Baja tecnología + reciclaje = luz nocturna en Mali

Foroba Yelen

Foroba Yelen

Una necesidad, una buena idea y un estudio antropológico después, los habitantes de la comunidad africana de Cinzana, en la República de Mali, han visto hecha la luz, esa parte de la radiación electromagnética que puede ser percibida por el ojo humano y que los habitantes de otras latitudes la tenemos a un clic de interruptor de distancia. Todo empezó en el año 2010.

El arquitecto italiano Matteo Ferroni, nacido en 1973 y graduado en la AAM de Suiza, comenzó, hace cuatro años, un estudio geográfico y antropológico de las comunidades rurales de Mali con el que constató el impacto que la falta de luz y la oscuridad tiene en estos lugares, a los que no llega luz artificial ninguna y donde una buena parte de las actividades rurales se realizan por la noche, a causa del excesivo calor diurno. Este proyecto, con el soporte de la Fundación eLand, terminó por dar con el diseño y fabricación de una sencilla y ligera farola portátil en 2011. A ella le siguieron otras muchas y en otras poblaciones del entorno, gracias a la iniciativa de la Asociación ADM Faso Gnietaa, creada por los jóvenes de la comunidad para difundir el invento en la zona.

Ferroni ideó y aunó, con materiales reciclados, una rueda de bicicleta y parte de su cuadro, una barra metálica telescópica de las que se utilizan para apuntalar y afirmar elementos en una obra, latas de refresco fundidas para el cabezal de la lámpara, una fuente de luz LED y una batería recargable mediante pequeñas placas solares. Terminó siendo el proyecto conocido como ‘Foroba Yelen‘, nombre local otorgado por las mujeres de Cinzana que significa algo así como “luz colectiva“.

Matteo Ferroni con su invento

Matteo Ferroni con su invento

La farola ‘Foroba Yelen’ tiene la particularidad de que puede ser llevada de un sitio a otro; ha conseguido adaptarse perfectamente a las peculiaridades sociales propias de la comunidad de habitantes de la zona. No se trataba de crear luz para ser situada en farolas en las calles o cualquier otro punto estático, sino que la idea era que estas luces fueran el foco (nunca mejor dicho) de actividades sociales específicas que, antes, sólo podían ser desarrolladas en las noches de luna llena. Asimismo, una vez que la farola llega a las aldeas, los propios usuarios pueden repararla o incluso fabricar otra nueva. Esto es muy importante para garantizar una larga vida al proyecto y, además, para crear puestos de trabajo locales.

Mujeres en la fuente

Mujeres en la fuente

El proyecto fue premiado con una mención de honor en el ‘City to City Barcelona FAD Award 2012‘ y con el galardón ‘Lamp Lighting Solutions 2013‘. Actualmente, y hasta el próximo 4 de mayo de 2014, se puede visitar la exposición temporal “Foroba Yelen: Luz colectiva para Mali rural” en el Museo Nacional de Antropología de Madrid. En ella se puede ver todo el proceso creativo del plan, desde los primeros bosquejos hasta la implantación final, todo ello acompañado de fotografías, gráficos y farolas físicas reales que muestran cómo un proyecto ambicioso, con muy pocos recursos y mucha imaginación y ganas, puede hacer más fácil la vida de las personas menos agraciadas con el reparto de la riqueza en este mundo.

Matanza de ganado

Matanza de ganado

Pequeños gestos; grandes resultados. El siguiente vídeo muestra un resumen de todo el proceso.

8 comentarios a “Baja tecnología + reciclaje = luz nocturna en Mali”

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