¿Qué era el DOS/4GW Professional Protected Mode Run-Time?

DOS/4GW
DOS/4GW

Desde finales de la década de 1980 y hasta principios de la de 1990, cuando los videojuegos y el software de diseño y desarrollo profesional comenzaron a requerir características técnicas de hardware que todavía no estaban disposibles, los ingenieros tuvieron que inventarse algo que exprimiera aquellas máquinas tan limitadas hasta valores insospechados.

En la informática del siglo pasado, la DOS Protected Mode Interface (DPMI) fue una especificación introducida en 1989 que permitía que un programa para DOS se ejecutara en un modo especial protegido que daba acceso a un montón de funciones de aquellos nuevos procesadores para pecé de la época, funciones las cuales no estaban disponibles en, digamos, el “modo real”. Inicialmente desarrollada por Microsoft para ‘Windows 3.0’, fue después una especificación liberada y controlada por un comité de libre asociación.

Basándose, pues, en esta tecnología DPMI fueron apareciendo —como setas— por aquellos tiempos los llamados DOS extender, o extensores de DOS, piezas de software que, ejecutadas bajo sistemas operativos DOS, permitían que otros programas corrieran en esos entornos de modo protegido, a pesar de que el sistema operativo anfitrión sólo pudiera funcionar en modo real. Los extensores de DOS se desarrollaron inicialmente en los años ochenta, después de la introducción del procesador Intel 80286, pero después se replicaron tras la aparición del Intel 80386, sobre todo para hacer frente a las limitaciones de memoria de MS-DOS y de sus primos y hermanos.

DOS/4GW
DOS/4GW

De entre toda aquella marabunta surgió, en 1990, DOS/4GW, un extensor de 32 bits que permitía a los programas de DOS eliminar el límite de memoria convencional de 640 kB, pudiendo direccionar hasta 64 MB de memoria extendida en máquinas Intel 80386 y superiores. DOS/4GW podía y puede operar dentro de MS-DOS, PC-DOS, DR-DOS y otros clones de DOS y emuladores actuales. Fue desarrollado por Rational Systems (posteriormente Tenberry Software) como un subconjunto del anterior DOS/4G, extensor que se distribuyó con el compilador Watcom C.

Al funcionar como una biblioteca de extensión de memoria altamente flexible y reutilizable, DOS/4GW permitía a los programadores acceder a la memoria extendida sin programar una sola línea de código especializado. El extensor se incrustaba en el archivo ejecutable en el momento de la vinculación y se ejecutaba antes del código de la aplicación principal, por lo que generalmente los mensajes de inicialización de DOS/4GW aparecían en el inicio, como podíamos ver en aplicaciones como ‘Adobe Acrobat Reader 1.0’ y en juegos como ‘Doom’ (id Software, 1993) y sus secuelas, ‘Duke Nukem 3D’ (3D Realms, 1996) o ‘Mortal Kombat’ (Midway Games, 1992).

‘Max Mix’, el fenómeno ochentero del megamix en España

'Max Mix 4'
‘Max Mix 4’

A finales de los años setenta del siglo pasado, en la ciudad de Nueva York, los disc-jockeys punteros del momento comenzaron a mezclar canciones en sus sesiones de música disco de tal forma que, a ritmo de una base musical común, enlazaban unos temas con otros generando uno nuevo, continuado y de larga duración. Aquellos DJ, cuyo máximo exponente fue el mítico Grandmaster Flash, solían grabar estos temas en cintas de casete o cintas magnetofónicas de manera artesanal durante el espectáculo, cintas que, posteriormente, distribuían —al margen de las discográficas— entre los incondicionales del movimiento musical. Había nacido el mix (mezcla).

Estas mezclas musicales y sonoras tan estéticas y originales, sin dejar de ser bailables, se fueron complicando e intrincando con sonidos y efectos especiales, repeticiones, scratches con vinilos, reverberaciones, ecos imposibles y voces distorsionadas; fue el momento en el que el simple mix se convirtió en megamix, algo así como “un millón de mezclas”, voz que proviene del griego y del inglés.

'Max Mix 1'
‘Max Mix 1’

El mix y el megamix no tardaron en saltar el charco, y en Europa comenzaron a destacar diversos disc-jockeys como Alan Coulthard, Sanny-X, Les Adams, Lex Van Coeverden, Froggi, Jean Paul Maes, Phil Panter o Lombardini, entre otros muchos. En España fue el DJ Raúl Orellana quién acuñó el primer mix español de curso legal, producido y publicado por Blanco y Negro Music en 1983; se llamó ‘Studio 54 Connection‘.

Sin embargo, fue un año después (en 1984) cuando un sello español independiente llamado Max Music organizó el primer concurso de megamix (término que inventaron ellos mismos) de nuestro país. Aquel concurso lo ganó un joven DJ barcelonés al que se le conocía como Mike Platinas —formalmente Miguel Fabrellas—, y su premio fue la grabación de un elepé con la discográfica y junto al DJ Javier Ussía: allí y entonces tuvo su origen la saga ‘Max Mix‘ con el primer disco megamixero patrio en 1985, el llamado ‘Max Mix (El Primer Megamix Español)‘.

'Max Mix'
‘Max Mix’

Aquellas primeras mezclas bebían de temas bailables del tecnopop, la música disco e, incluso, italodisco, a menudo de artistas semidesconocidos que pinchaban sobre bases y que montaban a mano ellos mismos a base de recortar y pegar pedazos de cintas magnetofónicas, todo ello antes de la llegada de los primeros samplers. En el proceso de realización de esas primeras obras se llegaban a emplear varias copias de los mismos vinilos para paliar el empeoramiento progresivo de la calidad del audio causado por el lógico deterioro del surco.

El disco fue todo un éxito. Tras aquello llegó ‘Max Mix 2 (El Segundo Megamix Español)‘, en 1985, un volumen que superaba con creces a su antecesor, tanto en forma técnica como de manera artística, ya que la discográfica les permitió más libertad creativa que con la primera entrega y, además, se utilizaron cortes y efectos mucho más elaborados.

'Max Mix 4'
‘Max Mix 4’

Después de este disco, ambos disc-jockeys dejaron Max Music por desavenencias con el sello y fueron relevados por otros dos expertos, Toni Peret y Josep Mª Castells, dos jóvenes DJ que, junto con el ingeniero de sonido Andreu Ugas, llevaron el megamix español a la estratosfera musical, haciéndolo internacional y de una calidad que no se repetía en ninguna otra parte del mundo. ‘Max Mix 3’ (‘Max Mix 3 (El Tercer Megamix Español)‘) y, sobre todo, ‘Max Mix 4’ (‘Max Mix 4 (Hazte tu megamix)‘) tuvieron un éxito tan brutal que el cuarto volumen arrebató el récord Guinness al mismísimo Julio Iglesias al vender 180.000 copias en 2 semanas. Asimismo, ‘Max Mix 4’ traía un kit incluido para desarrollar un megamix propio con material para cortar y pegar cinta, dos resbaladores para los platos y un libro explicativo.

Para entonces, otros sellos se unieron al filón mercantil del megamix, y comenzaron a aparecer series míticas como ‘Bolero Mix’ (1986) y, algo más tarde, ‘Ibiza Mix’ (1995) o ‘Caribe Mix’ (1996) que han sobrevivido varias décadas, aunque el propio concepto de megamix como tal iría desapareciendo en ellos y terminarían por convertirse en meros recopilatorios. Por su lado, la saga que nos ocupa terminó con ‘Max Mix 12’, aunque posteriormente han aparecido reediciones y recopilaciones. En el año 2015, para celebrar el aniversario número treinta de la aparición del primer ‘Max Mix’, Blanco y Negro (que en su día compró Max Music) lanzó una edición especial de dos volúmenes de triple CD y una edición en vinilo.

Aniversario 'Max Mix'
Aniversario ‘Max Mix’

El fenómeno del megamix nos levantó en las salas de bailes ochenteras a ritmo de mezclas imposibles y repiqueteos que éramos incapacez de reproducir al cantar. Sin embargo, aquello fue una revolución de la producción musical tal, que siempre existirá un antes y un después entre los géneros de la música disco.

Mega Jet, la consola portátil de Sega que nunca fue portátil

Sega Mega Jet
Sega Mega Jet

En el año 1994, Sega alumbra en el mercado nipón la nueva y flamante Sega Mega Jet, una suerte de Mega Drive más pequeña a la que llamaron portátil por llamarle de alguna manera, porque ni tenía pantalla incluida ni podía funcionar con pilas o batería, sino sólo enchufada a la corriente eléctrica y conectada a un televisor. ¿Portátil?

Por un precio de 13350 yenes, nos encontramos ante un calco técnico de la Sega Mega Drive, con el mismo procesador Motorola de 16 bits a 7,6 MHz, el mismo Zilog Z80 como coprocesador matemático y los mismos 64 kB de memoria de vídeo con una paleta de 512 colores y una resolución de salida de 320×224. La única diferencia sustancial, a parte del aspecto, es que sólo tenía 64 kB de memoria útil, algo inferior a los 72 kB de la Mega Drive. Vamos, que era una Mega Drive pero más pequeña en su tamaño.

Sega Mega Jet
Sega Mega Jet

¿Entonces, a qué vino esta jugada por parte de Sega? Muy sencillo, la idea con la que fue concebida esta consola era su uso en los aviones de la compañía aérea Japan Air Lines (JAL), de tal forma que, por un módico precio, los viajeros pudieran alquilarla en los vuelos largos y jugar con ella conectada a las pequeñas pantallas LCD que la empresa tenía instaladas en los reposabrazos de los asientos. La consola iba a incluir cuatro juegos, aunque existía la posibilidad de llevar juegos de casa, ya que era compatible con todo el catálogo de Mega Drive.

Además, Sega fabricó también una versión especial para los monitores Alpine en color que la empresa instalaba en algunos automóviles. Dos números de modelo de estas pantallas (el TVE-M005 y el TVE-M015) figuraban como compatibles en la caja de Mega Jet. Estas versiones traían de serie el juego ‘Sonic 3’.

Sega Mega Jet
Sega Mega Jet

A su salida y presentación, la línea aérea no puso mucho interés en esta consola, por lo que Sega decidió ofrecerla al público en general. Evidentemente, el fracaso fue rotundo y absoluto, pues quién iba a querer comprar un clon de la Sega Mega Drive, más pequeño y con el mando de juego incrustado en el propio cuerpo de la consola.

Sin embargo, Sega no desaprovechó del todo el trabajo, pues Mega Jet fue el punto de partida de su consola, ahora sí, portátil Sega Nomad que apareció en 1985 en el mercado estadounidense. Esta ya incluyó pantalla retroiluminada y alimentación mediante 6 pilas AA.

‘Writing Assistant’, nuestro primer procesador de texto

IBM Assistant Series
IBM Assistant Series

Escondido bajo el ejecutable writea.exe en algunas distribuciones (algunos los llamaban “el uritea”), o simplemente write.exe en otras, se encontraba el software de edición ‘IBM Writing Assistant‘, uno de los primeros procesadores de texto de la historia de la informática vendido por IBM para su gama de ordenadores PC y compatibles. Formalmente constituía parte de un paquete integrado de aplicaciones de edición (IBM Assistant Series, 1984) que, además de este, incluía ‘IBM Graphing Assistant’, ‘IBM Reporting Assistant’, ‘IBM Filing Assistant’, ‘IBM Document Retrieval Assistant’, ‘IBM Planning Assistant’, ‘IBM Assistant Home Solutions’, ‘IBM Assistant Accounting Solutions’, ‘IBM Assistant Executive Solutions’ y, posteriormente, ‘IBM DisplayWrite Assistant’.

IBM Assistant Series
IBM Assistant Series

Diseñado para las CPU Intel 8080 o superiores con sistemas operativos tipo DOS, un mínimo de 128 kB de RAM y 360 kB de espacio en disco, ‘Writing Assistant’ era un procesador bastante aceptable pero extremadamente básico. Disponía de un abanico de posibilidades y características que no eran más que las que se necesitaban en aquellos momentos: una interfaz agradable en modo texto, juego intuitivo de teclas para editar y formatear los contenidos, ayuda en pantalla, opciones básicas de estilo (negrita, subrayado, cursiva…), operaciones simples para copiar, cortar y pegar, corrector ortográfico y hasta encabezados y pies de página. Asimismo, también era capaz de incrustar gráficos y otros datos externos.

'Writing Assistant 1.0'
‘Writing Assistant 1.0’

El concepto de WYSIWYG, acrónimo de What You See Is What You Get (lo que ves es lo que obtienes), aún era muy subjetivo en 1984; ya existía y algunos procesadores hacían uso de este sistema, ‘Writing Assistant’ también, pero no iba mucho más allá de mostrar texto en negrita y subrayados en pantalla, algo que, por otro lado, era bastante importante a la hora de diseñar visualmente un documento, ya que, hasta el momento, sólo se etiquetaban las variaciones gráficas (algo así como en HTML), asunto que resultaba bastante poco intuitivo.

'Writing Assistant 2.0'
‘Writing Assistant 2.0’

Este software, realmente, no era más que un refrito OEM de un programa llamado ‘pfs:Write‘, un procesador de texto desarrollado originalmente por Software Publishing Corporation (SPC) y lanzado en 1983 para IBM PC y Appe II. IBM lo compró y lo distribuyó como parte de su serie IBM Assistant Series.

'Writing Assistant 1.0'
‘Writing Assistant 1.0’

El programa, en su versión 1.0, venía en un disquete de 5¼ pulgadas y ocupaba 556,76 kB. Fue el primer procesador que muchos utilizamos en los pasados ochenta y siempre ocupará un hueco especial en nuestra memoria, antes de que fuera desbancado y fagocitado por otros grandes títulos de la edición que acapararon la atención y las ventas en todo el mundo.

El Multiphone de 1939: música bajo demanda

Multiphone
Multiphone

En el año 1934, Kenneth C. Shyvers —destacado ingeniero e inventor y uno de los pioneros en la historia del pinball electromecánico— y su esposa Lois crean en la ciudad de Seattle, Washington, la empresa Shyvers Coin Automatic Machine Company para explotar todo un floreciente mercado en la época de máquinas que funcionaban con monedas. Cinco años después, en 1939, ve la luz el sistema Multiphone, un artilugio de selección de canciones que permitía escuchar música bajo demanda a través de la línea telefónica. Digamos que el streaming musical no es algo tan moderno.

El aparato, como decimos, iba conectado a la línea de telefonía y disponía de un tambor de selección que, tras echar la moneda de diez centavos correspondiente, posibilitaba elegir un tema musical del momento entre 170 títulos disponibles, algo que resultaba inaudito, pues los fonógrafos automáticos de aquellos años sólo disponían de 20 o 24 canciones. Una vez realizada la selección, el sistema enviaba una señal a la central de distribución o Central Music Studio, que consistía en una gran oficina con decenas de chicas (conocidas como disc-jockeys) que se dedicaban a recibir la petición y a poner el disco pertinente que reproducía el tema solicitado. El receptor escuchaba su canción por un auricular telefónico que el propio Multiphone montaba en su interior.

Multiphone de mesa
Multiphone de mesa

El invento se hizo muy popular y terminó por instalarse en bares, hoteles, cafés, restaurantes y hasta en algún que otro domicilio particular de gente adinerada. En los sitios públicos, al Multiphone se le acoplaban una serie de altavoces externos de pared que requerían de otra línea telefónica distinta para poder sonar. Las ciudades de Olympia, Seattle y Tacoma, todas ellas en el estado de Washington, fueron las primeras en disfrutar de este servicio que, con el tiempo, se extendería a toda la Costa Oeste de los Estados Unidos, llegando a venderse casi 8000 máquinas en veinte años.

Selección de canciones
Selección de canciones

Ken Shyvers llegó a patentar hasta tres diseños diferentes de gabinetes para sus máquinas, aunque el más popular es el que se puede ver en las fotografías de esta entrada; algunos de mesa y otros, incluso, de pared. Una de la patentes de 1947 incluía un primitivo mando a distancia para manejar la máquina.

Multiphone de mesa
Multiphone de mesa

El Multiphone sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, pero, tras el conflicto, comenzaron a distribuirse por bares y cafeterías las míticas gramolas o rockolas automáticas que seleccionaban y reproducían hasta 200 discos de 45 RPM. Muchas empresas del momento se subieron al carro de esta nueva moda, como Wurlitzer, Seeburg, Rock-Ola, Sound Leisure o Crosley, entre otras. En 1959, el Multiphone dejó de fabricarse y de distribuirse.

Multiphone de pared
Multiphone de pared

Con todo y con eso, aquel Multiphone de Shyvers sobrevivió durante veinte años, haciendo las delicias musicales de todos los aficionados del momento e inventando el streaming que casi un siglo después se pondría tan de moda en el mundo musical y también audiovisual. Un hito y un apunte para la memoria tecnológica del siglo pasado.

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