Urte berri on!

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Así se digitalizaba (y actualizaba) una enciclopedia en 1984

Enciclopedia Espasa-Calpe

Enciclopedia Espasa-Calpe

En junio del año 1984, el número 34 de la revista semanal ‘Enciclopedia Práctica de la Informática‘ —que después podía encuadernarse formado gruesos tomos— hablaba en sus dos últimas páginas de una innovación con mayúsculas para la época: el nacimiento del primer banco de datos digital europeo actualizable. La agencia EFE y la editorial Espasa-Calpe unían fuerzas para desarrollar un proyecto que perfeccionara en tiempo real la, ya de por sí, completa enciclopedia digital de habla hispana que la editorial había construido.

Espasa-Calpe había incorporado a su desarrollo cuatro años antes las más modernas técnicas informáticas del momento para confeccionar su base de datos digital conocida como “Index-Espasa”, una digitalización y ordenación sistemática de las tres partes que componían su enciclopedia física, obra formada por 72 tomos, 10 tomos más de apéndices y otros 22 tomos de suplementos. Ahora, el servicio de noticias de la agencia EFE permitiría su ampliación y actualización constante y diaria. ¡En 1984!

Con este hito tecnológico español, se proporcionaba la posibilidad de consultar cualquiera de las voces de la enciclopedia por conceptos estructurados e, incluso, por informaciones y referencias cruzadas, simplificando la búsqueda enormemente con respecto a la localización física página tras página. Los agraciados con la utilización de esta innovación iban a ser los grandes medios de comunicación de la época, desde RTVE a las radios de mayor audiencia y los periódicos de grandes tiradas, junto con instituciones estatales y autonómicas. Ellos serían los primeros clientes potenciales del sistema que prometía unas fabulosas posibilidades de desarrollo comercial, aunque bastante poco económicas.

Artículo en 'Enciclopedia Práctica de la Informática' (1984)

Artículo en ‘Enciclopedia Práctica de la Informática’ (1984)

La base de hardware del motor de datos era un ordenador Wang 2200 de 32 bits (¡ahí es nada!), una joya —hoy de valor incalculable— que fue fabricado y vendido desde 1973 hasta finales de los años ochenta por la empresa estadounidense Wang Laboratories. Contaba, nada más y nada menos, con un disco de 2 megabytes de capacidad de almacenamiento. El sistema (desarrollado en BASIC) funcionaba con preguntas lógicas, diseñadas por Espasa-Calpe, que permitían el acceso conceptual a la información y la indexación automática. Además, la editorial desmenuzó el índice de la enciclopedia, consiguiendo una sistematización de conceptos dentro de una misma voz; es lo que se conoce con el nombre de lematización.

Con todo ello, la conexión con el servicio de noticias de la agencia EFE permitía la actualización diaria de la enciclopedia digital. De manera automática y con conexiones vía módem de aquel tiempo, cada noticia era leída por el ordenador a la velocidad de 300 baudios de los acopladores telefónicos acústicos de aquel entonces, quedando archivado cada concepto en disco y actualizado al momento de la noticia.

Reseña del inicio del banco de datos en 'ABC' (16/12/1983)

Reseña del inicio del banco de datos en ‘ABC’ (16/12/1983)

Además de todo ello, Espasa-Calpe había desarrollado su propio sistema de fotocomposición, conectado, como es lógico, a su banco de datos. De este modo, era posible enviar a un cliente abonado al sistema toda la documentación que solicitara ya fotocompuesta, según las normas de edición solicitadas. Así pues, por ejemplo, si un periódico solicitase la biografía de una personalidad o los datos financieros de una multinacional, estos podrían recibirse en la redacción del solicitante ya confeccionados según sus propias normas tipográficas, filmados y listos para imprimir.

El servicio, con seis meses gratuitos de conexión, se puso en funcionamiento a finales del aquel año 1984.

Gran conmoción en la Fuerza

Carrie Fisher (Princesa Leia)

Carrie Fisher (Princesa Leia)

Cómo una onomatopeya infantil indonesia se convierte en un fenómeno de masas digital

Om Telolet Om

Om Telolet Om

Om Telolet Om es la frase de la discordia, las tres palabras que se están convirtiendo en un meme internetero y en un fenómeno musical sin precedentes, con menciones en Twitter y comentarios en Instagram de celebridades y bases musicales de afamados productores del mundo de la música electrónica. ¿De dónde demonios ha salido esto?

Om Telolet Om. “Telolet” no es otra cosa que una onomatopeya creada por los niños en Indonesia que está destinada a representar el sonido que hacen los autobuses urbanos cuando tocan la bocina, un soniquete bastante carnavalesco. Por su lado, “Om” es una palabra indonesia que se traduce, más o menos libremente, como “señor”. Así pues, Om Telolet Om significa algo como “señor, bocina de autobús, señor”.

El juego de palabras infantil se originó entre los niños más pequeños en la ciudad de Jepara, en la provincia de Java Central. Los jóvenes gritan la frase y la garabatean en carteles de cartón, tratando que los conductores de los autobuses que pasan toquen la bocina para ellos.

Om Telolet Om

Om Telolet Om

Poco más de un mes después de que la llamada al bocinazo se popularizara por las ciudades más grandes del país, el sonido onomatopéyico dio el salto a Internet, donde se apoderó de la cultura de la música dance. Productores como DJ Snake o Zedd tuitearon la frase, que viajó por la Red convirtiéndose en meme. Músicos y grupos musicales, como el dúo Firebeatz o el DJ Dillon Francis, fueron un poco más allá, convirtiendo el soniquete en una muestra o sample para sus producciones de música electrónica.


La razón principal por la que Om Telolet Om se elevó a meme musical internacional, parece estar conectada a dos momentos principales. El primero de ellos recala en un vídeo subido en noviembre a la red social Facebook por el usuario Riyadh As’ari, residente en Jepara, que se hizo viral, saltando enseguida a las emisoras locales de televisión. El segundo momento se refiere a la gran difusión que dieron los adolescentes en los medios digitales de comunicación, sobre todo los seguidores de artistas famosos, permitiendo que el meme, como tal, siguiera extendiéndose.

Una vez hubo recalado en el mundo de la música de baile, Om Telolet Om viajó rápidamente al orbe más amplio del famoseo, haciendo que, hoy, las tres palabras adornen las entradas de Instagram de gente tan dispar como Donald Trump, Kim Kardashian y Justin Bieber.

Sin embargo, a medida que Om Telolet Om se apodera internacionalmente del fenómeno digital, la emoción ha fracasado en su lugar de nacimiento, en Jepara. La policía allí ha prohibido toda actividad de lo que ellos llaman “cazadores de Telolet“, porque la gente se detenía en las calle para hacerse selfis delante de los autobuses, y el asunto comenzaba a resultar peligroso.

Es la condición humana: lo que empieza con una tontería, primero se encumbra y, después, acaba por provocar accidentes. No es la primera vez que lo vemos, y no será la última.

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