresas u organizaciones vinculadas a ellos. Aunque hay que decir una cosa en favor de la seguridad más extrema, y es que Robin no logró tener contacto en todo ese tiempo ni con agentes de la CIA ni del FBI. La verdad es que no todo el mundo se dejó engañar por la mujer, Ryan ha admitido que su credibilidad descendió bastante a partir del segundo día, cuando muchos de sus contactos en potencia quisieron verificar su identidad por vía telefónica, a través de cuentas de correo externas a las redes sociales o mediante la consulta de la red de antiguos alumnos del MIT. Empero, los que sí picaron el anzuelo proporcionaron información de alto valor gubernamental y militar.
Thomas Ryan dio luz a sus conclusiones en el evento Black Hat 2010 de las Vegas, una convención anual de expertos en seguridad. Llamó a su presentación “Acostarse con Robin Sage”, y explicó cómo su corto experimento había probado que puede ser muy perjudicial el hecho de compartir detalles aparentemente inofensivos a través de las redes sociales. Pero no sólo eso, sino que también demostró que personas encargadas de custodiar información vital y sensible son asaz susceptibles de compartir esa información con un tercero si éste se las arregla para captar su interés o persuadirlas correctamente.
La conclusión final a la que llegó Ryan, y que dejó boquiabiertos a los presentes, es que esos mismos resultados podrían haber comprometido la seguridad nacional si, en lugar de su empresa, la táctica de Robin Sage la hubiera utilizado una organización terrorista. Aquellos que no te dejan meter un bote de colonia en un avión, luego pían como gorriones en celo sus secretos más íntimos cuando una hembra enseña cacha y se pone picarona.
La verdad es que esta historia se antoja preocupante. Por supuesto que la culpa no es de Internet, no vamos a ser aquí tan demagógicos y sensacionalistas como los medios tradicionales, que prácticamente culpan a la Red de redes hasta de que llueva en Semana Santa. Los culpables son los de siempre, el eslabón más débil (como decía Kevin Mitnick), las personas que se encuentran detrás de los ordenadores. Un sistema de seguridad no puede ser tal si implica la participación de un ser humano. No somos máquinas, somos seres vivos, y como tales nos comportamos.
La Trifuerza y los logos de Google

Trifuerza
El caso es que, entre el verano de 2008 y el de 2009, empezaron a aparecer Trifuerzas en los doodle, que son esos logotipos de Google que sustituyen al original y conmemoran una fecha o un evento especial, como el Día de la Tierra, el aniversario del nacimiento de Nikola Tesla o el día de San Valentín. Supongo que a estas alturas de la película todo el mundo conocerá estos logos; se puede consultar la lista completa desde la propia página de Google que los recoge por orden cronológico.

Doodle dedicado a Nikola Tesla + Trifuerza
Todas las alarmas saltaron a mediados del año 2009, cuando desde Blogoscoped hicieron saltar la liebre. Se examinaron todos los doodle anteriores y se comprobó que en todos ellos aparecía un símbolo de Trifuerza escondido en los dibujos a modo de huevo de pascua. Los blogueros de todo el mundo se hicieron eco de la noticia y comenzaron a elaborar las teorías más dispares; unos decían que conspiración y otros respondían que conspiranoia. Homenaje a Zelda, detallazo friqui, firma del autor e, incluso, campaña publicitaria subliminal de Nintendo, todo eso y mucho más se pudo leer y escribir desde las trincheras digitales.

Doodle dedicado al Día de la Tierra + Trifuerza
Por supuesto, y como no podía ser de otra forma, Google se enteró del escándalo que se había montado, y enseguida se descubrió todo el embrollo. La señorita Susie Sahim, ilustradora profesional y diseñadora web, trabajaba a la sazón de dibujante para la gran G, en concreto se dedicaba al diseño de estos doodle. Ella había sido la que, premeditadamente, había introducido los símbolos de Trifuerza en todos sus trabajos. Y es que esta mujer es una gran fan del juego Zelda, como se puede apreciar en su blog, en el que sale disfrazada el personaje principal del videojuego, Link.

Doodle dedicado a Christiaan Huygens + Trifuerza
Teniendo en cuenta el atuendo de la chiquilla y los dibujos que dedica en su porfolio al mundo de Zelda, más que fan yo podría colocarle encima decenas de apelativos del tirón, pero uno es un caballero y se va a callar por decencia y educación. No hay más que hacer una búsqueda sencilla en Internet para encontrar fotos de Susie vestida de Link por todas partes en plan cosplay. Es ese peldaño que separa al admirador del fanático trastornado, que no digo que me parezca mal, pero que al final muchos se acaban creyendo el personaje y hay que sacarlos de Hyrule a hostias.

Doodle dedicado al Día de Acción de Gracias + Trifuerza
En fin, el detalle feo de la historia lo puso Google. De un día para otro los símbolos de Trifuerza desaparecieron de todos los doodle. La empresa no dio explicaciones ni aclaró el incierto futuro que deparaba a su diseñadora, pero todo hace indicar que Sahim fue reprendida por su actitud y obligada a eliminar las Trifuerzas de sus diseños. A día de hoy, si visitamos la web de logotipos de Google (la antes mencionada), los doodle que vamos viendo a lo largo de este post aparecen con la Trifuerza borrada.

Doodle dedicado a Halloween + Trifuerza
Google fue preguntada desde la prestigiosa web Joystiq acerca de la aparición y posterior desaparición de la Trifuerza en los doodle, y su respuesta fue la siguiente:
Nuestros doodle tienen como objetivo celebrar eventos de interés y aniversarios de todo el mundo, lo cual refleja la personalidad juguetona de Google y el amor por la innovación. En cuanto al huevo de pascua de la Trifuerza, nos alegra que la gente lo descubriera y lo disfrutara antes de que se desvaneciera de nuevo en la Zeldaesfera. Apreciamos que personas de todo el mundo examinen tan de cerca nuestras ilustraciones. Ahora sólo hay que encontrar la Zeldaesfera…
A mí me suena a medio confesión para salir del paso y quitarle hierro al asunto, pero no creo que a Google le hiciera tanta gracia que una de sus trabajadoras se saliera de redil y brincara a sus anchas por el prado más allá de la vaya electrificada. Google siempre ha presumido de ser una empresa moderna con respecto al trato de sus empleados, pero me da a mí en la nariz que no todo el mundo está de acuerdo con esa afirmación. Puedes trabajar en una empresa guay, pero nunca seas más guay que tu empresa.

Doodle dedicado a los Juegos Olímpicos + Trifuerza
Pues bueno, que Susie Sahim se ganó un montón de admiradores amantes de The Legend of Zelda, y a Google le salió una pequeña mancha en su blanquecina piel por el feo acto de eliminar las Trifuerzas de los logotipos. Con lo bonito que habría quedado una confesión del estilo “sí, ha sido un guiño a los gamers del Zelda, porque nosotros también somos admiradores a muerte de las obras de Shigeru Miyamoto“. Como unos auténticos señores, oiga.