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El ‘PSSST’ de Ultimate para ZX Spectrum 16K

‘Pssst’

Corría el año 1983 cuando los hermanos Stamper —Tim (grafista) y Chris (desarrollador)—, creadores de la compañía ochentera de software Ultimate Play The Game (hoy, Rare) y de títulos tan relevantes como ‘Atic Atac‘ (1983), ‘Jetpac‘ (1983), ‘Sabre Wulf‘ (1984) o ‘Knight Lore‘ (1984), presentaban al mercado de ZX Spectrum 16K/48K su videojuego PSSST, un curioso e ingenioso entretenimiento en el que asumimos el rol de un pequeño robot que debe cuidar la única flor que crece en su jardín, una de nombre científico Thyrgodian Megga Chrisanthodil y, por cierto, totalmente inventada.

Robbie se llama el robot que debemos manejar. Su jardín se ha llenado de distintas plagas de insectos que tratarán de comerse la planta hasta la raíz. Equipado con tres botes diferentes de aerosoles (repelente de insectos, humo y serpentinas), Robbie debe luchar para mantener a raya a los invasores y tratar de salvar su amada flor. Para ello, tiene que averiguar qué aerosol mata a cada insecto directamente, ya que el espray incorrecto sólo los aturdirá momentáneamente. Si dejamos la planta sin supervisión, los insectos se comerán las hojas, y la flor se marchitará y morirá. Sencillo, original y efectivo.

A medida que subimos de nivel, aparecen nuevas especies de molestos bichos que tienen diferentes patrones de movimiento y comportamiento. Además, cada una de las variedades sólo puede ser eliminada con un tipo de insecticida determinado, el cual distinguimos por su color.

‘PSSST’

El juego se presenta desde una única perspectiva en 2D en la que la planta crece desde el centro inferior de la pantalla; las latas de aerosol que contienen los tres pesticidas diferentes están ubicadas en las repisas a cada lado de la misma. Asimismo, elementos de bonificación, como fertilizantes y matamoscas, van apareciendo en las repisas desocupadas, algo que podrá hacer aumentar tanto la puntuación de los jugadores (uno o dos) como la tasa de crecimiento de nuestra planta.

En tanto en cuanto la planta crece, pueden brotar hojas, lo que aumenta el crecimiento, pero también la vulnerabilidad a los parásitos; una vez que alcanza una altura predeterminada, florece, y el jugador avanza al siguiente nivel.

‘PSSST’

‘PSSST’ es uno de los pocos juegos de ZX Spectrum también disponible en formato de cartucho ROM para usar con la ZX Interface 2, lo que permite la carga instantánea del programa, cuando el método normal de carga en casete puede llevar varios minutos. El juego presenta unos gráficos muy coloridos para la época en que está realizado y para las grandes limitaciones de memoria del Spectrum 16K para el que fue diseñado.

‘PSSST’

‘PSSST’ contó con una gran aceptación entre la crítica y el público. La revista Home Computing Weekly elogió los gráficos, el movimiento suave y el colorido en general, además de la jugabilidad adictiva. Por su lado, ZX Computing consideró que el juego estaba escrito y producido de manera muy profesional, con gráficos excelentemente fluidos, detallados y muy originales. Además, en el cuarto número de Personal Computer Games, ‘PSSST’ fue nominado para una lista de juegos del año de aquel 1983.

Sin duda, uno de los juegos de nuestra infancia, aquel del que recordamos una jugabilidad limitada, por el hecho de tener todas las teclas de control en una fila del teclado, un colorido y un movimiento increíbles y, sobre todo, una originalidad inusitada para la época.

‘PSSST’

ACTUALIZACIÓN: Me comenta Jaume por correo electrónico que el juego se basa, aparentemente, en la película ‘Naves misteriosas‘ (Silent Running) de 1972, donde unos robots bípedos cuidan de un jardín en una nave espacial a la deriva. Muchas gracias por tu aportación, Jaume.

‘Lunar Rescue’: el juego electromecánico más raro de SEGA

'Lunar Rescue'
‘Lunar Rescue’

Hace casi cincuenta años, en 1973, la multinacional japonesa SEGA alumbraba un aparato a medio camino entre la recreativa arcade y el pinball. Su nombre era ‘Lunar Rescue‘ y su objetivo era conducir un vehículo lunar e impactar contra objetivos luminosos. El jugador tenía que utilizar el morro del cohete para golpear dichos objetivos (no disparaba nada, como tal) en los bordes del campo de juego. Cada blanco alcanzado valía un punto y, en función de los puntos conseguidos en un tiempo dado, la partida continuaba o se terminaba.

Era un mueble recreativo de casi dos metros de altura que encendía sus blancos de manera aleatoria, indicando así el próximo náufrago espacial que debíamos rescatar. Mediante el control de un único joystick, habíamos de correr con nuestro vehículo lunar a lo largo y ancho del campo de juego en dirección a la placa iluminada. Al contactar, se escuchaba un sonido y se nos sumaba un punto. Tanto la puntuación necesaria para continuar como el tiempo límite eran valores ajustables.

‘Lunar Rescue’

El último ejemplar de este juego que se vendió en EE. UU., en la casa de subastas Morphy de Las Vegas, alcanzó un precio de 8750 dólares.

‘Lunar Rescue’

Posteriormente, SEGA construyó otra máquina conocida como ‘Attack‘ que, básicamente, era el mismo juego reciclado, pero sustituyendo el vehículo lunar por un tanque y el grafismo general por un campo de batalla terrestre. No sería la única vez que la empresa japonesa recurriera a esta treta para generar recreativas baratas de manera rápida.

Kazumi Totaka y su huevo de pascua musical

Kazumi Totaka
Kazumi Totaka

Nacido en agosto de 1967, Kazumi Totaka es un compositor musical japonés, especialista en temas para videojuegos, y uno de los más importantes de la compañía Nintendo. Entre sus trabajos más destacados podemos destacar la banda sonora de toda la franquicia de ‘Animal Crossing’, la composición musical de la saga ‘Luigi’s Mansion’ o la dirección de sonido de ‘The Legend of Zelda: Link’s Awakening’ (1993), entre otros muchos más. También se le conoce por ser el actor de doblaje japonés del personaje de Yoshi, el dinosaurio antropomórfico perteneciente a la franquicia de ‘Super Mario’.

En su Tokio natal, Kazumi Totaka disfrutó de un amplio espectro musical desde muy joven, llegando a dominar varios instrumentos como el piano, el vibráfono, la guitarra y el bajo. Totaka estudió en el prestigioso Kunitachi College of Music, un conservatorio de música privado muy exclusivo de Tokio. Tras su graduación, y debido a su gran talento, ingresó directamente en el R&D1 de Nintendo, el primer y más antiguo equipo de desarrollo de la factoría nipona. Allí comenzó trabajando en diversas composiciones musicales para el título ‘F-1 Race’ (1990) de Game Boy bajo la tutela de Ryoji Yoshitomi, otro gran músico de temas para videojuegos, y pronto sorprendió a sus superiores con su dominio del arte de la composición, tanto que le encomendaron la dirección musical completa del videojuego ‘X’ (1992), un título de acción espacial en 3D para Game Boy.

Kazumi Totaka
Kazumi Totaka

Y fue precisamente en aquel juego ‘X’ donde apareció por primera vez su huevo de pascua musical, una melodía peculiar de 19 notas que se escuchaba cada vez que se presionaba la letra “O” de la palabra “MARIO” en la pantalla de título. A partir de este momento, Totaka va a esconder su velada armonía en decenas de videojuegos, terminando por conocerse mundialmente este grupo de notas como la Canción de Totaka, o Totaka’s Song.

A modo de huevo de pascual musical, la Canción de Totaka aparece en títulos como ‘The Legend of Zelda: Link’s Awakening’ (1993), ‘Luigi’s Mansion’ (2001), ‘Mario Paint’ (1992), ‘Mario Kart 8’ (2014), ‘Animal Crossing: New Leaf’ (2012) o ‘Wii Sports’ (2006), entre otros. En The Original Nintente Archive se puede consultar el listado completo y dónde encontrar los acordes en cada juego. En el siguiente vídeo podemos comprobar la evolución de esta melodía a lo largo de los años y de los juegos de Nintendo.

Por qué el ‘Manic Miner’ de Matthew Smith fue un éxito absoluto

Carátula de 'Manic Miner'
Carátula de ‘Manic Miner’

En 1983 veía la luz un videojuego para ZX Spectrum titulado ‘Manic Miner‘, una obra de arte técnica, sonora y narrativa que rompió las expectativas de todos los jugones y desarrolladores de la época. El título venía firmado por Matthew Smith, el programador británico que forjó su leyenda escribiendo dos de los mejores y más innovadores juegos para Spectrum (del que hablamos y su secuela de 1984, ‘Jet Set Willy‘), antes de cumplir los veinte años, y que luego desapareció del mundillo en lo más alto de su propia cima.

Matthew comenzó a programar en un TRS-80 de Tandy Corporation cuando lo recibió como regalo en la Navidad en 1979. Su primer juego comercial fue un clon del ‘Galaxian’ (Namco, 1979) para ese mismo microordenador llamado ‘Delta Tower One’. Posteriormente desarrolló ‘Monster Muncher’ para Commodore VIC-20, un juego que escribió en sólo tres horas.

Vista su genialidad para el desarrollo informático, la recién formada compañía Bug-Byte Software le contrató para la creación de tres juegos, dejándole en préstamo un ordenador ZX Spectrum 48K, algo que para un chaval de 17 años era una oferta difícil de rechazar. Fruto de aquel acuerdo, nacieron ‘Styx’ (1983) y los ya comentados ‘Manic Miner’ y ‘Jet Set Willy’.

Matthew Smith en 1983
Matthew Smith en 1983

Y así nació la leyenda de ‘Manic Miner’. Alan Maton, a la sazón gerente de Bug-Byte Software, quería un juego similar en concepto a ‘Donkey Kong’ (Nintendo, 1981), el arcade que se había convertido en un enorme éxito en las salas de recreativos. Matthew sugirió, entonces, un videojuego con ocho o —tal vez, incluso— 16 pantallas, un título de plataformas que no se había intentado hacer antes para máquinas de 8 bits, al menos no con pantallas de diseño fijo. Nadie pensó que aquello fuera a funcionar.

Utilizando un TRS-80 Model III con color y sonido, Matthew logró diseñar 16 pantallas que, poco después, se convertirían en cuatro más, encontrando la manera de terminar en agosto de 1983 con 20 diseños fijos. Programó rutinas base de código para el motor del juego y, también, introdujo rutinas especiales para eventos particulares en cada pantalla, pero siempre intentando huir de generar un clon o una conversión casi calcada de otros juegos, únicamente creado código original para Spectrum, meditando y calculando minuciosamente cada una de las líneas.

Presentación de 'Manic Miner'
Presentación de ‘Manic Miner’

Y es que ‘Manic Miner’ tuvo éxito por docenas de razones, pero dos parecen particularmente importantes. En primer lugar, cada pantalla se diseñó cuidadosamente para que sólo hubiera una o, quizás, dos formas de pasarla: un paso en falso nos llevaba de vuelta al principio. En segundo lugar, era muy divertido y demostraba que los enemigos no tenían por qué parecer masculinos y amenazantes, pues podían ser perfectamente pingüinos, tazas de váter, canguros o teléfonos.

Pero es que eso no es ni siquiera lo más importante, ya que ‘Manic Miner’ logró hitos técnicos que, supuestamente, se antojaban imposibles en un Spectrum, y fueron tres: sprites sin parpadeos, evitación al máximo del conocido como colour clash (o attribute clash) y algo que parecía mágico: sonido continuo durante el desarrollo de la partida (fue el primer juego que lo tuvo para este ordenador).

Pantalla de 'Manic Miner'
Pantalla de ‘Manic Miner’

En varias ocasiones se le ha preguntado a Matthew Smith acerca de la resolución de estos problemas y, para decepción de muchos, no esconden maravillosas rutinas en ensamblador y nada parecido, sino un poco de imaginación, mucho orden en la programación y atención y curiosidad a la hora de hacer las cosas. El parpadeo de los sprites en pantalla es perfectamente posible en un Spectrum si la codificación es correcta, lo que ocurre es que, en aquella época, muchos jóvenes que desarrollaban exitosos juegos no tenían una formación, una experiencia suficiente o un conocimiento profundo de la máquina para solventar ciertos impedimentos.

Con respecto al colour clash, que es una característica visual de algunos de los ordenadores de 8 bits causada por los límites en los circuitos gráficos y que hace que los colores se mezclen o se superpongan cuando se juntan dos o más sprites, es algo que no se puede solucionar, pero sí que se puede intentar evitar al máximo haciendo que los conflictos de color prácticamente no ocurran, recurriendo a una cuidadosa planificación del mapa y de cada una de las pantallas y teniendo muy en cuenta los tamaños de los sprites.

Por su lado, lo del sonido continuo durante el juego es también cuestión de cálculos matemáticos precisos. El ZX Spectrum no tenía un chip de sonido dedicado, y su único procesador Zilog Z80A tenía que poner en televisión la imagen y el sonido “a la vez” a 3,5 MHz. Lo que hacía ‘Manic Miner’ es interrumpir la acción gráfica con mucha frecuencia para enviar un tono, intentando hacer que la conjunción en tiempo real de todos los tonos en todos los espacios de tiempo acabara sonando como una melodía reconocible que, por cierto, es un fragmento de la suite ‘Peer Gynt’ del compositor noruego Edvard Grieg.

Teniendo en cuenta la forma de evitar el colour clash, que los escenarios eran únicos, la falta de parpadeo y todo ello unido a la música continua, muchos se preguntan todavía hoy como el procesador del Spectrum no reventó en mil pedazos. Pero es que, cuando las cosas se hacen bien y cuando se aprovecha al cien por cien y de manera inteligente la capacidad de una máquina de cualquier época, los resultados pueden ser tan tremendamente alucinantes como los que vimos hace casi cuarenta años en aquel entrañable aparato conocido como “gomas”.

Escalofríos frente a técnica: ‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías’

'Nosferatu: La Cólera de Malaquías'
‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías’

En el año 2003, la desarrolladora sueca de videojuegos Idol FX (de la mano de la distribuidora iGames Publishing) coloca en el mercado del ocio digital el título ‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías‘, un FPS del género survival horror que supo compensar la falta de calidad técnica con una ambientación terrorífica que pone los pelos de punta como nunca hemos visto, ni antes ni después, en un juego.

Haciendo honor a la verdad, el juego es cutre hasta para la época. Los gráficos son muy toscos, los escenarios se antojan repetitivos y la inteligencia artificial de los enemigos resulta extremadamente básica. Sin embargo, ‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías’ tiene algo que nos sobrecoge en el asiento y nos empuja a llegar más allá en cada momento. Y es que la ambientación de terror gótico es tan acertada —pero tan impresionantemente acertada—, que el miedo que te mete en el cuerpo, los sobresaltos, los sustos, el pavor, la intranquilidad, la angustia, la inquietud y el temblor están de manifiesto de manera continua y sin descanso.

'Nosferatu: La Cólera de Malaquías'
‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías’

La música, la inmersión armónica y los efectos especiales de sonido son realmente extraordinarios. Ruidos pavorosos, crujidos, chirridos, rumores, susurros, tañidos, gritos, aullidos y una melodía escalofriante que, todo perfectamente coordinado y ensamblado, hacen de este juego un título sinceramente terrorífico. Además, la noche y los colores nocturnos, con la luz de la luna entrando por las ventanas, ayudan a realizar una estupenda inmersión espeluznante a lo largo de la trama.

Si juntamos con todo ello una acción brutal, frenética y muy dinámica, además de una dificultad no muy exagerada y el exquisito doblaje al castellano, obtenemos un entretenimiento ideal para aquellos a quienes les apasione el género de terror. No recomendable para aquejados del sistema nervioso o miedosos compulsivos. No jugar de noche.

'Nosferatu: La Cólera de Malaquías'
‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías’

La trama mezcla pinceladas de la novela ‘Drácula’ (1897), de Bram Stoker, con la inspiración de la película ‘Nosferatu’ (1922), del director Friedrich Wilhelm Murnau, y el relato ‘El vampiro’ (1819), de John William Polidori. El protagonista, James Patterson (el hijo pequeño de una familia noble venida a menos), llega tarde a la boda de su hermana mayor, Rebecca. La joven ha accedido a contraer matrimonio de conveniencia con un rico conde rumano, pero cuando James llega al castillo, algo parece ir mal. Desde este punto hasta el momento de derrotar al malvado conde y al demonio que se alimenta de almas humanas que el dicho conde quiere despertar, Lord Malaquías, la premisa se vuelve muy interesante y prometedora, aunque el juego sólo nos muestra retazos del argumento mediante cinemáticas, libros y otros textos. El argumento y la jugabilidad corren paralelos, pero no se cruzan.

'Nosferatu: La Cólera de Malaquías'
‘Nosferatu: La Cólera de Malaquías’

La extinta Zeta Games distribuyó este videojuego en España por 9,95 €; se vendía en grandes superficies y supermercados. No hay duda de que fue un título barato de producir (según los estándares de desarrollo de videojuegos de la época), pero se aprecia un muy buen trabajo con aquellos recursos limitados que consigue un título agradable que vale la pena jugar. La atmósfera manda.

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