¿Quién no tuvo un Casio en los ochenta?

Reloj digital Casio clásico

Reloj digital Casio clásico

El mítico reloj entre los adolescentes y jóvenes de los años ochenta fue sin duda el digital de la empresa japonesa Casio. Un reloj compacto, barato y a prueba de balas. Quien tuviera un Casio podía estar seguro de que iba a tener reloj para media vida, como mínimo. 

En 1974 Casio saca al mercado su primer reloj digital, un instrumento que revolucionaría el campo de la relojería desde su invención en el año 1956 por el ingeniero búlgaro Petar Ptrov. Era de plástico malo y resistente al agua, tenía cronómetro, alarma y luz, algo que para los niños de la época representaba un paso más en el camino a la madurez: “Mira, mi reloj tiene luz”. Además, el cronómetro se convirtió en un fabuloso invento para los adolescentes, porque además de servir para comprobar quién corría más de portería a portería en el patio del colegio, se utilizaba como un juego para pasar las horas muertas que consistía en intentar parar los números en una décima de segundo determinada: “Te apuesto diez regalices a que no lo paras en 33”. 

Era bastante común que al Casio negro se le soltaran los muellecitos que aguantaban las correas y se perdieran. Sin embargo esto no era motivo alguno para dejar de utilizar aquel gran reloj, pues se llevaba sin correas en el bolsillo del pantalón o de la camisa. Empero, los que habían celebrado recientemente su comunión, y habían tenido la inmensa suerte de recibir como regalo un Casio metálico, no tendrían el problema de las correas. Este reloj plateado era mucho más elegante que su hermano de plástico, pero no tenía la solera y el arraigo de él. Igualmente, tampoco era tan resistente ni capaz de recoger tal cantidad de porquería por la parte en contacto con la muñeca, que luego se limpiaba pacientemente con una aguja o la punta de un portaminas

El metálico de Casio se convirtió, pues, en el líder de los presentes de fiestas y celebraciones. Pero su hegemonía duraría bien poco, pues la llegada del Casio con calculadora hizo que a los adolescentes se nos abrieran los ojos como a dibujos manga a punto de soltar ríos de lágrimas. El reloj calculadora es el jodido invento más alucinante de la historia de la electrónica. El que no tenía un reloj calculadora en los ochenta era el pringado del grupo, y eso que realizar cálculos con aquellas diminutas teclitas de goma era poco menos que una proeza: “Déjame, que yo te calculo esa multiplicación en menos de diez minutos”. Se popularizó muy rápidamente entre los profesores de matemáticas (que no dejaban utilizar máquinas de calcular en los exámenes) y comenzaron a ser confiscados de manera automática al pasar por la puerta de la clase. 

Reloj calculadora (izquierda) y reloj con agenda (derecha)

Reloj calculadora (izquierda) y reloj con agenda (derecha)

En aquella época llegamos a pensar que la tecnología ya no podía avanzar más, que los adelantos en relojes de Casio habían llegado a su fin, y vivíamos en una suerte de nirvana tecnológico. Y en ese preciso instante, con premeditación y alevosía, Casio nos hizo sentir el increíble orgasmo de la experiencia de los relojes con videojuego. Estos eran un pelín más grande de lo normal, pero no importaba porque albergaban un muy limitado juego que se controlaba con dos botones localizados en la parte frontal. Yo recuerdo haber tenido la versión llamada “Moon Fight Robot”, en el que manejabas un robot descabezado para intentar recoger las cabezas que caían del cielo, evitando los misiles que te hacían perder una vida: “Te dejo jugar al mío si me dejas jugar al tuyo”. Las veces que me he arrepentido de haberme desecho de él, y hoy me es prácticamente imposible conseguirlo vía eBay porque o están estropeados, o cuestan una pasta indecente. Véase la colección completa de relojitos con juego de Casio (los marcados como watch). 

Reloj con videojuego (Moon Fight Robot)

Reloj con videojuego (Moon Fight Robot)

Cuando creíamos que Casio no nos podría sorprender más comenzó la incesante aparición de productos de muñeca de los que ya poco importaba que dieran la hora: relojes con mando a distancia (control remoto universal) para juguetear con las teles de los bares, relojes con agenda para las chuletas colegiales, resistentes al polvo y a los golpes, con manecillas digitales, con radio, con célula fotoeléctrica (sin pila), con pulsímetro para deportistas y friquis, con barómetro y altímetro y hasta, ya casi en el siglo XXI, relojes con GPS o con cámara digital integrada. Véase ahora una colección de hitos en la historia de Casio (desde su propia web). 

En la actualidad me consta que muchas personas conservan su Casio ochentero en perfecto estado de funcionamiento. Sin embargo, la empresa nipona mantiene una línea de diseño retro que hará las delicias de los más nostálgicos, pues la parte técnica está totalmente modernizada, pero el aspecto es totalmente vintage en la mayoría de modelos, incorporando algunos de ellos toques totalmente fashion u hortera, dependiendo de quién los mire. 

Línea moderna de inspiración retro

Línea moderna de inspiración retro

Casio siempre estuvo a la vanguardia de las innovaciones en lo que respecta a relojes, y a los más melancólicos nos produce todavía un escalofrío en la espalda ver a alguien con uno de estos instrumentos clásicos en la muñeca: “Mamá, para mi comunión quiero un Casio, que en el colegio me llaman obsoleto”.

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