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Destripando los códigos de error del protocolo SMTP

Error en el envío
Muchos usuarios son incapaces de interpretar estos mensajes y se vuelven locos para desentrañar el significado del fallo en el envío. La realidad es que los códigos de error SMTP son bastantes sencillos de descifrar, porque están regidos por una combinación de guarismos que, de manera jerárquica, especifica al detalle qué es lo que ha sucedido. Sólo es cuestión de conocer su significado o, incluso sin conocerlo, entender la raíz básica de clasificación para, mediante una tabla, traducir cualquier contratiempo que haya sobrevenido.
En el RFC 1.893, de enero del año 1996, se especifica con todo detalle la estructura de los códigos de estado de las respuestas SMTP. Estos códigos están formados por tres valores numéricos separados entre sí por un punto, aunque es más que probable encontrarse con números de tres cifras juntas, esto es, sin separar. Si así ocurriera, ha de conocerse que, aunque no exista punto de división, la estructura tiene que entenderse de igual manera, es decir, primer número, segundo número y tercer número (como si estuvieran diferenciados).
La sintaxis, pues, de los códigos de error es CLASE.ASUNTO.DETALLE, donde, como decíamos, el valor de cada campo es un número de una sola cifra, por ejemplo 5.0.4 ó 4.5.2. El primero de los campos (CLASE) indica si la transacción se ha producido correctamente o no; el segundo valor (ASUNTO) especifica la fuente probable de la anomalía; el tercer y último valor (DETALLE) señala con precisión el error ocurrido.
1.0. Códigos primarios de estado
CLASE sólo admite tres valores, a saber: 2, 4 y 5. Los diferentes códigos indican tres posibles estados, que se explican a continuación. (Las distintas X referidas a los campos ASUNTO y DETALLE podrían contener cualquier número).
2.X.X Éxito. El correo ha sido entregado correctamente, la acción de entrega ha ofrecido un resultado positivo. El resto de campos pueden especificar con más detalle el porqué de la recepción de este código de estado, que simplemente puede ser una transformación requerida para el envío.
4.X.X Error transitorio persistente. La estructura SMTP del mensaje enviado es correcta, así como la dirección de envío, sin embargo ha ocurrido un error puntual que ha impedido entregar el mensaje correctamente, como por ejemplo un fallo del servidor o un buzón de usuario lleno. Un envío futuro puede terminar en situación de éxito sin ningún problema.
5.X.X Error permanente. Es un error que, por mucho que intentemos remitir de nuevo el correo en un futuro, se va a volver a producir, a no ser que realicemos algunos cambios en su envío. Direcciones de correo mal escritas, usuarios inexistentes u otras condiciones pueden producir este fallo.
2.0. Códigos secundarios de procedencia
Con respecto al segundo de los campos (ASUNTO), comentar que admite 8 valores: 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. Este valor indica la procedencia genérica del estado de error. Los distintos estados se desglosan a continuación.
X.0.X Estado indefinido. No hay disponible información adicional. Es un error genérico que se utiliza cuando el fallo ocurrido no está catalogado en ninguno de los otros códigos de error.
X.1.X Estado de la dirección. Fallo atribuible a la dirección del remitente o del destinatario, como errores de validación o equivocaciones en la sintaxis.
X.2.X Estado del buzón de correo. Errores que tienen que ver con la cuenta o el buzón de correo del destinatario. Buzones llenos o deshabilitados, correos demasiado grandes no admitidos, etcétera.
X.3.X Estado del sistema de correo. Fallos asignados al sistema de correo como, por ejemplo, que esté mal configurado o que el servidor no acepte mensajes entrantes.
X.4.X Estado de la red o de enrutamiento. Problemas de red. Mala conexión, falta de respuesta del servidor, congestión del sistema, etcétera.
X.5.X Estado de protocolo de entrega de correo. Estos fracasos incluyen toda la gama de problemas derivados de errores de aplicación o de conexiones poco fiables, como demasiados destinatarios en un correo, comandos SMTP inválidos o versiones erróneas del protocolo, entre otros.
X.6.X Estado del contenido del mensaje. Errores de contenido como, por ejemplo, conversiones fallidas o medios no compatibles.
X.7.X Estado de política o seguridad. Fallos del tipo de mensajes no autorizados, algoritmos criptográficos no soportados o conversiones de seguridad, entre otros.
3.0. Códigos terciarios de detalle (general)
Por último, la combinación de este segundo campo anterior (ASUNTO) con el tercero de los valores (DETALLE) ofrece una serie de códigos de error detallados que especifican pormenorizadamente el problema acaecido. El último de los campos admite valores entre 0 y 8, dependiendo del campo intermedio. Se esclarecen a continuación.
X.0.0 Estado indefinido u otro. Es el único código detallado indefinido. Puede ser utilizado para todos aquellos errores desconocidos de los que únicamente se sabe el campo CLASE.
3.1. Códigos terciarios de detalle (dirección)
X.1.0 Otro estado de dirección o indefinido. Algo en la dirección especificada produce este error.
X.1.1 Dirección del buzón de correo errónea. La dirección especificada del destinatario no es válida. Esto significa que lo que va por delante de la arroba (@) está mal escrito o no existe.
X.1.2 Dirección del sistema del destinatario errónea. La dirección del servidor de correo no es correcta. Esto significa que lo que va por detrás de la arroba (@) está mal escrito o no existe.
X.1.3 Error de sintaxis en la dirección de correo de destino. La dirección del destinatario (o destinatarios) especificada tiene errores de sintaxis o caracteres de válidos (espacio, caracteres especiales prohibidos…).
X.1.4 Dirección del destinatario ambigua. La dirección a la que enviamos el correo coincide con dos o más cuentas en el sistema receptor. Esto, aunque raro, puede suceder si el servidor de correo correspondiente utiliza un algoritmo heurístico para mapear direcciones específicas hacia cuentas de buzones locales.
X.1.5 Dirección de correo válida. Puede utilizarse para informes positivos de respuesta cuando sea necesario.
X.1.6 El buzón de correo de destino ha sido movido. La dirección de correo del destinatario fue válida anteriormente, pero ya no acepta correos o no existe.
X.1.7 Error de sintaxis en la dirección de correo del remitente. La dirección especificada del que escribe el mensaje tiene errores de sintaxis o caracteres de válidos (espacios, caracteres especiales prohibidos…).
X.1.8 Dirección del sistema del remitente errónea. La dirección del servidor de correo del remitente no es correcta o es incapaz de recibir mensajes de respuesta. Esto significa que lo que va por detrás de la arroba (@) está mal escrito o no existe.
3.2. Códigos terciarios de detalle (buzón)
X.2.0 Otro estado del buzón de correo o indefinido. El buzón existe, pero algo en él puede producir este error.
X.2.1 Buzón deshabilitado. La cuenta existe, pero no acepta correos.
X.2.2 Buzón lleno. El buzón de correo está lleno porque el usuario ha excedido su cuota contratada o su capacidad física. Se hará necesario borrar mensajes para liberar espacio.
X.2.3 La longitud del mensaje excede el límite administrativo. Este error se produce cuando el mensaje es de longitud o tamaño mayor (incluidos archivos adjuntos) que lo permitido por nuestro servidor de correo. Se impone trocearlo.
X.2.4 Problema de expansión de la lista de correo. El buzón es una dirección de una lista de correo que no puede ser expandida (con el comando EXPN del protocolo SMTP).
3.3. Códigos terciarios de detalle (sistema o servidor)
X.3.0 Otro estado del sistema de correo o indefinido. El servidor de destino existe y, normalmente, acepta la recepción de correos, pero algo ha causado este error.
X.3.1 El sistema de correo está lleno. La capacidad del servidor ha sido excedida. El receptor individual no puede hacer nada (eliminar correos) para solventar este error. Es un fallo del sistema general.
X.3.2 El sistema no acepta mensajes. El servidor donde está alojada la cuenta del recptor no acepta correos entrantes. Ejemplos de este fallo pueden ser una parada (programada o no) del sistema, una acción de mantenimiento o una carga excesiva.
X.3.3 El sistema no es capaz de realizar las funciones indicadas. Algunas de las características del mensaje no son soportadas por el servidor de destino.
X.3.4 Mensaje demasiado grande para el sistema. El mensaje tiene un tamaño mayor que el aceptado por el servidor, ya sea por razones físicas o administrativas.
X.3.5 Sistema incorrectamente configurado. El servidor de correo no está configurado correctamente para aceptar el mensaje enviado.
3.4. Códigos terciarios de detalle (red)
X.4.0 Otro estado de la red o indefinido. Existe un problema indefinido de red o de enrutamiento, pero no está claro de qué se trata o no puede ser expresado con otro código de estado.
X.4.1 No hay respuesta del servidor. La conexión no ha sido contestada porque el sistema remoto está demasiado ocupado o porque es incapaz de responder.
X.4.2 Mala conexión. La conexión con el servidor remoto de correo se ha establecido, pero ha sido imposible completar la transacción. Esto puede ser debido a un error de tiempo de espera o a una calidad baja o lenta en la conexión.
X.4.3 Fallo en el servidor de directorio. El sistema de red ha sido incapaz de redirigir el mensaje al buzón correspondiente porque el servidor de directorio no está disponible.
X.4.4 Imposible enrutar el mensaje. El servidor de correo ha sido incapaz de determinar el siguiente salto para un mensaje porque la información necesaria de enrutamiento no está disponible en el servidor de directorio.
X.4.5 Congestión en el sistema de correo. El servidor no es capaz de gestionar el envío porque se encuentra congestionado o demasiado ocupado.
X.4.6 Detectado un bucle de enrutamiento. Un bucle de este tipo causa que un mensaje de correo se encamine muchas veces a su destino, ya sea por una configuración incorrecta en las tablas de enrutamiento o por otra causa.
X.4.7 El tiempo de envío ha expirado. El mensaje ha sido considerado demasiado viejo por el sistema, por lo que lo ha rechazado al estar demasiado tiempo en el servidor.
3.5. Códigos terciarios de detalle (protocolo)
X.5.0 Otro estado del protocolo de entrega de correo o indefinido. Un error con el protocolo necesario para enviar el mensaje al siguiente salto y el problema no puede ser correctamente expresado con otro código de estado.
X.5.1 Comando no válido. El comando de transacción del protocolo no es válido o compatible.
X.5.2 Error de sintaxis. El comando de correo no puede ser interpretado porque tiene un error de sintaxis o no se reconoce.
X.5.3 Demasiados receptores. Se han especificado más correos de recepción que los que permite el protocolo.
X.5.4 Argumentos de comando no válidos. Los argumentos modificadores del comando no son correctos o se refieren a funciones no reconocidas.
X.5.5 Versión de protocolo incorrecta. Existe una versión distinta entre servidores que no puede ser resuelta automáticamente.
3.6. Códigos terciarios de detalle (contenido)
X.6.0 Otro estado del contenido del mensaje de correo o indefinido. Algo en el contenido del correo ha provocado este error.
X.6.1 Medio no soportado. El medio del mensaje no es compatible con el protocolo del servidor de entrega.
X.6.2 Se requiere conversión y está prohibida. El contenido del mensaje debe ser convertido antes de que pueda ser enviado y dicha conversión no está permitida por el servidor. Tales prohibiciones pueden ser expresiones del remitente o políticas del receptor.
X.6.3 Se requiere conversión y no está soportada. El contenido del mensaje debe ser convertido antes de que pueda ser enviado y dicha conversión no está soportada por el servidor.
X.6.4 Conversión con pérdida. Esta es una advertencia mandada al remitente cuando el mensaje se envió con éxito pero la entrega requiere una conversión en la que algunos datos se van a perder.
X.6.5 Fallo en la conversión. Se requería una conversión, pero ha fallado.
3.7. Códigos terciarios de detalle (seguridad)
X.7.0 Otro estado de seguridad o indefinido. Algo en el estado de seguridad ha provocado este error. Algo que no puede ser correctamente expresado con otro código de estado.
X.7.1 Envío no autorizado; mensaje rechazado. El remitente no está autorizado para enviar al destinatario en cuestión. Puede ser un fallo resultante de una mala o inadecuada aplicación de filtros de envío o recepción.
X.7.2 Prohibida la expansión de la lista de correo. El remitente no está autorizado para enviar un mensaje a la lista de correo.
X.7.3 Se requiere conversión de seguridad, pero no es posible. Es necesario aplicar una conversión de un protocolo de seguridad a otro, sin embargo, dicha conversión es imposible de llevar a cabo.
X.7.4 Características de seguridad no soportadas. El mensaje contiene características de seguridad (como, por ejemplo, autenticación segura) que no son compatibles con el protocolo de envío.
X.7.5 Fallo criptográfico. El sistema de transporte autorizado para validar o descifrar un mensaje no pudo hacerlo porque existe información necesaria no válida (la clave, por ejemplo).
X.7.6 Algoritmo criptográfico no soportado. El algoritmo necesario para desencriptar el mensaje no es soportado por el sistema de transporte.
X.7.7 Fallo en la integridad del mensaje. El mensaje está alterado o corrompido.
Hasta aquí todos los códigos disponibles. Los mensajes anejos a los errores SMTP suelen ser bastante esclarecedores con respecto al fallo producido. No existe una nomenclatura específica para estos mensajes, pues en cada servidor pueden ser configurados a placer. Las listas anteriores nos pueden ayudar a descifrar un código de error en un momento dado.
Terminaremos con un par de ejemplos. Primero: un código 5.1.0 (o también 510) indica que el error es permanente (5), que proviene de la dirección electrónica del destinatario (1) y que algo en ella lo ha producido (0). Estamos ante un claro error de escritura errónea de la dirección.
Segundo: un código 4.2.2 (o también 422) indica que el error es transitorio (4), que proviene de algo en el buzón de correo (2) y que, específicamente, es que dicho buzón del destinatario está lleno y no puede recibir más mensajes (2).
Chupado.
Un relieve sospechoso en tu teclado

Relieve bajo la 'F'
Los expertos en mecanografía, es decir, los que no escriben con tres dedos como yo, conocerán el significado de estos relieves a la perfección. Pero me he percatado últimamente de que muchas personas desconocen para qué sirven y cuál es su función. Los podéis encontrar en todos los teclados informáticos y, también, en la mayoría de las antiguas máquinas de escribir.
Cuando se aprende mecanografía (o tipeo, como dicen al otro lado del charco) lo primero que te enseñan es la correcta colocación de las manos sobre el teclado: los dedos de la mano izquierda sobre las teclas [A], [S], [D] y [F] (desde el meñique hasta el índice, en ese orden), y los de la mano derecha encima de las teclas [J], [K], [L] y [Ñ] (desde el índice al meñique, en ese orden). Los pulgares descansan sobre la barra espaciadora.
Con esta posición, ambos dedos índices quedan sobre la [F] y la [J], es decir, justo encima de las líneas en relieve. En realidad, estos relieves sirven de guía para escribir sin mirar al teclado, pues posicionar las manos con la vista en otro lugar resulta sencillo en cuanto se encuentran los resaltes con las yemas de los dedos. Asimismo, al palpar el relieve de estas teclas, tenemos una orientación precisa de la ubicación de todas las demás.
El resalte de la tecla [5] en el teclado numérico tiene la misma misión, localizar rápidamente el centro del teclado sin necesidad de mirar para, desde ahí, acceder a los distintos guarismos de manera mecánica.
Los teléfonos móviles (o celulares) disponen también de un relieve saliente en la tecla central [5] (al igual que los teclados numéricos de los ordenadores). Ya te veo corriendo a por el teléfono para comprobarlo pero, por favor, si tienes un smartphone con pantalla táctil y teclado por software no pierdas el tiempo, no vas a encontrar el resalte (y si lo encuentras, vende el teléfono en eBay por no menos de seis mil euros).
Sin más.
Esteganografía retro para torpes

Ocultando cositas
En la antigua Grecia se comenzaron a utilizar técnicas esteganográficas para encubrir mensajes. Una de ellas, que ha llegado a conocerse en la actualidad, suponía el raspado de la cera que cubría una tablilla para escribir el texto en la propia madera. Posteriormente, se recubría de nuevo con cera para ocultar el escrito. El receptor sólo había de eliminar la cera protectora para acceder al mensaje.
Otra técnica helena consistía en el rasurado de la cabeza de esclavos en las que se tatuaba el contenido de la nota importante. Después, sólo se debía esperar a que creciera de nuevo el cabello para enviar al portador al destino del mensaje. Intercepciones en el camino nunca podrían sospechar que aquel esclavo portaba un recado de vital importancia.
Durante la Segunda Guerra Mundial, se usaron diversas técnicas para esconder mensajes. Una de ellas fue la utilización de código morse oculto en las letras de un escrito aparentemente sin importancia. La letras i y j hacían las veces de punto, y las letras t y f de raya. También se descubrieron procedimientos que ocultaban información en frases sencillas, destapando el enigma con sólo agrupar letras concretas de cada palabra. Un ejemplo es el texto siguiente: Apparently neutral’s protest thoroughly discounted and ignored. Isman hard hit. Blockade issue affects pretext for embargo on by products, ejecting suets and vegetable oils (Al parecer, la protesta neutral es completamente favorable e ignorada. Isman afectados. Cuestión de bloqueo afecta pretexto de embargo sobre los productos, expulsando sebo y aceites vegetales). Si tomamos la segunda letra de cada palabra aparece el mensaje: Pershing sails from NYr June i (Pershing parte desde Nueva York el 1 de junio).
La técnica más conocida por el común de los mortales es, sin duda, la de la tinta invisible. Especial mención a la escritura con zumo de limón que todos los niños conocen y que, posteriormente, se desvela aplicando una fuente de calor al documento. El alto contenido en carbono del jugo reacciona apareciendo el mensaje en un tono oscuro.
En la actualidad, la esteganografía se ha vuelto digital. La informática y los ordenadores modernos permiten ocultar, no sólo mensajes, sino ficheros de contenido multimedia completos dentro de otros archivos aparentemente inocuos. Existen multitud de piezas de software que posibilitan el encubrimiento y posterior mostrado de archivos escondidos en portadores inofensivos. Algunos que podemos citar son JPHide/JPSeek, AdaStegano, wbStego o MP3Stego. También disponemos de herramientas preparadas para identificar patrones esteganográficos en ficheros sospechosos de ocultar información oculta, como, por ejemplo, Stegdetect, StegAlyzerSS o Digital Invisible Ink Toolkit.
Pero hoy hablaremos de una técnica binaria más retro y poco conocida y reconocida. Explicaremos, pues, cómo ocultar un archivo dentro de otro haciendo uso simplemente del comando copy de MS-DOS y su parámetro modificador /b. ¿O sea, que esto se ha podido hacer con un ordenador desde hace años? Pues sí, mire usted, no es cosa del presente.
Como todos deberíamos saber ya, el comando copy permite copiar uno o más archivos en otra ubicación a la actual, esto es, crea duplicados exactos de los ficheros especificados en una carpeta o directorio indicado. Su modificador /b (¡qué grandes olvidados, los parámetros modificadores!) hace trabajar a copy en formato binario, esto es, a nivel de bits. Además, el comando copy es capaz de anexar o unir varios archivos en uno solo, y esta capacidad, unida a la copia binaria, es la que utilizaremos para ocultar un archivo dentro de otro. Por una cuestión de funcionalidad que posteriormente explicaremos, vamos a trabajar con un archivo musical en formato MP3 (archivo oculto) y otro de imagen en formato JPEG (archivo portador).
Antes de otra cosa, vamos a hacer una prueba sencilla. En una carpeta en nuestro disco duro generaremos tres archivos de texto plano llamados texto1.txt, texto2.txt y texto3.txt. En cada uno de ellos incluiremos una simple línea que diga “Esto es textoX.txt“, siendo X el número asignado a cada fichero y terminando el renglón con un retorno de carro. El paso siguiente es escribir esta línea de comando en una ventana de consola de MS-DOS:
La sintaxis es bien sencilla. Primero el comando (copy), después su parámetro modificador (/b), luego los tres archivos que queremos anexar separados por un símbolo de adición (texto1.txt + texto2.txt + texto3.txt) y, por último, y separando lo anterior por un espacio, el fichero final de salida (textofinal.txt). El resultado es un archivo textofinal.txt que contiene lo incluido en los tres archivos fuente, es decir:
Esto es texto2.txt
Esto es texto3.txt
Visto el funcionamiento, pasemos a la acción. Como decíamos, vamos a ocultar un fichero MP3 (audio.mp3) en un fichero JPEG (imagen.jpg), obteniendo como resultado una imagen JPEG con el archivo de audio embebido. El comando que debemos utilizar es el que sigue, siendo imagenfinal.jpg el archivo objeto final:
Ya tenemos una imagen perfectamente visible con un archivo musical oculto en ella. Evidentemente, el tamaño actual de la imagen será la suma de los tamaños de ambos ficheros origen.
Sin embargo, hay un pero (¿por qué siempre tiene que haber un puñetero pero?). Como se ha comentado, copy /b es capaz de anexar dos archivos binarios. Esto significa que irá uno de ellos (el segundo) pegadito al culo del otro (el primero), por lo que el fichero objeto tendrá toda la información de los ficheros de origen, cabeceras de archivo incluidas. Ello supone que, en el caso del ejemplo anterior, lo primero que nos encontraremos será la cabecera del archivo de imagen, por lo que cualquier software de tratamiento digital lo reconocerá como tal. Sin embargo, la cabecera del archivo MP3 no está al inicio del archivo, y eso quiere decir que no todos los programas serán capaces de reproducir el sonido. Windows Media Player, por ejemplo, no lo hace, sin embargo Winamp sí (sólo debemos cambiar la extensión .jpg del archivo por .mp3).
Si hubiéramos anexado los archivos en orden inverso, el audio sería fácilmente reconocido por cualquier software de reproducción, pero con la imagen tendríamos problemas a la hora de visualizarla.
Es la única pega que se le puede sacar a este método, que de por sí no fue inventado como esteganográfico. Bastante hace el bueno de copy, pero no se pueden pedir peras al olmo. Quede para la posteridad como curiosidad vintage del mundo de la esteganografía.
Ana María Méndez, el azote de la SGAE

Ana María Méndez
Aun habiendo conseguido rebajar el total a sólo 18.000 euros, Ana María se negó a abonar el monto. La SGAE, haciendo uso de su particular condición moral que la hace estar por encima del bien y del mal, demandó a la mujer ante un juzgado mercantil. Ana María perdió el juicio (no el de la cabeza, el del juzgado; aunque vaya usted a saber en estos casos).
Lejos de amilanarse, la empresaria catalana presentó un recurso ante la Audiencia de Barcelona, que elevó el caso al Tribunal de la UE para conocer si el sistema de gravamen español era conforme a la directiva europea. La sentencia, de octubre de 2010, daba la razón a Ana María y cuestionaba las abusivas prácticas de la SGAE para con los consumidores y comerciantes. Además, ¿a quién se le ocurre cobrar un canon digital con carácter retroactivo de los años de los que no existía el gravamen y los fabricantes no lo aplicaban a los revendedores? Efectivamente, sólo a la SGAE.
Ana María Méndez decidió crear la asociación Apemit (Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática y Nuevas Tecnologías), una alianza de comercios tecnológicos afectados tanto por agresiones de las entidades de gestión como por aquellos fabricantes e importadores que incumplen con la Ley de Garantías. Asimismo, puso en marcha un sitio web con toda la documentación del caso. Hoy, Apemit está integrada en la plataforma Todoscontraelcanon.
Contaba en una entrevista que le solicitaban “el canon con carácter retroactivo y no con las tarifas digitales pactadas, sino con las analógicas que se colocaban en las cintas de audio y vídeo. Por cada DVD virgen que he vendido me exigen 1,20 euros más IVA; si yo gano 12 euros con cada tarrina de 100 que vendo, ¿cómo me pueden pedir 120 euros más IVA por ella?”. Una auténtica vergüenza digna de ser perpetrada por Golfos Apandadores.
El problema reside en que la resolución del tribunal de la UE no obliga a los tribunales españoles a nada, sino que simplemente considera y valora lo que a su entender es un abuso de poder. Esta claro que al Gobierno Español (y a la oposición también) se la soplan todas estas gilipolleces europeas. España debe estar siempre a nivel europeo, según nos comentan desde arriba, por eso nos suben los impuestos, el precio de los carburantes o las tarifas eléctricas, porque somos los que menos abonamos del continente. Sin embargo, qué casualidad que siempre se les olvida europeizar los sueldos, las ayudas sociales, los salarios mínimos o los importes de los cánones digitales. Panda de sinvergüenzas, eso es lo que son.
Según un informe del Centro de Estudios Enter (qué agrupa a grandes empresas del sector tecnológico, así como al organismo estatal Red.es), el canon digital representa un 60% del precio de un DVD en España. La misma fuente señala que la aplicación de este canon al reproductor iPod de 30 GB puede suponer un sobrecoste de 90,6 euros, frente a los 2,56 euros o 9,87 euros que se paga en Alemania e Italia respectivamente. En fin.
Y para colmo, gracias a la ministra de Cultura que nos ha tocado sufrir, parece que la SGAE va a seguir actuando en la sombra como un organismo privado erigido en juez, policía y legislador ad hoc. Esto es como la bola esa de nieve que crece tanto, tanto, pero tanto, que al final o se rompe en mil pedazos contra un tronco y se va a tomar por culo, o aplasta todo a su paso hasta hacerse inmensa y colosal. Es una pena que la nieve, al final, siempre se derrita cuando sale el sol. Se siente.
Cosas que nuestros nietos no entenderán nunca
Un post de hace dos años en el blog Sticky Comics desató la controversia. Fue una entrada, con un único comentario, que alguien volcó en Digg, consiguiendo 5.857 votos y casi 800 comentarios en el agregador de noticias más importante del mundo (Dios me perdone, y Menéame también).

Viñeta 1 de Sticky Comics
Este garabato refleja con total rotundidad cuatro elementos y prácticas que pasarán de moda cuando, los que somos padres, seamos abuelos. Los relojes analógicos, la escritura en cursiva, los videograbadores y los periódicos son agua pasada.
Dicen que el tiempo vuela, pero nadie nos ha concretado por qué vuela tan rápido. El mundo de la tecnología es un querer alcanzar y no poder, y si alguien se despista un segundo pierde el tren para siempre. Para siempre.
A nosotros nos parece impensable vivir sin televisión, teléfono o microondas y, de la misma manera, a nuestros nietos les resultará prácticamente inconcebible subsistir sin aparatos o técnicas que hoy no somos capaces siquiera de conjeturar. ¿Cómo no vamos a pensar que les resulte extraño un diario de papel?
Los vídeos VHS están prácticamente muertos, y los medios de información de celulosa migran sus tendenciosas noticias al mundo 2.0. La cursiva proviene de la escritura a mano apresurada; de hecho, la palabra ‘cursiva’ desciende de la latina ‘curro’ (‘correr’), por ser el tipo de letra obtenida al escribir con cierta agilidad. Los relojes de agujas dejarán de tener sentido cuando los nostálgicos de lo analógico vayan desapareciendo y las nuevas generaciones desechen cualquier mecanismo que no se menee a golpe de microchip y sistema binario.
Esta entrada de Sticky Comics generó una secuela (imagen siguiente), a modo de más cosas que nuestros nietos nunca entenderán. En este caso, se alzaban como tecnologías moribundas la escritura completa de ciertas palabras, los teléfonos inalámbricos, los discos compactos y las tarjetas postales.

Viñeta 2 de Sticky Comics
¿Hasta que punto tiene esto su puntito de exactitud? Está claro que el mundo del SMS revolucionó la escritura de los jóvenes, escritura que se ha trasladado a Internet y al ámbito del mundo real. Lo mismo ocurre con las tarjetas postales, que caen en desuso a marchas forzadas por culpa de teléfonos celulares y dispositivos móviles. Los discos compactos son consumibles de los que cualquiera con dos dedos de frente aprecia su extinción, y los teléfonos inalámbricos sucumbirán en favor de móviles de escritorio.
Pero lo que seguro no entenderán nuestros nietos es imágenes que caricaturicen lo que sus propios nietos no entenderán, porque la tecnología avanzará en sus vidas de manera tan apresurada desde que nazcan, que sentirán la vorágine desarrolladora como algo normal, lógico e inherente a su propia existencia.

