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Leekspin: de cómo un meme puede hacerte rico cualquier día

Loituma girl
Ello no es nuevo y viene pasando desde los albores del friquerío internauta. Es el caso, pues, del meme conocido como Leekspin o, también, Loituma girl, una chorrada del copón de Aviñón que proporcionó (y proporciona) pingües beneficios a los autores originales de la cargante musiquilla, así como también al dibujo animado que la acompaña.
Leekspin fue, originalmente (abril de 2006), un simple flash de cuatro fotogramas que se repiten acompañados de una música de fondo. La imágenes muestran al personaje Orihime Inoue de la serie manga japonesa ‘Bleach‘, adaptada posteriormente al anime. Orihime es una chica amable, simpática y sensible, a la par que ingenua y muy soñadora. Los fotogramas extraídos para el meme fueron tomados del segundo episodio de la serie anime (alrededor de los minutos 12 ó 13) y muestran a la muchacha girando un puerro. En el original japonés se dice que es una cebolla de Gales, pero el doblaje americano lo identifica como un puerro; de ahí el nombre del mene: leek (puerro) y spin (girar algo o hacer girar). Desde luego, un puerro parece; y vaya usted a saber que coño es una cebolla de Gales.
A continuación podemos ver un vídeo embebido que recoge la animación original. Si alguien desea ver el flash primigenio, existe una web en la que se puede consultar a modo de bucle infinito y asaz rallante, por cierto.
Leekspin original
La pista musical que contiene la animación se corresponde con la segunda mitad de la quinta estrofa y la sexta estrofa completa del tema ‘Ievan Polkka‘, una canción popular finlandesa, basada en música tradicional y, en este caso, interpretada por el cuarteto Loituma, un conjunto que combina la música tradicional vocal del país con sonidos del kantele. Evidentemente, el nombre del grupo inspiró la segunda denominación del meme: Loituma girl, hoy día casi más conocida que Leekspin.
En el siguiente vídeo podemos ver una actuación original del grupo interpretando la cancioncita de marras. La verdad es que es un tema bastante agradable, y está muy bien cantado, pero a mí el solo hecho de escucharlo ya me produce escalofríos y unas ganas desesperadas de ponerme a girar puerros como un loco.
Actuación de Loituma
En fin, el caso es que a principios de julio de 2006, apenas tres meses después de la primera difusión del meme, el grupo Loituma obtuvo un resurgimiento desorbitado de su popularidad, pero no sólo en Finlandia, sino a nivel mundial. Y eso para un conjunto local que canta música popular es mucho resurgir.
Miles de cartas de nuevos fanes llegaron desde todo el planeta, su página web acumuló un tráfico enorme en semanas, las emisoras de radio reproducían el hipnótico clip, los vídeos, remixes y parodias se multiplicaban en la Red como champiñones y los componentes de Loituma eran invitados continuamente a entrevistas.
En el mes de agosto del año 2006, la empresa Jamba!, proveedora alemana de tonos para teléfonos móviles, comenzó a vender un vídeo de una preciosa burra antropomorfa que canta y baila la canción de Loituma, pero a una velocidad revolucionada. El tema se comercializa como ‘Dolly Song‘ y genera dividendos para el grupo a ritmo de doble clic.
Otro vídeo similar apareció en el “Top 100″ de Google Video en enero de 2007, y la melodía también fue utilizada por la compañía holandesa de energía Eneco para un anuncio de publicidad comercial en televisión, reportando, por supuesto, regalías a sus creadores.
Pero eso no es todo, la empresa alemana Wrigley Company usó la canción en un anuncio de chicles, la compañía rumana Romtelecom la utilizó para promocionar su servicio de televisión por satélite, McDonald’s para su McCafé en la televisión húngara, la inglesa Ready Brek para un anuncio de cereales y la empresa holandesa Artiq Mobile lanzó un sitio web donde la gente podía subir vídeos caseros parodiando a la chica Loituma. Etcétera, etcétera, etcétera. Y todo ello bajo tacatún tacatún: euro tras euro para el grupo finlandés.
Incluso la Operación Leakspin (año 2010), de los Anónimos concentrados en 4chan, que pretendía divulgar los documentos acallados y potencialmente importantes de WikiLeaks, tomó su nombre del meme internetero. Y hasta en la famosa serie animada ‘Phineas y Ferb’ parodiaban a Loituma girl haciendo girar un puerro durante una canción de J-Pop, en el capítulo “Tuyo el verano es”. Ver y oír a renglón seguido. Más pasta (o fama quizás).
Giramiento de puerro a modo de guiño
Vamos, que a un adolescente (probablemente ruso, pero no se sabe con seguridad) con mucho tiempo libre se le ocurre mezclar parte del tema de Loituma con una torda manganera girando un puerro, y el resto del mundo se rinde a sus pies. Y no sólo eso, el cuarteto finlandés se hace de oro a cuenta de versiones, comerciales, anuncios publicitarios, cuñas radiofónicas, tonos celulares y demás.
¡Viva Internet y la cultura friqui! Lo dicho, anda con cuidado al subir algo a la Red porque, el día de mañana, te puedes convertir en alguien relevante, forrado de dinero hasta las cartolas y henchido de fama inesperada. Nadie sabe como funciona el fenómeno meme pero, el día menos pensado, te hace rico y te transforma en alguien importante para la humanidad. Lo de importante lo he escrito con minúsculas, ¿o no?
Aunque parezca mentira, los koalas también se pelean
Con esa parsimonia tan digan de ellos, con esa mesura, esa tranquilidad y esa pachorra que les caracteriza, aunque parezca mentira, los koalas tienen sus diferencias y, a veces, hasta riñen y se arañan un poco (pero poco, que demasiado cansa y estresa en exceso). Mención especial al sonido koalil del animal mancillado en plan “estoy acojonado; dónde me he ido a meter yo”. Da miedo.
¡Vivan las hojas de eucalipto y la alimentación variada! Si es que al final…
Lo más importante es dar el extra, el ¡FUAAAA!
Cómo está la vida; la vida está de una manera… Y damos paso, de esta forma harto informal, a una nueva categoría en este humilde blog, la de los meme irrealizables que nunca quisieron ser, pero que lo tendrían que haber sido sin lugar a dudas.
Con ustedes, el hombre del ¡FUAAAA!. Sin más.
Historia de la Universidad de Stanford: leyenda, ‘meme’ y realidad

Familia Stanford (vía stanford.edu)
Comencemos por lo que no es verdad, sino mito. Una mujer y su esposo, vestidos ambos con trajes de algodón barato, bajaron del tren un día de 1891 en Boston, Massachusetts. Caminaron lentamente hacia la Universidad de Harvard (en Cambridge), con la intención de hablar con su presidente.
Al llegar, la secretaria de dirección les comentó que aquello era una misión imposible, que su jefe no recibía a cualquier persona que en la puerta se presentara y que tenía menos tiempo que perder que el necesario. Pero aquella respuesta no desanimó a la pareja, que contestaron que se quedarían allí sentados, sin prisa, hasta que el hombre pudiera recibirlos.
La pretendida arrogancia del matrimonio intimidó a la muchacha que, después de comprobar que las personas no tenían intención alguna de marcharse, decidió hablar con su superior. Hay ahí un par de pordioseros que desean parlamentar con usted, alguien que no merece su tiempo, pero es que no se van ni con agua hirviendo. Tal vez, si conversa usted con ellos unos minutos y les agrada, entonces, y sólo entonces, es posible que abandonen el campus y se vayan contentos. El presidente, con mohín adusto, asintió y aceptó recibir a los mendigos.
Jane Stanford se dirigió al importante hombre, comentándole su propósito de ellos. El caso es que teníamos un hijo estudiando en esta universidad, pero lamentablemente murió hace unos días en un accidente. Él amaba Harvard, y mi esposo y yo desearíamos levantar algo en su memoria en algún lugar del campus, si es posible.
El director de la universidad recorrió con sus ojos a aquella pareja y esbozó una taimada sonrisa. No me interesa en absoluto, señora. No podemos erigir una estatua por cada persona que haya estudiado en Harvard y posteriormente haya fallecido. Leland Stanford, el marido, le comunicó a su interlocutor que su intención no era la de levantar una estatua, lo que ellos deseaban era donar un edificio al centro que llevara el nombre de su hijo, honrando así su memoria.
¿Un edificio? ¿Tienen la más remota idea de cuánto cuesta un edificio? Nosotros hemos invertido hasta ahora más de siete millones y medio de dólares en la construcción de todos los edificios que componen la universidad.
Los extraños visitantes quedaron en silencio, intercambiaron miradas durante unos segundos y exhalaron un pequeño suspiro al unísono. ¿Siete millones y medio de dólares? ¿Tan poco cuesta iniciar una universidad? No se preocupe, señor presidente, ya no robaremos más de su precioso tiempo. Levantaremos una universidad nueva en memoria de nuestro difunto hijo. Y abandonaron el lugar dejando al hombre en un estado de confusión y desconcierto.
Esta es la leyenda que, con la ayuda de Internet, se convirtió en meme y viajó de correo electrónico en correo electrónico en forma de PPS. Varios blog y páginas web lo recogieron en su haber, difundiendo la falsa noticia a una velocidad de vértigo.
Sin embargo, la realidad es mucho menos sensiblera. La verdad es que Leland Stanford era, en 1876, gobernador de California. En aquella época compró 650 hectáreas de terreno con el fin de construir una enorme granja de caballos, a la que llamaría Palo Alto Stock Farm. Más tarde adquirió las propiedades colindantes, llegando a juntar más de 8.000 hectáreas en total. La pequeña ciudad que iba emergiendo tomó el nombre de Palo Alto por cuenta de una gran secuoya que había en la zona, junto al arroyo de San Francisquito.
Leland Stanford se crió y estudió derecho en Nueva York para, posteriormente, mudarse al oeste del país llamado por la fiebre del oro. Como muchos de sus contemporáneos ricos, hizo su fortuna en el mundo de los ferrocarriles. Era el líder del Partido Republicano, gobernador de California y, más tarde, senador de los EE. UU. Él y su mujer, Jane, tuvieron un hijo, Leland Stanford Junior, que murió de fiebre tifoidea con quince años, en 1884, cuando la familia estaba de viaje por Italia. Pocas semanas después de su muerte, los Stanford decidieron que, debido a que ya no podían hacer nada por su propio hijo, “los hijos de California serán nuestros hijos“. Y rápidamente se dispusieron a encontrar una manera duradera para recordar y honrar la memoria a su amado y difunto retoño.

Universidad de Stanford
Barajaron varias posibilidades, como un museo o una escuela técnica, pero al final se decidieron por una universidad en California (aunque, finalmente, también crearon un museo). Sí que es cierto que visitaron al presidente de la Universidad de Harvard, a la sazón Charles William Eliot, pero fue únicamente para recibir consejos y recomendaciones a la hora de iniciar el proyecto. La verdad es que estuvieron reunidos también con el director de la Universidad Cornell de Nueva York, con los responsables del MIT (el Instituto Tecnológico de Massachusetts) y con el director de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. De todos ellos se llevaron ideas para fundar su institución, y la Universidad de Stanford abrió sus puertas el 1 de octubre de 1891. Realmente, su nombre original es Universidad Leland Stanford Junior.
Sería interesante estudiar la manera en la que se forma un bulo. Como, de una historia original, nace una leyenda que cautiva a propios y a extraños solapando la verdad y decorando los hechos primigenios. Internet es, además, el medio actual más propio para la difusión de estas fábulas en forma de meme de fenómeno mundial. Hay que tener cuidado con lo que leemos en la Red, porque no siempre puede ser toda la verdad.
241543903: La indescifrabilidad de la raza humana

241543903
A un alumbrado llamado David Horvitz se le ocurrió un buen día del mes de abril del año 2009 hacerse una foto con la cabeza metida en el congelador y subirla a Flickr. Además, instó a sus visitantes a realizar la misma acción y a colgar la imagen en cuestión en cualquier servicio de alojamiento con una etiqueta (o tag) que incluyera el número 241543903.
El caso es que multitud de elementos bípedos, supuestamente racionales, se lanzaron de cabeza con su ídem al congelador, fotografiando el relevante suceso y alojando las fotos en la Red con la correspondiente etiqueta numérica 241543903. Tal fue la avalancha de fotografías cabecicongeladas que, si escribimos el guarismo en cuestión en el buscador de imágenes de Google, aparecen tantos resultados que se pueden contar por miles.
Por otro lado es lo que buscaba David Horvitz, conseguir asociar un número a una imagen para que su indexación en los motores de búsqueda fuera óptima. ¿Una prueba fehaciente de que Google funciona correctamente o una fricada de marca mayor? El señor Horvitz es un artista neoyorquino conocido por sus proyectos de naturaleza excéntrica, por lo que me inclino más por la opción de “absurda manera de llamar la atención”. Yo es que el arte contemporáneo no lo acabo de entender.

Más homínidos en la nevera
Hace escasos días que Horvitz ha destapado la historia que hay detrás del número 241543903, algo que a los habitantes de este planeta nos tenía en un sinvivir mayor que el de los números chungos de Perdidos (Lost). Resulta que fueron fruto de una combinación entre el número de serie de su frigorífico y los códigos de barras de una bolsa de fideos y un paquete de vainas de soja. Resulta impresionante lo que se observa desde el punto de vista del sujeto cuya cabeza ha sido introducida en un congelador. Madre mía.
La popularidad de este meme internetero resultó ser todo un fenómeno mundial. El mismo día del llamamiento se colgó una nueva foto en Flickr, y semanas más tarde se registró el dominio 241543903.com. En Brasil, gracias a un amigo personal de David, el acto de congelarse la cabeza se convirtió en religión; en Japón ocurrió tres cuartos de lo mismo, aunque allí no hizo falta intermediación alguna, los japoneses son lo bastante friquis como para apuntarse a esto y a un bombardeo si hace falta.
En enero de 2010 había ya cientos de fotografías en Flickr bajo la etiqueta 241543903, extendiéndose, entonces, a redes sociales como Facebook, Twitter y MySpace. En diciembre de 2010 la popularidad del fenómeno tuvo un repunte gracias a un nuevo llamamiento desde Tumblr. Incluso existen camisetas y objetos diversos de merchandising acerca del meme del número 241543903.
La raza humana es maravillosa, lo mismo nos matamos entre nosotros en cruentas guerras que nos subimos todos juntos al carro del despropósito más absurdo y estúpido, sin distinción de países, razas o religiones. Mejor nos andaría si fuéramos más irreflexivos e impetuosos, pues tanto meditar la forma de hacer daño al vecino nos quema neuronas de manera innecesaria. Menos formalidades y más cabezas en congeladores.



