Sony TPS-L2, el primer walkman

Walkman Sony TPS-L2

Walkman Sony TPS-L2

El TPS-L2 fue el primer reproductor de casete personal, en formato estéreo, comercialmente disponible para las masas. Aparecido en 1979, este primer walkman de Sony utilizaba como soporte para almacenar la música una cinta de casete compacto de Philips (el Compact Cassette) que permitía almacenar hasta 60 minutos —30 minutos por cada cara— con una calidad aceptable. Sony ya había utilizado estas cintas de casete en una anterior de sus grabadoras portátiles; el walkman primigenio era, realmente, una modificación de aquel aparato, pues no grababa, pero reproducía sonido estereofónico sin altavoz integrado, mediante auriculares que se conectaban a un pequeño conector analógico del tipo jack.

De carcasa metálica, pero más pequeño y ligero que las anteriores grabadoras de Sony, el primer walkman se convertiría durante los próximos veinte años en el precursor del accesorio esencial para los amantes serios y casuales de cualquier tipo de música, cambiando de forma radical la manera de escuchar y disfrutar de la misma.

Walkman Sony TPS-L2

Walkman Sony TPS-L2

La división de grabación en Sony estaba buscando algo que pudiera hacerla tan exitosa como la división de radio. Dirigidos, pues, por el ingeniero Nobutoshi Kihara, crearon un prototipo utilizando la grabadora Sony TCM-600 que terminó siendo un producto ridículamente caro de fabricar, por lo que el cofundador, y presidente a la sazón, de Sony, Akio Morita exigió que se encontrara la manera de reducir los costos significativamente.

El walkman, pues, como muchos grandes éxitos en la historia, fue realmente un accidente. No fue lanzado ni planeado cuidadosamente porque, en Sony, la gente no estaba segura de que existiera un mercado para ello. Eso explica por qué el TPS-L2 compartió tantos componentes con la grabadora de cintas TCM-600.

Auriculares Sony

Auriculares Sony

‘Walkman’, como marca, se volvió tan icónica en aquellos años que llegó a entrar como acepción válida en el Oxford English Dictionary (también en el diccionario de la RAE), sin embargo, comenzó su andadura como diseñada a trompicones y de manera muy rápida. Cuando Sony empezó a exportar el walkman a otros países, se dieron cuenta de que el nombre podría sonar incómodo para los angloparlantes. La empresa decidió, pues, cambiar de nombre al dispositivo y pasar a llamarlo ‘Soundabout’ en todo el mundo, con la excepción de Reino Unido y Suecia, que recibieron las marcas ‘Stowaway’ y ‘Freestyle’, respectivamente.

Sin embargo, al poco se dieron cuenta de que el nombre de ‘Walkman’ se estaba imponiendo ya entre los consumidores, por lo que Sony hizo un rápido viraje y volvió a empujar ese nombre a nivel mundial, ahora con mucha más fuerza. Es por ello que los primeros TPS-L2 simplemente llevaban rotulada la palabra ‘STEREO’ en relieve en la portezuela del casete, para, poco después, incluir ya el término ‘WALKMAN’ (imagen siguiente).

Sony TPS-L2 sin y con serigrafía 'WALKMAN'

Sony TPS-L2 sin y con serigrafía ‘WALKMAN’

Como decíamos antes, el TPS-L2 utilizó la carcasa básica y las partes mecánicas del casete grabador TCM-600 de Sony. Los únicos cambios en esas partes mecánicas fueron la inclusión y ajuste de una cabeza de cinta estéreo de lectura, la eliminación de la tecla de grabación, la palanquita de protección contra borrado, el cabezal de borrado y el contador de vueltas de la cinta. El funcionamiento mecánico de la carcasa, por su lado, que fue diseñada originalmente de forma más práctica para dictar y grabar voz y sonidos en lugar de para escuchar música, se consideró de todas maneras conveniente para la reproducción de música de la alta fidelidad.

El TPS-L2 tampoco tenía altavoz, pues se servía únicamente de auriculares para la escucha. Sin embargo, las molduras en el chasis que alojaban el imán del altavoz del TCM-600 son todavía visibles en aquel primer walkman de Sony. La eliminación del circuito de grabación significó también la eliminación de la toma de micrófono, aunque el micrófono interno permaneció hábil. Ello se utilizó para la, hoy afamada en este modelo, función ‘Hot Line‘: al presionar un botón naranja en la parte superior de la máquina (instalado donde antes se encontraban los controles de grabación y de reproducción rápida) se atenuaba el sonido del casete y se habilitaba el pequeño micrófono interno, haciendo que nuestra voz tapara parcialmente el sonido de la cinta, permitiéndonos hablar o cantar por encima de la música (una especie de karaoke primigenio).

Botón de función 'Hot Line'

Botón de función ‘Hot Line’

Este primer walkman de Sony se vendió en los inicios bastante mal, pero una hábil campaña de marketing enseguida disparó las ventas del dispositivo. No era precisamente barato (alrededor de 115 € de la época, con la opción de un segundo conjunto de auriculares MDR-3 que costaban costaban alrededor de 17 € extra), pero inició una novedosa forma de disfrutar de la música. Todo un nuevo mercado se había creado, y en un par de años los principales fabricantes de electrónica japonesa habían comenzado a ofrecer algo similar.

La vida moderna en una ciudad como Tokio podía ser estresante, y un dispositivo como el walkman permitió a la gente crear un espacio personal sin molestar a los demás seres humanos circundantes. Parece que resultó que el deseo de crear una burbuja personal usando la música era un anhelo universal, no sólo de los habitantes de la capital de Japón. El walkman lo cambió todo en aquel momento, y el TPS-L2 fue el primero.

El Tempio Voltiano, un templo dedicado a Alessandro Volta

Alessandro Volta

Alessandro Volta

Alessandro Volta, el inventor de la batería moderna y el hombre por el que el voltio se llama voltio, nació en Italia y tiene su propio templo y museo construido en las orillas del Lago de Como, un lugar paradisíaco situado en la región de Lombardía, más específicamente entre las provincias de Como y Lecco.

El Tempio Voltiano, edificio de arquitectura neoclásica, contiene una amplia colección de papeles de Volta, cartas, dibujos e instrumentos, incluyendo su pila voltaica —la primera batería—. Y todo ello recogido en un hermoso edificio de columnas de mármol y suelos de mosaico, construido en 1927 para conmemorar el primer centenario de la muerte del físico italiano.

Tempio Voltiano

Tempio Voltiano

Por desgracia, gran parte del equipo original de Volta fue destruido por un incendio eléctrico en 1899 durante una exposición de su trabajo. Hoy día, por lo tanto, el Tempio Voltiano de Como contiene el equipo original que sobrevivió al desastre y reproducciones hechas a principios del siglo XX. De los 200 instrumentos de Alessandro Volta existentes, menos de la mitad son originales, pero el museo es, sin embargo, un enorme testamento de su vida y de su trabajo.

Además de inventar la batería, Volta era un físico muy activo. Realizó experimentos de ignición de gases con chispas eléctricas, lo que le llevó al descubrimiento del gas metano en 1778. Su trabajo derivó en ser nombrado presidente del Departamento de Física de la Universidad de Pavia.

Pilas de Volta (Tempio Voltiano)

Pilas de Volta (Tempio Voltiano)

El museo también tiene pinturas de Volta, así como su gran colección de libros (incluyendo una copia de 1767 de ‘Historia de la Electricidad’, de Joseph Priestley). Todo un lujazo de visita para unas vacaciones geek en Italia.

La primera grabadora digital de consumo: Voice It VT-40

Voice It VT-40

Voice It VT-40

Si bien es cierto que la historia de la grabación digital comienza a finales de los años treinta del siglo pasado, tuvo que correr mucho tiempo para que aquella tecnología la pudiéramos llevar en un bolsillo.

En 1995, en mayo, la empresa Voice It irrumpe en el mercado con su modelo VT-40, la primera grabadora digital de consumo que hacía uso de los nuevos chips una memoria flash de estado sólido para guardar el sonido sin necesidad de cinta magnética, como se había estado haciendo hasta el momento. Es posible que no fuera la primera en utilizar esta tecnología —un año antes llegaba a los comercios la Norris Flashback—, pero, sin duda, fue la pionera en los bolsillos de los estadounidenses de los años noventa, debido a su bajo precio (69,99 $) y a su alta difusión entre los profesionales del mundo del periodismo y, también, entre la población infantil a modo de juguete.

La VT-40 era capaz de grabar hasta 40 segundos en 10 clips de audio digital, sin embargo, a diferencia de otras unidades competidoras, los archivos de sonido en este dispositivo no podían ser transferidos digitalmente a otro almacenamiento, como un ordenador, por ejemplo. Y es que, a pesar de la conveniencia de tener un grabador de audio pequeño, delgado y sin partes móviles, la baja capacidad de estos primigenios aparatos, con aquellas memorias flash de primera generación, los convirtió más en una novedad geek que en algo realmente útil a medio o largo plazo.

Voice It VT-40 (clic para ampliar)

Voice It VT-40 (clic para ampliar)

Voice It lanzó también, casi al mismo tiempo, una unidad de mayor capacidad, la VT-75, que podía grabar 75 segundos de audio. Todo un lujazo para la época.

Hoy día, y como no podía ser de otra manera, el Voce It VT-40 se puede seguir encontrando en sitios web de subastas y compras específicas en línea, pero ahora tiene un precio prohibitivo que no baja de 130 o 140 dólares debido, más que nada, al estado en que se encuentren y a su alto grado de coleccionismo friki.

Cómo correr juegos de la New Nintendo 3DS en una Xbox One

3DS en Xbox

3DS en Xbox

La Gran N no ha tenido el placer de crear un equivalente, para su hardware 3DS, de aquel Game Boy Player, el periférico para GameCube que permitía jugar a títulos de Game Boy, Game Boy Color y Game Boy Advance directamente en el televisor, vía aquella consola de la sexta generación.

Sin embargo, el siguiente vídeo —que se está haciendo viral por momentos y, para nosotros, se convertirá en uno de esos memes irrealizables que nunca quisieron ser, pero que lo tendrían que haber sido sin lugar a dudas— nos demuestra cómo podemos disfrutar de nuestros juegos de New Nintendo 3DS en una Xbox One de Microsoft, y todo ello haciendo uso de la app basada en la Plataforma universal de Windows para Xbox One llamada UWPStreamer. Mediante esta aplicación, que podemos encontrar en la tienda de Xbox One, se puede transmitir un juego 3DS a una televisión a través de su red inalámbrica para, después, controlarlo con el mando de la Xbox One.

Algo así permite jugar a los más nintenderos al ‘The Legend of Zelda: Majora’s Mask 3D’, al ‘Super Mario 3D Land’ o al ‘Mario Kart 7’ en la gran pantalla de nuestro salón sin mayores problemas. El resultado final funciona correctamente, aunque bien es cierto que se puede experimentar un cierto retraso dependiendo de nuestra conexión de red.

El proceso es sencillo. Puedes consultar todos los pasos en la entrada explicativa del blog VentureBeat. ¡A disfrutar!

La historia del software ‘PrintMaster’

'PrintMaster'

‘PrintMaster’

PrintMaster‘ surge en 1985, de la mano de Unison World, por cuenta de una batalla legal entre esta empresa y Brøderbund Software, la ochentera compañía de software educativo, videojuegos y herramientas de productividad creadora del afamado ‘BannerMania‘.

David Balsam y Martin Kahn, programadores de Pixellite Software, desarrollan en 1983 el programa de edición ‘The Print Shop‘ para Apple II. Tras casi tres meses de trabajo, le llevan la aplicación —conocida inicialmente como ‘Perfect Occasion’— a Brøderbund Software, que no duda en publicarla.

Un año más tarde, 1984, la empresa Unison World llega a un acuerdo con Brøderbund Software para llevar ‘The Print Shop’ a los PC del momento sobre el sistema operativo MS-DOS de Microsoft. Sin embargo, cuando Unison World había pasado un mes trabajando en esta versión, la compañía rompe las relaciones con Brøderbund Software, por lo que los programadores obtienen total libertad para hacer un software similar a ‘The Print Shop’. Aquella nueva aplicación, con muchas mejoras y añadidos, se llamaría ‘PrintMaster’.

'PrintMaster'

‘PrintMaster’

Este órdago de Unison World la llevaría a los tribunales, en 1986, a raíz de una denuncia de Brøderbund Software, que recibió ‘PrintMaster’ como un ultraje, entendiendo que era una copia exacta de su software.

‘PrintMaster’ apareció para PC y, también, para Commodore 64 en 1985, llevándose la más amplia porción de la tarta de aplicaciones de diseño y aplastando, prácticamente, a ‘The Print Shop’. El programa permitía diseñar tarjetas, invitaciones, carteles, calendarios y otros por medio de diferentes patrones gráficos, diversas tipografías y más de un centenar de imágenes y gráficos prediseñados.

'PrintMaster'

‘PrintMaster’

Para los nostálgicos de aquel momento, ‘PrintMaster’ nos retrotrae a los años en los que pudimos imprimir las portadas de nuestros trabajos escolares con una calidad gráfica que, para nosotros, era colosal. Por cierto, posteriormente aparecerían dos versiones más: PrintMaster Plus (1987) y PrintMaster Plus 2.0 (1988).

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