Cuando comprimíamos con ARJ en los noventa

ARJ

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No era el mejor empaquetador de archivos, ni el más eficiente, ni el más rápido, pero tenía una profusión de opciones y características que hacían de él el software de compresión más querido y utilizado por los retrofrikis de la era de MS-DOS del siglo pasado; lo que hoy llamarían los tecnocursis un must-have.

Desarrollado por un tal Robert K. Jung, ARJ (Archived by Robert Jung) tenía un amplio listado de comandos y parámetros que se podían utilizar para empaquetar ficheros y reducir su tamaño, algo que se hacía imprescindible en aquellos momentos de trapicheo de disquetes de 3½” y de módems que funcionaban a pedales en los albores de Intenet y en plena ebullición de las BBS. En la siguiente imagen se puede observar el listado de modificadores y comandos que tenía la versión 2.30 de 1992.

ARJ

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Una de las ventajas que tenía esta aplicación, es que permitía crear archivos comprimidos en varios volúmenes, es decir, en diversos ficheros partidos y relacionados entre sí. De esta manera, éramos capaces en aquel momento de partir un juego, un grupo de imágenes de chicas ligeras de ropa o un enorma plano de AutoCAD en muchos trozos, pudiendo especificar el tamaño de las partes para que cupiera cada una de ellas en un disco flexible. Y qué momentos aquellos de llegar a casa, descomprimir el conjunto y observar cómo fallaba el penúltimo disquete dando al traste con todo el trabajo y con nuestra completa paciencia.

Además de ello, los más avezados en el mundo del DOS de Microsoft, combinaban todas las capacidades de ARJ con sus conocimientos de comandos de archivos de proceso por lotes, los ya olvidados .BAT, para generar auténticos y fabulosos programas de instalación para juegos o software propio, posibilitando incluso que el ordenador te fuera pidiendo los distintos discos, haciendo pausas, descomprimiendo y copiando al disco duro. ¡Toda una gran época de bricolaje y cacharreo informático!

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ARJ también permitía al usuario alterar el nivel de compresión de un archivo, haciéndolo popular en redes de correo de paquetes pequeños como WWIVnet y HOGnet, que usaban opciones de compresión más bajas para aprovechar el empaquetado basado en módems (como MNP o v.42bis) y así reducir las facturas de las llamadas a larga distancia que, invariablemente, conllevaban la membresía en dichas redes.

Desde aquellos momentos noventeros, ARJ fue perdiendo poco a poco su liderazgo como compresor de archivos en favor de otros mejores, más potentes y más bonitos, sobre todo los basados en el extendido ZIP y en el propietario RAR. Sin embargo, aún está activo su sitio web, y se puede comprobar que sus últimas versiones datan de enero de 2012 y son la 2.86 para DOS y la 3.20 para Windows de 32 y 64 bits. Vamos, que sigue dando guerra desde las trincheras electrónicas.

Por cierto, existe una versión open-source de este compresor del año 2010. ¡Larga vida, pues, a ARJ!

1 comentario a “Cuando comprimíamos con ARJ en los noventa”

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