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‘Thro´ the Wall’: el rompeladrillos que venía en la cinta ‘Horizons’ de Spectrum

Thro' the Wall

Thro’ the Wall

Entre el ‘Breakout‘ de Atari (1976) y el ‘Arkanoid‘ de Taito (1986) transcurrió una década en la que los videojuegos rompeladrillos (o machacaladrillos) se pusieron de moda, y prácticamente cualquier artilugio que salía al mercado tenía un título del estilo. Como no podía ser menos, el ZX Spectrum contaba con un rompeladrillos, se llamaba ‘Thro´ the Wall‘ y venía incluido en la cara B de la célebre cinta de casete ‘Horizons‘, que no era otra cosa que una recopilación de software de ejemplo y tutoriales que se entregaba junto con la compra de uno de los microordenadores de Sinclair.

Programado en BASIC por Psion Software en 1982, ‘Thro´ the Wall’ fue, probablemente, el primer juego con el que aporrearon aquellas teclas de goma muchos niños de los ochenta. Corría en un Spectrum 16K y 48K y estaba estupendamente programado pues, a pesar de estar escrito en BASIC, la suavidad y la rapidez de los movimientos era envidiable incluso para videojuegos posteriores.

Thro' the Wall

Thro’ the Wall

La mecánica es sencilla: devolver la pelota con nuestra paleta para que rebote en la pared y vaya haciendo desaparecer los ladrillos de colores. Esta fue una de las bazas de Psion a la hora de programar ‘Thro´ the Wall’, los colores. El objetivo del juego era mostrar a los compradores la magnífica gama de tintas que incluía ZX Spectrum y que lo diferenciaba ampliamente de su predecesor, el Sinclair ZX81.

Thro' the Wall

Thro’ the Wall

Gestionar el control del juego era también tremendamente fácil: la tecla O movía la paleta a la izquierda y la tecla P la movía a la derecha. Si manteníamos pulsada la tecla CAPS SHIFT imprimíamos más velocidad a nuestros movimientos. Cuando el juego terminaba, volvía a empezar.

‘Thro´ the Wall’ apareció en la recopilación de 1000 títulos que traía el ZX Spectrum Vega, un moderno rediseño de ZX Spectrum que apareció en el año 2015.

Thro' the Wall (principio del código)

Thro’ the Wall (principio del código)

La serie ‘The Chessmaster’: veinte años jugando al ajedrez en un ordenador

'The Chessmaster'

‘The Chessmaster’

En 1986, la compañía The Software Toolworks desarrollaba ‘The Chessmaster 2000‘, un videojuego de ajedrez que movía un motor interno en C++ escrito por David Kittinger y que salía a la luz para Amiga, Apple II, Atari 8-bit, Atari ST, ZX Spectrum, Commodore 64, Amstrad CPC, MSX, Macintosh y MS-DOS. El éxito fue rotundo e inmediato, y el software se convirtió de facto en un paradigma o molde para medir la capacidad de cálculo del resto de juegos simuladores de ajedrez que salían al mercado.

The Software Toolwork dotó a todas las versiones con exactamente el mismo sofisticado motor de juego, decisión que fue un acierto para la prensa especializada de la época. Un redactor de la revista Computer Gaming World escribió sobre la versión para PC que “me gustaría poder encontrar algo negativo que incluir en esta revisión, pero no puedo… Obtiene mi más alta recomendación”. De hecho, ‘The Chessmaster 2000’ se convirtió en el primer y único juego de ajedrez en ser el mejor clasificado en la encuesta anual de lectores de dicha revista en 1988.

The Chessmaster

The Chessmaster

El título alcanzó una puntuación de 2000 en el sistema Elo, un método matemático, basado en cálculo estadístico, para determinar la habilidad relativa de los jugadores en deportes como el ajedrez.

A lo largo de los siguientes veinte años, la franquicia —que hoy desarrolla y pertenece a Ubisoft— se convirtió en la licencia lúdica digital de ajedrez más vendida de la historia, con más de cinco millones de unidades facturadas (a fecha de 2002). Los títulos se fueron sucediendo año tras año: ‘The Fidelity Chessmaster 2100’ para DOS (1989), ‘The Chessmaster’ para Game Boy (1990), ‘Chessmaster 3000’ para Windows 3.x (1991), ‘Chessmaster 5000’ para Windows 95 (1996), ‘Chessmaster 7000’ para PlayStation (1999) o ‘Chessmaster 10th Edition’ para Windows XP (2004), entre otras muchas.

The Chessmaster

The Chessmaster

En total aparecieron más de un veintena de juegos durante esas dos décadas. La última versión que vio la luz fue ‘Chessmaster: Grandmaster Edition’, surgida en el año 2007 para Windows XP, Windows Vista y Nintendo DS, y en 2008 para PlayStation Portable bajo el nombre ‘Chessmaster: The Art of Learning’, un título que incluía numerosos tutoriales creados por el maestro internacional Joshua Waitzkin y varios minijuegos de aprendizaje y práctica.

A partir de la versión ‘Chessmaster 4000’ de 1996, el motor óriginal fue cambiado por uno más moderno conocido como The King y escrito por el neerlandés Johan de Koning. Este motor permitía a los usuarios crear nuevos estilos de juego, llamados “personalidades”, manipulando varias docenas de configuraciones predefinidas. Por ejemplo, ‘Chessmaster 9000’ presenta más de 150 “personalidades” diferentes que iban desde los totales y completos conocimientos de un Internacional Grandmaster hasta Stanley, un chimpancé que, en la mayoría de las situaciones, jugaba con movimientos completamente aleatorios.

The Chessmaster

The Chessmaster

La versión ‘Chessmaster 9000‘ ganó un encuentro contra Larry Christiansen, maestro internacional estadounidense, celebrado en septiembre del año 2002 con una puntuación final de 2½-1½. En aquel evento, John Merlino, a la sazón director de proyecto de ‘The Chessmaster’, manejó el software haciendo uso de hasta cuatro “personalidades” diferentes durante la partida.

‘The Chessmaster’ dejó de producirse tras veinte años de éxito y atendiendo a las exigencias del mercado, que ya no demandaba videojuegos de ajedrez. Sin embargo dejó un poso de nostalgia y modelos matemáticos que, aunque hayan sido superados hoy ampliamente, siempre podrán presumir de ser los pioneros en lo suyo, y de haberlo hecho muy bien.

‘Qix’: así nacieron los juegos “de pintar”

'Qix'

‘Qix’

La Taito de los años ochenta, a la sazón vanguardista de la modernidad electrónica, hizo ver la luz en 1981 un nuevo tipo de concepto videojueguil a medio camino entre el puzle, la habilidad y el arcade más puro. Aquello se dio en llamar ‘Qix‘, un título diseñado y programado por los hermanos Randy y Sandy Pfeiffer que consistía en rellenar al menos el 75 % de la pantalla dibujando líneas y cerrando formas rectangulares sin tropezar con los enemigos.

El videojuego, muy simple pero tremendamente adictivo, proponía al jugador reclamar sus zonas del campo de batalla de modo rápido o lento, siendo este último la manera de conseguir más puntos. Los rectángulos conseguidos, zonas de paso ya más o menos seguras, se conocían como “stix”, y los enemigos que evitar eran “Qix”, la errática forma de extraños movimientos que recorre la pantalla; y “Sparx”, la chispa que no dejaba un momento de respiro y obligaba a estar en continuo movimiento.

'Qix'

‘Qix’

La máquina de arcade llegó con monitor CRT vertical de resolución estándar, un joystick de cuatro direcciones, sonido de un único canal y dos botones de acción (pintado rápido y pintado lento). El modo de juego era para un sólo jugador, aunque podían jugar un máximo de dos personas de manera alternativa.

‘Qix’ (pronunciado kicks, como la propia Taito reseñaba en sus folletos publicitarios), resultó un pelotazo comercial sin precedentes debido al estilo de juego tan innovador. Tuvo cuatro secuelas oficiales: Qix II – Tournament (1982), Super Qix (1987), Volfied (1989) y Twin Qix (1995). Sin embargo, la verdadera revolución de estos videojuegos “de pintar” se produjo con la llegada, casi diez años después, de ‘Gals Panic‘ (Kaneko, 1990), un clon que mezclaba el concepto de ‘Quix’ con el videojuego tipo eroge, el término nipón para los entretenimientos digitales eróticos y de contenido sexual o hentai.

'Qix'

‘Qix’

La mecánica era la misma de ‘Qix’, pero con el aliciente de despejar la pantalla pintada para ver a una señorita japonesa cada vez más desnuda —en función del nivel— y alegrar la vista y las hormonas de los adolescentes y púberes de la época mientras procuraban no tropezar con unos enemigos mucho más vistosos que los de ‘Qix’. Asimismo, el juego incluía novedades como el medidor superior que podía hacer subir o bajar un contador en función de la zona rectangular abarcada, algo que se convertía en desazón cuando la joven de fondo se trasformaba en un pulpo o en una oveja maquillada.

'Gals Panic'

‘Gals Panic’

Incontables fueron (y son) los clones de ‘Qix’, tanto de aquel momento —como ‘Fill ‘Er Up'(Atari, 1983) o ‘Frenzy’ (Micro Power, 1984)— como mucho más actuales —’Space Xonix’, un juego que ha sido relanzado en el año 2015 para Steam, iOS y Android—. Un concepto innovador que no pasará de moda y que, cada cierto tiempo, alguien revisita e inventa de nuevo, creando nuevas mecánicas e ingenios más modernos, pero que, al fin y al cabo, son herederos de aquel ‘Qix’ primigenio.

'Qix'

‘Qix’

Cómo surgió de la mente de Makoto Uchida el videojuego ‘Golden Axe’

'Golden Axe'

‘Golden Axe’

Desde el momento en el que vio la luz en junio de 1989, ‘Golden Axe‘ se convirtió al instante en uno de los arcades beat’em up más populares de SEGA en los noventa del siglo pasado. Tomando la esencia de ‘Double Dragon‘, pero añadiendo un toque de fantasía, el videojuego resultó ser ambicioso, imaginativo y, lo más importante, muy divertido. No en vano, hacía uso de una estética y ambientación de ficción épica medieval, agregando elementos de juegos de rol y aderezándolo todo con el subgénero fantástico de espada y brujería. Una mezcla genial.

‘Golden Axe’ fue el segundo proyecto que su creador, Makoto Uchida (hoy, presidente de SEGA China), programó para SEGA después de ‘Altered Beast‘ (1988). Tras el éxito de este título anterior, los responsables de la empresa nipona pidieron al equipo de desarrollo de Uchida que creara un nuevo juego de acción que corriera en la placa arcade System 16 (la misma en la que se ejecutaba ‘Altered Beast’) y que fuera similar al ‘Double Dragon’ (1987) de Technos que, por aquel momento, era la recreativa más popular de los salones.

'Golden Axe'

‘Golden Axe’

De la mente de Makoto Uchida surgió la necesidad de crear un videojuego de lucha y scroll horizontal, pero que no podía parecerse excesivamente a ‘Double Dragon’; hay que tener en cuenta que Technos era un rival experimentado que había estado trabajando en la serie ‘Kunio-kun‘, por lo que no había forma de que pudieran competir haciendo exactamente lo mismo que ellos. En aquel instante tuvo al sensación de que los juegos de arcade debía seguir la estela del RPG ‘Dragon Quest‘ (1986) de Enix que, a la sazón, era todo un éxito en la consola Super Nintedo.

Makoto Uchida estudió el mundo de la magia y de las espadas y lo combinó con la esencia de ‘Double Dragon’ para, finalmente, hacer surgir el concepto de ‘Golden Axe’. La idea consistía en mantener la naturaleza de esos juegos distribuidos por Taito, pero escapando de los oscuros estilos de gueto que tenía el propio ‘Double Dragon’ o, también, el ‘Renegade‘ (1986).

'Golden Axe'

‘Golden Axe’

Además, al padre de Uchida le encantaban las películas de acción, afición que compartía con su hijo, ya que solían verlas juntos. Durante el desarrollo de ‘Golden Axe’, Makoto Uchida alquiló el VHS de ‘Conan el Bárbaro’ (1982) y lo visionó hasta que desgastó y rayó la cinta. Asimismo, la novela de Tolkien ‘El Señor de los Anillos’ (1954) se convirtió en otra gran influencia e inspiración para el desarrollo de escenarios; Uchida llegó a comprar un montón de ilustraciones basadas en la Tierra Media que utilizó como material de referencia para la creación de fondos y ambientaciones.

Desde el comienzo, el equipo de desarrollo optó por copiar el soporte para dos jugadores que tenía ‘Double Dragon’, incluyendo la elección de tres personajes adecuadamente definidos y perfilados: un gran líder bárbaro (Ax Battler), una atractiva amazona (Tyris Flame) y un enano barbado con muy mala leche (Gilius Thunderhead). Las habilidades de cada uno de ellos eran cruciales para el desarrollo del juego y se combinaban a la perfección, por ejemplo, uno era superior en el uso de la magia (Tyris) y otro no era tan bueno con la magia, pero muy fuerte en el combate cuerpo a cuerpo (Gilius).

'Golden Axe'

‘Golden Axe’

Por un momento se consideró el plan de, ya que había tres personajes, crear un arcade para tres jugadores al mismo tiempo, algo que se desechó al momento debido a las especificaciones y limitaciones del hardware: la cantidad máxima de caracteres, incluidos los enemigos, que se podía mostrar y operar a la vez era de seis. Posteriormente, con la llegada de la secuela ‘Golden Axe: The Revenge of Death Adder‘ en 1992, el equipo se quitaría la espinita clavada y se sacarían de la manga un arcade para cuatro jugadores simultáneos.

Los beat’em up de scroll de aquella época eran un género, por naturaleza, bastante simple y repetitivo. El equipo de Uchida hizo un esfuerzo para cambiar los ataques estándar del momento por otros más elaborados, como cuchillas cortantes, ataques voladores, hechizos de fuego, golpes en la cabeza con la empuñadura del arma o giros mortales de espada. La razón por la estos juegos generalmente eran de vista lateral consiste en que la silueta de un ser humano es más reconocible cuando se ve desde un lado, y así se le puede dibujar lo suficientemente grande como para invocar una implicación emocional.

'Golden Axe'

‘Golden Axe’

Todo ese cóctel de características que Makoto Uchida sacó de su cabeza terminó por alumbrar uno de los videojuegos arcade más reconocidos y valorados de aquella época. ‘Golden Axe’ también gozó de versiones para Master System y Mega Drive y, posteriormente, de conversiones más o menos acertadas a Commodore Amiga, Atari ST, Amstrad CPC, ZX Spectrum o MS-DOS, entre otras. De acuerdo con la Killer List of Videogames, ‘Golden Axe’ fue el mejor juego de 1989.

‘El poder de la Kínbreton’, una aventura conversacional arrinconada

'El poder de la Kínbreton'

‘El poder de la Kínbreton’

Algún día entre enero y marzo del año noventa y seis del siglo pasado, el catalán Daniel Cárdenas, bajo su propio sello homebrew Pro-Imagyna, da por terminada la primera versión estable de su ópera prima en el orbe de las aventuras conversacionales, aquella que se dio en llamar ‘Las aventuras de Eudoxio: El poder de la Kínbreton‘. Concebida como la parte inicial de una trilogía que nunca llegó a desarrollarse, el 22 de abril de aquel mismo 1996 fue lanzada la versión totalmente funcional y jugable.

Programada en C para MS-DOS y con licencia freeware, en esta genial aventura, ambientada en un mundo de fantasía, el jugador ha de introducirse en el papel de Eudoxio, un joven endeble y pusilánime que abandona su pueblo para rescatar a Dina, una hermosa pero arisca doncella, hija del alcalde, secuestrada por un ogro alado. En el camino recorrerá situaciones pobladas por seres fantásticos, como orcos, árboles guerreros, magos o brujos.

'El poder de la Kínbreton'

‘El poder de la Kínbreton’

Este juego se planteó de una manera diferente a las aventuras tradicionales. En un momento en el que las aventuras gráficas ya campaban a sus anchas, la idea de una aventura conversacional en la que, además de contar con los objetos, puzles y personajes habituales, incluía características típicas de los juegos de rol, se antojaba un tanto arriesgada. Es por ello que, cuando vio la luz, no recibió unas críticas muy entusiastas, sin embargo, con los años sería ampliamente considerada como una de las mejores aventuras en español de la historia por la mayoría de miembros de la comunidad.

El resultado de ‘El poder de la Kínbreton’ fue una aventura notable que, lamentablemente, falla en algunos aspectos bastante importantes. El sistema de conversaciones que utiliza resulta muy frustrante, pues los personajes entienden muy pocas sentencias, y el estilo directo que se usa hace difícil que el jugador se involucre en la trama. Además, las luchas a vida o muerte se hacen asaz aburridas, ya que no es posible evitarlas o huir, y nuestros puntos de experiencia, salud o cantidad de armas pueden condenarnos a morir irremediablemente.

'El poder de la Kínbreton'

‘El poder de la Kínbreton’

Aunque la ambientación es muy buena, el diseño —que pretendía ser flexible y abierto— hace que seamos dependientes de la suerte en exceso, de llegar al lugar adecuado en el momento justo, y no de utilizar la inteligencia. Los personajes se ven simplones, y las acciones son más propias de aventuras gráficas que conversacionales, con órdenes tan controvertidas en la época actual como “violar” o “someter”.

Con todo y con eso, ‘El poder de la Kínbreton’ lleva tanta ilusión y cariño en sus entrañas, que atrapa al jugador desde el minuto uno, y ya no puede dejar de jugarla, inmerso en su extenso desarrollo que promete horas y hora de diversión. No en vano, en 1997 logró un segundo puesto y una mención especial del jurado en el I Concurso Nacional de Aventuras del Year Zero Club. Asimismo, al año siguiente, fue agraciada con el premio a la jugabilidad y el segundo puesto en la clasificación final del II Concurso Nacional de Aventuras del CAAD.

'El poder de la Kínbreton'

‘El poder de la Kínbreton’

Hoy día no tenemos ningún problema para jugar y disfrutar de esta aventura conversacional fantástica a través de una única descarga que incluye el juego y el núcleo del emulador DOSBox integrado. Además, disponemos de un manual de instrucciones completo y de una guía íntegra de soluciones, ambos escritos por el autor, para no perdernos en ningún momento.

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