Ataques y contramedidas

Contramedidas

Contramedidas

En la penúltima ofensiva de los Anónimos en la Red ocurrió algo interesante, un acontecimiento único que hasta entonces no había sucedido y que hizo palpitar corazones y rechinar dientes a los pocos internautas para los que no pasó desapercibido. Los ataques DDoS fueron fuertemente repelidos y contenidos a base de contramedidas tecnológicas algo más que discutibles.

Internet es un vasto terreno minado disfrazado de colorines y musiquita agradable. Caminar por las autopistas de la información nos hace tener una falsa sensación de seguridad que pende de los hilos que manejan aquellos de los que nunca apercibimos su presencia, los “dueños” de la Red, los que hacen que todo funcione y los que vigilan de cerca tus pasos para que no te salgas del rebaño.

No somos conscientes de que nos hemos hecho propietarios por decreto de un imperio edificado sobre arenas movedizas. Las grandes compañías tecnológicas que sustentan Internet pueden cortar el grifo cuando les de la real gana, y se acabó.

Anonymous había anunciado con un día de antelación su intención de atacar los servicios web de la RIAA, la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos. Los ánimos estaban caldeados a causa de anteriores arremetidas por lo que, en este caso, los patrones de la información digital se enseñorearon de las acciones defensivas para evitar al máximo la repercusión de dicha invasión (cosa que, por otro lado, no consiguieron plenamente). Su estrategia se basó en los tres pilares que se detallan a continuación.

1. La mejor defensa es un buen ataque. Los sitios web y los canales de chat y foros de la que se dio en llamar Operation Payback fueron contraatacados sin piedad. Los servidores cayeron y los servicios hubieron de moverse a otros lugares más seguros. Es algo que se repite cada vez con más frecuencia; sin ir más lejos, estos mismos días hemos conocido la noticia de la caída de la web de 4chan, donde los Anónimos de congregan normalmente para coordinarse. Asimismo, las cuentas de Twitter y Facebook de Operation Payback fueron cerradas sin previo aviso.

2. La censura de la información. Fue curioso observar, durante aquellos días, como Google Noticias o Google Blogs, además de otros importantes proveedores de información, censuraron impunemente toda noticia o entrada que hablara acerca del ataque. Para la inmensa mayoría de los internautas, algo que no se puede encontrar en Google no existe, y hubo que acceder directamente a los blog o a los medios que se suponía estaban ofreciendo la información actualizada.

3. Las cortapisas de acceso. El tercer bloque de contención lo protagonizaron los propios ISP, los proveedores de acceso a Internet. Decenas de ellos en todo el mundo denegaron el acceso de sus clientes a las páginas web que iban a ser atacadas, con lo que se evitaba tajantemente el ataque DDoS desde sus líneas. Muchos no supimos si la web de la RIIA seguía tumbada o no porque simplemente no teníamos acceso a ella.

Quizás, los que hasta ahora generaban los ataques no se habían percatado de que sus víctimas podrían utilizar su propia medicina contra ellos. O quizás se habían pensado que la exclusividad de las herramientas digitales les pertenecía, sin siquiera imaginar que aquellos a los que se enfrentan poseen los mismos o mejores conocimientos para detener una agresión digital o para provocarla. Internet es tierra de nadie y, como tal, cualquiera puede salir victorioso en una contienda. No estamos inmersos en guerras desiguales donde el ejército más avanzado del mundo en materia tecnológica es el que más probabilidad posee de alzarse con la victoria, sino que somos iguales ante la Red y hacemos uso de ella de manera pareja.

Los grandes negocios de la web no responden a obsoletas empresas de dueños que trajean sus orondas barrigas y cierran negocios en restaurantes, huyendo de la informática y la técnica actual. Los grandes negocios de la web los levantan compañías modernas que disponen de las más altas medidas de seguridad tecnológica y que emplean a sujetos con amplios conocimientos que, en muchos de los casos, vienen del mundo del underground informático.

Las contramedidas utilizadas en contra de Anonymous pueden resultar de dudosa calidad ética, ya que la censura y la información nunca han sido buenos compañeros de cama, pero son perfectamente legítimas desde el punto de vista digital y en el ámbito de la defensa de transacciones de miles de millones de euros. ¿O quizá no? El tiempo dará la razón a quien la tenga, de eso estoy seguro.

Escribe tu comentario

eBook ‘retroPLOF!’

retroPLOF!

Especifica tu dirección de correo electrónico y pulsa 'Comprar ahora'. Puedes pagar con tu cuenta de PayPal o con cualquier tarjeta bancaria.

E-mail envío eBook:

Sigue teknoPLOF! vía…
 
RSS
Twitter
Facebook
Google
 
Ready Set Click!

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación. Más información.

CERRAR