Entradas de la categoría ‘Zona friqui’
Ecuaciones matemáticas como grafiti urbano

Sir William Rowan Hamilton
Los matemáticos tienen la insólita costumbre de idear sus teoremas en los más extraños de los lugares. Sin ir más lejos, al matemático, físico y astrónomo irlandés Sir William Rowan Hamilton se le ocurrió la teoría de los cuaterniones mientras daba un agradable paseo con su esposa, en octubre de 1843. Cruzando el Broom Bridge, en Dublín (Irlanda), Hamilton debió de sufrir una tormenta cerebral de ideas y, a falta de utensilios para escribir sus conclusiones en ese momento, sacó una pequeña navaja de su bolsillo y grabó, a modo de primitivo grafiti, la ecuación de la multiplicación de cuaterniones en la propia piedra del puente.

Ecuación
El vandalismo matemático original de este sir irlandés ya no es visible en el puente, pero su legado sigue en pie por medio de una placa de piedra que ordenó erigir el antiguo primer ministro de Irlanda Eamon de Valera, en 1950, en honor a Hamilton. En ella se puede observar la fórmula referida tal y como Hamilton debió marcarla en aquel mes de octubre, durante su paseo.

Placa conmemorativa
Dada la importancia histórica del puente con respecto a las matemáticas (llámalo frikismo desaforado incontenible), matemáticos de todo el mundo participan anualmente en la caminata conmemorativa hacia el Observatorio Dunsink, cruzando este puente. En diversas ediciones, entre los asistentes se han incluido ganadores de premios nobeles como Murray Gell-Mann, Steven Weinberg o Frank Wilczek, y matemáticos varios, como Sir Andrew Wiles, Sir Roger Penrose o Ingrid Daubechies. Esto se hace el día 16 de octubre, en referencia al acontecimiento grafitero, y la jornada es conocida como «Broomsday» (un juego de palabras que cruza el nombre del puente con el evento «Bloomsday», referido éste al personaje de la novela ‘Ulises’ de James Joyce).

Puente Broom Bridge
35 años del ‘Galaxian’ de Namco

Arcade ‘Galaxian’
Hace unos meses cumplía unos hermosos treinta y cinco añazos el arcade ‘Galaxian‘, mítico donde los haya y omnipresente en los salones recreativos ochenteros. Namco quiso emular el rotundo éxito que había tenido, un año antes, Taito con ‘Space Invaders‘ pero llevando el modo de juego un poquito más allá; y lo consiguió con creces.
‘Galaxian’ fue programado con el afán de competir en el mundo de las máquinas matamarcianos. Así pues, introdujo nuevas mejoras a lo que ya existía antes. Mientras que ‘Space Invaders’ era un juego en blanco y negro, ‘Galaxian’ fue el primero en presentar sus gráficos en RGB verdadero al cien por cien. Asimismo, los anteriores invasores del espacio sólo se movían de izquierda a derecha, mientras que los nuevos marcianitos, además de aquello, eran capaces de atacar en oleadas periódicas de enjambres de bichos extraterrestres que seguían un patrón kamikaze muy característico de este título.
Namco construyó un arcade que basó su éxito en una jugabilidad (permítaseme el palabro) extremadamente adictiva, en sprites multicolores animados, en vistosas y coloridas explosiones, en el acertado desplazamiento del fondo estelar y en un tema musical más bien tosco y ordinario, pero que quedó grabado en nuestros tímpanos a sangre y fuego. Todos estos detalles, y otros varios, hicieron de ‘Galaxian’ un videojuego con un look and feel (como dicen los anglosajones finolis y redichos) que perduró en el tiempo y que se contagió a otros títulos posteriores como, por ejemplo, ‘Pac-Man‘.

Logotipo ‘Galaxian’
Otros detallitos se mantuvieron tal cual en honor a los juegos predecesores, como el hecho de que sólo se pudiera disparar un misil cada vez y que la nave sólamente se recargue cuando se derriba a un oponente o cuando el disparo se pierde por la parte superior de la pantalla. Esto, que parece un estupidez, viene arrastrado de los juegos electrónicos de la época en la que las limitaciones físicas no permitían hacerlo de otro modo y, además, permite estructurar una estrategia de dificultad correcta para que el juego no sea extremadamente sencillo ni jodidamente insoportable.
‘Galaxian’ contaba con una CPU principal Zilog Z80 (muy común en la época) a 3,072 Mhz, un chip de sonido generador de tonos, pantalla vertical con una resolución de vídeo de 224 × 256 píxeles y un refresco de 60,61 Hz, una paleta de 16 colores RGB, joystick de dos direcciones (izquierda y derecha) y un botón de disparo.

Pantalla ‘Galaxian’
Aparecido primero en Japón y, posteriormente, en EE. UU. de la mano de Midway, ‘Galaxian’ dejó un legado extraordinario. Su heredero inmediato, ‘Galaga‘ (1981), llegó a convertirse en una gran máquina de arcade que eclipsó, en gran medida, a su predecesor en popularidad y en complejidad: ataques en formaciones complejas, múltiples disparos, fases de bonus, etcétera.
Una tercera secuela oficial, ‘Gaplus‘ (1984), no tuvo tanto éxito como sus hermanos mayores, y eso que incluía un movimiento vertical limitado. También hubo un cuarto título en la saga, ‘Galaga ´88‘ (1987), que no llegó a cumplir las expectativas de nadie, y es que el efecto ‘Space Invaders’ se había desvanecido en favor de otro tipo de videojuegos. Por último, el quinto descendiente de la casta de marcianitos, ‘Galaga Arrangement’, apareció en 1995, sin pena ni gloria, como parte de una recopilación de clásicos de Namco titulada Namco Classic Collection Vol. 1.
‘Galaxian’ fue, ha sido y sigue siendo portado a multitud de máquinas y sistemas. Desde Apple II hasta Wii (Namco Museum Remix), pasando por plataformas como Atari 2600, Commodore 64, ZX Spectrum, MSX, PC, Game Boy, Nintendo DS, PlayStation 2, Xbox, Windows, PSP y un largo etcétera. Incluso se ha dejado ver en la compilación conocida como Galaga 30th Anniversary Collection, que es una app para dispositivos iOS.
También se han visto influencias, o evidencias, de ‘Galaxian’ en juegos electrónicos, videojuegos de cualquier tipo, clones, pantallas ocultas, pantallas de presentación, cameos, películas, novelas, series de animación y otras muchas apariciones y manifestaciones ectoplásmicas.
Por otro lado, el récord mundial de puntos de ‘Galaxian’ ha sido foco de atención, curiosidad y análisis desde la aparición del juego. El mayor grado de rivalidad a lo largo de la historia se ha dado entre el británico Gary Whelan y el estadounidense Perry Rodgers, que han venido batiéndose en duelo y arrebatándose puntuaciones desde hace años, hasta que un novato, el neerlandés Aart van Vliet, consiguió el que se considera como récord absoluto actual: 1.653.270 puntos el 27 de mayo del año 2009 en el Funspot Family Fun Center norteamericano.
¡Feliz treintena y pico, juegazo!
La escena del reloj de la torre de ‘Regreso al futuro’ con piezas de LEGO
Ya sabéis que nos encantan por aquí estos vídeos que se convierten en virales y en auténticos memes (sensu stricto) que terminan por recorrer el orbe digital completo en, prácticamente, horas. Y este es especialmente brillante e impresionante.
Es que a eso se dedican los chicos de Macro Lego Universe, a realizar películas o escenas de película con piezas de LEGO, pero con una ambientación tal que resultan emocionantes y extraordinarias. Aunque, por el momento, no dispongan de mucho material.
Rehacer el clímax, repleto de suspense, de la escena del reloj de la torre con minifiguras de LEGO tratando de aprovechar la energía del rayo para regresar al futuro es, simplemente, un éxito sensacional. El corto fue mostrado en la convención de fans de LEGO Brick 2014 y hace un trabajo sorprendentemente eficaz al reproducir el impacto emocional de la escena original, teniendo en cuenta sus «actores» son bastante poco expresivos. Nunca hay que subestimar a una minifig de LEGO…
El vídeo se colgó en el Tubo hace menos de cuatro días y su ascenso está siendo imparable. No te lo pierdas.
«Winners Don’t Use Drugs»: retromorriña videojueguil

¡Alto ahí, FBI!
Los que gastamos nuestra paga íntegra en las maquinitas (de cinco duros en cinco duros) desde mediados de los ochenta hasta finales de los noventa, pudimos comprobar como hubo un tiempo en el que los videojuegos nos instaban a evitar el consumo de drogas, porque aquello era cosa de perdedores, no de winners digitales. Esto ocurrió, concretamente, desde el año 1989 hasta el año 2000.
El eslogan que se puede ver en la foto siguiente, firmado por el director del FBI del momento y con el sello circular de la agencia encabezando la imagen, formaba parte de la campaña «Just Say No» del FBI diseñada para evitar que niños y adolescentes se inmiscuyeran en temas de drogas, alcohol, sexo recreativo, violencia y otros asuntos de adultos. El lema «Winners Don’t Use Drugs» («los ganadores no utilizan drogas») y la propia campaña fueron diseñados por William S. Sessions, director del FBI norteamericano entre 1987 y 1993.

Winners don’t use drugs
A raíz, pues, de esta maniobra, se aprobó una ley, en acuerdo entre el FBI y Robert Fay, el director de la American Amusement Machine Association (la asociación de maquinitas varias de entretenimiento), con la cual se decretó que todos los juegos de arcade que salieran de EE. UU. mostraran esta advertencia. Hasta 20 fabricantes de arcades, y algún que otro de máquinas de petacos (pinballs), tuvieron que incluir el mensaje en sus productos entre 1989 y 2000.

William S. Sessions
La imagen se podía ver durante el llamado attract mode de los videojuegos, esto es, el modo aquel de ilustración en el que se proyectaban partidas de demostración pregrabadas para atraer a los jugadores y transeúntes de la zona. El lema hizo su debut oficial el 10 de enero de 1989, cuando se mostraron a la prensa tres grandes juegos de la época que lo incluían.
Para los nostálgicos de los videojuegos de aquel período es una imagen que ha quedado grabada a sangre y fuego en nuestras memorias. Hoy día se puede encontrar diverso merchandising de carácter retro con el dibujo estampado, sobre todo camisetas.
Lo curioso es que no fue la única campaña que terminó anunciándose en los videojuegos de arcade ochenteros y noventeros. Desde 1992 hasta el año 2000, otra iniciativa, en este caso ecológica, que llevaba como lema «Trashing it is completely uncool» (algo así como «ensuciarlo es completamente muy poco guay») e impulsada por la USEPA y la AAMA, pretendía plantar guerra a la contaminación. Su logotipo también inundó las máquinas de arcade durante aquella década.

Reciclando ando
El lema de las drogas a dado lugar a muchas parodias desde aquella época hasta el momento actual. La última de la que tenemos constancia está incluida en el juego ‘Scott Pilgrim contra el mundo: El videojuego‘ (‘Scott Pilgrim vs. The World: The Game’) para Xbox y PlayStation, donde aparece el mensaje «Winners Don’t Eat Meat» («los ganadores con comen carne»). También aparece en la serie de animación ‘Futurama‘, en este caso con la versión «Winners Don’t Play Videogames» (los ganadores no juegan a videojuegos), rizando el rizo de una forma muy ingeniosa.

Winners don’t play videogames
[Retropapelote de la semana] Matra Alice en ‘Micro 7’
La portada de diciembre de 1983 de la revista francesa ‘Micro 7‘ fue para el pequeño ordenador Alice de la empresa gala Matra, un curioso aparato muy popular en Francia, especialmente por su presencia en las escuelas como parte del programa nacional de la época conocido como Informatique pour tous (informática para todos).
Realmente era un clon del americano MC-10, con la diferencia de que éste poseía un euroconector que sustituía al modulador de radiofrecuencia original para la salida de vídeo.
Venía en un color rojo muy llamativo, metido en un estuche y con casete compatible incluido, con juegos y aplicaciones, manuales y cables. Podía montar hasta un máximo de 16 KB de RAM, 8 KB de ROM, un puerto serie, un único canal de sonido y un microprocesador MC6803 de Motorola a 0,89 MHz. Se conectaba a un televisor para visualizar la imagen.
Costaba alrededor de 1.200 francos franceses del momento (1983), lo que hoy serían unos 360 euros, teniendo en cuenta el cambio y la inflación (como dicen por ahí).

