Este tipo ha perdido 9 horas de su vida haciendo scroll en Excel

Todas las puñeteras semanas florecen en el videotubo internetero nuevos y ridículos desafíos que nos hacen perder un poquito más la fe en el ser humano, o al menos en su inteligencia existencial. La mayoría de ellos caen al borde del camino y se quedan en agua de borrajas, pero no mucho más de 2017 había de correr antes de que apareciera un nuevo reto tecnológico absurdo, digno de imbéciles autorreferentes y de formidables cretinos: el desafío de Excel (Excel challenge).

El sujeto del vídeo, un youtuber que se hace llamar Hunter Hobbs, decidió que abriría una hoja de Microsoft Excel y mantendría la flecha de cursor hacia abajo (haciendo scroll) hasta que llegara al final, a lo más profundo de las celdas de la hoja de cálculo. Tardó 9 horas de 36 minutos en alcanzar las 1.048.576 filas que tiene como límite la aplicación; mientras aquello ocurría, se le puede ver en el vídeo comiendo, leyendo, hablando por teléfono, etcétera, todo ello sin soltar la tecla.

Al comienzo del vídeo, Hobbs dice que no está seguro de cómo va a ir al baño. Al final del vídeo, recomienda no hacer el desafío. Todo un ejemplo de inteligencia superior, claro que sí.

Nacía la revista ‘Netmanía’ en 1996

Netmanía

Netmanía

Lo que ‘netmaní@‘ (formalmente ‘Netmanía, la revista práctica para los usuarios de Internet‘) trajo al mercado editorial español a mediados de los años noventa fue algo innovador, una forma de acompañarnos, fielmente, en nuestros primeros viajes por aquel oscuro ciberespacio primigenio.

Surgida de la mano de la mítica Hobby Press (cuando la editorial cumplía 15 años de vida), venía a cubrir, para los lectores de la época, los entresijos del nuevo hobby del momento, asuntos en los que la empresa estaba especializada con manchetas en la calle como ‘Micromanía’, ‘Armas’, ‘RC Model’, ‘PCManía’ o ‘Hobby Consolas’, entre otras. Realmente, Hobby Press fue la última editorial española en sumarse a competir por el mercado de los cibernautas, cuando la nómina del momento de publicaciones sobre Internet editadas en el España se componía ya de ‘SuperNET Magazine’ (Tower Communications), ‘NET Conexión’ (Ediciones Zinco Multimedia) y ‘Web’ (Godó-La Vanguardia), todas ellas vinculadas a empresas periodísticas con trayectorias diversas que confluyeron en un mercado todavía reducido, pero con una indudable perspectiva de expansión.

Hobby Press llegó a ser una auténtica decana en el sector de las publicaciones especializadas en ocio informático, llegando a editar dieciséis títulos en sus quince años de vida. En aquel entonces, mantenía seis publicaciones con una difusión conjunta cercana a los 250.000 ejemplares mensuales.

Netmanía

Netmanía

‘Netmanía, la revista práctica para los usuarios de Internet’, vio la luz en marzo de 1996. Sus nueve números iniciales se vendieron conjuntamente con ‘PCManía’ pero, a partir del número de diciembre de aquel mismo año, se comenzó a comercializar ya por separado.

En su momento, fue la publicación más parca y sobria a la hora de presentarse en sociedad, esto es, de justificar su razón de ser ante sus lectores potenciales. Y ello, quizá, se explicó por dos motivos que no podemos considerar excluyentes. En primer lugar, porque parecía tener muy clara su orientación y no había necesidad de adornarla con ninguna retórica rimbombante o grandilocuente: «Internet, el nuevo ocio», rezaba su primera portada.

La mayor parte de su información se concentraba en la descripción de los sitios web más interesantes para los amantes de los videojuegos, los apasionados del pop, del cine o de los deportes, y todo ellos aderezado con interesantes escritos redactados bajo formato de reportajes, informes, tutoriales, trucos o cursos.

Netmanía

Netmanía

En segundo lugar, la tutela que le ofreció aparecer junto a ‘PCManía’ —una revista con una difusión de 44.000 ejemplares mensuales— en los comienzos justificaba aquel ahorro de energías para explicar a quién iba dirigida la revista.

Aquellos tiempos fueron gloriosos para los que nos iniciábamos en la Red de Redes, y ‘Netmanía’ fue nuestra publicación de cabecera.

Urte berri on!

Urte berri on!

Así se digitalizaba (y actualizaba) una enciclopedia en 1984

Enciclopedia Espasa-Calpe

Enciclopedia Espasa-Calpe

En junio del año 1984, el número 34 de la revista semanal ‘Enciclopedia Práctica de la Informática‘ —que después podía encuadernarse formado gruesos tomos— hablaba en sus dos últimas páginas de una innovación con mayúsculas para la época: el nacimiento del primer banco de datos digital europeo actualizable. La agencia EFE y la editorial Espasa-Calpe unían fuerzas para desarrollar un proyecto que perfeccionara en tiempo real la, ya de por sí, completa enciclopedia digital de habla hispana que la editorial había construido.

Espasa-Calpe había incorporado a su desarrollo cuatro años antes las más modernas técnicas informáticas del momento para confeccionar su base de datos digital conocida como “Index-Espasa”, una digitalización y ordenación sistemática de las tres partes que componían su enciclopedia física, obra formada por 72 tomos, 10 tomos más de apéndices y otros 22 tomos de suplementos. Ahora, el servicio de noticias de la agencia EFE permitiría su ampliación y actualización constante y diaria. ¡En 1984!

Con este hito tecnológico español, se proporcionaba la posibilidad de consultar cualquiera de las voces de la enciclopedia por conceptos estructurados e, incluso, por informaciones y referencias cruzadas, simplificando la búsqueda enormemente con respecto a la localización física página tras página. Los agraciados con la utilización de esta innovación iban a ser los grandes medios de comunicación de la época, desde RTVE a las radios de mayor audiencia y los periódicos de grandes tiradas, junto con instituciones estatales y autonómicas. Ellos serían los primeros clientes potenciales del sistema que prometía unas fabulosas posibilidades de desarrollo comercial, aunque bastante poco económicas.

Artículo en 'Enciclopedia Práctica de la Informática' (1984)

Artículo en ‘Enciclopedia Práctica de la Informática’ (1984)

La base de hardware del motor de datos era un ordenador Wang 2200 de 32 bits (¡ahí es nada!), una joya —hoy de valor incalculable— que fue fabricado y vendido desde 1973 hasta finales de los años ochenta por la empresa estadounidense Wang Laboratories. Contaba, nada más y nada menos, con un disco de 2 megabytes de capacidad de almacenamiento. El sistema (desarrollado en BASIC) funcionaba con preguntas lógicas, diseñadas por Espasa-Calpe, que permitían el acceso conceptual a la información y la indexación automática. Además, la editorial desmenuzó el índice de la enciclopedia, consiguiendo una sistematización de conceptos dentro de una misma voz; es lo que se conoce con el nombre de lematización.

Con todo ello, la conexión con el servicio de noticias de la agencia EFE permitía la actualización diaria de la enciclopedia digital. De manera automática y con conexiones vía módem de aquel tiempo, cada noticia era leída por el ordenador a la velocidad de 300 baudios de los acopladores telefónicos acústicos de aquel entonces, quedando archivado cada concepto en disco y actualizado al momento de la noticia.

Reseña del inicio del banco de datos en 'ABC' (16/12/1983)

Reseña del inicio del banco de datos en ‘ABC’ (16/12/1983)

Además de todo ello, Espasa-Calpe había desarrollado su propio sistema de fotocomposición, conectado, como es lógico, a su banco de datos. De este modo, era posible enviar a un cliente abonado al sistema toda la documentación que solicitara ya fotocompuesta, según las normas de edición solicitadas. Así pues, por ejemplo, si un periódico solicitase la biografía de una personalidad o los datos financieros de una multinacional, estos podrían recibirse en la redacción del solicitante ya confeccionados según sus propias normas tipográficas, filmados y listos para imprimir.

El servicio, con seis meses gratuitos de conexión, se puso en funcionamiento a finales del aquel año 1984.

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Carrie Fisher (Princesa Leia)

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