Entradas de la categoría ‘Zona friqui’

La delgada línea entre el artista innovador y el puto friqui

Gangnam style

Gangnam style

La Red es caprichosa, y lo mismo te encumbra que te hunde en el más absoluto de los ostracismos. Pero la Red no es algo etéreo que se alimenta a sí misma de un oculto no sé qué, sino que es el pensamiento, los anhelos, las pretensiones, las querencias, el odio y las ilusiones de millones de humanos que la sustentan. Es por ello que nadie suele salir impune cuando cuelga su vida o su trabajo en Internet, para bien o para mal. Y, normalmente, esos humanos que hay detrás, a los que se les supone inteligencia homínida, saben muy bien lo que es digno de encomio y lo que simplemente es una jodida basura.

Desde hace bien poco martillea nuestras cabezas un nuevo ritmillo musical al que su autor vino a llamar ‘Gangnam Style‘, un tema del rapero surcoreano conocido como PSY. Esta canción ha roto todos los moldes en lo que a cultura musical internetera se refiere: quinientos millones de visitas en el Tubo y Record Guiness al mayor número de megustas, con nada más y nada menos que 2,6 millones en sólo dos meses (ahora lleva ya más de cuatro millones), superando, vaya usted a saber por qué, al mismísimo ‘Baby’ del Justin Bieber ese de los cojones.

Gangnam style, de PSY

¿Cómo es esto posible? ¿Qué tiene el ‘Gangnam Style’? La primera apreciación tras un visionado inicial del clip es que el coreano este se va a convertir en otro friqui digital al más puro estilo Delfín Hasta el Fin, La Tigresa del Oriente o Wendy Sulca, o, por qué no decirlo, a las joyas nacionales patrias del tipo Tamara o Leonardo Dantés (¿cómo es posible que esta gente tenga entrada en la Wikipedia?). Pero esto no va a ocurrir, y tú lo sabes. Veamos un ejemplo del amigo Delfín y sus compis y comparémoslo con el vídeo anterior. Es una canción alabando las bondades del pueblo israelí, que ya tiene cojones la cosa, aunque no seré yo el que me meta ahora en el conflicto político palestino-israelí, que esta entrada no va de eso.

Israel, Israel, qué potito es Israel

Es evidente que nuestros ojos nos juegan una mala pasada desde el minuto cero. La vista es un sentido bastante básico que se limita a enfocar, captar, recoger y enviar al cerebro, y es este último el que se encarga de dilucidar lo registrado. Nuestro primer impulso, después de aguantar tanto friqui por la Red, es el de etiquetar de carne de galería de los horrores al coreano y a su endemoniado baile, pero no comprendemos por qué coño no podemos parar de mover nuestro pie al son la tonadilla y por qué no se nos borra esa estúpida sonrisa de la boca. ¿Qué clase de magia negra es esta?

La magia no existe más allá de lo que nuestras débiles mentes quieran creer. Park Jae-Sang, el tal caballero que se hace llamar PSY, es un artista surcoreano de 35 años, cantante, rapero, bailarín, compositor y productor. Habla inglés perfectamente, pues residió en Estados Unidos muchos años. Durante ese tiempo, estudió música en la Universidad de Boston y en la Escuela de Música de Berklee. Presume de una carrera musical de más de diez años en la que ha publicado 6 discos. En su país es poco más que un Dios de los videoclips humorísticos y las actuaciones cachondas. Vamos, que no es ningún mindundi, y, aunque parezca que no, eso se nota. Escuchándole hablar en cualquiera de las intervenciones que se pueden encontrar por ahí, desde luego no parece precisamente un retrasado mental al que le han grabado un clip para que la gente se descojone de él. Ni muchísimo menos.

El ritmo de ‘Gangnam Style’ es muy pegadizo, y esto no es casualidad, pues está perfectamente estudiado para que así lo sea. Mezcla diversos estilos que, aunque a su autor no le satisfaga el apelativo, están encuadrados en lo que se conoce como K-Pop, un género musical que incluye música dance electrónica, rap, rock, pop occidental, R&B, y otros, y que se refiere específicamente a la música popular de Corea del Sur. Como sabemos, en estas cuestiones los paises asiáticos van bastante por detrás que el resto del mundo, y lo que a ellos les mola ahora es lo que se llevaba aquí en los ochenta. Sin embargo, esta gente se pone al día cagando chiribitas, porque la cultura hoy, vía Internet, es inmediata y global, así que dan a luz perlas ingeniosas como esta.

Si volvemos sobre la comparanza de los dos vídeos anteriores, es inevitable comentar la calidad del clip de PSY en contraposición con el del avechucho ese del Delfín (and company). Este vídeo no ha costado cuatro pesetas precisamente, las coreografías están muy bien ensayadas, los escenarios, los efectos especiales (muchos humorísticos a posta), el atrezo, las bailarinas y bailarines, el vestuario y etcétera no han costado cuatro pesetas. ¡Hasta las coreanas que aparecen están buenas, hombre!  Es un vídeo muy trabajado y muy bien producido. No en vano, el tío es un ídolo en su tierra y, aunque los demás no entendamos ni papa de coreano, el efecto de absorción es máximo. Hoy todas las discotecas, bares y pub del mundo occidental pinchan el ‘Gangnam Style’, y la gente lo baila como si le fuera la vida en ello; es la canción del momento, no hay duda.

Expertos como Luke Seoul, director de artistas y de repertorio de Sony Music Korea, aseguran que su éxito se debe «a su potente vídeo, su singularidad, su ritmo pegadizo y su estilo rompedor». En opinión de Ángel Carrión, jefe de producto de Universal Music Spain (sello que tiene los derechos de PSY en España), que tal combinación resulte irresistible no deja de ser curioso, teniendo en cuenta que casi ningún occidental conoce la lengua coreana. «Posiblemente se trate de la clave del éxito: el factor exótico, el atractivo de lo desconocido. Todo ello unido a que, en el fondo, se trata de una propuesta muy visual«, apunta. Extremadamente visual, apostillaría yo.

‘Gangnam Style’ se ha convertido en todo un movimiento. Decenas de vídeos en Internet parodian el tema, realizan versiones, muestran flahsmob espontáneos y la gente los adora como a dioses indios. La corriente incluso ha superado el férreo control informativo de la vecina Corea del Norte, lo que ha provocado que el Ministerio de Defensa surcoreano se esté planteando la posibilidad de utilizar la cultura K-Pop como instrumento para desmoralizar a las tropas norcoreanas, según el diario conservador Chosun Ilbo (estos a su ritmo y con el rollo de siempre).

Todo un lujo musical que, sí, durará cuatro días, pero que en sus primeros momentos ha hecho que el álbum que lo contiene genere unas ganancias de 360 millones de dólares, amén de otros 760 por su venta en formato MP3. El videoclip, además, ha recaudado ya 40 millones de dólares más, y la decena de firmas que lo han elegido para su publicidad han pagado cada una entre 400 y 500 millones. ¿La efímera gallina de los huevos de oro? Para mí la querría yo, en pepitoria.

Hexspeak, el idioma friqui (uno más) de los programadores informáticos

0xDEADBEEF

0xDEADBEEF

Alguien, alguna vez, me dijo que yo era un tipo raro por el simple hecho de ser programador informático cuando, desarrollando un software de comunicación sobre redes TCP/IP, me dio por asignar el valor -1 al número ilimitado de licencias de uso. Fue algo espontáneo, instintivo, mecánico: si 0 significaba que no tenías licencia para utilizar el programa, 1 que disponías de una sola y 2 que tenías dos, -1 fue mi elección para el número infinito de permisos de utilización; algo así como una puerta trasera para depurar la aplicación con cientos de instancias al tiempo o, también, una gracia o prebenda para con aquellos clientes que compraban mucho y pagaban bien.

Cualquiera que haya conocido a un programador informático podrá asegurar con total rotundidad que, efectivamente, estos tipos son muy raros. Hablan de códigos ininteligibles, de instrucciones, de sentencias, de bucles, de saltos y de condiciones. Es tal la inmersión léxica en la forma de dirigirse a un ordenador, que sus cerebros no son cúmulos de neuronas en sinapsis, sino millones de líneas de código ofuscado relacionadas entre sí por gigantescos diagramas de clase.

De esta especie de individuos nació aquello que se dio en llamar hexspeak, una suerte de lenguaje informático cachondo para designar identificadores únicos de memoria a la hora de depurar el código de diversas aplicaciones, sistemas operativos o, incluso, procesadores. El hexspeak es muy parecido al leet (1337 en leet), un idioma originado en las antiguas BBS que fue durante muchos años medio de conversación cotidiano de hackers y gurús de la Red, y que hoy, por extremadamente difundido, en considerado más propio de lamers y de newbies o noobs.

La particularidad de hexspeak es que, mientras que leet utiliza números, letras y símbolos para sustituir los caracteres de las distintas palabras, hexspeak se ciñe exclusivamente a la notación hexadecimal, la cual incluye los números del 0 al 9 y las letras mayúsculas de la A a la F, dieciséis dígitos en total (0123456789ABCDEF). Esto restringe bastante las palabras que pueden ser formadas, por lo que el guiño satírico o el giro burlesco se hace necesario para crear términos inteligentes.

Con el 0 representando a la letra O, el 1 a la L, el 5 a la S o el 6 a la G, entre otros, las palabras que se inventan los informáticos vienen a ser valores mágicos de depuración, es decir, igual que los números mágicos que, de manera codificada, identifican a un tipo de archivo en su cabecera (como GIF89a a los ficheros GIF, FF D8 a los JPEG o %PDF a los PDF). En este caso, estos identificadores únicos son valores específicos que se escriben en memoria durante la asignación o la cancelación de asignación, de modo que, posteriormente, se pueda decidir si los datos alojados se han corrompido en el proceso o no.

Numéricamente los programadores prefieren los valores impares, por aquello de que los procesadores que no implementan direccionamiento de byte casquen cuando intenten utilizarlos como punteros. Además, estos valores deben ser elegidos lo más lejos posible de las direcciones de memoria de probable aparición, como las que pueden ocupar el propio código del programa, los datos estáticos, los datos de montículo (heap) o la pila. Por lo tanto, puesto que es muy poco probable (aunque no imposible) que un entero de 32 bits tenga un valor hexspeak bien formado, la aparición de un número así en un depurador o en un volcado de memoria indica, de manera casi segura, un error como un desbordamiento de búfer o una variable no inicializada.

Pero es que además, y como decíamos antes, el hexspeak lleva aparejado un jolgorio y una guasa inherentes propios del cachondeo más ingenioso de los desarrolladores informáticos. Y para muestra varios botones. Reproducimos, a continuación, algunos de los términos más famosos difundidos por los programadores de las más importantes compañías del mundo de la computación. Nótese que el prefijo 0x es utilizado comúnmente en el mundo de la programación para designar que lo que sigue es un número en notación hexadecimal.

● 0x8BADF00D (fonéticamente ate bad food), algo así como «comió mala comida» o «se alimentó mal». Utilizado por Apple en los informes de fallos de su sistema operativo iOS cuando una aplicación tarda demasiado en correr, terminar o responder a los eventos del sistema.

● 0xABADBABE (a bad babe), traducido como «una chica mala». Lo utiliza también Apple como número mágico para el sector cero o área de arranque de un disco (Boot Zero Block).

● 0xBADDCAFE (bad cafe), «mal café» o «café malo». Usado por OpenSolaris para designar la situación de memoria asignada pero no inicializada.

● 0xDEADBEEF (dead beef), «carne muerta». Normalmente utilizado para indicar un fallo de software en sistemas embebidos. Originalmente se le dio el uso de marcar áreas de memoria recientemente asignadas pero todavía sin inicializar. Fue un término típico en sistemas IBM RS/6000, PowerPC 32-bit y Commodore Amiga.

● 0xDEADDEAD (dead dead), literalmente «muerto muerto». Es el código de comprobación de errores que se muestra al ser invocada una Pantalla Azul de la Muerte (Blue Screen of Death) utilizado para obtener un volcado de memoria en sistemas basados en Windows NT.

● 0xDEFEC8ED (defecated), «defecado». Es el número mágico para los volcados de memoria en OpenSolaris.

● 0xB16B00B5 (big boobs, ahí es nada), «tetas grandes». Requerido por el software de virtualización Hyper-V de Microsoft para ser utilizado por los clientes Linux como firma invitada. Menuda guasa tienen algunos.

● 0xFEE1DEAD (feel dead), así como «me siento muerto». Usado como número mágico en las llamadas de reinicio de sistema de Linux.

● face:b00c (facebook), pues eso. Se utiliza en la dirección de protocolo IPv6 para www.v6.facebook.com.

Estos términos, entre otros muchos, representan el habla hexspeak de los programadores, esos locos cuyas mentes forman un conjunto de bases de datos distribuidas, de modelo eventualmente consistente, que ríete tú de Cassandra.

El tema «The life I lead», de ‘Mary Poppins’, en ocho idiomas diferentes

Mr. Banks

Mr. Banks

Siempre me han apasionado las versiones originales de las películas o series que me gustan. Me encanta descubrir el timbre de voz de tal o cual actor o la manera en la que se dicen los tacos y las palabras malsonantes en los distintos idiomas. A veces voy más allá y me sumerjo en Internet para encontrar los distintos doblajes de los diferentes países de determinada escena, y los resultados suelen ser emocionantes.

Es el caso que nos ocupa. Qué mejor ejemplo para utilizar aquí y ahora que un trocito de una de mis películas preferidas de todos los tiempos, una de las grandes entre las grandes: ‘Mary Poppins‘. El tema musical que me picó la curiosidad conocer en diversos idiomas fue «The life I lead», probablemente mi favorito de toda la peli. Admito que estuve tentado en cambiar de opción en favor del archiconocido ‘Supercalifragilísticoexpialidoso‘ para escribir esta entrada, por ser el más famoso y reconocido por el público en general (y por las distintas formas de escritura en cada idioma), pero opté por mantener la primera selección por cuestión de preferencia personal.

«The life I lead» es una cancioncilla de poco más de un minuto que el señor Banks canta al llegar a casa tras un largo día de trabajo en el banco. Mientras lo entona, su mujer le intenta decir que los niños se han escapado al parque y todavía no han vuelto, pero él parece no enterarse de nada y seguir encajonado en su papel de soberano de su hogar.

Lo curioso y sorprendente de este tema, es que, en sólo un mísero minuto, refleja a las mil maravillas la sociedad británica de principios del siglo XX. Machismo, cortesía excesiva, ritualidad, pompa y puntualidad maniática son las claves para entender como era un hombre inglés de su casa en la sociedad media-alta de 1910.

Prepárense; pasen y vean porque vamos a contemplar el vídeo de Mr. Banks en nada menos que ocho idiomas distintos, a saber: el original en inglés, español de España, español latino, francés, italiano, alemán, holandés y ruso. ¡Toma ya! Ocho doblajes, adelanto ya que de muy buena calidad todos, como ocho perlas auditivas.

Comencemos por el original británico. Evidentemente, esta versión es la mejor de todas, sin duda alguna. El vídeo está además subtitulado en inglés, por lo que se entiende perfectamente.

Para evitar suspicacias con las diferentes versiones posteriores, paso a traducir literalmente al castellano lo que dice la letra inglesa. La transcripción, más o menos exacta, sería la siguiente:

Siento una repentina y profunda satisfacción,
tanto como un rey cabalgando en su noble corcel.
Cuanto regreso de la lucha diaria al hogar con mi esposa,
qué agradable es la vida que llevo.

Dirijo mi hogar con precisión, a tiempo,
a las 6:01 entro por mi puerta.
Mis zapatillas, jerez y pipa son exactamente a las 6:02.
Sistemática es la vida que llevo.

Es magnífico ser un inglés en 1910,
el Rey Eduardo en el trono,
es la edad de los hombres.
Soy el señor de mi castillo,
el soberano, el señor feudal.
Trato a mis súbditos, sirvientes, niños, esposa
con mano firme pero suave.
Nobleza obliga.

Son las 6:03 y los herederos a mi dominio
están limpios y bañados y adecuadamente alimentados.
Y por lo tanto les daré unas palmaditas en la cabeza
y les mandaré a la cama.
Ah, señorial es la vida que llevo.

Cómo decía, el típico englishman de principios del XX que se ve a sí mismo como el señor feudal de su castillo. Extremadamente escrupuloso con el horario, mantiene unos férreos comportamientos medidos al minuto. Además, mete en el mismo saco a sirvientes, sometidos, hijos y mujer. Trato firme pero cortés, nobleza obliga.

Ahora vamos a comenzar viendo los doblajes por el original en castellano, o español de España.

El doblaje de películas en España siempre ha sido uno de los más reconocidos a nivel mundial; hay quienes aseguran que es de los mejores, si no el mejor, del mundo. El mismísimo creador de Los Simpson, Matt Groening, admitió una vez que algunos de los capítulos de la familia amarilla doblados al español mejoran sustancialmente el original americano. Eso es todo un elogio, pero doblar dibujos animados no creo que tenga tanto mérito como hacerlo con películas de personas de carne y hueso.

En los doblajes españoles se pone énfasis en varios matices, por ejemplo, las voces de los protagonistas son tremendamente parecidas a los originales, como se puede comprobar en los anteriores vídeos. A la hora de formar las frases en la boca de los actores, se procura que la pronunciación de las palabras se adapte lo más posible a los movimientos de la boca, algo que resulta muy complicado cuando, además, se pretende mantener el significado original de los diálogos. En una canción es todavía más difícil conseguir un buen efecto.

Vemos que se pierden detalles en favor de un doblaje más preciso, por ejemplo, el señor Banks afirma que a las seis en punto entra por la puerta de su casa, cuando en el original inglés se especifica que es a las 6:01. También comenta, en inglés, que a las 6:02 se pone las zapatillas, se sirve su jerez y enciende su pipa; en castellano sólo pudieron meter las zapatillas y el jerez, la pipa quedó desechada.

Sin embargo, lo que llama más poderosamente mi atención es la traducción de la frase «is grand to be an englishman in 1910«. Efectivamente, las fechas en inglés ocupan muy poco espacio conversacional comparándolas con el idioma español («nineteen ten» frente a «mil novecientos diez»). La forma que tuvieron los traductores de generar el doblaje es más que discutible, porque ese «el hombre aquí lo es todo en 910» no sé si se llegó a entender correctamente en la época. Es curioso, porque en otros doblajes veremos que se utilizó el mismo recurso.

Visionaremos a continuación el vídeo del doblaje en español latino. Por cierto, nunca he entendido bien por qué se le llama español latino al español sudamericano. Latinos somos todos los que hablamos lenguas derivadas del latín; supongo que el tema vendrá por aquello de la América latina.

Particularmente, los españoles que fuimos niños en los ochenta estamos más que acostumbrados a las voces sudamericanas, o latinas, en los doblajes. Por aquella época, todas las películas animadas de Disney (y otras muchas) venían dobladas con acento sudamericano, comúnmente mejicano, y así se quedaban. Desde luego, he visto ‘Mary Poppins’ es español de España y en español latino y he disfrutado de la misma manera. Me atrevo incluso a decir que hay partes de la película en las que me quedo con el doblaje de allende el Atlántico.

Este doblaje, en algunos momentos, intenta acercarse más al significado de la canción que el doblaje de España. Sin embargo vemos que hay detalles muy similares entre ambos, como el famoso «910» del año. Por cierto, en esta versión el señor Banks se toma el jeréz a las 6:03, que rima mejor con jerez que el 6:02 de la versión española.

Un punto que me ha sorprendido en la traducción de «noblesse oblige«. Mientras en España se tradujo como «nobleza obliga», en Sudamérica prefirieron decir «noble soy yo». La expresión «nobleza obliga», que proviene del francés, se ha utilizado en España desde que yo tengo uso de razón pero, por lo visto, en otros lugares igual no ha sido de uso tan común. Se utiliza, generalmente, para implicar que con dinero, poder, y prestigio se conllevan responsabilidades de ejemplaridad y servicio; Wikipedia dixit.

Veamos ahora la versión francesa del asunto.

Personalmente no entiendo ni papa de francés, pero el buen hombre se toma su jerez y su pipa a las 6:02 también, o eso es lo que me parece comprender. El tema «910» no lo entiendo, así que no puedo opinar absolutamente nada. Evidentemente, el «noblesse oblige» lo pronuncia en un francés perfecto.

Ahora el doblaje italiano.

El idioma italiano, como el resto, intenta adecuar su pronunciación al tema. El Mr. Banks italiano entra por la puerta a las 6:00 y, por lo que mi desconocimiento del idioma aprecia, el «910» se a trocado en «906». Todo un misterio. También un «noblesse oblige» perfecto.

El doblaje alemán es tan rudo como el sonido del propio lenguaje.

No comprendo en absoluto el alemán, sólo entiendo palabras sueltas y un «noblesse oblige» adecuado.

Los dos últimos idiomas tampoco puedo comentarlos, pero resulta harto curioso oír la canción en holandés y ruso, sobre todo en ruso. Comenzaremos por el holandés.

Y, por último, en ruso.

En fin, ocho idiomas para una espléndida canción de una más que espléndida película. Desconozco si está doblada en otras lenguas, porque en muchos países las películas no se doblan, simplemente se subtitulan. Pero eso ya es un debate para otro día.

La leyenda urbana acerca del último capítulo de Doraemon

Doraemon, el gato cósmico

Doraemon, el gato cósmico

Doraemon, probablemente, es el cómic manga (valga la redundancia) más exitoso de toda la historia. Tanto, tanto que su versión anime para la televisión no ha dejado nunca de emitirse en Japón desde que se estrenó a principios de los años setenta, con cerca de 2.000 capítulos en total.

Doraemon es un robot cósmico, con forma externa de gato azul, que viene del futurista siglo XXII para ayudar a un niño (Nobita Nobi) con unos extraños y simpáticos inventos que saca de su bolsillo cuatridimensional. En el futuro, los descendientes de Nobita son pobres y desgraciados a causa de los errores cometidos por él durante su vida. Es por ello que su nieto, Sewashi Nobi, envía desde allí al pasado a Doraemon con el objeto de encauzar la historia del chaval y procurar cambiar las épocas venideras.

Como buena y afamada serie de animación, Doraemon debería tener, por supuesto, su propia leyenda negra; y así es, la tiene. En este caso el tema versa sobre el capítulo final. Muchas han sido las elucubraciones sobre ello y todas son más falsas que un billete de veintitrés euros. Vamos a repasar un par de ellas, las más populares, porque tiene tela la cosa.

Falacia number one: Nobita despierta de un coma profundo en el que lleva años sumido. Todos los capítulos de la serie no han sido más que un sueño del niño enfermo, y Doraemon es un gato de peluche que siempre ha estado con él. Esta es la versión más extendida de la leyenda y la que la gente más se ha creído. Se comenta (aunque tampoco se sabe si realmente es cierto) que, en Japón, multitud de padres y madres se manifestaron frente a las oficinas de la productora para protestar por este agónico final, obligando a los responsables a emitir una comunicado de prensa desmintiendo el suceso. Hay versiones del infante con cáncer, leucemia y hasta SIDA, que hay que tocar los cojones de manera vistosa y llamativa. También se habla del suicidio de un montón de niños al conocer el final; en fin…

Falacia number two (mi preferida): A Doraemon se le acaban las pilas (hay que joderse). Nobita viaja al futuro desde el cajón de su escritorio (la manera normal que tenían de hacerlo el gato y él) y descubre que un cambio de baterías resucitaría al robot azul, pero haría perder su memoria y sus recuerdos. El chico guarda en el armario a su mascota hasta que, treinta años después, tras mucho esfuerzo y estudio llega a ser el máximo responsable de una empresa de inteligencia artificial e inventa un chip de memoria que recupera lo almacenado en el cerebro cibernético de Doraemon para, posteriormente, hacer un volcado tras el cambio de pilas. Para gustos, los colores; y para imaginación, la de algunos.

La cruda realidad es que Doraemon no tiene todavía un capítulo final, y no hay visos que lo tenga en las próximas décadas. La verdad verdadera es que uno de los creadores de Doraemon, el señor Fujimoto Hiroshi, falleció en 1996, antes de idear un final para la serie. El otro cocreador (Motō Abiko) y el resto del equipo decidieron, tras largas reuniones, honrar al muerto evitando escribir un capítulo final, extendiendo la serie ad æternum. Es lógico preguntarse que, en los tiempos que vivimos, ¿cómo es posible que la gente hable de finales de Doraemon sin agregar un enlace al vídeo en YouTube? Ya sabes, amigo mío, si no está en Internet no existe.

Por lo tanto la serie anime no tiene final, pero también es cierto que para el manga (comenzado a publicar en 1969) se llegaron a escribir hasta tres finales alternativos, aparecidos en la revista japonesa de cómic «Shogaku 4-nensei». En marzo de 1971, Doraemon regresa para siempre al futuro con el fin de evitar los problemas que implican las modificaciones del espacio-tiempo, al más puro estilo ‘Back to the future’. Un año después se publica un nuevo final en el que el gato regresa al futuro para siempre también. Suponemos que del anterior final volvería airoso con alguna triquiñuela.

En marzo de 1973 (otro año después) Doraemon decide irse para siempre tras haber vuelto de dos finales para siempre. El colmo de la gallina de los huevos de oro.

Desde luego, para mí el mejor final de Doraemon es el que muestro en la siguiente imagen. Gore sí, pero divertido y resultón.

Final alternativo gore para Doraemon

Final alternativo gore para Doraemon

Coteja los datos que recibes y mejora tus fuentes de información. No todo lo que te dice la vecina del quinto es cierto, algunas cosas se las inventa, la chismosa de ella.

Leekspin: de cómo un meme puede hacerte rico cualquier día

Loituma girl

Loituma girl

Lo cierto es que los meme, o fenómenos de Internet, pululan por la Red a diario y, muchas veces, pasan desapercibidos por los profanos cuando dan el salto a la televisión o a otros medios en forma de pequeños guiños sólo para la audiencia más selecta. También es verdad que, en numerosas ocasiones, estos fenómenos resucitan autores, intérpretes o celebridades olvidadas, como sucedió con el reciente «Trololó» de Edward Khill, un cantante sesentero de la Unión Soviética que vio más o menos realzada su carrera gracias al tema ‘Indeed, I am very glad that I finally am returning home’ y su dinámica distribución virtual.

Ello no es nuevo y viene pasando desde los albores del friquerío internauta. Es el caso, pues, del meme conocido como Leekspin o, también, Loituma girl, una chorrada del copón de Aviñón que proporcionó (y proporciona) pingües beneficios a los autores originales de la cargante musiquilla, así como también al dibujo animado que la acompaña.

Leekspin fue, originalmente (abril de 2006), un simple flash de cuatro fotogramas que se repiten acompañados de una música de fondo. La imágenes muestran al personaje Orihime Inoue de la serie manga japonesa ‘Bleach‘, adaptada posteriormente al anime. Orihime es una chica amable, simpática y sensible, a la par que ingenua y muy soñadora. Los fotogramas extraídos para el meme fueron tomados del segundo episodio de la serie anime (alrededor de los minutos 12 ó 13) y muestran a la muchacha girando un puerro. En el original japonés se dice que es una cebolla de Gales, pero el doblaje americano lo identifica como un puerro; de ahí el nombre del mene: leek (puerro) y spin (girar algo o hacer girar). Desde luego, un puerro parece; y vaya usted a saber que coño es una cebolla de Gales.

A continuación podemos ver un vídeo embebido que recoge la animación original. Si alguien desea ver el flash primigenio, existe una web en la que se puede consultar a modo de bucle infinito y asaz rallante, por cierto.

Leekspin original

La pista musical que contiene la animación se corresponde con la segunda mitad de la quinta estrofa y la sexta estrofa completa del tema ‘Ievan Polkka‘, una canción popular finlandesa, basada en música tradicional y, en este caso, interpretada por el cuarteto Loituma, un conjunto que combina la música tradicional vocal del país con sonidos del kantele. Evidentemente, el nombre del grupo inspiró la segunda denominación del meme: Loituma girl, hoy día casi más conocida que Leekspin.

En el siguiente vídeo podemos ver una actuación original del grupo interpretando la cancioncita de marras. La verdad es que es un tema bastante agradable, y está muy bien cantado, pero a mí el solo hecho de escucharlo ya me produce escalofríos y unas ganas desesperadas de ponerme a girar puerros como un loco.

Actuación de Loituma

En fin, el caso es que a principios de julio de 2006, apenas tres meses después de la primera difusión del memeel grupo Loituma obtuvo un resurgimiento desorbitado de su popularidad, pero no sólo en Finlandia, sino a nivel mundial. Y eso para un conjunto local que canta música popular es mucho resurgir.

Miles de cartas de nuevos fanes llegaron desde todo el planeta, su página web acumuló un tráfico enorme en semanas, las emisoras de radio reproducían el hipnótico clip, los vídeos, remixes y parodias se multiplicaban en la Red como champiñones y los componentes de Loituma eran invitados continuamente a entrevistas.

En el mes de agosto del año 2006, la empresa Jamba!, proveedora alemana de tonos para teléfonos móviles, comenzó a vender un vídeo de una preciosa burra antropomorfa que canta y baila la canción de Loituma, pero a una velocidad revolucionada. El tema se comercializa como ‘Dolly Song‘ y genera dividendos para el grupo a ritmo de doble clic.

Otro vídeo similar apareció en el «Top 100» de Google Video en enero de 2007, y la melodía también fue utilizada por la compañía holandesa de energía Eneco para un anuncio de publicidad comercial en televisión, reportando, por supuesto, regalías a sus creadores.

Pero eso no es todo, la empresa alemana Wrigley Company usó la canción en un anuncio de chicles, la compañía rumana Romtelecom la utilizó para promocionar su servicio de televisión por satélite, McDonald’s para su McCafé en la televisión húngara, la inglesa Ready Brek para un anuncio de cereales y la empresa holandesa Artiq Mobile lanzó un sitio web donde la gente podía subir vídeos caseros parodiando a la chica Loituma. Etcétera, etcétera, etcétera. Y todo ello bajo tacatún tacatún: euro tras euro para el grupo finlandés.

Incluso la Operación Leakspin (año 2010), de los Anónimos concentrados en 4chan, que pretendía divulgar los documentos acallados y potencialmente importantes de WikiLeaks, tomó su nombre del meme internetero. Y hasta en la famosa serie animada ‘Phineas y Ferb’ parodiaban a Loituma girl haciendo girar un puerro durante una canción de J-Pop, en el capítulo «Tuyo el verano es». Ver y oír a renglón seguido. Más pasta (o fama quizás).

Giramiento de puerro a modo de guiño

Vamos, que a un adolescente (probablemente ruso, pero no se sabe con seguridad) con mucho tiempo libre se le ocurre mezclar parte del tema de Loituma con una torda manganera girando un puerro, y el resto del mundo se rinde a sus pies. Y no sólo eso, el cuarteto finlandés se hace de oro a cuenta de versiones, comerciales, anuncios publicitarios, cuñas radiofónicas, tonos celulares y demás.

¡Viva Internet y la cultura friqui! Lo dicho, anda con cuidado al subir algo a la Red porque, el día de mañana, te puedes convertir en alguien relevante, forrado de dinero hasta las cartolas y henchido de fama inesperada. Nadie sabe como funciona el fenómeno meme pero, el día menos pensado, te hace rico y te transforma en alguien importante para la humanidad. Lo de importante lo he escrito con minúsculas, ¿o no?

V I R I I

Un thriller ciberpunk retrotecnológico de conspiraciones, resistencia digital y ciudades ahogadas en neón, humedad rancia y corrosión.

[Jonathan Préstamo Rodríguez]

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