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‘Cube’: el antepasado más remoto del ‘Buscaminas’

‘Cube’
De la historia del juego ‘Buscaminas‘ se han redactado ríos de tinta electrónica a lo largo de varias décadas. Todo el mundo recuerda (muchos aún jugarán con él) aquel pequeño y adictivo jueguecillo que llegó a nosotros con el sistema operativo Windows 3.1, en 1992.
Con la sencilla mecánica de levantar cuadros en un campo de minas sin que te volaran en pedazos y haciendo uso de pequeñas pistas numéricas, ‘Buscaminas’ era un videojuego programado por Robert Donner y Curt Johnson, dos jóvenes desarrolladores que comenzaron a trabajar para Microsoft en 1989 y que hoy día siguen en activo; al menos Donner, que nosotros sepamos.
Aquel diminuto pedazo de entretenimiento digital, evidentemente, no fue obra original de estos dos informáticos, pues ellos basaron su trabajo en títulos anteriores que, con menor o mayor acierto, coincidían en planteamiento con este juego del ‘Buscaminas’. Un juego, por cierto, que Microsoft introdujo en aquel momento para ayudar a los usuarios a practicar el manejo del ratón, un periférico que hasta entonces no se había utilizado mucho y en ese momento, con Windows, era prácticamente imprescindible.
Esta claro que ‘Buscaminas’ tiene sus orígenes en los primeros juegos tempranos para mainframe de las décadas de los años 1960 y 1970. Diversos títulos de aquel momento, como ‘Mugwump‘ (1973), por ejemplo, pudieron servir de inspiración para los futuros programadores buscamineros, pero no existe una relación directa de dicha asociación.
Sin embargo, si queremos ahondar en el linaje más directo del ‘Buscaminas’, debemos acudir a videojuegos en los que, con toda seguridad, se basó y se fundamentó su programación. Estamos hablando (de más moderno a más antiguo) de juegos como ‘Kaboooom‘ para DOS (1989), ‘Relentless Logic‘ para DOS (1985) o ‘Mined-Out‘ (1983) para ZX Sprectrum, escrito en aquel BASIC de pedales.
Pero habremos de retroceder diez años más, hasta 1973, para encontrar la primera referencia digital a un juego en el que había que encontrar (evitar) minas ocultas, y al cual se le considera como el primero de todos, el antepasado más antiguo, el predecesor primigenio del ‘Buscaminas’ de Microsoft. Aquel videojuego se titulaba ‘Cube‘.
‘Cube’ fue un programa escrito en un rudimentario BASIC por un tal Jerimac Ratliff, de la ciudad de Fort Worth, en Texas (EE. UU.). El muchacho envió su código a la revista Creative Computing —una de las pioneras en la cobertura de la revolución de los microcomputadores— un tiempo después. Sin embargo, no sería hasta unos años más tarde, en 1978, cuando dicho código sería publicado por David H. Ahl en el libro titulado ‘BASIC Computer Games‘, un volumen que traía 101 códigos fuente de juegos para teclearlos en computadores caseros de la época.

Portada del libro
El juego era completamente en modo texto, no había gráficos. En ‘Cube’, el jugador se enfrentaba a un cubo formado por 8 cubitos, a sus caras visibles en dos dimensiones y a sus aristas, numeradas con coordenadas cartesianas del tipo 1,2,1. El objetivo es viajar desde el punto 1,1,1 hasta el 3,3,3 con movimientos horizontales y verticales (nunca diagonales) y evitando las 5 minas dispuestas al azar. No hay habilidad ninguna para superar este reto, pues no existen pistas para ayudar a sortear las minas; el hecho de ganar o no depende exclusivamente de la suerte y el azar. A continuación, la imagen de la primera de las hojas incluidas en aquel libro hablando de ‘Cube’.
Comenzamos con 500 $ y, según avanzamos, apostamos contra la máquina una cantidad de dinero por nuestra vida. Si sobrevivimos, nuestra cuenta bancaria aumenta; si no, disminuye. El juego continúa hasta que se nos termina el dinero. La siguiente imagen se corresponde con la segunda de las páginas del libro. En ella podemos ver el listado del juego en BASIC.
Este, pues, es el primer juego conocido con minas ocultas. Evidentemente no tiene una relación muy estrecha con ‘Buscaminas’, pero se considera su predecesor más antiguo y su influencia más lejana.
¿Cosplay infantil u obsesión familiar?

Alicia Lewis
Alice Lewis es una niña norteamericana, concretamente de Atlanta (Georgia), que fue adoptada con siete años de edad por una pareja de fotógrafos, James y Kelly Lewis. Ahora cuenta ya con diez primaveras y, además, con la dudosa fortuna de haber sido acogida en el seno de una familia de frikis que la pluriemplean de modelo de repercusión pública, aunque ellos aseguran que la niña disfruta siendo un maniquí infantil de, por cierto, cada vez más renombre, popularidad y prestigio.
Tras un largo y tortuoso proceso de adopción, la pareja, incapaz de concebir hijos por sí misma, consiguió acceder a la custodia de una niña de la que ambos se enamoraron nada más verla. Era pequeña, adorable y tenía unos hermosos e inmensos ojos azules. Era tan mona, y los padres tenían tantas ganas de adoptarla, que incluso la consintieron cambiar su nombre de pila original por el de Alice, nombre que la pequeña adoraba a raíz de la lectura del libro de Lewis Carroll ‘Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas’.

Alice como la Alicia de Lewis Carroll
La madre, Kelly, afirma que desde el principio animó a Alice a vivir sus fantasías en forma de cosplay y de fotografía profesional, ayudándole a superar su doloroso pasado y haciendo que su historia estimule a otras familias para adoptar. Sin embargo, ¿dónde están los límites de todo esto? ¿Es lícito sumergir a un menor en un mundo que no existe para hacerle olvidar viejas historias lacerantes? ¿El legítimo hacerlo público?

Alice como Viernes Adams
En la web de la niña y en su página de Facebook se la presenta como actriz, modelo y cosplayer, y siempre bajo un lema que reza «las desventuras de una niña adoptada en un mundo loco». Tal cual. Alice ha asumido la identidad de Alicia (la de las maravillas), de Dorothy del Mago de Oz o de Juana de Arco (entre otras varias decenas) gracias a su fotógrafa particular, su madre.
Los padres de Alice comenzaron a disfrazarla y a fotografiarla prácticamente dos semanas después de su adopción. Mientras se encontraban madre e hija de compras, la niña vio en una tienda un vestido de Dorothy, la protagonista de la película ‘El mago de Oz’. Su madre enseguida le preguntó si quería comprarlo y posar para una sesión de fotos interpretando al personaje.
Originalmente bautizada como Destiny por su madre biológica, la joven decidió cambiar su nombre por el de Alice, en clara alusión a uno de sus libros de ficción favoritos. Y es que, una vez fue adoptada, comenzó a practicar su nuevo apellido (Lewis) y, entonces, preguntó a sus nuevos padres si, ya que estaba en el trance, podía también cambiar su nombre. Según cuenta su madre adoptiva, fue una decisión que la niña no tomó a la ligera.

Alice como Juana de Arco
Pasaron semanas barajando los nombres de todas y cada una de las princesas Disney antes de que la pequeña decidiera ser Alice, adoptando el nombre de su amado personaje de Lewis Carroll. Asimismo, Alice tomó prestado también el segundo nombre de su madre actual, convirtiéndose así en Alice Elizabeth Lewis. Para celebrar su nuevo nombre y su octavo cumpleaños, el 8 de noviembre de 2012, Alice disfrutó de una nueva sesión fotográfica al más puro estilo cosplay de Alicia en su país maravilloso, sesión que se alargó varios días y se desarrolló en variopintas localizaciones (como el palacio de justicia donde fue adoptada).

Alice como Hit-Girl
Su madre, Kelly (33 años), asevera rotundamente que estas evasiones de su hija del mundo real le han permitido superar su doloroso pasado. Alice es una niña muy imaginativa y, usando la fantasía, es cómo ella parece hacer frente a todos los abusos, negligencias y rechazos vividos años atrás. Según la señora Lewis, el cosplay le ha dado a Alice una salida creativa para expresarse, para ser quien quiere ser; representa su sueño de convertirse en una gran actriz.
Desde aquellos momentos y hasta hoy, madre e hija han disfrutado de muchas sesiones de fotos y cosplay diverso donde Alice se convierte en multitud de personajes, como María Antonieta, Eduardo Manostijeras, Wonder Woman, Juana de Arco, Hit-Girl, Lisbeth Salander, Carrie White, etcétera.

Alice como Golden Girl
Esta historia se forjó tres años atrás y acaba de materializarse hace bien poco con la apertura de cuentas en todas las redes sociales habidas y por haber (por parte de la pareja de padres adoptivos) para mostrar y compartir el montón de fotos que le hacen a su hija. En tres meses, Alice tiene ya más de 6.400 megustas en Facebook, más de 100 seguidores de Twitter y más de 1.200 admiradores en Instagram, entre otros muchos sitios 2.0 (Vimeo, YouTube…).
En ese momento surgió la estrella adorable o, también, el objetivo de las reprobaciones más extremas. Las imágenes han recibido diversas críticas por parte de otros padres, ya que para muchos de ellos se ha realizando una hipersexualización de la niña a través de las distintas instantáneas. Sin embargo, para otros, sólo se traduce en cumplir el sueño de la menor que ha pasado por diversos hogares de acogida y por una vida algo complicada.
Como comentaba su madre en una entrevista, «cuando has tenido seis figuras maternas antes de los siete años, encontrar un hogar para siempre es algo que marca«. Nada se puede comentar en contra al respecto, pero tampoco mucho en su favor, pues el hacer vivir a una niña mundos de cuento no es algo perjudicial en sí, pero publicar todas las fotos en la Red, siendo una menor y como si de una modelo consagrada se tratara, pues no lo sé.

Alice como Dorothy
Da miedo el número de seguidores que está consiguiendo Alice, y esperemos que, al final, los padres no lo utilicen en beneficio económico propio. Porque el remedio podría llegar a ser peor que la enfermedad.

Alice, el día de la adopción, con sus nuevo padres
Desde Rachel Giordano hasta Charlotte Benjamin, o cómo LEGO condujo treinta y tantos años marcha atrás

Rachel Giordano
De esta historia hace ya un año, o treinta y cuatro, depende de cómo lo quieras mirar. Hace un año que una niña pequeña, cuyo nombre es Charlotte Benjamin, escribió una carta a la empresa de juguetes danesa LEGO (reconocida internacionalmente por sus bloques de plástico interconectables) para quejarse de los estereotipos de género en los juegos que la compañía fabrica (especialmente los de la línea ‘Lego Friends’). Y hace treinta y cuatro años que otra niña, en este caso Rachel Giordano, protagonizó un anuncio comercial para LEGO en el que se apreciaba cómo el principal objetivo de la multinacional era estimular la imaginación infantil, huyendo de patrones sexistas. ¿Qué ha cambiado en todo este tiempo? Siempre es buen momento para recordar lo que ocurrió.
Con fecha de 25 de enero de 2014, la pequeña de siete años Charlotte Benjamin escribe una carta a LEGO en la que se queja de que, durante una visita a una tienda de juguetes, se da cuenta de que hay más gente (personajes) de LEGO que son niños que niñas y, además, no entiende por qué los juguetes de la empresa hacen que las chicas de plástico se queden en casa o vayan de compras y, sin embargo, los muñecos varones tienen aventuras y salvan personas. El contenido completo de la carta (en castellano) y una imagen del original se pueden ver a continuación.

Carta de Charlotte Benjamin
Querida compañía LEGO:
Mi nombre es Charlotte, tengo 7 años y me encantan los LEGO, pero no me gusta que haya más gente de LEGO que son niños y casi no haya gente de LEGO que sean niñas. Hoy fui a la tienda y vi los LEGO en dos secciones: la rosa (niñas) y la azul (niños). Todas las niñas se quedan en su casa, van a la playa, van de compras y no tienen ningún trabajo; pero los niños tienen aventuras, trabajan, salvan personas y tienen empleos, incluso nadan con tiburones. Quisiera que ustedes hicieran más personas LEGO niñas, y que las dejen tener aventuras y divertirse, ¡¿¡de acuerdo!?!
De Charlotte. Gracias.
Charlotte Benjamin.
La carta fue filtrada por el padre de la niña al enviarla a la web The Society Pages, que inmediatamente la publicó en su sección Sociological Images y la compartió vía Twitter, donde se convirtió en un fenómeno viral en cuestión de horas (sobre todo en Tumblr y Reddit). Enseguida, miles de usuarios comenzaron difundir la imagen y a comentarla desde un punto de vista común, desde aquel que apunta a que, en cuestión de temas de género (rosa para las niñas y azul para los niños), los juguetes se han vuelto mucho peores desde los años ochenta, teniendo en cuenta que, desde entonces, se supone que la sociedad ha avanzado algo en esta materia.
Y para documentar esta realidad, y en concreto al referirse a la marca LEGO, en un par de días otra fotografía se convirtió en un meme internetero (imagen, a continuación), la correspondiente a un anuncio publicitario de LEGO del año 1981. En ella se puede ver a una pequeña niña sosteniendo una construcción hecha con piezas de LEGO. Lo que llama la atención de esta imagen son dos aspectos: el primero es la variedad del color de las piezas y los muñecos, escapando del «para niñas actual» y, lo segundo, la vestimenta infantil neutra de la pequeña, dejando a un lado los vestiditos violáceos o encarnados de las princesitas de hoy día. El lema (traducido) era «lo que sea, es hermoso«.

Publicidad de LEGO en 1981
¿Qué es lo que ha cambiado en treinta años para que los roles sexistas hayan ido desapareciendo de la sociedad pero se hayan acentuado en los juguetes y juegos para niños? Para comprobar esto no hay que hacer ningún acto de fe, sino sólo visionar la retahíla de anuncios que nos hacen digerir en televisión todas las navidades. En los anuncios de juguetes «para niñas» impera en color rosa, las bandas sonoras dulces, los gestos amables, los vestiditos, los peinados, la ropa y las muñecas; en los comerciales de juguetes «para niños» manda el cabestrismo, los sonidos estridentes, el guitarreo eléctrico, la velocidad, los loopings, los coches teledirigidos y las voces en off de vendedores de cuchillos japoneses de teletienda.

Juguetes para niñas versus juguetes para niños
Aquella niña ochentera se llamaba Rachel Giordano y fue localizada tras toda esta controversia. La psicóloga educativa Lori Day encontró a Rachel, hoy una médico naturista de 37 años que trabaja en Seattle. Según ella misma recuerda, en aquella foto debía de tener 3 o 4 años, no más. La ropa que llevaba puesta, el ya famoso buzo vaquero, era suya, así como la escultura, que la había construido ella misma. Según parece, le pidieron que construyera algo con los bloques de LEGO y le hicieron la foto.
La mente pensante detrás de aquel anuncio fue Judy Lotas, a la sazón la directora creativa de una compañía de publicidad. El hecho mismo de que Lotas fuera la encargada de este anuncio ya indica algo revelador. En aquel momento, sólo una mínima parte de las personas que ocupaban puestos directivos creativos eran mujeres.
En aquellos días se discutía en Estados Unidos la enmienda Equal Rights, diseñada para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres ante la ley de aquel país. Judy Lotas admitió que tenía en mente esta discusión en el momento de diseñar su campaña: «Era el tiempo de ERA [Equal Rights Amendment]. Mis hijas estaban en la edad de jugar con LEGO, y yo estaba convencida de que este anuncio no era sólo para las niñas, también estaba fuertemente relacionado con mis convicciones personales«.
Para conmemorar aquel anuncio, Lori tomó una nueva fotografía de Rachel en 2014 (al final de esta entrada), en este caso sosteniendo la furgoneta del set ‘Heartlake City’ de LEGO y, en lugar de la leyenda original, detalló “lo que sea, es diferente”. La propia Lori cuenta toda la historia de su descubrimiento y colaboración para este nuevo meme en el blog Women You Should Know. Asimismo, también se puede ver, en dicha web, otro meme que popularizó Lori Day en 2012 en colaboración con Michele Yulo, fundadora de la empresa Princess Free Zone, y su hija Gabriela (foto siguiente).

Meme con Gabriela, hija de Michele Yulo
Princess Free Zone aboga por la igualdad de género y la no discriminación en acciones y juegos de los niños. La propia Michele explica en su blog que «las niñas necesitan saber que pueden hacer lo que ellas quieran; que pueden, incluso, clavar un clavo en una pared con un martillo o arreglar un grifo estropeado. También pienso que una niña puede llevar una tiara en la cabeza si ella quiere, pero que debería sentirse libre de quitársela también».
No tengo ni la menor idea de hacia donde va esta sociedad en cuestión de derechos sociales y de marginación sexista, pero está claro que los juguetes que compramos a nuestros hijos no ayudan, para nada, a mejorar el panorama. Corrijo: los juguetes no tienen la culpa, somos los padres los que debemos evitar los complejos que etiquetan a los juguetes y comprar balones a las niñas y muñecas a los niños. Siempre y cuando ellos quieran, claro está, que tampoco es cuestión de obligar en lo contrario.

Rachel Giordano, de 1981 a 2014
El doble clic: otra historia de robos y patentes

Doble clic
Han pasado cuatro años ya desde que comentábamos por aquí la enmarañada historia de la Papelera de reciclaje, un intrincado relato de hurtos de ideas ajenas y patentes que son de otros, pero que se utilizan sin reparo y se adoptan como si fueran propias. Al hilo de aquella entrada, hablaremos hoy del famoso doble clic de ratón que ejecuta determinadas acciones, algo que nos llevará a presenciar las mismas situaciones, a observar a los mismos actores de reparto y a comprobar que las acciones y las consecuencias fueron exactamente iguales. ¿Curiosa coincidencia, verdad? Pues no.
La posibilidad de realizar un doble clic con el botón principal del ratón aparece ya en las primeras versiones de Windows e, incluso, en el primer DOS Shell para MS-DOS y PC-DOS. Estamos hablando, pues, de que en 1985 (hace treinta años) ya se podía hacer un clic doble para ejecutar según qué funcionalidades. Pero la historia viene de mucho antes.
Microsoft, en aquella época, ya estaba utilizando características en sus sistemas operativos bajo las estrictas licencias de Apple, y también había particularidades que no podía usar por otras estrictas licencias de Apple. Cuando en diciembre de 1979, Steve Jobs y varios ingenieros de Apple visitaron Xerox PARC (tras salir del fallido proyecto Apple III), volvieron con un montón de ideas prestadas que aplicaron en seguida, sobre todo acerca del manejo del entorno gráfico y del periférico del ratón. El primer Apple Lisa (1983), pues, disponía de la capacidad de hacer doble clic con su único botón del ratón.

El Apple Lisa ya incluía doble clic
¿Quiere esto decir que las iniciales versiones de Windows robaron la idea del doble clic de las primeras computadoras de Apple? Pues sí, por supuesto ¿Y quiere esto decir que los primeros ordenadores de Apple robaron la idea del doble clic de las primigenias computadoras que les enseñaron en aquella visita a Xerox PARC? Pues sí, por supuesto. Todo ello es algo de todo punto conocido.
Y es que mientras Steve Jobs intimidaba duramente a Bill Gates, so pena de denuncia en los juzgados, para que no utilizara papeleras de reciclaje, ventanas que se solaparan, tareas múltiples o dobles clics en Windows, se le olvidaba mencionar un pequeñísimo detalle: todas esas ideas no era suyas, sino de la empresa Xerox PARC, una división de Xerox Corporation, con sede en Palo Alto (California), fundada en 1970 como consecuencia directa del fenomenal éxito de la empresa matriz y con el objetivo de investigar en las nuevas tecnologías.
En aquel famoso viaje a Palo Alto, Steve Jobs se apropió sin ningún tipo de escrúpulos de cuantas ideas le mostraron los ingenieros de Xerox PARC. Asimismo, Bill Gates se hizo con todas ellas cuando salió el Apple Lisa y, sobre todo, cuando convenció a Jobs de que le enseñara el funcionamiento del primer Macintosh 128K antes de que saliera a la venta en 1984.
Muchos aseguran que hacerse con una funcionalidad no es robar algo, pues simplemente tomas un idea, no el código que la materializa. ¿Quiere decir que todo el que añada una rueda a un invento, tiene que tener una autorización del inventor de la rueda? Claro que no. Evidentemente, hay muchos puntos de vista, y todos ellos válidos. Ahora lo vemos más de este modo, como algo lógico y racional, pero en aquella época se estaban jugando el primer puesto en la aparición de muchas nuevas tecnologías, y siempre uno quiere haber sido el primero en inventar la rueda.
En 1985 AT&T Bell Laboratories presenta su lenguaje de programación Squeak, un dialecto del lenguaje reflexivo Smalltalk que permite implementar interfaces de usuario de una manera sencilla y flexible. El problema de este tipo de interfaces en aquella época era que concurrían múltiples dispositivos de interacción al mismo tiempo, como botones, teclados o ratones. La compañía editó un documento de especificaciones en el que (en su página 201) explica el procedimiento del doble clic y cómo se genera como un evento diferente al clic simple de cara al sistema.

Documento de AT&T Bell Laboratories
Xerox PARC, Apple, AT&T, Microsoft… ¿Quién fue, realmente, el primero en plantear el doble clic? Algunos aseguran que fue el diseñador de Apple Bill Atkinson el primero en implementar esta característica porque, según esas mismas fuentes, los equipos de Xerox PARC no la incluían. Atkinson tomó fotos con una Polaroid para documentar hitos en el proceso de desarrollo del Lisa, muchas de las cuales han sido recogidos por su compañero y colega Andy Hertzfeld en la web Folklore. Una de estas fotografías lleva una nota el pie sobre el hecho de hacer doble clic en una pestaña (tab) para cerrarla o abrirla. Recordemos que el Apple Lisa vio la luz en 1983.
Sin embargo, hemos de remontarnos unos cuantos años atrás para encontrar un documento original de Xerox PARC relacionado con las características de sus computadoras y fechado en abril de 1975. En este corto documento, en un sumario de comandos en su página 9, ya se habla del doble clic para seleccionar palabras.
Documento de Xerox PARC
Por lo tanto, y recorridos estos hitos en la historia del doble clic, es más que probable que el primer ordenador en incorporarlo fuera el Xerox Alto de 1973 y que, por supuesto, la tecnología fuera obra de Xerox PARC, la creadora de muchos de los estándares tecnológicos actuales, también conocida por su incapacidad para hacerlos cristalizar en productos que fueran comercializables y económicamente rentables (siempre fueron los demás los que se apropiaron de sus inventos y los que los hicieron famosos y populares).

El Xerox Alto, probablemente, fue el primer ordenador en incluir el doble clic
Además, si leemos detenidamente lo que de Tim Mott (uno de los diseñadores de la GUI del Xerox Alto) se dice en el libro ‘What the Dormouse Said‘ de John Markoff (una obra documental que detalla la historia del ordenador personal), nos ha de resultar inobjetablemente evidente: «Tim Mott había fumado yerba antes de pensar en el concepto de interfaz de usuario de doble clic«. De otros sujetos de la época también escupe perlas parecidas (era el momento del desparrame alucinógeno, está claro).
Sin embargo, algunos creen ver indicios de la invención del doble clic todavía antes. Concretamente en 1968, cuando William M. Newman escribió el artículo titulado ‘A system for interactive graphical programming‘. No obstante, en él únicamente se menciona el clic, pero nunca el doble clic. ¿Quién sabe?
El caso es que Microsoft presentó en 2002 una solicitud de patente, que se le concedió en 2004, sobre el doble clic en lo que llama eufemísticamente limited resources computing devices (o aparatos de cálculo con recursos limitados); presumiblemente se refiere a las PDA y a los teléfonos móviles. Ello quiere decir que cualquier empresa estadounidense que use un doble de clic para lanzar diferentes funciones de software debería cambiar su producto, pagar derechos de licencia a Microsoft u ofrecer a cambio la propiedad intelectual de su software a los de Redmond. Esto nunca ha sucedido, pero Microsoft ya tiene su sartén por el mango.
Esta historia es otra historia más de robos y patentes. Es un cuento real que muestra y demuestra cómo las gastaban los futuros grandes empresarios de la época con sus rivales. Steve Jobs decía: «¿Por qué enrolarse en la marina si puedes ser un pirata?«. Pues eso.
Jeri Ellsworth, una chica geek fuera de serie

Jeri Ellsworth
Nacida en el estado de Oregón (EE. UU.), Jeri comenzó a cacharrear con el Commodore 64 de su hermano mayor cuando sólo era una niña. Aprendió a programar aquel aparatejo ochentero de 8 bits, hobby que compaginaba con las carreras de coches, una afición que compartía con su padre. El reto era tan jugoso que su padre y ella comenzaron a diseñar sus propios vehículos personalizados, y ella consiguió vender algunos de sus modelos de forma eventual. Esto propició que abandonara el colegio para continuar con este negocio.

Recordando los tiempos de los coches de carreras
Posteriormente, y contando únicamente con 21 añitos, dejó también el diseño de coches y, con una amiga, creó una nueva empresa dedicada al ensamblaje y venta de ordenadores PC basados de chips 486 de Intel. Desavenencias con su socia provocaron que se separara de ella para montar su propio negocio, una idea que llegó a convertirse en una cadena de cuatro tiendas de venta de equipos informáticos llamada Computers Made Easy. En el año 2000 vendió las tiendas y se trasladó a Washington para estudiar, durante un año, diseño de circuitos electrónicos en el Walla Walla College.
Después de ese año tuvo que abandonar los estudios por «incompatibilidades culturales», lo que los americanos llaman cultural mismatch, que es esa situación en la que la educación del hogar de un estudiante choca con la del centro de estudios, provocando conflictos y conductas inapropiadas. Jeri ha llegado a decir que en el Walla Walla College estaba mal visto «cuestionar a los profesores». Y es que ya se veía venir todo su potencial en aquella época.
Aquel mismo año 2000, la chica asistió a su primera exposición retro de ordenadores Commodore, donde presentó un vídeo con un prototipo del gadget que tenía en mente y que había venido desarrollando meses atrás. Aquel prototipo terminaría convirtiéndose en el C-One, primero, y después en el afamado C64 Direct-to-TV.

En la presentación del prototipo del C-One
El C-One (2002) es una versión mejorada del antiguo Commodore 64 diseñado en una sola tarjeta de circuitería, lo que se conoce como Single Board Computer o SBC. Ese año 2002, Jeri rediseñó el chip utilizado en el C-One para que pudiera emular otras máquinas de ocho bits de principios de los ochenta, entre ellas un Commodore VIC-20 y un Sinclair ZX81. Tras presentarlo en una conferencia, la mujer recibió una oferta de trabajo de Mammoth Toys para trabajar en otro equipo Commodore más integrado aún. Apareció, pues, el C64 Direct-to-TV (2004), que fue un paso más allá, pues era un implementación del Commodore 64 en un único chip, metido dentro de un joystick de estilo antiguo y con 30 juegos incluidos, que se conectaba directamente al televisor vía RCA.

Con su C64 Direct-to-TV
Ellsworth había conseguido retrotraerse a su infancia con los diseños basados en C64, algo que la hizo muy conocida y valorada en la escena retro. El C64 Direct-to-TV fue licenciado a la empresa Tulip Computers, la cual produjo una primera remesa de 250.000 unidades, vendiendo 70.000 el primer día que se colocó en las estanterías. En total se vendieron más de medio millón de unidades en todo el mundo.

C64 Direct-to-TV
Desde aquel momento hasta la actualidad su ascenso como chica geek ha sido meteórico. Condujo un webcast durante seis meses; fue nombrada «MacGyver of the Day» por la web Lifehacker; ha publicado numerosos artículos técnicos en Internet sobre temas tan diversos como semiconductores de fabricación casera, pantallas electroluminiscentes o fabricación de lámparas de fósforo; ha hecho contribuciones significativas al campo del bricolaje doméstico con transistores; y fue contratada, durante un año, por Valve Corporation (junto con varios otros hackers de hardware notables) para trabajar en hardware para videojuegos; entre otras muchas cosas.
En mayo de 2013, Ellsworth anunció que había ingeniado un sistema de realidad aumentada, llamado castAR, con el también ingeniero Rick Johnson, que sería financiado a través de Kickstarter. Para ello pusieron en marcha una nueva empresa, Technical Illusions, y alcanzaron su objetivo de 400.000 dólares en la famosa web de crowdfunding en 56 horas. Al final, el proyecto recaudó algo más de 1,05 millones de dólares, un 263% más que la meta original.

Otra de sus pasiones de diseño: el pinball
Esta claro que Jeri Ellsworth no es una chica geek al uso. Ella tiene una capacidad especial que le hace desarrollar un potencial en su campo muy por encima de la media. Es uno más de los ejemplos de que el mundo de la tecnología, de la ingeniería y de la informática no es sólo cosa de hombres. Cada vez más mujeres son geeks y cada vez más de ellas descuellan por encima de la marabunta. Es un placer que los cerebros femeninos se sumerjan en estos mundos tecnológicos, seguramente así marcharán mejor las cosas.



