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Implementar una red multimedia en casa vía DLNA

Logo certificación DLNA
Esta tecnología, que funciona de igual forma sobre redes Ethernet y Wi-Fi, la sustentan e implementan en la actualidad más de 245 compañías, entre las que podríamos destacar algunas como Acer, Motorola, Toshiba, Philips, LG, Samsung, Panasonic, Hewlett-Packard, Sony, Microsoft, Intel, Pioneer y Nokia. Todas ellas, asociadas en la Digital Living Network Alliance, serigrafían un logotipo a sus productos compatibles (el que se puede ver en la imagen que acompaña a este post) que determina que cumplen rigurosamente con las especificaciones y que pueden ser utilizados para integrarse en una red DLNA.
Seguramente no hayas reparado en ello, pero es más que probable que muchos de los equipos y gadgets que tienes en casa tengan el logotipo DLNA reseñado en algún recoveco. Y es que esta tecnología es tan común como desconocida, ya que muy pocos usuarios medios se sirven de ella para diseñar un espacio multimedia casero. Imagina poder ver las películas almacenadas en el disco duro de tu PC directamente en la televisión, o escuchar tu música favorita en un sistema Hi-Fi desde ficheros de audio en un disco NAS, o generar una transición de fotografías en un marco digital a partir de imágenes de un teléfono celular, o imprimir fotos de una cámara digital directamente sobre una impresora conectada a la red, o descargar música a nuestro reproductor MP3 desde un PC, o… Las posibilidades son infinitas, y todas ellas se desarrollan a través de una sencilla red interna, sin la necesidad de mover aparatos de su sitio.
Los dispositivos etiquetados como certificados para DLNA se dividen en varios grupos. Por un lado disponemos de los denominados Digital Media Server (DMS), que almacenan el contenido y lo distribuyen al resto a modo de servidores (en versiones fijo y móvil); típicamente son ordenadores de toda clase, discos duros externos tipo NAS, teléfonos móviles o reproductores multimedia portátiles. Los llamados Digital Media Player (DMP) son los encargados de reproducir los contenidos enviados por los DMS, como televisores, cadenas de sonido, consolas de videojuegos o aparatos de home cinema. También en versiones fijo y móvil.
En el lado intermedio a estos dos comentados, opcionalmente pueden existir los llamados Digital Media Controller (DMC) y los Digital Media Renderer (DMR). Los aparatos DMC buscan contenido digital en los servidores DMS y lo envían para su reproducción a los DMR. Ejemplos típicos de DMC pueden ser ordenadores tipo Tablet, cámaras digitales con conexión Wi-Fi, asistentes PDA o teléfonos celulares. Por su lado, dispositivos DMR son televisores, receptores de audio y vídeo, pantallas autónomas o altavoces remotos.
Además de los anteriores, existen también los Digital Media Printer (DMPr), que se encargan de proporcionar servicios de impresión a una red DLNA (impresoras de red); los dispositivos Mobile Digital Media Uploader (M-DMU), capaces de enviar contenido a los servidores DMS (cámaras de fotos y teléfonos móviles); y dispositivos Mobile Digital Media Downloader (M-DMD), con posibilidades de descargar y almacenar contenidos de los DMS (reproductores de música portátiles y teléfonos móviles).
Un lío de siglas que se completa con funciones que sirven de puente entre dispositivos móviles y fijos, las Mobile Network Connectivity Function (M-NCF), y unidades de transformación de contenidos entre formatos para redes móviles y fijas, las Media Interoperability Unit (MIU).
Para empezar, con hacer uso de servidores DMS y reproductores DMP tenemos más que suficiente para montar nuestra red DLNA, ya que se supone la infraestructura mínima de funcionamiento. Sin embargo, y a modo de resumen, la siguiente lista muestra todas las clases de dispositivos que implementa este sistema.

Gráfico resumen de dispositivos DLNA
El protocolo DLNA utiliza un subconjunto de la arquitectura UPnP (Universal Plug and Play) para funcionar, por lo que, en teoría, la localización y enlace de dispositivos compatibles dentro de una red es automática y totalmente transparente al usuario. Para que nos entendamos, es algo así como el Bluetooth (salvando las diferencias), los aparatos se detectan a través de la red y se enlazan cada uno en su rol, de servidor o reproductor. A continuación podemos ver un vídeo (en inglés) del funcionamiento de DLNA con un teléfono móvil Nokia N95 y una PlayStation 3. En este caso, el celular hace las veces de servidor de contenidos (fotografías) y la consola funciona de reproductor.
Los formatos requeridos en dispositivos fijos para la transmisión de datos vía DLNA son JPEG para imágenes, LPCM para audio y MPEG2 para vídeo, aunque opcionalmente se pueden utilizar GIF, TIFF y PNG para imagen, MP3, WMA9, AC-3, AAC y ATRAC3plus para sonido, y MPEG1, MPEG4 y WMV9 para vídeo. Con respecto a los formato para dispositivos móviles, los requeridos son JPEG (imagen), MP3 y MPEG4 AAC LC (audio), y MPEG4 AVC (vídeo); opcionalmente podemos utilizar GIF, TIFF, PNG para imagen, MPEG4, AMR, ATRAC3plus, G.726, WMA, LPCM para audio, y VC1, H.263, MPEG4 part 2, MPEG2, MPEG4 AVC para vídeo.
Aunque, como casi siempre, no es oro todo lo que reluce. El sistema DLNA no proporciona una interfaz de usuario común para los distintos tipos de dispositivos, sino que es el propio fabricante el que implementa sus propias interfaces, variando enormemente entre ellas, siendo unas más intuitivas y otras no tanto. Sin embargo, no se puede decir que, para alguien con un nivel más o menos avanzado, sea complicado configurar una red DLNA. En los distintos menús de los diferentes aparatos no tiene por qué se difícil encontrar las opciones para activar o desactivar esta característica, así como para detectar elementos compatibles en la red e interactuar con ellos. Además, los manuales de instrucciones están para leerlos, algo que se nos olvida a más de uno la mayor parte de las veces.
En otro flanco, y puestos a sacar pegas, diremos también que el DLNA implementa de serie un sistema gestor de derechos digitales (DRM), lo que puede hacer que muchos contenidos no puedan leerse o reproducirse en muchos dispositivos. Algo que, seguramente, echará para atrás a más de uno.
Con respecto al software, los aparatos electrónicos de consumo, como hemos dicho, implementan sus propios programas integrados, pero a la hora de utilizar un ordenador como servidor de contenidos, deberemos elegir una aplicación en concreto que, por normal general, no es suministrada por el fabricante del equipo. En el blog de Robert Green encontramos una fabulosa entrada en la que se hace una exhaustiva y amplia comparativa de programas servidores de DLNA para ordenadores PC con Windows y Linux y, también, para Mac (gratuitos y de pago). Así pues, para los distintos teléfonos tipo smartphone del mercado, habremos de conseguir aplicaciones específicas que los hagan funcionar en una red de esta clase, siempre y cuando el celular en concreto esté preparado para ello.
En la web de la asociación se puede consultar mediante un sencillo buscador qué productos de qué fabricantes son compatibles con DLNA, algo que nos puede ser muy útil antes de comprar. Asimismo, deberemos tener en cuenta que todos los dispositivos que vayamos a integrar sean capaces de unirse a una red de área local en las mismas condiciones, requisito indispensable para poder utilizar esta tecnología adecuadamente.
Filtros de ferrita

Anillos de ferrita
Son tubitos de ferrita (imanes, para que nos entendamos) que actúan de filtros inductores de alta reactancia, o alta resistencia. El principio de funcionamiento de este tipo de filtros radica en que, cuando las corrientes alternas de alta frecuencia tratan de atravesar la parte del cable donde se encuentra ubicado el núcleo de ferrita, la autoinductancia que produce el flujo magnético de la corriente que trata de atravesarlo genera una fuerza contraelectromotriz que se opone al paso de su componente alterna.

Filtro de ferrita en un cable USB
Sin embargo, estas piezas no impiden que la corriente continua (CC), y la corriente alterna de baja frecuencia, las atraviesen, y pueda continuar fluyendo libremente por todo el cable y el resto del circuito electrónico. Durante el proceso de filtrado de la corriente alterna de alta frecuencia, la energía contenida en la componente alterna que no puede atravesar el filtro la absorbe el núcleo de ferrita en forma de calor. No obstante, la temperatura que alcanza la ferrita por ese motivo es muy poca y prácticamente no se hace notar.
En electrónica, los filtros de ferrita constituyen uno de los elementos pasivos más eficaces, sencillos y baratos de producir. Sin su empleo en los cables de uso informático, la propagación de las interferencias afectaría, incluso, al funcionamiento de los propios ordenadores, introduciendo indeseables errores en el procesamiento de datos.
FUENTE: La inspiración técnica viene de ASÍ FUNCIONA.
Método Gutmann de borrado seguro: las 35 pasadas

Borrado seguro
Esta forma de funcionamiento puede ser peliaguda si lo que borramos es información confidencial o altamente sensible, porque cualquiera que tuviera acceso al disco en cuestión podría recuperarla sin mayores problemas. En estos casos se hace necesario recurrir a alguno de los métodos de borrado o formateo seguro que, a lo largo de los años, se han ido codificando por medio de algoritmos más o menos complicados. De todos esos métodos, el conocido como Gutmann es el más complejo y completo a la hora de proceder a un borrado seguro de la información.
El método de borrado seguro Gutmann es un algoritmo desarrollado por el profesor de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) Peter Gutmann y su colega Colin Plumb en 1996. Su funcionamiento consiste en escribir sobre los datos originales una serie de 35 diferentes patrones, de tal forma que sea extremadamente difícil (imposible, a efectos prácticos) recuperar el contenido original. Los patrones empleados suponen que el usuario desconoce la forma de codificación de su disco duro, por lo que incluye pautas específicas para tres clases distintas de discos, aunque si el usuario conoce la codificación particular, siempre puede establecerla manualmente.
La mayoría de esos patrones fueron diseñados para codificaciones de disco un tanto antiguas, como MFM o RLL, por lo que para los discos modernos muchos de ellos son superfluos. El propio Gutmann ha comentado que, en los soportes magnéticos de hoy en día (con codificaciones como PRML o EPRML), bastan un par de pasada para volver los datos totalmente incoherentes e imposibles de recuperar. Sin embargo, muchos profesionales siguen confiando en las 35 pasadas y prefieren asegurarse a quedarse con la duda; cuantas más, mejor.
Una sesión de borrado con el método Gutmann comienza con la escritura de 4 patrones aleatorios, seguidos por los patrones del 5 al 31 (específicos para cada codificación de disco) ejecutados al azar, para terminar con unos últimos 4 patrones también aleatorios. En la siguiente tabla se puede observar esquemáticamente el orden que sigue el método Gutmann y los patrones que escribe en el disco.
Gutmann sostiene que las agencias de inteligencia tienen herramientas muy sofisticadas, como por ejemplo microscopios de fuerza magnética o microscopios atómicos, que, junto con un análisis de imagen, pueden detectar los valores anteriores de bits en el área borrada; incluso una vez utilizado su propio método. Pero esto parece más de película de ciencia ficción que otra cosa, ya que no se ha encontrado evidencia de ello, aunque se sabe que existen publicados procedimientos de seguridad del Gobierno Americano en los que se considera un disco sobrescrito como material todavía sensible.
¿Pero cómo podemos nosotros, pobres mortales, hacer uso del método Gutmann en nuestro ordenador personal? Pues de una manera muy sencilla, ya que existen en el mercado multitud de aplicaciones (muchas gratuitas) que implementan esta técnica de borrado seguro de datos. Software como CCleaner, Recuva o Darik’s Boot and Nuke (este último para discos completos, únicamente) para Windows; Disk Utility (discos enteros o espacio libre) y TrueCrypt para Mac OS X; o los comandos shred y srm de Linux. Algunos de ellos disponen de versiones para múltiples plataformas.
La seguridad siempre es importante, aunque no debe convertirse en una obsesión, sobre todo si no tenemos secretos de estado que ocultar. Pero que nunca se nos olvide borrar de forma segura un disco si, por ejemplo, lo vamos a vender de segunda mano o a regalar a un amigo. Nunca se sabe dónde pueden aparecer nuestras fotos más personales el día de mañana.
No te pierdas con los conectores USB

Símbolo USB
La verdad es que el estándar USB está ya tan arraigado en nuestras vidas que parece que lleva ahí toda una existencia, pero muchos lo hemos visto nacer e implantarse poco a poco en multitud de equipos electrónicos como puerto de comunicaciones básico e ineludible por cualquier fabricante.
La mayoría de la gente asocia USB a los pequeños agujerillos rectangulares que tiene en su PC para conectar la impresora, el pendrive o el iPod, sin embargo son incapaces de reconocer un puerto USB en un teléfono móvil o en un disco duro externo. ¿Por qué? Muy sencillo, porque el tipo de bus USB dispone de diversos conectores para adaptarse a los distintos periféricos o dispositivos.
En esta entrada vamos a hacer un ligero repaso por todos ellos (que no son muchos) para lograr llegar a reconocer un puerto USB allá donde lo veamos.
Básicamente, el estándar USB se divide en dos tipos, el Tipo A y el Tipo B, esto es, dos conexiones distintas. Los cables USB transportan datos y también corriente eléctrica, por ello es posible conectar un pendrive, un disco externo o un adaptador Bluetooth a un ordenador y hacerlo funcionar sin necesidad de una fuente de alimentación externa. Debido a esta importante característica, se estableció el esquema de conectores diferentes A/B, para prevenir que una conexión inadecuada por parte del usuario provocara accidentalmente la creación de un circuito eléctrico, situación que posiblemente freiría literalmente los puertos y parte de la placa base de un equipo informático.
USB Tipo A
Es el más conocido y reconocido de los conectores USB (ver imagen más abajo). Consiste en un rectángulo aplanado con conexiones internas y una única manera de enchufar para evitar circuitos erróneos. Existen en modalidades macho y hembra, lógicamente, y los conectores hembra son los típicos que podemos observar en cualquier PC. Los conectores macho los encontramos al extremo del cable que se enchufa al ordenador de cualquier dispositivo externo que se comunique vía USB (pendrive, impresoras, teléfonos, PDA, reproductores de MP3, etcétera).
Existen conectores USB Tipo A macho que sólo disponen de contactos de corriente y tienen los pines de datos anulados. Son muy típicos en conexiones de discos duros externos que necesitan más de un puerto USB para recibir la energía suficiente para funcionar.
A este tipo de conexión se le suele denominar downstream, o de flujo descendente, porque la información fluye desde servidor hasta el cliente; en este caso del ordenador hacia el dispositivo (aunque no siempre tiene por qué ser así).

Conectores USB estándar Tipo A (macho y hembra)
USB Tipo B
También en versiones macho y hembra, son los conectores USB que suelen ir “al otro lado del cable” (véase imagen), es decir, lo que se enchufan al dispositivo en cuestión que queremos comunicar con la computadora, y también los conectores hembra de estos dispositivos.
A este tipo de conexión se le suele denominar upstream, o de flujo ascendente.

Conectores USB estándar Tipo B (macho y hembra)
Existen diversas conexiones en función de las preferencias o necesidades del fabricante y, también, del espacio que tenga para acoplar el puerto al dispositivo externo. Por un lado, existen los llamados Mini USB (en dos versiones, de 5 y 8 pines de conexión) y, por el otro, los denominados Micro USB, ambos siempre de Tipo B.
El conector Mini USB es más pequeño que el USB estándar de Tipo A, y tiene una forma trapezoidal o rectangular con esquinas achaflanadas, dependiendo de la versión. El Mini USB de 5 pines (imagen siguiente) tiene forma de trapecio (más o menos) y lo podemos encontrar en cámaras de fotos, cámaras de vídeo o reproductores de MP3.

Conectores Mini USB de 5 pines Tipo B (macho y hembra)
Por su lado, el Mini USB de 8 pines (siguiente fotografía) es algo más pequeño y se identifica por poseer dos de sus esquinas cortadas por un chaflán o bisel. Las conexiones internas difieren del anterior, y se encuentra en dispositivos PDA y Pocket PC, en algunos teléfonos móviles o en receptores GPS.

Conectores Mini USB de 8 pines Tipo B (macho y hembra)
Por el lado del Micro USB, tenemos un conector muy utilizado últimamente en teléfonos móviles tipo smartphone y otros dispositivos que, por su reducido tamaño, necesitan de medios de conexión pequeños, que no ocupen mucho. El Micro USB (imagen de debajo) es, quizás, más alargado que el Mini USB, pero tiene bastante menos grosor. Posee también dos esquinas biseladas y es el conector ideal para artilugios pequeños que apenas dispongan de espacio físico para muchos conectores.

Conectores Micro USB Tipo B (macho y hembra)
La Comisión Europea dio luz a una directiva, en el año 2009, que obliga a todos los fabricantes de teléfonos celulares a estandarizar la conexión Micro USB como conector de recarga de móviles para el año 2012. Como decimos, no es una ley, es una directiva, pero parece que los fabricantes que venden en Europa van a cumplirla. Aunque algunos aún se resisten.
Existió otro estándar Mini USB Tipo A, pero hoy en día está en desuso y completamente obsoleto. Además, y por simplificar, también hemos obviado el conector Micro USB del Tipo A, bastante raro y difícil de encontrar, pero que se puede ver en la siguiente imagen.

Conector Micro USB Tipo A (macho)
USB 3.0
La última versión del bus USB es la conocida como 3.0. Todavía en pañales, cada vez son más los fabricantes que comienzan a proporcionarlo de serie en sus equipos, y en un futuro no muy lejano desbancará a versiones anteriores debido a que su velocidad de transferencia puede llegar a ser hasta diez veces mayor con respecto a aquellas.
En lo que a conectores se refiere, los del Tipo A mantienen el aspecto y las dimensiones externas, por aquello de la compatibilidad hacia atrás, sin embargo internamente poseen 5 nuevos contactos que aseguran un tráfico bidireccional continuo, y es ahí donde de se apoya el extraordinario aumento de velocidad de transferencia. Los conectores antiguos USB serán, pues, completamente compatibles con la versión 3.0, sin embargo no podrán aprovechar todo su potencial y trabajarán a velocidades inferiores. En la siguiente foto podemos ver un conector USB 3.0 de Tipo A.

Conector USB 3.0 estándar Tipo A (macho) y esquema
Con respecto a los conectores Tipo B, los modelos físicos cambian radicalmente. El USB 3.0 de Tipo B introduce también los 5 pines adiciones, pero lo hace aumentando de tamaño el conector por medio de un añadido o porción superior. Por su lado, el Micro USB 3.0 agrega los nuevos contactos a un lado del conector principal, por lo que lo hace totalmente incompatible con antiguos móviles o cámaras fotográficas. En la imagen siguiente vemos un conector USB 3.0 Tipo B y un Micro USB 3.0 Tipo B.

Conector USB 3.0 estándar Tipo B (macho), Micro USB 3.0 Tipo B (macho) y esquemas
Además, parece que se va a estandarizar el color azul interno de los conectores (como se puede observar en la imagen) para diferenciarlos de versiones anteriores.
A modo de resumen, y para aclarar coneceptos, podríamos decir que existen dos tipos de conexiones USB: las que van a la CPU y las que van al periférico o gadget de turno. Las del ordenador son conocidas como Tipo A (macho y hembra), y las que llegan a los dispositivos externos como Tipo B. A su vez, dentro de este Tipo B encontramos la conexión estándar, la Mini USB (con dos modalidades de 5 y 8 pines) y la Micro USB. Por último, el estándar USB 3.0 trae nuevas conexiones de todos los tipos, y su formato es compatible en el Tipo A y no compatible en el Tipo B. No hay más.
En la siguiente tabla se puede visualizar un resumen gráfico de todos los conectores.
Esperemos haber despejado alguna que otra duda y haber ayudado a identificar correctamente cualquier conexión USB de cualquiera de las clases posibles. Un estándar, este, del que muchos deberían aprender a la hora de generalizar cableado y conectores.
Tres teclas que desaparecerán y otras tres que nunca debieron haber aparecido

La tecla 'Bloq Despl'
El teclado, keyboard para panolis afectados y guiris anglosacientes, es el periférico de entrada por definición. Antes, mucho antes, de que los ratones con rabo y botones corretearan alegremente por nuestras mesas de trabajo y ocio, los teclados ya estaban ahí. Sí, son los observadores impasibles del inexorable devenir del tiempo; y a cualquiera que le dé por criticar esta frase anterior, con lo rimbombante que me ha quedado, le endiño con el Alt Gr en la cabeza.
Vamos a rendir desde este púlpito un pequeño homenaje a este sufridor de pulsaciones detallando lo que, a mi humilde entender, es el implacable camino a la desaparición de tres de sus teclas más emblemáticas: Impr Pant/Pet Sis, Bloq Despl y Pausa/Inter. Así mismo, hablaremos también de otras tres representativas teclas que, si no hubiera sido por la paciencia de los usuarios, habrían dado en la hoguera con más de un teclado. Me refiero, claro está, a Sleep, Wake Up y Power.
Empecemos por el principio y cuando lleguemos al final nos paramos.
Impr Pant/Pet Sis. También conocida en los teclados ingleses como Print Screen/Sys Req, es una de las teclas más alucinantes de nuestros queridos compañeros de escritura. En los tiempos de MS-DOS y consolas Unix, esta tecla tenía dos funciones. Por un lado, su simple pulsación producía una interrupción de ROM-BIOS que enviaba una captura de la pantalla directamente al puerto LPT1 de la impresora, es decir, imprimía en papel lo que había en ese momento en el monitor. En el caso (poco probable en aquella época) de que tuvieras una impresora en un LPT2 o en un puerto serie, ya te podías dar por jodido, porque el puerto LPT1 era el predeterminado y único válido.
Por su parte, la opción Pet Sis de esta tecla (a la que se accede pulsando Alt y la tecla en sí), conocida en el mundillo informático como la tecla de “petar el sistema”, se utilizaba en el precámbrico de la computación para acceder directamente al sistema operativo, eludiendo todo el software que pudiera estar bloqueando el acceso al mismo. Algo así como el actual Ctrl+Alt+Supr (en inglés Ctrl+Alt+Del) de Windows pero todavía peor y más inútil. Su significado real es “petición al sistema” (system request in english).
A día de hoy, esta segunda opción es totalmente inservible en Windows, y en GNU/Linux se sigue utilizando para darle órdenes directas al kernel cuando se cuelga la consola por algún motivo. En cambio, la opción Impr Pant si es más utilizada en ambos entornos operativos, ya que realiza una captura de la pantalla y la envía al portapapeles, con lo que podremos recuperarla después con un simple Pegar en cualquier software de diseño o retoque de imágenes (u otros que lo permitan). En realidad la opción Pet Sis sí que se utiliza, ya que si pulsamos Alt y esa tecla lo que se produce es una captura de la ventana activa en ese momento, en lugar de la pantalla completa. Sin embargo, nuestro cerebro lo relaciona más con una opción alternativa de Impr Pant que con el dichoso Pet Sis.

Las tres teclas juntitas
Bloq Despl. También conocida en los teclados ingleses como Scroll Lock, permitía en su época bloquear y desbloquear el desplazamiento de pantallas en consolas Unix y entornos MS-DOS. Tiene lucecita asociada, por lo que su función se basa en dos estados: encendida (bloqueado) y apagada (desbloqueado). El hecho de bloquear el desplazamiento servía para modificar el funcionamiento de las teclas de dirección (las de las cuatro flechitas). Con el desplazamiento desbloqueado, su pulsación se convertía en movimientos del cursor en pantalla; con el desplazamiento bloqueado, lo que se producía eran cambios de páginas de contenido de texto del tirón. Teniendo en cuenta que en aquella época no había ratones con ruedita ni barras de desplazamiento, para determinadas aplicaciones de proceso de texto o datos esta opción era muy útil para avanzar en grupos de grandes bloques sin eternizarse.
Hoy Bloq Despl apenas tiene uso. Algún software específico, como Excel por ejemplo, le otorga algún cometido, pero es algo prácticamente anecdótico.
Pausa/Inter. También conocida en los teclados ingleses como Pause/Break, es una de mis favoritas. Esta tecla viene de la época del telégrafo, ahí es nada, e IBM la introdujo en sus teclados con prácticamente la misma funcionalidad que en esos aparatos, la de pausar o interrumpir una acción concreta. Se utilizaba básicamente en entornos de consola para detener momentáneamente (pausa) un listado muy largo en pantalla o la acción de un programa. Inter (pulsando la tecla con Alt) servía para detener por siempre jamás la ejecución de una acción, ya que realmente interrumpe la línea de comunicaciones con el ordenador. Se usaba de la misma forma que el mítico Ctrl+C y tenía la misma función.
En la actualidad esta tecla es la más utilizada de la tres, ya que permite desarrollar su función de pausa o interrupción en multitud de procesos de programas, juegos, entornos de desarrollo, etcétera. Todo va en función de la utilidad que los programadores hayan querido darle en sus aplicaciones.
Estas tres teclas, como decía, están condenadas a la desaparición con rotunda seguridad. Pero existe otra terna de botoncitos que vinieron para quedarse y representaron el cáncer de los teclados en su época. Y no por su utilidad, que además resulta bastante estéril, sino por el lugar donde vinieron puestas en un principio en los teclados, haciendo línea justo debajo de la tecla Supr (Del en el teclado inglés).
Power. Esta tecla demoníaca solía estar la primera en la fila, y no conozco persona en el mundo que no se haya ciscado en sus muertos alguna vez. Su función en cuestión es la de apagar el equipo (y encenderlo también bajo determinadas circunstancia). El problema viene dado porque el apagado se realiza sin solicitar confirmación alguna, y eso unido a que se encontraba justo debajo de tecla Supr, producía que en más de una ocasión fueras a suprimir algo y apagaras el ordenador. Que levante la mano aquel al que no le haya pasado nunca.
Sleep. Por su parte, esta otra tecla mete al equipo en un estado de suspensión o hibernación del que, lamentablemente, muy pocos sistemas volvían a despertar en la época de su aparición. Este estado guarda en disco el contenido de la memoria y la configuración actual de programas abiertos y demás para que, al encenderlo de nuevo, nos aparezca todo como lo dejamos. Pero claro, si nuestro estado de suspensión se parece más a un coma etílico que a otra cosa, al final toca darle botonazo a lo bestia al ordenador y apagarlo por las malas.
Wake Up. Esta realiza la función inversa a Sleep, es decir, hace regresar de su letargo a un ordenador suspendido (si puede, claro).
Existen en Internet multitud de trucos y operaciones para desactivar estas tres teclas y es que, si bien ahora suelen venir como botoncitos apartados del teclado general, es muy posible pulsarlas por error. Con tal de que dejaran de dar por culo, yo he visto a gente haciéndolas saltar por los aires con un destornillador, extrayéndolas de su sitio para los restos y enviándolas directamente a la papelera (no, a la de reciclaje no, a la física de debajo de la mesa).

Las teclas malditas decapitadas
Tres teclas para el recuerdo y tres teclas para el olvido. Los teclados han evolucionado muy poco en muchos años, y si sobran teclas habrá que quitarlas. Por el amor de Dios, ¿qué hace en pleno siglo XXI toda esa hilera de teclas de función, desde F1 hasta F12, ahí arriba? ¿Reminiscencias de las primeras versiones de WordPerfect? Pero bueno, de eso hablaremos otro día.



