El feedback blogger-lector

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¡Dios, cómo odio este título! Cuatro palabras y dos de ellas en inglés, como si en castellano no hubiera términos para definir las cosas correctamente. Lo voy a cambiar ahora mismo y lo renombraré como “Retroalimentación entre un escritor de bitácoras y sus devotos leyentes”… Bueno…, casi mejor lo dejo como está. Cómo nos comen el seso los que parlotean la lengua de Shakespeare, madre mía.

Pues eso, que lo que quiero decir es que somos muy poco dos punto cero. Pero muy poco, muy poco. El otro día leí un informe de Microsoft que decía que sólo el 15% de los internautas son generadores de contenidos, mientras que el otro 85% simplemente mira; son voyeurs de la Red. Y esto me parece preocupante. ¿Para qué coño se inventó la web 2.0?

Cuando apareció Internet en nuestras vidas, las páginas web eran meros escaparates virtuales de empresas y compañías. Tú entrabas, buscabas lo que necesitabas, leías (como mucho imprimías) y se acabó. Posteriormente los gurús de la Red se dieron cuenta de que había que darle más participación y manga ancha al usuario y asacaron una suerte de segunda versión del web que permitía esa retroalimentación entre los formadores de opinión y los lectores, pasando estos últimos a convertirse, pues, en generadores activos. Todas las webs se llenaron de opciones para comentar, aparecieron los wikis, las redes sociales y los blogs. Un poco más tarde se nos permitió colaborar no sólo con nuestras ideas, sino también con nuestros vídeos domésticos, nuestras fotos o nuestros favoritos o marcadores. Y entonces la Red se convirtió en un caos, y Tim O’Reilly vio que era bueno.

Y es que el comentario anterior de que somos muy poco 2.0 parece no afectar a webs como YouTube o Flickr, sin embargo sí que sí, que te lo digo yo. Ciñéndonos a la afirmación de que sólo el 15% de los internautas generan contenidos, YouTube se cagaría por las patas abajo si todos sus visitantes mirones añadieran un único vídeo al servicio. Pero es que el problema más acuciante es el de los blogs: comentamos muy poco o nada.

Al principio me quedé un poco así. Este blog es bastante reciente y no tiene muchas visitas todavía, pero aún así se ha hecho con un pequeño pellizco de alrededor de 3.000 visitantes únicos mensuales. Algo que, aunque parezca muchísimo, es una porquería comparándolo con las visitas que tiene MicrosiervosEl blog de Enrique Dans o ALT1040, por poner tres ejemplos de los sitios más punteros que cuentan cientos de miles de visitas al mes. Sin embargo, los post de teknoPLOF! son comentados por nadie o casi nadie, cosa que no entendía. Si entran 3.000, ¿por qué nadie comenta?

Al poco tiempo me percaté de la razón. Por poner un par de ejemplos, El blog de Enrique Dans tuvo una media de 200.000 visitas mensuales en el año 2009, según sus estadísticas públicas. Sin embargo, si te pegas una vuelta por el sitio verás que no tiene más 30 ó 40 comentarios en cada post. El caso de ALT1040 es todavía peor, pues cuenta con un numero mayor de visitas (no lo sé exactamente, pero hoy por hoy es el number one del Top de Bitácoras.com) y sus post sólo son comentados por una media de 10 ó 12 visitantes. Para ser honesto conmigo mismo, también debo comentar que Enrique Dans es un bloguero al uso y generador de contenidos originales 100%, mientras que ALT1040 es prácticamente un repositorio de cosillas encontradas por la WWW. Supongo que eso influirá también a la hora de comentar por parte de un lector. Un último ejemplo: Emezeta blog, otro sitio de los punteros, tiene alrededor de 440.000 visitas mensuales y sus comentarios son bastante irregulares, encontrando entradas con 30 comentarios y muchas otras con 5 ó 7.

En ese momento comprendí que este humilde blog, con 3.000 visitas, no tuviera prácticamente ningún comentario, a excepción de un pelotazo reseñado por Microsiervos y una portada en Menéame. ¿Por qué se comenta tan poco? Muy sencillo, porque somos unos putos vagos. Nos gusta llegar, consumir y marchar. A quién le importa que el escritor de un blog se entere de mi opinión, lo importante es que él me da lo que quiero y listo. Sólo comentamos (y me pongo yo el primero de la fila) cuando algo es tan bueno que merece 30 segundos de nuestro preciado tiempo para ensalzarlo o, también, cuando algo nos cabrea tanto que merece 30 segundos de nuestra preciada cólera para ponerlo a parir.

Lo dicho, que somos muy poco 2.0 y me da rabia. Otro riguroso y preciso dato: de los tropecientosmil visitantes de Wikipedia, sólo editan los cuatro gatos de siempre. Es una realidad que se repite en todos los servicios de Internet, incluyendo las archiconocidas redes sociales. ¿Cuántas personas se dan de alta en Facebook y después no suben ni la foto de su perfil? ¿Cuantos se apuntan al huracán Twitter para luego no escribir ni un “hola mundo”? ¿Cuántas cuentas de Gmail tienes? ¿Cuántas usas?

Es una pena que este feedback no sea más habitual y, sobre todo, más constructivo. Me parto de risa con los comentarios tipo “primer”, “segun”, “tercer” que muchos blogs deben soportar a diario sólo porque sus lectores quieren llegar a ser primer comentario (o de los primeros), pero desde luego hacen un flaco favor al concepto de retroalimentación que tan importante vía de comunicación puede llegar a ser entre un blogger y sus lectores.

Y como ya he dicho que el primero en ser poco colaborativo es un servidor, pues entono el mea culpa y me pongo a comentar en los blogs que me interese realmente y aquellas entradas que de verdad lo merezcan. Eso sí, a los de Flapa y a los del Pito Doble les clavo un “primer” esta semana por mis santos huevos.

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