Cómo pasar de amar a odiar ‘Lost’ en un solo capítulo

Perdidos

Perdidos

NOTA PRELIMINAR: Esta entrada NO contiene spoilers sobre el final de ‘Perdidos’, aunque es posible que sí exista información sobre otros capítulos de la serie, sus personajes y sus características especiales.   

Escribo estas líneas después de ver el último capítulo de ‘Perdidos‘ y sin leer absolutamente ninguna impresión sobre él en ningún blog, página web u otro medio, por lo que este es un post virgen y no contaminado; es sólo mi opinión personal. No me gusta para nada salirme del topic del blog, pero mis lectores saben que a veces no hay más remedio cuando la causa lo merece o el tema es interesante.    

He quedado tremendamente decepcionado con el final de la serie. La primera temporada, abanderada por un capítulo piloto que no desmerecía nada frente a las grandes producciones hollywoodienses, fue impresionante. Una trama intrigante y emocionante, con personajes sólidamente encajados en la urdimbre y definidos a la perfección mediante flashbacks puntuales de sus vidas.    

El resto de temporadas la cosa se complicó mucho, hasta llegar a un punto que entre flashbacks, flashforwards, flashsideways (algo totalmente novedoso), viajes en el tiempo y el propio argumento de la realidad presente, como te perdieras dos o tres capítulos ya no te enterabas de nada. Sin embargo, el guión era muy bueno y parecía estar completamente asentado e intrincado en la historia, de la cual los guionistas ya conocían su final y no hacían más que llevarnos, pasito a pasito, hasta el inexorable conocimiento. ¡Qué equivocados estábamos!    

Una vez visto este último episodio se aprecia con total pureza que el guión no ha sido más que un “a ver cómo salimos del paso hoy”. Nada de lo visto hasta ahora en seis años tiene sentido con un final tan predecible como increíblemente impredecible. A mi modo de ver no creo que nadie esperara un desenlace tan manido y tan sinsentido como el visto hoy. Vamos, que sólo les ha faltado mostrar una imagen de Jack Shephard despertando de una borrachera y argumentar que toda la serie ha sido un sueño del doctor.    

Pienso que los productores de ‘Perdidos’ idearon una primera temporada con el objetivo de ver qué alcance tenía en el público la serie. Una vez observada la tremenda reacción que produjo en la audiencia y lo bien que cayó en el saco de la crítica, decidieron alargar, como en una lenta agonía, una trama que no podía sostenerse de otra manera que de la forma más absurda posible. Y eso teniendo en cuenta que, en un principio, se dijo que ninguno de los sucesos ocurridos tendría una explicación fuera del ámbito científico. Menos mal. 

Volviendo la vista atrás, una vez terminada la serie, observamos que nada ha valido la pena. ¿Qué oscuros secretos de la isla ansiábamos desvelar? ¿Secretos? ¿Qué isla? Me temo que nos vamos a quedar con las ganas, aunque ya ni ganas tenemos, porque con el recurso final utilizado todo puede tener la interpretación que a cada cual se le ocurra. Algunos dirán que no son tan importantes los secretos individuales como la experiencia vital de los protagonistas. Pues vale, pues me alegro.   

Ya dan igual los números chungos, el humo negro, los contactos de Jacob con los personajes a lo largo de su historia, Los Otros, la Iniciativa Dharma, los osos polares, los problemas de embarazo, la historia de Ilana o de Annie, los caballos misteriosos, la estatua o por qué es Desmond inmune a los pulsos electromagnéticos. Todo da igual porque nada ha sido realmente.    

Ha representado la manera más formidablemente estúpida de cargarse lo que parecía la madre del cordero de las series televisivas, aunque no es la primera vez que su cocreador J. J. Abrams perpetra algo así, pues ya lo hizo con ‘Felicity‘. No se puede improvisar durante seis años, capítulo a capítulo, sin saber dónde o cómo va a terminar todo, sin tener una línea argumental robusta. El ingenio que demostraban los guionistas para unir sucesos en el tiempo, cruzando historias del pasado que tienen consecuencias en el futuro, ha sido desacreditado de un brochazo al no saber resolver con coherencia los misterios engendrados. Es como si alguien te hace un truco con naipes y después te dice que no hay ningún truco real, que “es magia”. 

Lo único que se desveló en el penúltimo capítulo, a modo de “somos cojonudos, sabemos unir principio y final”, fue la muerte de la madrastra de Jacob y su hermano, cuyo enterramiento es el que encuentra el doctor Shephard en la primera temporada. Además nos ponen ahí fogonazos de las imágenes antiguas por si se nos había pasado por alto. Chapuza. 

La bola de nieve de absurdidades que habían creado, haciéndonos creer que todo tiene un porqué, había crecido tanto que han tenido que tomar la puerta falsa, haciendo mutis por el foro. No me extraña que los responsables de la serie hayan comentado que no tienen intención de hacer ninguna declaración posterior al capítulo final y que piensan retirarse del mundanal ruido durante una buena temporada.    

No voy a decir que me sienta engañado, porque nadie me ha obligado a seguir la serie, pero sí me siento desilusionado. Esperaba mucho más de ‘Lost’, pero nos ha demostrado que sólo era un castillo de humo (negro) construido sobre la nada y que, como la nada, se ha esfumado. Mención especial aparte al pésimo sistema de subtítulos de Cuatro, que cuando no estaban desincronizados, se cortaban o, simplemente, no aparecían. Sí, ya sé que ha sido algo a la carrera, pero es un tema que deberían tener más que controlado.    

Los misterios que supuestamente se revelarán en los DVD de esta sexta temporada se los pueden ahorrar. Ya nada tiene sentido. Un truño de final en toda regla. Igual yo soy uno de esos que no entienden los finales metafísicos inteligentes, o quizás no me he enterado de nada en todo este tiempo, pero desde luego la serie que comencé a ver no se corresponde con la de este final. No sé, ¿a vosotros qué os ha parecido?

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