Apple Newton fue el abuelo del iPad

Newton (MessagePad) MP2000

Newton (MessagePad) MP2000

Que en realidad no se llamaba Apple Newton, sino Apple MessagePad. Newton era el nombre del sistema operativo que corría en él y, por extensión, con el paso del tiempo acabó siendo conocido el cacharro con el mismo nombre. Quizás el hecho de que la denominación del sistema estuviese serigrafiada en el frontal superior consiguió realizar parte del trabajo.

El Newton fue un aparato adelantado a su tiempo, una especie de organizador al estilo PDA pero con muchísima más funcionalidad. Además, el hecho de que los de Cupertino estuvieran detrás del proyecto era más que condición garante de la calidad del producto. Sin embargo, Newton pinchó y se fue por donde vino sin hacer mucho ruido. El siguiente vídeo (1993) de Apple muestra la mayoría de las funciones de Newton; la verdad es que en su día tuvo que dejar a la gente con la boca abierta.

Apple Newton en 1993

Comercializado entre 1993 y 1998, Newton estaba destinado a ser una reinvención completa de la computación personal. Tenía una pantalla táctil (a golpe de lápiz de plástico) monocromática de gran formato, un procesador RISC ARM 610, 4 MB de ROM, 640 KB de RAM y puertos PCMCIA, IrDA y serie. Funcionaba con cuatro pilas del tipo AAAA, proporcionando una autonomía de 30 horas, nada desdeñable. Eso sí, pesaba medio kilo.

Gozó, durante sus cinco años de vida, de una más que aceptable salud, llegando a alumbrarse hasta siete modelos diferentes, a cada cual mejor y con más prestaciones. Venía de fábrica con multitud de aplicaciones instaladas: agenda, calendario, bloc de notas, calculadora, conversor métrico y de moneda, mapas del tiempo, etcétera. Asimismo, incluía programas más avanzados de proceso de textos, hojas de cálculo, navegador web o cliente de correo electrónico.

Pero lo que más hizo destacar a este aparatejo fue su capacidad de reconocimiento de escritura. Si bien en un principio era bastante patatera, en versiones posteriores la fueron mejorando hasta alcanzar una calidad bastante aceptable. Entiéndase, para la época aquello era la bomba.

La verdad es que muchas de las funciones de Newton las hemos descubierto nosotros hace cuatro días, y es que cuando digo que fue adelantado a su tiempo, lo digo por algo. Era capaz, por ejemplo, de mover texto por la pantalla arrastrándolo, de manejar correctores ortográficos personalizables o de permitir la realización de dibujos vectoriales con figuras inteligentes (dibujo un círculo a mano y, automáticamente, se convierte en un círculo perfecto). Todo ello, unido a la multitud de piruetas gráficas que incluía (como la animación al enviar un mensaje a la papelera) hacía de Newton una interesante herramienta de trabajo.

Newton (MessagePad) MP100 (el primero de la saga)

Newton (MessagePad) MP100 (el primero de la saga)

Newton se sincronizaba con ordenadores de sobremesa para intercambiar datos. Era compatible con sistemas operativos Mac OS, Mac OS X, UNIX, Linux y (¡tachan, tachan!) Microsoft Windows. Sí, habéis leído bien. Es más, tenía la capacidad de exportar e importar documentos de Word, Excel, Works y otros. ¿En esta época, Steve Jobs todavía no había vuelto a Apple, no? Efectivamente, todavía no. En fin.

Casualmente, el proyecto Newton fue suspendido justo cuando Gil Amelio, a la sazón CEO de Apple, es despedido y Steve Jobs regresa cual hijo pródigo a los brazos de mamá manzana. Antes de su cancelación, varios de los ingenieros que allí trabajaban se separaron de Apple produciendo lo que los americanos llaman una spin-off, es decir, una empresa derivada o nacida a partir de otra, en este caso Newton Inc. Posteriormente fue reabsorbida por Apple. Dos trabajadores de Newton Inc. se vuelven a separar y fundan la empresa Pixo, que no es otra que la encargada de desarrollar el sistema operativo para el iPod original.

Las especulaciones se retroalimentan solas, y tanto movimiento hace pensar a la gente que Apple tiene intención de sacar al mercado un nuevo PDA con tecnología Newton o, si no, en estrecha colaboración con Palm. Para más inri, Apple integra en su sistema operativo Mac OS X versión 10.2 (Jaguar) un reconocimiento de escritura basado en el de Newton 2.1.

Y los chicos de la manzana mordida nos hicieron esperar hasta el año 2010, momento en el cual apareció, para quedarse, el iPad (realmente la segunda tableta de Apple), del que dicen es el sucesor más decente y decoroso de Apple Newton. Aquel aparatoso PDA sentó las bases para crear el iPad, aunque, como ya sabemos, éste es mucho más que un simple PDA. Algunos, en Internet, los comparan y, la verdad, es que el antiguo Newton tenía un aire a iPad del siglo pasado bastante resultón. Para muestra un botón, el vídeo siguiente.

¿Es el iPad un Newton bien vestido?

En realidad, las escasas ventas y la estrecha cuota de mercado mataron al Apple Newton. Como recuerdo sentimental todavía se pueden encontrar algunos en eBay y, también, se puede echar mano de un emulador. El proyecto de código abierto Einstein trabaja en la emulación de Newton sobre diversas plataformas, tanto para Mac OS X como para Windows y Linux e, incluso, para algunos internet tablet de Nokia y otros. Desde septiembre de 2010, Einstein funciona también en iPhone y iPad.

Fue una auténtica revolución en su época y se ha convertido por derecho propio en el abuelo del iPad. Un cacharro elegante, sí señor, este Apple Newton, perdón, Apple MessagePad. A ver si se va a enfadar.

Aunque parezca mentira, los koalas también se pelean

Con esa parsimonia tan digan de ellos, con esa mesura, esa tranquilidad y esa pachorra que les caracteriza, aunque parezca mentira, los koalas tienen sus diferencias y, a veces, hasta riñen y se arañan un poco (pero poco, que demasiado cansa y estresa en exceso). Mención especial al sonido koalil del animal mancillado en plan «estoy acojonado; dónde me he ido a meter yo». Da miedo.

¡Vivan las hojas de eucalipto y la alimentación variada! Si es que al final…

Pelea entre koalas

Cree el autor, perdón, el ladrón, que todos son de su condición

SGAE pwned

SGAE pwned

Resulta singular y llamativo ver al tío Teddy acompañado por escolta policial al más puro estilo gangsta yanqui. Este hombre que, siempre lo diré, tiene aspecto de abuelo bonachón, cándido y afectuoso, ha trocado su imagen afable, de ojos benévolos y cabello entrecano, por otra algo más cruel, de mirada adusta y velada por billetes morados de euro.

El azote de la piratería se ha convertido en un pirata, presuntamente (o ya no, que cargos se le imputan). Quién iba a pensar que aquel que abogaba por la legalidad más extrema, estaba dando por culo por la puerta de atrás a cientos de miles de españoles mientras gritaba «no a la piratería». ¿Curioso o evidente? Ese hombre, paradigma de la pulcritud y la legalidad, nos ha abofeteado a todos la cara con muy mala leche.

La SGAE pasa por uno de sus momentos más difíciles. Su cúpula ha sido imputada por delitos muy graves de desvío de capital, apropiación indebida y administración fraudulenta. Incluso su brazo digital, la SDAE, parece que no era tal, sino una sociedad ficticia más del grupo delictivo.

La cosa no llegaría más allá del comentario vespertino en el bar de abajo si no fuera por quién ocupa el meollo del asunto. La sociedad que gestiona los derechos de algunos de sus autores más apreciados, aquella que, con la connivencia del gobierno zapateril y de su ministra de cultura, ha conseguido modelar una ley a medida, sale en los informativos televisivos de medio mundo por robar pasta a los pobres para repartírsela entre los ricos.  Y eso está muy feo. Que no se confunda nadie ahora, la SGAE no ha sido acusada por cobrar el canon, un impuesto revolucionario que lleva entre nosotros desde los años ochenta (aunque algunos lo conozcan desde hace cuatro días), por lo que no me valen falsas acusaciones oportunistas en este momento; aunque creamos que el canon digital es totalmente injusto, es legal en este país, antes conocido como España.

Sin embargo, es curioso ver a nuestro gobierno socialista encaminar el río a su pantano cuando faltan pocos meses para las elecciones. Resulta que, ahora, el señor Rubalcaba (futuro candidato) se hace cruces y se plantea eliminar el dicho canon por imperativo legal, cuando nada tiene que ver el tocino con la velocidad y cuando él y sus compinches fueron los más acérrimos defensores e impulsores del mismo. El electoralismo debería ser un delito, y Rubalcaba un delincuente.

Y para más inri y escarnio del populacho, un sector duro de la SGAE se ha hecho con la batuta de la asociación y se ha erigido en comisión gestora de la misma para intentar esclarecer los hechos. Un sector que comparte ideología con los detenidos y que, a buen seguro, conocía desde tiempo atrás las maniobras fraudulentas de la sociedad, o al menos así lo aseguran desde las filas más críticas. ¿Nuevas elecciones?, sería lo más justo.

Y la ministra González-Sinde solicita parlamento en el Congreso para explicar el caso, y Zapatero comenta que prácticamente ni conocía los acusados, y todo el mundo se lava las manos, pero los damnificados de siempre seguimos pagando el canon, ese canon que abultó los bolsillos de Bautista, Rodríguez Neri, Ramos, Loras, Azcoaga, Martín, García Pombo y Vázquez y los llevó de vacaciones a cuerpo de rey hasta Marbella e, incluso, más allá.

¿Qué va a suceder ahora? ¿Se nos va a devolver el dinero a los que hemos apoquinado durante años o se nos va a seguir robando un poco más para abonar fianzas e indemnizaciones? Yo propongo poner cinco euros cada uno para liberar a Teddy de las frías rejas de la cárcel, que tiene cara de bonachón, hombre, no me digan.

Lo más importante es dar el extra, el ¡FUAAAA!

Cómo está la vida; la vida está de una manera… Y damos paso, de esta forma harto informal, a una nueva categoría en este humilde blog, la de los meme irrealizables que nunca quisieron ser, pero que lo tendrían que haber sido sin lugar a dudas.

Con ustedes, el hombre del ¡FUAAAA!. Sin más.

Genios con mucho tiempo libre

Receipt Racer

Receipt Racer

Me encantan los proyectos inútiles, estúpidos de concepción y poco o nada rentables de manufacturación pero que destilan genialidad por los cuatro costados. No sé por qué oscura razón me atraen sobremanera aquellas ideas que resultan asaz avanzadas en el asunto tecnológico mas totalmente inservibles en el fondo práctico, si no es poco más allá del paso ameno del momento y del correspondiente colgado de medalla en el pecho para expectación en el mundo del desarrollo friqui.

La agudeza y el ingenio que requiere doblegar a la máquina, mezclando tecnologías, en principio, incompatibles, dominando la ciencia y el lenguaje de los distintos mecanismos y perdiendo horas de sueño, es simplemente digno de elogio y alabanza. Es por ello que me apasiona el trabajo de aquellos que instalan una distro de GNU/Linux en una Xbox 360, la hazaña de hacer sonar la «Marcha Imperial» de Star Wars con un disco duro, el potencial inerte de la máquina perfecta o el currelo de programar lo que estos chavales, que detallo en esta breve recensión, han sido capaces de desarrollar. Improductivo, sí, pero formidable.

Controlando el juego

Controlando el juego

Material necesario: una impresora de tiques térmica, un rollo de papel para la anterior, un ordenador portátil con sistema operativo Mac, un proyector de luz, el mando de una PlayStation 23 y mucha, pero que mucha, imaginación y sapiencia. En el perfecto marco del festival OFFF (bajo el evento denominado «Vamos a alimentar el taller del futuro»), en Barcelona, el norteamericano Joshua Noble, junto con Martin Fuchs y Philip Whitfield (ambos chicos de Undef), crearon un alucinante juego de carreras en el que el mando de la Play 2 3 es el control principal, el circuito o carretera digital se imprime en tiempo real en la impresora térmica y un proyector de luz marca sobre el papel el coche que dirigimos, la puntuación y otros datos. Lo ideal es contemplar el vídeo siguiente para entender la idea. Esto fue el pasado 8 de junio de este año 2011, y el juego se llama «Receipt Racer».

El juego funcionando

El tamaño máximo del circuito es de 50 metros, ya que esta es la longitud total estándar de los rollos de papel térmico. En un principio pensaron en utilizar la impresora como medio estático único para la representación visual, pero el proyecto se antojaba imposible. Posteriormente, a Joshua se le ocurrió añadir el pequeño proyector de luz que, convenientemente controlado por el mando de videoconsola, era capaz de sobreimpresionar el coche y el resto de datos cambiantes.

La aplicación que controla todo este tinglado (desarrollada enteramente durante el taller) fue generada a partes iguales por los tres tipos sobre la plataforma openFrameworks. Una rutina genera aleatoriamente los circuitos y los coches de relleno y los imprime en tiempo real en la impresora. Asimismo, varias funciones detectan la posición del haz de luz que representa el coche del jugador y cruzan los datos con el circuito dibujado. De esta manera, aunque esto resultó lo más complicado, es posible programar mínimamente una detección de colisiones básica que nos indicará cuando el vehículo que manejamos ha chocado contra otro coche o contra los bordes de la carretera.

Evidentemente, esta tecnología, y desarrollada en tan poco tiempo, muy precisa no resulta. En el vídeo anterior se puede comprobar perfectamente como, antes del choque final, el coche se estrella con al menos dos vehículos impresos; y no sucede nada. El sistema tuvo que ser calibrado en varias ocasiones hasta conseguir la máxima precisión, empero, los caprichos de una máquina mecánica, como es una impresora, son múltiples y variados para conseguir un requerimiento de milímetros.

Al final del taller, los muchachos añadieron algunos detalles finales como la puntuación, el número de nivel y el resto de textos lumínicos de incio y fin. La impresora muestra también un fin de juego al estrellarse el coche, detallando el tiempo transcurrido, el nivel alcanzado y los puntos obtenidos.

En fin, una obra maestra de ingeniería que demuestra que en el mundo hay mucho geek dispuesto a perder algo de su tiempo libre para regalar nuestros sentidos con perlas tecnológicas como esta. Babeando ando todavía.

Por cierto, se puede jugar a una versión virtual del engendro desde la web de Undef y, también, descargar el código fuente compilado para Mac.

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