El wikipeligro está ahí fuera

C5N

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Asistíamos la semana pasada a un tremendo epic fail protagonizado por el canal argentino de televisión C5N. En un informativo de la cadena, y en el marco del cambio de horario de cierre de los bares (boliches allá), el presentador comenta cómo los hábitos de jóvenes y adolescentes con relación al ocio han cambiado mucho en las últimas décadas. En concreto se refiere al exceso en el consumo de bebidas alcohólicas, que en escapadas y juergas nocturnas se eleva a la enésima potencia. Vamos, como aquí y en Sebastopol.

El descojono padre comienza cuando dicho sujeto advierte de la existencia de un nuevo «trago» que se ha puesto de moda entre la juventud argentina. Esta bebida en cuestión no es otra que el denominado Grog XD, cuyos ingredientes pasa a detallar uno a uno, siendo la relación de los mismos la siguiente: Queroseno, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, ron, acetona, tinte rojo Nº 2, grasa para ejes y ácido para baterías.

Cualquier gamer medianamente friki se habrá dado cuenta de que esos, precisamente esos, son los ingredientes del famoso Grog que tanto gustaban de beber los piratas del juego de los noventa Monkey Island. Cualquier internauta medianamente geek se habrá dado cuenta también de que el apellido de la bebida (XD) es un guiño de humor que hace referencia a un emoticono con significado de carcajada. Así mismo, cualquier ciudadano normal medianamente cuerdo se habrá dado cuenta de que cosas como el ácido sulfúrico no se pueden beber (o al menos no se debe, a no ser que sea tu último deseo en el corredor de la muerte).

La noticia viene recolectada de un correo electrónico (valiosa y fidedigna fuente de información, sí señor) que recibieron en la redacción de la tele en cuestión. En susodicho se hacía saber de este nuevo brebaje que se ingería a espuertas en las calles porteñas. Obviamente, no resultaba más que una broma o un intento de engaño con diversos guiños videojueguiles y que los responsables de la cadena se tragaron de cabo a rabo.

Pero lo peligroso del tema no es que te creas un bulo, sino que encima lo documentes y lo difundas. Digo yo que porque le tocó al becario o porque el redactor de turno andaba agobiado de trabajos mil, no se les ocurrió otra cosa mejor que preguntar al tito Google qué demonios era eso del Grog XD. Y claro, el tito que sabe mucho pero razona poco, les acercó navegando suavemente mecidos por las olas de la información automática a la increíble y descomunal Wikipedia, la enciclopedia online más famosa del mundo y de sus órbitas espaciales. Allí recorrieron rápidamente la entrada del Grog (que por cierto es una antigua bebida real; no de reyes, sino de verdad) hasta que vislumbraron atónitos y estupefactos los ingredientes mágicos del brebaje en cuestión (los del juego, no los de verdad).

Y tachán, tachán. Copio aquí, pego allí y… voilà. Ya tenemos la noticia del día. ¡Bombazo informativo, oiga! ¡Extra, extra!

Imagínense ustedes el cachondeo a posteriori.

Lo grave del asunto no es que un periodista se documente en Wikipedia, sino que lo haga exclusivamente en Wikipedia. Esta vasta (con v) enciclopedia encierra una de las bases de datos de información más importante y grandiosa que existe en Internet, pero tiene un pequeño problemilla anejado, y es que sus contribuyentes no son eruditos de la lengua, historiadores galardonados o extraordinarios científicos (que también), sino que pueden ser el mendrugo de su vecino de arriba, su jefe de usted en sus horas libres o yo mismo. O sea, cualquier pendejo electrónico que se conecte puede escribir algo en Wikipedia; y no sólo escribir, sino modificar; y no sólo modificar, sino variar un dato escrito por otro convirtiéndolo en erróneo conscientemente de la maldad que se está perpetrando. A lo cabrón, vamos.

Esta pequeña peguilla es extensible a cualquier blog o página personal, incluido éste mismo en el que se encuentra, no vaya a ser que los apocalípticos comentaristas me acusen de herir de muerte a la enciclopedia más visitada. Y es que Internet es un amplísimo medio de información en el que encontrará usted de todo, pero, créame, nunca se crea nada al 100%. Nunca.

Cualquiera podría decir que esta premisa es también aplicable a los medios de información tradicionales, y así es, pero no duden ni por un momento que las meteduras de pata de éstos han superado el rigor informativo desde que existe Internet. Se acuerdan cuando un niño decía antaño «que sí, mamá, que es verdad, que lo visto en la tele», y la madre le respondía «no te creas todo lo que sale por la tele». Pues tanto monta, monta tanto. Ni hay que creerse todo lo que aparece en Internet ni tampoco ser un paranoico que ve conspiraciones por todos los lados. Tanto Internet en su conjunto como Wikipedia en particular son medios de documentación magníficos y están convirtiéndose en prácticamente los unos y únicos del mercado, yo sólo digo que no debemos tomarnos a ciencia cierta el conjunto absoluto de todo lo que podamos leer.

Y si la gente de pueblo, usted y yo, debemos de tener cuidadín con esto, ni que decir tiene que un periodista, al que el primer año de carrera le enseñan que las noticias hay que contrastarlas, no debe tomar como dogma de fe un artículo en Wikipedia sin recurrir a otros medios (que hoy en día pueden ser, incluso, otras páginas web más «oficiales» en determinado asunto).

Otro dato, fíjense. No hace mucho tiempo el estudiante de sociología irlandés Shane Fitzgerald tendió una trampa a los medios con el fin de demostrar cómo, no sólo los actuales periodistas, sino también los blogueros y redactores de sitios web tiraban de Wikipedia con demasiada facilidad. Tras la muerte de Maurice Jarre, Fitzgerald publicó en la página de Wikipedia dedicada al compositor francés una falsa cita de éste con el fin de comprobar el funcionamiento de la autorregulación de la enciclopedia online. Wikipedia respondió rápidamente eliminando la falsa edición hasta en tres ocasiones, pero esto no fue suficiente para que multitud de los medios principales de Estados Unidos, Inglaterra, India o Australia, ante la necesidad de publicar una nota necrológica sobre el compositor, acudieron a la enciclopedia para copiar los datos allí reflejados mientras la falsa cita aún permanecía en el artículo, con lo que ésta salió también publicada en esos medios como verdadera.

La conclusión es clara. Los medios copian y pegan contenidos de la Web, en este caso de Wikipedia, sin demasiado rigor a la hora de confirmar la veracidad de los datos obtenidos a través de esa fuente. Shane Fitzgerald lo tiene claro: Wikipedia ha pasado la prueba de su experimento autorregulador, el periodismo no. En todo el mundo, sólo el periódico The Guardian, uno de los que reprodujo la cita, reconoció públicamente el error.

Se sorprenderían de la cantidad de casos como este que ocurren a diario. Sucedió con los datos de la fecha de fallecimiento de la cantautora peruana Chabuca Granda y con los del cantante criollo Oswaldo Campos. También sucedió con la historia que cuenta la película «La noche de los lápices», donde se aseguraba que los jóvenes secuestrados eran peligrosos terroristas. Se sorprenderían de la cantidad de famosos artistas que tras visionar su entrada en Wikipedia advierten o comentan que la información es buena pero no lo suficientemente exacta.

Hace unos días la agencia de noticias Reuters publicó su libro de estilo. La sorpresa se centró en los apartados dedicados a la obtención de información en la red, y específicamente en Wikipedia. Reuters afirma que Wikipedia puede ser un buen punto de partida para una investigación, pero «no debe ser usada como una fuente atribuible». La agencia de noticias advierte que la información que contiene «no ha sido confirmada y puede cambiar en segundos, cuando los usuarios añaden o quitan material». Lo cual resulta totalmente lógico y de enorme sentido común. Esta debería ser la máxima de cualquier periodista a la hora de documentarse.

Wikipedia sabe todo esto y lo anuncia en su Limitación general de responsabilidad diciendo que «Wikipedia no garantiza la validez de sus artículos». La lógica de Wikipedia es «no te fíes de la información, contrasta distintas opiniones y verifica las fuentes». La lógica de cualquier otra enciclopedia es «aquí está la verdad, no la cuestiones». Y lo cierto es que las enciclopedias clásicas, incluso la Enciclopedia Británica, están también plagadas de errores.

Ninguno de los valiosos contenidos de Wikipedia se acerca en su valor pedagógico, ni en su aporte como estímulo a la formación de un espíritu crítico, a la conciencia de que Wikipedia tiene errores que se documentan y se discuten. Esto justamente es la libertad que ofrece Internet. ¿Anarquía de la información? De ninguna manera, sólo un proceso en marcha, abierto y transparente, de discusión sobre el conocimiento.

Contrasta siempre tus fuentes y disfrutarás del conocimiento libre.

Nota: Este artículo puede contener tantos errores documentales como documentalistas se hayan utilizado. A ver si se cree usted que yo me lo sé todo, hombre.

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