Entradas de la categoría ‘Mundo retro’

Aprende a manejar emuladores de ZX Spectrum

'Spectaculator'

‘Spectaculator’

Recuperamos desde teknoPLOF! nuestro primer videotutorial retro publicado en el sitio web de ReadySetClick (¡seguro que habrá más!), casi media hora en la os enseñamos a utilizar emuladores de ZX Spectrum.

Los que dimos nuestros primeros pasos en esto de la informática delante de un ordenador de 8 bits aún recordamos con nostalgia las maneras en las que había que tratar a aquellos arcaicos cacharros y a sus periféricos. En los años ochenta la computación doméstica era todo un propósito de buenas intenciones, parca exactitud y mucho trabajo de campo. No existía Internet, ni amigos expertos en la materia ni, por supuesto, la ingente cantidad de información a la que tenemos alcance hoy día por diversas vías.

Pero hoy es distinto. Aquellos que no pudieron disfrutar de un Spectrum en su infancia, o aquellos nostálgicos que sí lo disfrutaron pero que ya no pueden acceder a él, tienen a su disposición un montón de emuladores, para casi cualquier plataforma, con el fin de retrotraernos a aquellos tiempos y poder manejar una máquina ochobitera como si la tuviéramos físicamente enfrente.

En este tutorial vamos a aprender (un poquito) a dominar un emulador de ZX Spectrum, concretamente Spectaculator, para escribir un pequeño programa y conseguir grabarlo en una cinta de casete virtual, que es el estándar que se utiliza en Internet para distribuir software de aquellos antiguos cacharros. Te recomendamos que lo veas a pantalla completa para no perder ripio.

¡Anímate y vamos a ello!

Cuando un televisor de Thomson traía un ‘Pong’ incorporado

'Pong' en un Thomson

‘Pong’ en un Thomson

Sin duda, ‘Pong‘ (Atari, 1972) pertenece al imaginario colectivo de los jugones que venimos del siglo pasado. Si bien no es realmente el primer videojuego de la historia, sí que es el precursor de los juegos electrónicos y digitales como forma lúdica de entretenimiento generalizada y social; la primera maquinita recreativa que se instaló en un bar y que reventó las previsiones de éxito. A partir de ahí todo fue in crescendo.

‘Pong’ ha sido copiado, imitado, honrado, plagiado, remedado y homenajeado hasta la saciedad en sus, ahora, cuarenta y cuatro años de vida. Es probable que haya sido uno de los juegos de la historia más profusamente desarrollado para infinidad de plataformas, desde los microordenadores de 8 bits a las actuales consolas de octava generación, actualizando y remozando sus características. Sin embargo, existe una versión un tanto peculiar, un ‘Pong’ diferente y especial que venía integrado dentro de un televisor de Thomson. Así como lo oyes.

Thomson con 'Pong' (delantera)

Thomson con ‘Pong’ (delantera)

En los años setenta del siglo anterior, el grupo francés de electrodomésticos Thomson alumbra una televisión portátil (todo lo portátil que podía ser en esa época) de unas 12 pulgadas de diagonal, en blanco y negro, con entrada de antena de cable paralelo (no coaxial) y selector de dos bandas de UHF. Además, lo curioso de este aparato es que venía con cuatro juegos tipo ‘Pong’ integrados, algo así como un tenis, un frontón, un juego de entrenamiento y uno de fútbol.

Thomson con 'Pong' (juego)

Thomson con ‘Pong’ (juego)

El caso es que ciertos productores franceses de televisores, después de haber comprado la licencia del circuito integrado del juego a Atari, se dedicaron a incorporarlo en algunos de sus aparatos de TV (entre ellos fabricantes como Thomson o ITT Océanic). Fue un paso adelante que no tuvo mucho éxito, y al final se fabricaron y vendieron muy pocas unidades, algo que los hace ser hoy artículos de coleccionista altamente cotizados.

Thomson con 'Pong' (mandos)

Thomson con ‘Pong’ (mandos)

El aparato incluía un conector en su lateral derecho para enchufar los dos mandos de juego que se adjuntaban. Además, en su parte trasera montaba varios selectores deslizantes y rotatorios para elegir, por ejemplo, el juego que queremos ejecutar, la velocidad, el ángulo de la bola o el tamaño de las paletas.

Thomson con 'Pong' (trasera)

Thomson con ‘Pong’ (trasera)

Hoy día llamará mucho la atención algo que, a los que somos de aquellos momentos, nos resultaba normal y corriente, y es que las serigrafías de todo el artilugio están traducidas al castellano; algo común en los setenta y ochenta. Probablemente, fue un artículo de Thomson que se vendió sólo en Francia y en España —como mucho—.

La verdad es que es un aparato con un alto componente geek y muy, pero que muy, friki. Cualquiera querría tener uno, pero no se venden baratos. Ahora mismo se puede conseguir uno en Wallapop por la friolera de 375 €; casi nada. Sin embargo, con estas cosas hay que estar siempre ojo avizor, pues no han sido ni serán pocos los que lo puedan conseguir por cuatro duros en un momento dado. Un lujazo.

No, Nacho Cano (Mecano) jamás utilizó un Commodore 64 para hacer música

Fairlight CMI

Fairlight CMI

Existe una leyenda urbana, de esas que tanto nos gustan por aquí, que viene a decir que Nacho Cano, uno de los componentes del grupo ochentero Mecano, hacía uso de un Commodore 64 a modo de secuenciador para hacer música de acompañamiento en sus conciertos. Estas fábulas viene alimentadas por imágenes como la siguiente, un fotograma de un vídeo del antiguo programa Tocata en el que se ve al músico interpretando a los teclados el tema ‘Japón’ del conjunto.

Commodore 64 de atrezo

Commodore 64 de atrezo

Efectivamente, lo que se ve en la foto es un Commodore 64, con su unidad externa de casete y todo, ¡guau! ¿Es esta imagen falsa? No, para nada. Lo que ocurre es que en los playbacks que el grupo hacía en los programas de TVE, se exigía que el tinglado que les debían montar para hacer el paripé fuera lo más parecido a lo que ellos llevaban en los conciertos, y a Nacho le encantaba esa estética tecno que tanto se estilaba en los grupos pop de la época. A continuación, el vídeo de la actuación.

Por lo tanto, cabe deducir que el añorable Commodore 64 de la imagen no es más que un ordenador colocado ahí a modo de atrezo por los utileros de la televisión pública. Y es que Nacho, realmente, lo que manejaba en los conciertos en directo era un Fairlight CMI (concretamente uno de serie IIx). El Fairlight CMI fue el primer muestreador digital del mundo, el primer sampler propiamente dicho de la historia, y contaba con avances radicales para su tiempo, como el manejo mediante lápiz óptico y una interfaz de usuario conducida por menús. A continuación, vemos una imagen de un directo real de Mecano con la apariencia del Fairlight debajo.

Fairlight CMI en un directo

Fairlight CMI en un directo

Este equipo, comprado por Mecano en 1984, fue uno de los responsables del sonido pop de los ochenta. Alguno de los artistas de la época que lo utilizaron fueron, por ejemplo, David Bowie, Elvis Costello, Michael Jackson, Mike Oldfield y Stevie Wonder. En el panorama patrio, además de Mecano, gente como Tino Casal, La Trinca o Semen Up, entre otros, llevaron el Fairlight CMI a los escenarios. Veamos, a continuación, el vídeo del tema ‘Japón’ en directo, donde podemos apreciar el despliegue tecnológico de Nacho Cano.

El Commodore 64 tenía trackers por software como casi cualquier microordenador de la época, sin embargo no era un equipo específicamente dedicado para ello. Otros posteriores, como el Atari ST, sí que se utilizaron como secuenciadores por músicos y artistas hasta mediados de los noventa (con software como Pro24 o Cubase), sin embargo, el Atari ST que se puede ver por ahí en algún otro vídeo de Mecano también es de atrezo.

Cuando Nacho dejó de usar el Fairlight CMI, comenzó a secuenciar en un Akai MPC60 y, más adelante, en un ordenador Macintosh, al igual que su hermano José María Cano. En cualquier concierto en directo de la gira de Mecano de 1989 se puede apreciar como José María hace uso del Macintosh, mientras que Nacho seguía usando el MPC60.

Siento mucho haberle hecho la pascua a los retrofrikifans del Commodore 64, pues sé de buena tinta que les encanta esa historia de Mecano y el ordenador de sus amores. Pero las cosas fueron como fueron y no como nos gustaría que hubieran sido.

Juega (mientras puedas) al ‘Legend of Zelda’ en formato vóxel desde tu navegador

'Legend of Zelda' en formato vóxel

‘Legend of Zelda’ en formato vóxel

Dos tipos, conocidos simplemente como Scott y Mike, han recreado el original ‘Legend of Zelda‘ de 8 bits para la NES en formato vóxel, esto es, al estilo píxel 3D gordote y cúbico, generando algo así como un ‘Legend of Zelda‘ dentro de un ‘Minecraft‘. ¡La pera frikilimonera!, y todo ello jugable desde el propio navegador en su sitio web.

Es divertido, sin lugar a dudas, observar estos conocidos y famosos lugares y personajes desde este nuevo extraño punto de vista. Dicho esto, y a pesar de que sus creadores aseguran y matizan que no es más que un «homenaje y un tributo de unos fans generado para la diversión y totalmente gratis», todos sospechamos que Nintendo se les eche encima, probablemente, con su retahíla de derechos de autor y copyrights para hacer que desistan inmediatamente de su distribución y que cierren la web al momento.

Por lo tanto, aprovechemos a jugar mientras podamos.

'Legend of Zelda' en formato vóxel

‘Legend of Zelda’ en formato vóxel

Cuando comprimíamos con ARJ en los noventa

ARJ

ARJ

No era el mejor empaquetador de archivos, ni el más eficiente, ni el más rápido, pero tenía una profusión de opciones y características que hacían de él el software de compresión más querido y utilizado por los retrofrikis de la era de MS-DOS del siglo pasado; lo que hoy llamarían los tecnocursis un must-have.

Desarrollado por un tal Robert K. Jung, ARJ (Archived by Robert Jung) tenía un amplio listado de comandos y parámetros que se podían utilizar para empaquetar ficheros y reducir su tamaño, algo que se hacía imprescindible en aquellos momentos de trapicheo de disquetes de 3½» y de módems que funcionaban a pedales en los albores de Intenet y en plena ebullición de las BBS. En la siguiente imagen se puede observar el listado de modificadores y comandos que tenía la versión 2.30 de 1992.

ARJ

ARJ

Una de las ventajas que tenía esta aplicación, es que permitía crear archivos comprimidos en varios volúmenes, es decir, en diversos ficheros partidos y relacionados entre sí. De esta manera, éramos capaces en aquel momento de partir un juego, un grupo de imágenes de chicas ligeras de ropa o un enorma plano de AutoCAD en muchos trozos, pudiendo especificar el tamaño de las partes para que cupiera cada una de ellas en un disco flexible. Y qué momentos aquellos de llegar a casa, descomprimir el conjunto y observar cómo fallaba el penúltimo disquete dando al traste con todo el trabajo y con nuestra completa paciencia.

Además de ello, los más avezados en el mundo del DOS de Microsoft, combinaban todas las capacidades de ARJ con sus conocimientos de comandos de archivos de proceso por lotes, los ya olvidados .BAT, para generar auténticos y fabulosos programas de instalación para juegos o software propio, posibilitando incluso que el ordenador te fuera pidiendo los distintos discos, haciendo pausas, descomprimiendo y copiando al disco duro. ¡Toda una gran época de bricolaje y cacharreo informático!

ARJ

ARJ

ARJ también permitía al usuario alterar el nivel de compresión de un archivo, haciéndolo popular en redes de correo de paquetes pequeños como WWIVnet y HOGnet, que usaban opciones de compresión más bajas para aprovechar el empaquetado basado en módems (como MNP o v.42bis) y así reducir las facturas de las llamadas a larga distancia que, invariablemente, conllevaban la membresía en dichas redes.

Desde aquellos momentos noventeros, ARJ fue perdiendo poco a poco su liderazgo como compresor de archivos en favor de otros mejores, más potentes y más bonitos, sobre todo los basados en el extendido ZIP y en el propietario RAR. Sin embargo, aún está activo su sitio web, y se puede comprobar que sus últimas versiones datan de enero de 2012 y son la 2.86 para DOS y la 3.20 para Windows de 32 y 64 bits. Vamos, que sigue dando guerra desde las trincheras electrónicas.

Por cierto, existe una versión open-source de este compresor del año 2010. ¡Larga vida, pues, a ARJ!

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