La Red del Espacio Profundo: de Goldstone a Camberra, pasando por Madrid

Red del Espacio Profundo

Red del Espacio Profundo

La Red del Espacio Profundo (REP), en inglés Deep Space Network (DSN), es un sistema internacional de antenas de radio que sirve como apoyo a misiones interplanetarias de naves espaciales. Cuando las sondas enviadas al espacio profundo (donde se encuentran los objetos celestes que no son del Sistema Solar) entran en contacto con la Tierra, por lo general hablan con uno de estos tres lugares: Fort Irwin (California, EE. UU.), Madrid (España) o Camberra (Australia). Estas tres ubicaciones forman la red espacial de platos y antenas de la NASA que se comunica con las sondas cósmicas que están lejos de casa.

Los tres lugares proporcionan cobertura del espacio durante las veinticuatro horas al tiempo que gira la Tierra, y la red entera se controla desde el complejo de comunicaciones de Goldstone, en California. Este emplazamiento está situado en una base militar en Fort Irwin, a unos 60 kilómetros al norte de la ciudad de Barstow. A pesar de su ubicación militar, el espacio está abierto al público y a los visitantes curiosos.

Complejo de Madrid

Complejo de Madrid

Goldstone, en el oeste de Estados Unidos, cuenta con 6 antenas: una de 26 metros de diámetro, cuatro de 34 metros de diámetro y una de 70 metros de diámetro. Por su lado, la estación de Madrid, situada en Robledo de Chavela, a 60 kilómetros al oeste del centro de Madrid, posee el mismo número de antenas y de las mismas dimensiones. Así mismo, el complejo en Camberra, a unos 40 kilómetros al suroeste del centro de la capital de Australia, tiene sólo 4 antenas, 3 de ellas activas: Una de 26 metros de diámetro, dos de 34 metros de diámetro y una de 70 metros de diámetro.

De esta manera y con esta disposición, desde la NASA se aseguran de que al menos esté una de las antenas preparada para comunicarse con alguna de las naves, independientemente de la posición respecto al sistema solar.

Cobertura de las antenas

Cobertura de las antenas

Las dos primeras naves espaciales rastreadas por el complejo fueron la Pioneer 3 y la Pioneer 4, en 1958 y en 1959 respectivamente. Estas pequeñas sondas enviaron información sobre la radiación entre la Tierra y la Luna, en el cinturón de radiación de Van Allen. Desde aquel entonces, la Red del Espacio Profundo ha participado en la recepción de imágenes y datos de naves espaciales y, también, en el envío de nuevos comandos de control.

Algunos de estos aparatos espaciales han estado volando lejos de la Tierra durante décadas, haciendo que sus señales sean extremadamente débiles, pero esta Red del Espacio Profundo sigue estando en comunicación con ellos. Por ejemplo, una sonda que transmite a 20 vatios de potencia (potencia estándar en sondas) desde la órbita de Saturno, hará llegar su señal a la Tierra con una potencia de 1×10-16 vatios. Debido a esto, se hace necesaria la utilización de enormes antenas y, adicionalmente, equipos electrónicos de altísima calidad que permitan que el ruido sea menor a esa pequeñísima potencia de la señal. Esto se consigue haciendo que algunas partes del equipo electrónico funcionen a la temperatura del helio líquido.

La Pioneer 10 fue lanzada en 1972 y se comunicó por última vez con la Tierra en 2003, aunque todavía sigue volando hacia el espacio exterior en dirección a la estrella Aldebaran. Las anteriores Pioneer 6, 7 y 8 aún son capaces de entrar en contacto con la Tierra.

Por su lado, la Voyager 1 fue lanzada en 1977 y todavía sigue en contacto, a pesar de estar a más de 15 millones de kilómetros de su casa (lo que significa que una transmisión por radio de esta sonda tarda unas 14 horas en llegar a la Tierra). Hoy día es el objeto artificial —fabricado por el hombre— más lejano en el espacio, y sigue moviéndose fuera de la influencia de la gravedad del Sol. La Voyager 2, lanzada el mismo año que su hermana, también continúa hablando con el control de la Tierra hoy en día.

Complejo de Camberra

Complejo de Camberra

Misiones más recientes, como las de Marte, que dejaron sobre la superficie del planeta rojo a algunos vehículos rover como el Spirit o el Opportunity, han sido controladas desde Goldstone y sus estaciones satelitales en España y Australia. Y, como comentábamos antes, además de recibir datos de estas sondas y astromóviles, la Red de Espacio Profundo ha realizado en muchas ocasiones actualizaciones de software extraterrestre mediante el envío de paquetes de código mejorado.

La tecnología utilizada en las antenas y los equipos asociados a ellas es totalmente puntera. Sus amplificadores trabajan con máser, y los equipos funcionan a una temperatura de -269 °C (helio líquido). Esto permite que el nivel de ruido sea extremadamente bajo, lo que hace posible captar esas señales de mínima potencia que llegan desde las sondas espaciales más lejanas. Para la transmisión de señales hacia estas sondas más alejadas, las antenas de 70 metros transmiten con una potencia muy grande: unos 400 kilovatios.

Un enorme complejo planetario que nos tiene al tanto de nuestros cacharros de ahí fuera.

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