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Un visionario llamado Tim O’Reilly

Tim O'Reilly

Tim O'Reilly

Irlandés, nacido en 1954, el señor O’Reilly es, probablemente, uno de los teóricos de la WWW más importantes del mundo. Curiosamente su formación nada tiene que ver con la informática o Internet, pues es licenciado en Clásicas y doctorado cum laude por la Universidad de Hardvard, especialista en Platón y gran amante de la Literatura.  

El interés por las nuevas tecnologías surgió de su amistad con un programador que necesitó de sus cualidades para escribir un manual de informática. Tim O’Reilly no sabía nada de ordenadores, así que entre ambos comenzaron a colaborar, formando la empresa O’Reilly & Associates. Durante cinco años se dedicaron a escribir libros informáticos a medida para empresas, pero al final, y a causa de un contrato anulado, el modelo de negocio fracasó y la sociedad se diluyó.  

O’Reilly, henchido ya por el mundo de la computación y de la tecnología, decidió fundar una nueva editorial, O’Reilly Media. Hoy día, esta empresa es la más importante generadora de contenidos informáticos del mundo, distribuyendo millones de ejemplares de manuales de la más alta calidad técnica.  

Tim cuenta que tuvieron al principio un par de errores que luego les beneficiarían: el precio y los descuentos a librerías. Una librería les ofreció comercializar sus libros si les hacían un 55% de descuento (el promedio para relatos de ficción, cuando lo normal para los libros técnicos que ellos vendían era el 32%), y aceptaron porque no sabían que había mejores tratos. El resultado fue que comenzaron a comercializar sus libros en mayores cantidades y superaron ampliamente a sus competidores por los precios accesibles y la elevada calidad.  

Dos libros de la editorial O'Reilly Media

Dos libros de la editorial O'Reilly Media

O’Reilly editó el primer libro popular sobre Internet (‘The Whole Internet User’s Guide & Catalog‘, en 1992); fue el creador del primer portal comercial de Internet en 1993 (Internet Global Network Navigator, hoy AOL.com); y fue, también, colaborador a la hora de acuñar el término “software libre, en 1998. Pero si por algo se le conoce mundialmente es por ser el inventor del concepto “Web 2.0.  

El término surgió en el año 2004, cuando realizó una conferencia a la cual decidió llamar ‘Conferencia Web 2.0′. Su significado designa la evolución actual de Internet hacia mayores grados de interactividad, con un funcionamiento cada vez más sencillo e intuitivo y con la web como elemento central. Contempla la base de Internet como un cúmulo de aportaciones de los usuarios, donde hay que aprovechar la inteligencia colectiva y el trabajo en común.  

La comunicación ya no es unidireccional, de los medios al ciudadano, sino que posee multitud de direcciones entre medios y ciudadanos. Los lectores colaboran mediante comentarios y aportaciones multimedia e, incluso, se convierten en comunicadores elaborando bitácoras, foros, etcétera. La Web 2.0 es la web participativa.  

Como él mismo ha apuntado en alguna ocasión, el problema más importante de la tecnología es que conlleva nuevos riesgos y nuevos beneficios, así que en la era de la Web 2.0 hay que buscar un equilibrio entre, por un lado, este beneficio de la inteligencia colectiva y, por otro lado, el riesgo de revelar nuestros datos personales en, por ejemplo, redes sociales. Pero la gente está dispuesta a buscar este equilibrio.  

La editorial de este gurú de la Red, O’Reilly Media, ha adoptado la licencia Creative Commons Founder’s Copyright, que limita la duración de los derechos de autor a un máximo de 28 años. Según O’Reilly, la ampliación de la duración de los derechos de autor va en contra de la idea original de los propios derechos de autor (que era garantizar un tiempo determinado de usufructo), pero evidentemente hay personas que tienen otros intereses en este tema.  

A Tim no le gusta que le traten de visionario o gurú, aunque así nos lo parezca a todos. Ha comentado, por ejemplo, que herramientas de software social, como Facebook, se le escaparon a su “radar” en los comienzos, y no consiguió adivinar lo populares que iban a llegar a ser. La clave es conocer y escuchar a gente inteligente.  

Este hombre cree que los libros en papel van a durar muchos años, aunque un buen lector de e-book puede hacerles mucho daño. Los manuales de informática se enfrentan a un gran reto en la Red, ya que actualmente es más fácil usar Google, pero él asegura que los libros de texto pueden enseñar mejor que un recurso en línea, o al menos hasta hoy así ha sido demostrado.  

Como firme defensor de la libertad de Internet y de la neutralidad en la Red, opina que los bancos y cajas de ahorros tienen muchos más datos personales y más sensibles de los usuarios que el propio Google y, además, trafican y comercian mucho más con ellos. Por eso es injusto atacar siempre a Internet como el centro de todos los problemas de seguridad.  

Afirma, también, que la era de la Web 2.0 ha terminado con el software empaquetado que se actualiza cada cuatro o cinco años. Las aplicaciones web se pueden actualizar varias veces al día rápidamente y de manera transparente al usuario. Es por eso que, según O’Reilly, Microsoft está teniendo tantos problemas para adaptarse a la Web 2.0.  

Relata la historia de un desarrollador que él conoce que trabajo en Microsoft y posteriormente en Google. Esta persona le contaba lo maravilloso que es trabajar en un sitio en el que puedes publicar tu trabajo el mismo día que lo terminas, sin necesidad de tener que esperar meses o años hasta que salga un paquete de actualizaciones o una versión nueva del producto. Google puede cambiar su interfaz de usuario en segundos; Microsoft tardó cuatro años en migrar de Office 2003 a Office 2007. Las reglas del juego han cambiado.  

En cuanto a lo que se refiere al futuro de la WWW, Tim O’Reilly cree que hay diferentes tendencias que acelerarán y continuarán impulsando lo que vemos en la web. En un lugar destacado está la plataforma móvil de teléfonos celulares inteligentes, de la que hoy en día sólo vemos la punta del iceberg. Su teoría explica que cada terminal es, en cierto modo, como un sensor, y datos como la situación o localización son registrados automáticamente por el teléfono. Estos sensores cada vez serán más importantes en las aplicaciones web del futuro. 

O’Reilly forma parte del consejo directivo de CollabNet, y estuvo en el consejo de Macromedia hasta su fusión en 2005 con Adobe Systems. En marzo de 2007 se unió al consejo de directores de MySQL AB. Es sin lugar a dudas el mejor ideólogo de la Red y, cuando habla, los cimientos de Internet se mueven para ajustarse a su doctrina. Un gran hombre hecho a sí mismo.

El feedback blogger-lector

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¡Dios, cómo odio este título! Cuatro palabras y dos de ellas en inglés, como si en castellano no hubiera términos para definir las cosas correctamente. Lo voy a cambiar ahora mismo y lo renombraré como “Retroalimentación entre un escritor de bitácoras y sus devotos leyentes”… Bueno…, casi mejor lo dejo como está. Cómo nos comen el seso los que parlotean la lengua de Shakespeare, madre mía.

Pues eso, que lo que quiero decir es que somos muy poco dos punto cero. Pero muy poco, muy poco. El otro día leí un informe de Microsoft que decía que sólo el 15% de los internautas son generadores de contenidos, mientras que el otro 85% simplemente mira; son voyeurs de la Red. Y esto me parece preocupante. ¿Para qué coño se inventó la web 2.0?

Cuando apareció Internet en nuestras vidas, las páginas web eran meros escaparates virtuales de empresas y compañías. Tú entrabas, buscabas lo que necesitabas, leías (como mucho imprimías) y se acabó. Posteriormente los gurús de la Red se dieron cuenta de que había que darle más participación y manga ancha al usuario y asacaron una suerte de segunda versión del web que permitía esa retroalimentación entre los formadores de opinión y los lectores, pasando estos últimos a convertirse, pues, en generadores activos. Todas las webs se llenaron de opciones para comentar, aparecieron los wikis, las redes sociales y los blogs. Un poco más tarde se nos permitió colaborar no sólo con nuestras ideas, sino también con nuestros vídeos domésticos, nuestras fotos o nuestros favoritos o marcadores. Y entonces la Red se convirtió en un caos, y Tim O’Reilly vio que era bueno.

Y es que el comentario anterior de que somos muy poco 2.0 parece no afectar a webs como YouTube o Flickr, sin embargo sí que sí, que te lo digo yo. Ciñéndonos a la afirmación de que sólo el 15% de los internautas generan contenidos, YouTube se cagaría por las patas abajo si todos sus visitantes mirones añadieran un único vídeo al servicio. Pero es que el problema más acuciante es el de los blogs: comentamos muy poco o nada.

Al principio me quedé un poco así. Este blog es bastante reciente y no tiene muchas visitas todavía, pero aún así se ha hecho con un pequeño pellizco de alrededor de 3.000 visitantes únicos mensuales. Algo que, aunque parezca muchísimo, es una porquería comparándolo con las visitas que tiene MicrosiervosEl blog de Enrique Dans o ALT1040, por poner tres ejemplos de los sitios más punteros que cuentan cientos de miles de visitas al mes. Sin embargo, los post de teknoPLOF! son comentados por nadie o casi nadie, cosa que no entendía. Si entran 3.000, ¿por qué nadie comenta?

Al poco tiempo me percaté de la razón. Por poner un par de ejemplos, El blog de Enrique Dans tuvo una media de 200.000 visitas mensuales en el año 2009, según sus estadísticas públicas. Sin embargo, si te pegas una vuelta por el sitio verás que no tiene más 30 ó 40 comentarios en cada post. El caso de ALT1040 es todavía peor, pues cuenta con un numero mayor de visitas (no lo sé exactamente, pero hoy por hoy es el number one del Top de Bitácoras.com) y sus post sólo son comentados por una media de 10 ó 12 visitantes. Para ser honesto conmigo mismo, también debo comentar que Enrique Dans es un bloguero al uso y generador de contenidos originales 100%, mientras que ALT1040 es prácticamente un repositorio de cosillas encontradas por la WWW. Supongo que eso influirá también a la hora de comentar por parte de un lector. Un último ejemplo: Emezeta blog, otro sitio de los punteros, tiene alrededor de 440.000 visitas mensuales y sus comentarios son bastante irregulares, encontrando entradas con 30 comentarios y muchas otras con 5 ó 7.

En ese momento comprendí que este humilde blog, con 3.000 visitas, no tuviera prácticamente ningún comentario, a excepción de un pelotazo reseñado por Microsiervos y una portada en Menéame. ¿Por qué se comenta tan poco? Muy sencillo, porque somos unos putos vagos. Nos gusta llegar, consumir y marchar. A quién le importa que el escritor de un blog se entere de mi opinión, lo importante es que él me da lo que quiero y listo. Sólo comentamos (y me pongo yo el primero de la fila) cuando algo es tan bueno que merece 30 segundos de nuestro preciado tiempo para ensalzarlo o, también, cuando algo nos cabrea tanto que merece 30 segundos de nuestra preciada cólera para ponerlo a parir.

Lo dicho, que somos muy poco 2.0 y me da rabia. Otro riguroso y preciso dato: de los tropecientosmil visitantes de Wikipedia, sólo editan los cuatro gatos de siempre. Es una realidad que se repite en todos los servicios de Internet, incluyendo las archiconocidas redes sociales. ¿Cuántas personas se dan de alta en Facebook y después no suben ni la foto de su perfil? ¿Cuantos se apuntan al huracán Twitter para luego no escribir ni un “hola mundo”? ¿Cuántas cuentas de Gmail tienes? ¿Cuántas usas?

Es una pena que este feedback no sea más habitual y, sobre todo, más constructivo. Me parto de risa con los comentarios tipo “primer”, “segun”, “tercer” que muchos blogs deben soportar a diario sólo porque sus lectores quieren llegar a ser primer comentario (o de los primeros), pero desde luego hacen un flaco favor al concepto de retroalimentación que tan importante vía de comunicación puede llegar a ser entre un blogger y sus lectores.

Y como ya he dicho que el primero en ser poco colaborativo es un servidor, pues entono el mea culpa y me pongo a comentar en los blogs que me interese realmente y aquellas entradas que de verdad lo merezcan. Eso sí, a los de Flapa y a los del Pito Doble les clavo un “primer” esta semana por mis santos huevos.

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