Entradas de la categoría ‘Internet’
¿Cosplay infantil u obsesión familiar?

Alicia Lewis
Alice Lewis es una niña norteamericana, concretamente de Atlanta (Georgia), que fue adoptada con siete años de edad por una pareja de fotógrafos, James y Kelly Lewis. Ahora cuenta ya con diez primaveras y, además, con la dudosa fortuna de haber sido acogida en el seno de una familia de frikis que la pluriemplean de modelo de repercusión pública, aunque ellos aseguran que la niña disfruta siendo un maniquí infantil de, por cierto, cada vez más renombre, popularidad y prestigio.
Tras un largo y tortuoso proceso de adopción, la pareja, incapaz de concebir hijos por sí misma, consiguió acceder a la custodia de una niña de la que ambos se enamoraron nada más verla. Era pequeña, adorable y tenía unos hermosos e inmensos ojos azules. Era tan mona, y los padres tenían tantas ganas de adoptarla, que incluso la consintieron cambiar su nombre de pila original por el de Alice, nombre que la pequeña adoraba a raíz de la lectura del libro de Lewis Carroll ‘Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas’.

Alice como la Alicia de Lewis Carroll
La madre, Kelly, afirma que desde el principio animó a Alice a vivir sus fantasías en forma de cosplay y de fotografía profesional, ayudándole a superar su doloroso pasado y haciendo que su historia estimule a otras familias para adoptar. Sin embargo, ¿dónde están los límites de todo esto? ¿Es lícito sumergir a un menor en un mundo que no existe para hacerle olvidar viejas historias lacerantes? ¿El legítimo hacerlo público?

Alice como Viernes Adams
En la web de la niña y en su página de Facebook se la presenta como actriz, modelo y cosplayer, y siempre bajo un lema que reza «las desventuras de una niña adoptada en un mundo loco». Tal cual. Alice ha asumido la identidad de Alicia (la de las maravillas), de Dorothy del Mago de Oz o de Juana de Arco (entre otras varias decenas) gracias a su fotógrafa particular, su madre.
Los padres de Alice comenzaron a disfrazarla y a fotografiarla prácticamente dos semanas después de su adopción. Mientras se encontraban madre e hija de compras, la niña vio en una tienda un vestido de Dorothy, la protagonista de la película ‘El mago de Oz’. Su madre enseguida le preguntó si quería comprarlo y posar para una sesión de fotos interpretando al personaje.
Originalmente bautizada como Destiny por su madre biológica, la joven decidió cambiar su nombre por el de Alice, en clara alusión a uno de sus libros de ficción favoritos. Y es que, una vez fue adoptada, comenzó a practicar su nuevo apellido (Lewis) y, entonces, preguntó a sus nuevos padres si, ya que estaba en el trance, podía también cambiar su nombre. Según cuenta su madre adoptiva, fue una decisión que la niña no tomó a la ligera.

Alice como Juana de Arco
Pasaron semanas barajando los nombres de todas y cada una de las princesas Disney antes de que la pequeña decidiera ser Alice, adoptando el nombre de su amado personaje de Lewis Carroll. Asimismo, Alice tomó prestado también el segundo nombre de su madre actual, convirtiéndose así en Alice Elizabeth Lewis. Para celebrar su nuevo nombre y su octavo cumpleaños, el 8 de noviembre de 2012, Alice disfrutó de una nueva sesión fotográfica al más puro estilo cosplay de Alicia en su país maravilloso, sesión que se alargó varios días y se desarrolló en variopintas localizaciones (como el palacio de justicia donde fue adoptada).

Alice como Hit-Girl
Su madre, Kelly (33 años), asevera rotundamente que estas evasiones de su hija del mundo real le han permitido superar su doloroso pasado. Alice es una niña muy imaginativa y, usando la fantasía, es cómo ella parece hacer frente a todos los abusos, negligencias y rechazos vividos años atrás. Según la señora Lewis, el cosplay le ha dado a Alice una salida creativa para expresarse, para ser quien quiere ser; representa su sueño de convertirse en una gran actriz.
Desde aquellos momentos y hasta hoy, madre e hija han disfrutado de muchas sesiones de fotos y cosplay diverso donde Alice se convierte en multitud de personajes, como María Antonieta, Eduardo Manostijeras, Wonder Woman, Juana de Arco, Hit-Girl, Lisbeth Salander, Carrie White, etcétera.

Alice como Golden Girl
Esta historia se forjó tres años atrás y acaba de materializarse hace bien poco con la apertura de cuentas en todas las redes sociales habidas y por haber (por parte de la pareja de padres adoptivos) para mostrar y compartir el montón de fotos que le hacen a su hija. En tres meses, Alice tiene ya más de 6.400 megustas en Facebook, más de 100 seguidores de Twitter y más de 1.200 admiradores en Instagram, entre otros muchos sitios 2.0 (Vimeo, YouTube…).
En ese momento surgió la estrella adorable o, también, el objetivo de las reprobaciones más extremas. Las imágenes han recibido diversas críticas por parte de otros padres, ya que para muchos de ellos se ha realizando una hipersexualización de la niña a través de las distintas instantáneas. Sin embargo, para otros, sólo se traduce en cumplir el sueño de la menor que ha pasado por diversos hogares de acogida y por una vida algo complicada.
Como comentaba su madre en una entrevista, «cuando has tenido seis figuras maternas antes de los siete años, encontrar un hogar para siempre es algo que marca«. Nada se puede comentar en contra al respecto, pero tampoco mucho en su favor, pues el hacer vivir a una niña mundos de cuento no es algo perjudicial en sí, pero publicar todas las fotos en la Red, siendo una menor y como si de una modelo consagrada se tratara, pues no lo sé.

Alice como Dorothy
Da miedo el número de seguidores que está consiguiendo Alice, y esperemos que, al final, los padres no lo utilicen en beneficio económico propio. Porque el remedio podría llegar a ser peor que la enfermedad.

Alice, el día de la adopción, con sus nuevo padres
¡Van a cobrar una polla como una olla!

Google News
Los que no cenaron ayer con la noticia, desayunaban hoy con ella: Google cerrará este próximo 16 de diciembre su Google News España, con lo que las publicaciones españolas dejarán de aparecer en los resultados de búsqueda, tanto grandes medios aederos, como diarios pequeñitos, y también blogs, bitácoras y modestos cuadernos de ruta de humildes editores.
Y ello debido a la aprobación de la nueva Ley de Propiedad Intelectual del gobierno español, que obliga a motores de búsqueda y agregadores de noticias a abonar euritos contantes y sonantes a los medios pertenecientes a AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles) por mostrar los textos de sus artículos, aunque sea sólo parcialmente, y por enlazarlos.
Algo que, en su momento, pilló con el pie cambiado a todo el mundo y sorprendió sobremanera a los medios internacionales, dejando a nuestro país a la altura de una república bananera-choricera, ha llegado a materializarse ya en un estado de corruptos apandadores en el que lo más importante es cercenar los derechos sociales para chupar de todos los grifos, dejando las babas en la fuente: el IVA cultural, la propiedad intelectual, la copia privada, los enlaces a contenidos de descarga y todo aquello que suene a algo de perroflautas cultureros de bufanda al cuello y guitarrita al hombro.
La incultura tecnológica que existe en España a nivel institucional ha llevado a un montón de cabezas pensantes a crear un canon que, más que un canon, es un cañón de piedras que apunta a sus propias techumbres. La mayor parte del tráfico que han recibido desde hace años procedía de los agregadores de noticias y de los servicios de búsqueda en los medios de comunicación, ¿qué va a suceder ahora, pues? Que el motín y la revuelta reducirán las visitas, y esta reducción va a implicar una rebaja en sus tasas publicitarias, y ello, a su vez, menos ingresos, peor calidad en sus empresas, despidos, cierres, cambios de modelos de negocio… Un desastre, vaya.
Y es que la gente no es tonta de baba, y las empresas menos; sobre todo cuando se juega con su dinerito. Los usuarios del agregador social Menéame ya decidieron hace tiempo comenzar un boicot contra todos aquellos medios que pertenecen a AEDE, y ahora Google News España desaparece de este país por ser poco serio (el país, entiéndase) y demasiado chirigotero y panderetero. Y yo me pregunto, si ninguno de estos dos grandes gigantes va a apoquinar el impuesto revolucionario de la Asociación de Editores de Diarios Españoles, con un poquito de esfuerzo más, ¿de dónde coño van a sacar estos carteristas su gravamen?
Cuando digo un poquito de esfuerzo me refiero a algo muy, muy sencillito. Los blogs, los foros, las webs y cualquier tipo de publicación digital en línea deberían dejar de enlazar a medios de AEDE, y los usuarios utilizar los diversos plugins que existen para los distintos navegadores que bloquean los sitios web de estas publicaciones. Es tan fácil como eso.
Personalmente, mi experiencia en estos últimos meses sin visitar ni un solo medio de AEDE ha sido muy positiva. Me he enterado absolutamente de todo, sin ningún tipo de cortapisa o restricción. Toda la información está ahí fuera, no es necesario, para nada, acceder a estos lugares para alcanzar el conocimiento, y de ello se están beneficiando los pequeños periódicos digitales y los blogs de antes menor repercusión.
El próximo movimiento, según mi humilde parecer, debería apuntar hacia que Google penalizara a sangre y fuego a estos medios, pero no ya en sus News, sino en el propio buscador general. A ver que mierda iban luego a vomitar por esas boquitas. Igual habrían de volver con las orejas gachas; pero iba a ser demasiado tarde, porque en ese momento se iban a llevar caliente una polla como una olla. ¡Váyanse ustedes a robar a un camino, caballeros!
Los enanos toman Menéame

Miniboy
Ayer, 6 de octubre de 2014, ocurrió un hecho sin precedentes dentro del agregador de noticias Menéame. En cuestión de minutos, las noticias sobre enanos enviadas comenzaron a multiplicarse como champiñones. ¿Qué es lo que sucedió?
Todo comenzó con el casual y consecutivo meneo de dos noticias que hablaban de personas afectadas de enanismo. La temática jocosa de ambas ayudó bastante a la difusión cual meme. Una de ellas narraba como una mujer, habiendo dado a luz un niño enano, tuvo que confesar a su marido que, en su despedida de soltera, había mantenido relaciones sexuales con un stripper enano. La segunda de las noticias aseguraba que un hombre había defecado en el suelo de un ayuntamiento como protesta por la discriminación hacia los enanos.
Los comentarios divertidos comenzaron a germinar entre los meneantes, pero no fue hasta el envío de una tercera noticia, en este caso meneada con todo el propósito viral, cuando el asunto se empezó a desmadrar. Algunos usuarios propusieron la jornada del 6 de octubre como día de los enanos en Menéame, y el hashtag #EnanoDay comenzó a utilizarse de inmediato en comentarios y entradillas.
Decenas de noticias sobre enanos o cosas enanas comenzaron a invadir la web en un acto conjunto de los meneantes que no temían la pérdida de su karma, es más, algunas llegaron incluso a portada (aunque luego se cayeron de ella). Cachalotes enanos, profesoras enanas, chicos con enanismo, origen de los enanos, conejos enanos y un sinfín de envíos, algunos antiguos y otros recientes, que plagaron Menéame de «noticias enanas».
Así mismo, se envió una petición a la web Change.org para instaurar el 6 de octubre como día del enano (y se meneó) y, también se subieron falsas noticias sobre querellas impuestas a Menéame por asociaciones de personas afectadas de acondroplasia.
En fin, un disparate festivo y desternillante que, en ningún caso, se llevó a cabo con el fin de deshonrar u ofender a los afectados de enanismo, sino como una manifestación de divertimento sano y bienintencionado.
Por desgracia, la chanza surgida ayer fue rápidamente ensombrecida y consternada por una noticia mucho más importante y grave: la primera aparición de un caso de Ébola en España y, por ende, en Europa. Algo que nos dejó de piedra y que nos tendrá preocupados durante semanas, seguramente.
Esperemos, pues, que lo del Ébola llegue a convertirse en algo pasajero y controlado, y que el próximo año podamos celebrar, con el máximo respeto, el #EnanoDay de nuevo todos juntos. Así sea.
Darth Vader y Donkey Kong (entre otros) se hunden en su propia angustia dentro de un oscuro cómic

Es difícil no pensar en los héroes de la cultura popular como ideales bastiones de coraje que nunca experimentan un momento de duda en sí mismos. En el mundo de Christopher Hemsworth, sin embargo, esa manera de balbucir y dudar es lo único que realmente saben por sí mismos.
‘Dear Inner Demons‘ (queridos demonios interiores) es un webcómic semanal sobre verdades brutales en modo friki: describe los momentos oscuros que los héroes (y los villanos) más icónicos sufren cuando no están pantalla. Darth Vader, por ejemplo, confiesa: «Luke, soy un padre terrible»; Sonic admite: «No puedo dejar atrás mi pasado»; Link asegura: «Me siento tan perdido»; y Bomberman confiesa: «No existe bomba tan grande como mi ira».
El concepto surgió el año pasado cuando Chris Hemsworth (sí, se llama igual que el protagonista de ‘Thor’), un diseñador gráfico e ilustrador asentado en Halifax, Nueva Escocia (Canadá), comenzó jugando un poco con la idea de que los personajes de películas o videojuegos, acostumbrados a luchar para los demás, lucharan contra sus propios problemas también. Originalmente, se lo planteó como una única serie para Halloween, pero después de que se le ocurrieran imágenes navideñas similares, decidió iniciar el cómic con una serie de tajetas de San Valentín «brutales».
Apareció, pues, por primera vez en febrero, pero no fue hasta mayo, con la inclusión del componente retro en la viñeta de ese mes (Mario, en lo alto de una tubería, a punto de descender por ella: «En la oscuridad, una vez más»), cuando las cosas comenzaron a funcionar. En seguida, el conocido escritor y actor estadounidense Wil Wheaton se hizo eco de las viñetas del cómic en su Tumblr, y llegó a conseguir una reseña de su obra en el mismísimo Huffington Post americano.
Desde entonces, Hemsworth vio el filón y comenzó a dibujar más viñetas con la temática de los videojuegos, así como una serie especial dedicada a ‘Star Wars‘. Además de representar a la cultura pop con un ojo sagaz y agudo, el autor proporciona una buena dosis de patetismo, realmente desconcertante, al conjunto. Todo el mundo conoce muy bien a estos personajes, y la gente nunca ha dejado de imaginar sus debilidades e inseguridades, algo que puede llegar a resultar inquietante.
Sin embargo, mientras Hemsworth reconoce que sus personajes están, en algunos aspectos, reflejando sus propios sentimientos, él lo que pretende es, sobre todo, tratar de entrar en su mente y averiguar y plasmar la lucha interna que podrían estar teniendo. La pérdida de la inocencia es algo recurrente en su carrera y en su obra, por lo que no es ninguna sorpresa para él que iba a terminar yuxtaponiendo imágenes y figuras icónicas de su infancia con sentimientos brutales.
Cada ilustración le lleva a Hemsworth entre dos y cuatro horas de trabajo. Realiza toda la labor haciendo uso de una tableta gráfica Wacom, Adobe Illustrator y Photoshop. En el siguiente vídeo le podemos ver trabajando en una de sus obras.
Sin duda, un artista con todas las letras.
El sistema operativo Contiki, ese gran desconocido tan cercano

Contiki
Los tejones, esos pequeños mamíferos de cabeza blanquinegra, pasan mucho tiempo bajo tierra, en sus profundas madrigueras, lo que hace difícil para los biólogos y para los zoólogos rastrear su paradero y monitorizar sus actividades. El sistema GPS, por ejemplo, no funciona bien debajo del suelo o en áreas cerradas.
Sin embargo, hace unos cinco años, los investigadores Andrew Markham y Niki Trigoni de la Universidad de Oxford, resolvieron este problema mediante la invención de un sistema de seguimiento inalámbrico que puede trabajar debajo de la tierra.
Este sistema es inteligente, pero no lo hicieron ellos solos. Al igual que muchos otros científicos, miraron de frente hacia el código abierto (open source) para evitar tener que construir desde la nada los componentes fundamentales. Uno de los bloques que utilizaron para diseñar su dispositivo fue un sistema operativo de código abierto llamado Contiki.
Contiki no es tan conocido como Windows, Linux o Mac OS, pero, desde hace más de una década, ha sido el sistema de referencia para hackers, académicos y empresas de dispositivos conectados a la red, como sensores, secuenciadores o sistemas de automatización basados en web. A los desarrolladores les encanta porque es ligero, muy maduro y, por supuesto, gratuito. Además, proporciona una base para programadores y emprendedores deseosos de traernos todos los aparatos conectados a la Red de redes, como el «Internet de las cosas» promete y sin tener que desarrollar un sistema operativo subyacente para esos gadgets en cuestión.
Quizás lo mejor que Contiki tiene a su favor es que es una distribución pequeña; realmente muy pequeña. Mientras que Linux, por ejemplo, requiere de un megabyte de RAM, Contiki necesita sólo unos pocos kilobytes para correr. Su inventor, Adam Dunkels, ha sabido lograr un sistema operativo completo que incluye una interfaz gráfica de usuario, software de red y un navegador web corriendo en menos de 30 kas de memoria. Eso hace que sea mucho más fácil de ejecutar en chips pequeños y de baja potencia (precisamente el tipo de necesidades que se requiere para los diminutos dispositivos conectados), pero también ha sido portado a diversos sistemas antiguos, como Apple II o Commodore 64.

Adam Dunkels, el creador de Contiki
Contiki pronto se va a enfrentar a competencias de la talla de Microsoft, que recientemente anunció su nuevo Windows orientado al Internet de las cosas. Y aunque el nuevo sistema operativo de Microsoft sea gratuito para los dispositivos de menos de 9 pulgadas (que así parece que será), no va a ser de código abierto, por lo que Contiki le lleva una ventaja ya de 11 años.
El proyecto de Contiki OS se inició en 2003, pero sus raíces se extienden a los días de Dunkels como estudiante de informática en la Universidad de Mälardalen, en Suecia. En el año 2000, Dunkels trabajaba en un proyecto para utilizar sensores inalámbricos con el objeto de rastrear los signos vitales de los jugadores de Hockey y mostrarlos en pantalla para que la multitud pudiera verlos. «Les convencimos a los deportistas para llevar todo el rato esa cosa en su nariz con el fin de que nosotros pudiéramos medir su respiración», recuerda Dunkels.
Para hacer que todos aquellos sensores funcionaran correctamente, Dunkels tuvo que escribir el software que les permitiera interactuar con una red informática. Denominó a aquel código resultante LwIP (que viene de pila Lightweight TCP/IP) y, aunque LwIP se sigue utilizando en muchos microcontroladores y otros productos actuales, Dunkels decidió que no era lo bastante ligero. En 2003, creó microIP y, posteriormente, Contiki. El sistema operativo fue un éxito inmediato entre los investigadores y aficionados, y en los últimos años ha atraído a muchos usuarios comerciales con propuestas interesantes, como los instrumentos de detección de radiación Rad DX o los sistemas de monitorización del entorno Zolertia.
Para ayudar a apoyar el creciente uso comercial de Contiki, Dunkels dejó su trabajo como profesor en el Instituto Sueco de Ciencias de la Computación y fundó Thingsquare, una empresa enfocada a proveer un back-end basado en la nube para dispositivos Contiki. La idea es hacer más fácil para los desarrolladores conectar sus dispositivos de hardware con los teléfonos inteligentes e Internet. Thingsquare administra los servidores y proporciona todo el software necesario para gestionar un dispositivo a través de la Red.
Contiki está diseñado, pues, para sistemas embebidos con escasa memoria. Cuenta con un núcleo orientado a eventos sobre el cual los programas pueden ser cargados y descargados de forma dinámica en tiempo de ejecución. Tiene un subsistema GUI opcional, con soporte de gráficos para terminales locales y para terminales virtuales en red mediante VNC o sobre Telnet. Incluye una pila ligera TCP/IP y una pila Rime, que está diseñada especialmente para comunicaciones inalámbricas de baja potencia, y cuenta con un amplio rango de primitivas de comunicación. También soporta IPv6, junto con protocolos como RPL4 y 6LoWPAN.
Es muy probable que Contiki sea el futuro de los sistemas operativos para el Internet de las cosas. Le echaremos un vistazo y lo seguiremos bien de cerca.








