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Cuatro coches juntos, pero no cuatro coches cualesquiera
El mundo del friquismo desaforado, el cosplay descontrolado y el lado geek más desenfrenado están de moda o, cómo dirían los cursis recursis, está de lo más in. El tuning automovilístico está pasado de fecha, pues ahora lo que se lleva es el friqui-tuning, la modificación extrema de coches que pretenden semejarse a vehículos de la cultura televisiva o peliculera más fanática. Para muestra un botón (visiónese la imagen subsecuente).

Cuatro coches friquis
Cuatro coches modificados por apasionados incontrolados que deberían estar en la cárcel (ellos, los modificadores) y en un museo (ellos, los modificados). A saber, de izquierda a derecha: el Jeep de ‘Parque Jurásico’ (‘Jurassic Park’), el Subaru de ‘Los Cazafantasmas’ (‘Ghostbusters’), el Pontiac de ‘El coche fantástico’ (‘Knight Rider’) y el DeLorean de ‘Regreso al futuro’ (‘Back to the Future’).
Comencemos por el principio y, cuando lleguemos al final, nos paramos. El Jeep Wrangler, conocido como Pendenciero en su primera generación (modelo YJ), fue el icono automovilístico utilizado por Steven Spielberg para su primera película de dinosaurios resucitados. Construido por Chrysler en Brampton, Ontario (Canadá) hasta 1992, y hoy en Toledo, Ohio (EEUU), fue el sustituto del famoso Jeep militar modelo CJ, el vehículo utilizado por el ejército de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y que más películas bélicas ha protagonizado.

Jeep jurásico
Este pedazo de coche, a prueba de tiranosaurios, fue modificado por un tipo de Colorado (EEUU) con mucho tiempo libre y algo de dinero ahorrado. Compró un jeep averiado por 4.000 dólares y tardó dos años en convertirlo en jurásico. Prácticamente todo en el coche es nuevo: el parabrisas, las llantas, los neumáticos, la jaula antivuelco, los asientos, los parachoques, los espejos, los faros, etcétera. Un trabajo de chinos con un resultado feroz.
El segundo de los vehículos es el conocido como Subaru Ecto-1, por aquello de los ectoplasmas (y del nombre del coche de la peli, claro). En realidad es un Subaru Outback del año 2003 que crearon los dueños de un negocio en un centro comercial para promocionarlo el día del desfile de San Patricio.

Subaru ectoplásmico
Sus autores aseguran que toda la parte gráfica del coche les costó alrededor de 200 dólares y que invirtieron 430 en la parte tecnológica superior, barras de luces incluidas. Lo curioso es que el coche de la película no era un Subaru, ni muchísimo menos, sino un Cadillac Miller-Meteor, una extraña mezcla de station wagon, coche fúnebre y ambulancia que, por cierto, estuvo a la venta (el original) en eBay hace algunos años; se vendió por un precio de casi 33.000 euros. Supongo que encontrar un Cadillac así para el tuning resultaba mucho más caro que utilizar el Subaru de tu cuñado. Evidente.
El tercer coche (segundo por la derecha) es KITT, el protagonista motorizado de la famosa serie de televisión ochentera. Es un Pontiac Firebird del año 1982 al que sólo cambiaron la parte frontal y el interior. Fue un automóvil deportivo que la marca estadounidense construyó para que su empresa matriz, General Motors, no perdiera el mercado de los deportivos de la época. Debe su nombre a un dios de la India que simbolizaba la acción, el poder, la belleza y la juventud.
No sabemos exactamente quién es su artífice, porque réplicas friquis de KITT hay cientos por el mundo. Para muestra la siguiente imagen, que se corresponde con una concentración de copias del Knight Rider celebrada en Benidorm (España) en el año 2006. A la concentración asistieron numerosos Pontiac Firebird de la 3ª generación pero, sin duda, los más espectaculares fueron las dos réplicas de KITT, ambas de España.

Concentración de KITT (Vía ELCOCHEFANTASTIO.net)
Y por último, no por ellos menos importante, el gran DeLorean construido por el Doctor Emmett L. Brown, ‘Doc’ para los amigos. El DeLorean DMC-12 fue un automóvil deportivo fabricado por DeLorean Motor Company (DMC) entre 1981 y 1982 y, además, fue el único modelo que se realizó. Famoso por sus puertas de ala de gaviota y su carrocería de acero inoxidable, la película lo lanzó al estrellato y lo convirtió en un objeto de culto.

Pontiac atemporal
El DeLorian de la foto de los cuatro coches es un DeLorean, sin más. No tiene condensador de fluzo (flux capacitor) ni, por supuesto, puede viajar en el tiempo.
NOTA MENTAL: Algún día tenemos que hablar del error de traducción en la película española que llevó a llamar «condensador de fluzo» a lo que debería haber sido «condensador de fujo».
En fin, Serafín, que los cuatro coches son una auténtica pasada. Pero si tuviera que decidirme por uno, porque alguno de sus dueños decide regalármelo (que todo puede ser), sin dudarlo me quedaría con el DeLorean. No sé, es el que más me gusta. Libertad plena a los comentaristas para escoger coche.
Aunque, antes de terminar, no deberíamos olvidarnos de otros vehículos de culto friqui que también andan por ahí pero que, al no estar en esta fotografía, comentaremos sólo de pasada. Quien me va a negar el indiscutible objeto de culto que puede representar la furgoneta de ‘El equipo A’ (‘The A-team’), los distintos coches de Batman a lo largo de su historia de ficción, la camioneta The Mistery Machine de la serie ‘Scooby-Doo’, la moto de ‘El Halcón Callejero’ (‘Street Hawk’), el helicóptero de ‘El trueno azul’ (‘Blue Thunder’) o la increíble Coñoneta (Pussy Wagon) de ‘Kill Bill’. Sin olvidarnos, faltaría más, del Canyonero de Los Simpson (‘The Simpsons’).
Por cierto, existe una página web llamada IMCDB (Internet Movie Car Database) que recopila, por marca y modelo, todos los coches aparecidos en todas las películas. La verdad es que es muy interesante.
Sin más. Se acabó.
‘Angry Birds’ a la guitarra (eléctrica)
El productor musical, compositor y guitarrista francés Julien Brasart colgó hace un par de días en su canal de YouTube su particular versión guitarrera del tema de ‘Angry Birds‘, uno de los juegos más adictivos y más imitados copiados de todos los tiempos. En 24 horas ya contaba con 8.000 reproducciones.
El tema sólo es apto para friquis muy friquis. Magistral interpretación y los pelos de punta.
Cover del tema de 'Angry Birds'
Por cierto, el caballero melenudo este tiene también versiones eléctricas de la saga ‘F-Zero’ para Super NES, del ‘Super Mario Land‘, de la peli ‘Star Wars’ y de ‘Pulp Fiction‘, entre otras fricadas varias, como el típico cover del temita jartible de ‘El Show de Benny Hill’, que todos los guitarreros tocan (con más o menos destreza) y cuelgan en el Tubo para demostrar lo rapidillo que les vuelan los dedos por encima de los trastes.
NOTA MENTAL: Se me está ocurriendo que, puestos a poner interpretaciones de versiones a la guitarra, podría colgar aquí también el vídeo de… Bueno, mejor no, que puedo provocar un conflicto familiar sin precedentes. 😉
Genios con mucho tiempo libre

Receipt Racer
La agudeza y el ingenio que requiere doblegar a la máquina, mezclando tecnologías, en principio, incompatibles, dominando la ciencia y el lenguaje de los distintos mecanismos y perdiendo horas de sueño, es simplemente digno de elogio y alabanza. Es por ello que me apasiona el trabajo de aquellos que instalan una distro de GNU/Linux en una Xbox 360, la hazaña de hacer sonar la «Marcha Imperial» de Star Wars con un disco duro, el potencial inerte de la máquina perfecta o el currelo de programar lo que estos chavales, que detallo en esta breve recensión, han sido capaces de desarrollar. Improductivo, sí, pero formidable.

Controlando el juego
Material necesario: una impresora de tiques térmica, un rollo de papel para la anterior, un ordenador portátil con sistema operativo Mac, un proyector de luz, el mando de una PlayStation 23 y mucha, pero que mucha, imaginación y sapiencia. En el perfecto marco del festival OFFF (bajo el evento denominado «Vamos a alimentar el taller del futuro»), en Barcelona, el norteamericano Joshua Noble, junto con Martin Fuchs y Philip Whitfield (ambos chicos de Undef), crearon un alucinante juego de carreras en el que el mando de la Play 2 3 es el control principal, el circuito o carretera digital se imprime en tiempo real en la impresora térmica y un proyector de luz marca sobre el papel el coche que dirigimos, la puntuación y otros datos. Lo ideal es contemplar el vídeo siguiente para entender la idea. Esto fue el pasado 8 de junio de este año 2011, y el juego se llama «Receipt Racer».
El juego funcionando
El tamaño máximo del circuito es de 50 metros, ya que esta es la longitud total estándar de los rollos de papel térmico. En un principio pensaron en utilizar la impresora como medio estático único para la representación visual, pero el proyecto se antojaba imposible. Posteriormente, a Joshua se le ocurrió añadir el pequeño proyector de luz que, convenientemente controlado por el mando de videoconsola, era capaz de sobreimpresionar el coche y el resto de datos cambiantes.
La aplicación que controla todo este tinglado (desarrollada enteramente durante el taller) fue generada a partes iguales por los tres tipos sobre la plataforma openFrameworks. Una rutina genera aleatoriamente los circuitos y los coches de relleno y los imprime en tiempo real en la impresora. Asimismo, varias funciones detectan la posición del haz de luz que representa el coche del jugador y cruzan los datos con el circuito dibujado. De esta manera, aunque esto resultó lo más complicado, es posible programar mínimamente una detección de colisiones básica que nos indicará cuando el vehículo que manejamos ha chocado contra otro coche o contra los bordes de la carretera.
Evidentemente, esta tecnología, y desarrollada en tan poco tiempo, muy precisa no resulta. En el vídeo anterior se puede comprobar perfectamente como, antes del choque final, el coche se estrella con al menos dos vehículos impresos; y no sucede nada. El sistema tuvo que ser calibrado en varias ocasiones hasta conseguir la máxima precisión, empero, los caprichos de una máquina mecánica, como es una impresora, son múltiples y variados para conseguir un requerimiento de milímetros.
Al final del taller, los muchachos añadieron algunos detalles finales como la puntuación, el número de nivel y el resto de textos lumínicos de incio y fin. La impresora muestra también un fin de juego al estrellarse el coche, detallando el tiempo transcurrido, el nivel alcanzado y los puntos obtenidos.
En fin, una obra maestra de ingeniería que demuestra que en el mundo hay mucho geek dispuesto a perder algo de su tiempo libre para regalar nuestros sentidos con perlas tecnológicas como esta. Babeando ando todavía.
Por cierto, se puede jugar a una versión virtual del engendro desde la web de Undef y, también, descargar el código fuente compilado para Mac.
Loca cometida

Evi
Sus vídeos llevan poco más de un mes en el Tubo y están arrasando en número de visitantes día tras día. Lo que no extraña a noveles y versados, porque la calidad oral de esta muchacha, su vocalización, sus movimientos hipnóticos, su coreografía fular al cuello y, sobre todo, su saber estar y parecer es digno del estrellato más jolivudiense; sin duda.
La torda se marca un cover del tema «Loca» de Shakira (siguiente vídeo) que muchos quisieran poder realizar.
¡Evi es Shakira!
A partir del minuto 0:43, los blog más especializados en estas lides discuten acerca de la procedencia del lenguaje que la muchacha utiliza. Cuando, teóricamente, debería ser castellano o español, las dudas afloran por doquier, ya que el éxtasis bucal en el que entra la chiquilla, unido a su dominio de la más impecable emulación del original, hacen sospechar que esa legua no es romance, ni siquiera indoeuropea. Probablemente estemos ante un descubrimiento poco común, y si alguno de nuestros veteranos lectores es capaz de traducir expresiones tales como «dada capireto, dada caprieta» o «terefullo, teredouma» que no dude en sacarnos de nuestro desconcertado asombro.
Pero lo que más nos ha llamado la atención es la reproducción del estribillo, y es que, por fin, hemos detectado lo que esa cantante que se hace llamar Shakira nos quería otorgar con sus peculiares berridos disonantes. Aquello que siempre quisimos entender como «soy loca con mi tigre / loca, loca, loca» es, en realidad, «soy loca cometida / loca, loca, loca«. ¡Dónde va a parar!, ahora se comprende el sentido de los versos con una claridad diáfana.
Este «loca cometida» de Evi está dando la vuelta al mundo, pero que nadie piense que es lo único con lo que se atreve la moza, no. Eva Pérez nos ha regalado también una versión espectacular del tema «Alejandro» de Lady Gaga (vídeo siguiente) y una grabación casera para remitir a un casting se la serie de Antena 3 ‘Física o Química’ (siguiente del siguiente).
¡Evi es Lady Gaga!
La versión de la canción de la neoyorquina es impagable, aunque adolece del mismo problema que presentaba la de Shakira, y es que el idioma utilizado no parece ser el de la lengua de Shakespeare, sino otro totalmente desconocido para el común del vulgo inculto y sin instruir, que somos todos nosotros. Algunos parecen reconocer atisbos de un «que te focken» en el minuto 0:54, lo que les ha llevado a emparentar a Evi directamente con el gran Tito MC, otro de los puntos álgidos sublimes de la música patria, en ese caso en versión rap.
¡Evi es la hostia!
Con respecto al casting, ¿qué podemos decir? La calidad interpretativa de ésta, su pequeña obra teatral (como ella misma asevera), es innegable. La vena artística de Evi aflora a raudales por las cuatro esquinas del cuadro que embebe el vídeo, su potencia y su comunicación ante la cámara es algo que resulta incalculable. Se come la cámara y se mete al espectador en el bolsillo. A buen seguro, esa gran serie de adolescentes confundidos que Antena 3 decidió cancelar sin previo aviso, habría reflotado si estas imágenes de Evi hubieran llegado a tiempo a los responsables. Una pena, la verdad; yo mismo habría pagado millones de euros por verla en la tele de verdad, en la que viene por el plasma y se cambia a golpe de botoncitos de colores.
Una gran artista y una grandísima pérdida si se desaprovecha su talento. Espero sinceramente encontrarme a Evi en las listas de los más vendidos algún día, o en la alfombra roja de los Globos de Oro. A buen seguro, en Internet va a arrasar. Se lo merece, sin género alguno de dudas. ¡Ay, que tienen tus ojitos que me vuelven loco!…
Un clásico resucitado: vuelve Commodore 64

Nuevo C64
El nuevo cacharro es, en realidad, un PC completito embebido en la antigua carcasa de un C64. Monta una placa base Mini-ITX de VIA Technologies con el procesador de Intel Atom D525 de doble núcleo, tarjeta gráfica ION 2 con chipset de nVidia, 2 GB de memoria RAM DDR3 (ampliables a 4 GB) y disco duro en varias versiones, desde 160 GB hasta 1 TB. Y todo ello empaquetadito y apretado dentro del teclado, al estilo de los equipos de aquellos maravillosos años.
En su lado derecho, donde antiguamente se encontraban los conectores de alimentación y las entradas de puertos para joystick y demás periféricos, ahora luce un lector multiformato de tarjetas de memoria y un puerto USB. Por la otra banda, a la izquierda, lleva acoplado un lector y grabador de DVD, que opcionalmente puede ser sustituido por una unidad de Blu-ray Disc. Además, en la parte trasera monta un panel al más puro estilo PC, con dos puertos PS/2 (teclado + ratón), cuatro USB, una entrada Ethernet, tres conectores de audio, una salida gráfica DVI, una HDMI y una VGA. La clásica luz roja de arranque es ahora también el botón de encendido.

Lateral derecho y parte trasera
Un equipo para nostálgicos que es capaz de conectarse a cualquier monitor o televisor moderno, ofreciendo una calidad gráfica de reproducción de vídeo de hasta 1080p HD y 6 canales de audio de alta definición.
Este nuevo C64 viene con la distribución de GNU/Linux Ubuntu, en su versión 10.10 (Maverick Meerkat), en un CD y lista para instalar, sin embargo, es perfectamente compatible con sistemas operativos Windows y se proporcionan drivers para ello. La intención es la de terminar su propio sistema operativo de ellos, el denominado Commodore OS 1.0, que vendrá a ser algo así como una aplicación del tipo media center, que aún está en fase de desarrollo. Commodore USA se compromete a enviarla de manera gratuita a todos los compradores en cuanto esté lista.
Pero lo más chachi de este aparato no es que sea un pecé con piel de comodoro, sino que incorpora también un completo emulador C64 para deleite de treintañeros con morriña. Por lo tanto, disponemos entre nuestras manos de un completo equipo moderno y, si así lo deseamos, de un Commodore 64 de época, totalmente funcional para ejecutar todos los juegos de antaño o programar en un BASIC rudimentario. Al emulador se accede seleccionando el icono de C64 en el menú de arranque y también, posteriormente, desde el propio Commodore OS 1.0 mencionado.

Pantalla inicial clásica
¿Y el precio? Bueno, depende. La verdad es que se lo han montado muy bien estos tíos comodorianos, ya que lo venden por versiones empaquetadas, desde una muy (pero que muy) básica que prácticamente sólo incluye la caja, las teclas y el lector de tarjetas (más un puerto USB), hasta la más completa que lo trae todo y con la máxima capacidad. Entre medio de ellas hay varias configuraciones, cada cual con sus características. En dólares yanquis estamos hablando de entre 250 $ (la más barata) y 895 $ (la más cara). Lo ideal es consultar la web de tarifas y configuraciones para no perderse.
Desde el sitio web de Commodore USA, también se pueden adquirir otras máquinas de estilo vintage, en lo que se refiere a la concepción de teclado con todo integrado, pero de más moderna manufactura y estilo, como, por ejemplo, dos nuevas versiones del Commodore VIC-20 (Commodore VIC-Pro y Commodore VIC-Slim). En breve se podrá comprar también toda una saga de los nuevos Commodore Amiga (míticos, por cierto).
Una elección geek algo cara para amantes de lo retro, pero muy friqui y llena de recuerdos. Si te sobra algo de dinero y la nostalgia te abruma, el nuevo Commodore 64 (bautizado, por cierto, como C64x) es para ti.
