Podcast ReadySetClick! T3x01 y T3x02

RSClick! podcast 3x01 y 3x02

RSClick! podcast 3×01 y 3×02

En esta entrada os damos buena cuenta de los últimos dos podcast de Ready Set Click!, el primero de la tercera temporada, de septiembre de 2015 y del que aún no nos habíamos hecho eco, y el segundo (marzo de 2016). Pasamos a narraros el resumen de ambos.

RSClick! T3x01

La sección de ‘Noticias’ viene cargadita de información reciente. Os traemos los mejores teléfonos inteligentes, y también otros gadgets, del IFA 2015, evento en el que pudimos estar para entregaros la crónica puntualmente. Además, anunciamos la actualización a iOS 9 y por qué debemos tener cuidado con la misma en los iPhone 4S. Para seguir hablando de Apple, comentamos la infección de aplicaciones en su Apple Store por parte del malware XCodeGhost.

Cambiando de tercio, os contamos que Android One llega a España y nos hacemos eco del anuncio del nuevo BQ Aquaris A4.5. ¿Qué presentará Google en 29 de septiembre? Estamos en ascuas.

No pensamos terminar sin recordar que Mario, el personaje de la franquicia de videojuegos homónima de Nintendo, cumple 30 años. ¡Felicidades!

Y seguimos. En la ‘App de la semana’ os presentamos Companion: Never Walk Home Alone, una aplicación que te acompañará siempre a casa. Y en el Teknoútil de hoy, el proyecto solar Tándem, el mundo de la nanotecnología aplicada a la energía fotovoltaica.

En el primer ‘Debate’ de esta tercera temporada parlamentamos sobre Adblock e iOS 9. ¿Se avecinan cambios en el negocio publicitario?

Finalizando, como siempre de la mano de teknoPLOF!, os contamos la historia de los relojes inteligentes, con alguna que otra sorpresa.

¡Empezamos!

RSClick! T3x02

Renovamos estructura y contenidos, en nuestra nueva sección ‘La tektulia’ departimos sobre Pelis Magnet, el PopCorn en español; Wattio, empresa de domótica vasca; y ‘Play’, la alternativa P2P a Pirate Bay que parece ser imposible de cerrar. Andoni nos trae sus impresiones sobre el MWC y debatimos acerca de la guerra del FBI contra Apple. Terminamos mostrándoos la primera página web de la historia (¡aún activa!).

En el ‘Retroclick!’, como siempre de la mano de teknoPLOF!, os contamos la historia del Padre Busa y su relación con el origen del hipertexto.

Por último, y en nuestro nuevo espacio ‘Lo que me sale del cátodo’, hablamos sobre YouTube y los canales creacionistas y paranormales. Además, comentamos algo sobre el nuevo Centriphone.

¡Empezamos!

Ya sabéis que podéis seguirnos en nuestra web rsclick.es (o rsclick.com), en Twitter a través de @rsclick_es y en Facebook vía facebook.com/rsclick

 

Unas gafas de realidad aumentada de hace quince años

Dyson Halo

Dyson Halo

Probablemente conozcas la empresa Dyson por sus máquinas aspiradoras y sus ventiladores de aspecto futurista, pero en los veintiún años de vida que tiene esta compañía británica, Sir James Dyson ha estado inventado muchos más artículos de alta tecnología para el hogar. Sin embargo, su objeto más emblemático fue, sin duda, el casco de realidad aumentada que se parece, asombrosamente, a las Google Glass. ¡Ah, y es de hace quince años!

En el año 2001, Dyson comenzó a trabajar en un casco-auricular de realidad aumentada al que denominó Dyson Halo (formalmente “Proyecto NO66“). El Halo estaba destinado a ser un ordenador portátil, montado en la cabeza del usuario, que parecía un par de gafas y respondía a mensajes de audio. ¿Te suena familiar?

El prototipo de Halo es una mezcla entre las Google Glass y un walkman noventero. De hecho, con su banda de metal delgada y maraña de cables, el dispositivo es claramente un producto de los años cercanos al 2000. Y es que cuando Dyson estaba construyendo Halo, carecía de la miniaturización de la tecnología y el brillo estético que, más de una década de investigación y desarrollo añadido, proporcionaron los ingenieros a las Google Glass, pero su meta como un ordenador personal portátil fue sorprendentemente similar.

Dyson Halo

Dyson Halo

En la versión de Dyson, un auricular con patillas de gafas se conecta a un ordenador rectangular lo suficientemente pequeño para llevarlo en el bolsillo. Piénsese en ello como un computador portátil, del tamaño de una tarjeta, con una pantalla translúcida proyectada sobre un prisma que se coloca a escasos milímetros de los ojos.

El equipo fue construido para utilizar aplicaciones similares a las que vemos ahora en los teléfonos inteligentes y podía ser controlado de un par de maneras: un dispositivo de pulsera (¡hola, smartwatch!) hacía las veces de ratón, lo que permitía al usuario controlar el cursor virtual en la pantalla; además, también se podía manejar a base de órdenes habladas, mientras que un asistente personal virtual (¿Siri, Cortana, Google Now, estáis ahí?) servía para leer los correos electrónicos y realizar tareas básicas.

Esquema de Halo

Esquema de Halo

¿Una dosis de tecnología con déjà vu, o tal vez sólo un ejemplo de una buena idea antes de tiempo? Los ingenieros de Dyson pasaron tres años trabajando en Halo, pero al final lo dejaron de lado para centrarse en conseguir otros productos para el mercado doméstico.

Dyson disponía de otros inventos que nunca llegaron al mercado, aunque estos eran más prácticos y menos intrigantes que Halo, como filtros para motores diésel o motores de hidrógeno y oxígeno. Al igual que Halo, ninguna de estas ideas llegó a buen término. Pero Dyson no los cuenta como fracasos, más bien son sólo algunas de las muchas exploraciones tecnológicas que podrían llegar a ser, algún día, una gran ayuda para un nuevo producto.

Ganando al ‘Tetris’

Difrutemos de otra entrega más de un candidato a aquello de los memes irrealizables que nunca quisieron ser, pero que lo tendrían que haber sido sin lugar a dudas. Un vídeo que se está haciendo viral a marchas forzadas: ‘Beating Tetris‘. Divertido y altamente geek a parte iguales; es la forma correcta de ganar al ‘Tetris’.

35 años después, se siguen encontrando secretos en Donkey Kong

Jumpman (Mario) rescata a Pauline

Jumpman (Mario) rescata a Pauline

A pesar del hecho de que Donkey Kong se lanzó por primera vez para máquinas recreativas en el año 1981, ha sido portado, versionado, desensamblado y desmenuzado hasta la saciedad, y aunque parezca mentira, el título original de Nintendo sigue mostrándonos secretos que guardaba celosamente ocultos; en este caso, en forma de música y efectos sonoros.

Un usuario de la wiki The Cutting Room Floor, y después de escarbar a través de las líneas de código originales, ha encontrado tres piezas de música y dos efectos de sonido que nunca fueron accesibles al gran público (aunque, parece ser, que algunos aparecieron en versiones posteriores del videojuego).

Una de estas musiquillas es una toma alternativa de la melodía que se reproduce al rescatar a Pauline.

Escucha el tema alternativo del rescate de Pauline.

Por su parte, y con respecto a los efectos sonoros, se ha encontrado la voz de Pauline gritando Help! y otro recorte confuso donde no se escucha de forma segura lo que exactamente está diciendo la muchacha.

Escucha a Pauline gritando Help!.

Puedes escuchar todos los archivos de audio desde la propia web.

Nada de esto va a alterar dramáticamente nuestra experiencia con Donkey Kong. No estamos hablando de nuevos niveles o comentarios del desarrollador, pero es fascinante, aun siendo unos archivos triviales en sí mismos, el tiempo que han estado latentes hasta que alguien los ha encontrado.

¿Por qué una tecnología de hace 40 años sigue controlando el tráfico aéreo estadounidense?

FAA

FAA

El 26 de septiembre del año 2014, un contratista del mundo de las telecomunicaciones llamado Brian Howard despertó temprano y se dirigió al Chicago Center, un centro de control de tráfico aéreo en Aurora (Illinois) donde había trabajado durante ocho años. Había decidido suicidarse y, como gesto de su última voluntad, planeó llevarse un pedazo del sistema del control de tráfico aéreo de Estados Unidos con él.

Las grabaciones confirmaron que Brian Howard entró en el Chicago Center a las 5:06 de la mañana y bajó al sótano, donde provocó un incendio en el compartimento de electrónica. Seguidamente se cortó el cuello. Los servicios médicos salvaron la vida de Howard, pero los sistemas del Chicago Center, que en ese momento controlaba el tráfico aéreo por encima de 10.000 pies y en un área de 91.000 kilómetros cuadrados, se apagaron.

El día del incendio

El día del incendio

Las aerolíneas cancelaron 6.600 vuelos; el tráfico aéreo se interrumpió durante 17 días. Howard había querido causar problemas, pero no había previsto una catástrofe de tal magnitud. Había publicado un mensaje en su cuenta de Facebook diciendo que el sabotaje “no tendría un alto costo para el sistema de control del espacio aéreo, pues todas las comunicaciones deberían cambiar a la ubicación alternativa“. Se equivocaba. Nadie sabe de qué lugar alternativo estaba Howard hablando, porque no existe tal cosa. Howard había trabajado en el centro durante casi una década, e incluso él no conocía eso.

En cualquier momento dado, alrededor de 7.000 aviones sobrevuelan los Estados Unidos. Durante los últimos 40 años, el mismo sistema informático ha controlado todo este tráfico de gran altitud, es una reliquia de la década de 1970 conocida como Host. El núcleo del sistema es anterior a la llegada del GPS, por lo que Host utiliza radares terrestres punto a punto. Cada día, miles de viajeros aéreos ponen sus teléfonos inteligentes con GPS en “modo avión”, mientras que sus vuelos son guiados por una tecnología que es anterior al ‘Speak & Spell‘ de Texas Instruments.

Si ahora mismo estás leyendo esto a 30.000 pies de altura, relájate, Host es todavía seguro en términos de conducir aviones de un punto A a un punto B, pero es increíblemente ineficiente. Puede manejar una cantidad limitada de tráfico, y los controladores no pueden ver nada fuera de su propio espacio aéreo; cuando un avión se traslada a un espacio aéreo contiguo, se desvanece en su radar.

La FAA (Federal Aviation Administration) estadounidense sabe todo esto perfectamente. Durante once años, la agencia ha ido migrando hacia un conjunto de actualizaciones conocidas como NextGen. En su núcleo porta un nuevo sistema informático que reemplazará a Host y permitirá que cualquier controlador, en cualquier lugar, pueda ver cualquier avión en el espacio aéreo estadounidense. En teoría, esto permitiría a un centro de control aéreo asumir el mando de otro con sólo tocar una tecla, como Howard parecía creer que ya era posible.

Esta tecnología es problemática y costosa, pero esa no es la mayor de las complicaciones. El problema principal es que NextGen es un proyecto de la FAA. La agencia es, principalmente, un órgano regulador, es la responsable de mantener la seguridad del espacio aéreo nacional y, además, también se encarga de operar el control del tráfico aéreo, un conflicto inherente que causa grandes problemas a la hora de completar las actualizaciones. Modernización, una lucha de cualquier agencia federal, es prácticamente la antítesis de la cultura operativa de la FAA, que es adversa al riesgo metódico y burocrático. A esto se suma que la FAA es la única consumidora del producto, por lo que no existen presiones por parte de los mercados.

La primera fase de NextGen es reemplazar Host con el nuevo sistema informático, la base para todas las futuras actualizaciones. La FAA pretendía terminar el trabajo para la pasada primavera, cinco años más tarde de lo previsto y, por lo menos, 500 millones de dólares por encima del presupuesto original.

La compañía Lockheed Martin comenzó a desarrollar el software en el año 2002, y la FAA proyectó que la transición desde Host estaría completa a finales de 2010. En 2007, el sistema actualizado se utilizaba sólo a través de pruebas internas, pero una vez instalado, era espantosamente inestable y contenía cientos de bugs. Por ejemplo, a veces vinculaba aviones a los datos de vuelo de una aeronave equivocada; otras veces los aviones desaparecían por completo de las pantallas de los controladores.

Recientemente, en abril de 2014, el sistema se vino abajo en Los Angeles Center cuando un jet militar U-2 entró en su espacio aéreo. El avión espía cruzó a 60.000 pies, el doble de la altitud de los aviones comerciales, y su plan de vuelo provocó un fallo de software que sobrecargó la sistema y lo tumbó.

En el sector privado, las empresas de tecnología se mueven rápido y actualizan sistemas sin poner en riesgo nuestra seguridad. Pero cuando el gobierno actualiza sus tecnologías, las regulaciones y la burocracia interceden antes de escribir una sola línea de código. El proceso de contratación pública está atada a mil reglas y normas, y la nueva tecnología en cuestión tiene que ajustarse a esas normas, si son o no son eficientes ni siquiera es relevante.

Y en esas estamos.

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