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Asistentes virtuales y presentadores en línea

María, andaluza virtual

María, andaluza virtual

El mundo se ha vuelto loco, y si ya es jodido dar de baja tu conexión a Internet por teléfono, a partir de ahora se va a poner más complicado, porque llega la era de los asistentes virtuales. No es que sea algo nuevo, algunos llevan años operando en la Red, pero sí que cada vez se ven más y más perfectos por todos los rincones digitales.  

Un asistente virtual es un software que, embebido en una página web, atiende tus consultas, tus reclamaciones, tus dudas y, en general, todas las chorradas que quieras preguntarle, por muy soeces que sean. Hablan, suelen tener aspecto humano y, a veces, hasta nombre de pila, y la verdad es que cada vez están mejor programados.  

Me entero por El Pito Doble, que ya me jode enterarme de algo después que esta banda de gamusinos indocumentados, de la existencia de la torda virtual que atiende tus querencias en la web corporativa de Caja Madrid. Es una rubia simpaticona y pizpireta, de voz enlatada tipo Loquendo (desactivada por defecto, como en la mayoría de asistentes) y que no se amilana ante preguntas cachondas y de índole picarona. Es más, suele poner mala cara y amenaza con mandarte a paseo si sigues dándole caña de esa forma. No tiene nombre, como ella misma señala si se le pregunta, aunque todo apunta a que se llama Bea (léase la URL), y le gustan los piropos educados y en su justa medida, porque si te pasas, comienza a torcer el morro y se pone seriota. Por cierto, conoce a Chuck Norris; que lo sepas (pregunta, pregunta).  

Recordando las antiguas aplicaciones en modo texto que te permitían “hablar con el ordenador”, me viene a la memoria la coletilla tipo “no entiendo” que siempre solían utilizar cuando, después de cuatro o cinco preguntas de manual de instrucciones, pasabas a expeler improperios, insultos y palabras ordinarias. Lo desconcertante de estos programas actuales es que son cada vez más perfectos; se puede decir que tienes la posibilidad de mantener una conversación prácticamente normal con ellos, y eso da mucho miedo.  

Entre las veteranas de la Red se encuentra Anna, de Ikea. Esta sí tiene nombre, por el contrario no posee una apariencia humana, ya que es un puñetero dibujo femenino que balancea la cabeza a izquierda y derecha y, como mucho, parpadea y mueve los labios al hablar. Sin embargo, se hace querer también, aunque habrá que leerla únicamente, porque no tiene voz. La churri es incondicional de Ikea, vive para la compañía, y es capaz de llevar la conversación a su terreno hasta en las más difíciles situaciones. Con decir que los gamberros de El Pito Doble le preguntaron a ver si quería echar un polvo, y la niña contestó (sic): “No puedo hacer nada de eso contigo, pero te puedo mostrar nuestra sección de dormitorios para tu inspiración”. Se puede comprobar haciéndole la pregunta directamente a ella. Como bonus, comentar que Anna habla cuatro idiomas en la web española, a saber, castellano, inglés, euskera y catalán.  

Los caretos de varias asistentes virtuales

Los caretos de varias asistentes virtuales

Los programadores que diseñan estas aplicaciones son auténticos genios, amén de muy cachondos. La cantidad de variables que se debe tener en cuenta es ingente, pero ellos lo tienen todo controlado y saben de buena tinta que los visitantes son la hostia, y empiezan preguntando por la altura de una mesa para jardín y terminan por invitar a cenar a la petarda en cuestión o por polemizar con el tamaño de sus tet…, en fin.  

En la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía tenemos a María, una jaca sureña fabricada a golpe de píxel pero muy agraciada. María habla con voz de robot y se sonroja cuando la piropeas. Si te da por ir más allá, saca su cara seria a pasear y te reprende para que no cruces la delgada línea que separa el comentario inocente del oprobio más reprochable. Es curioso comentarle que te duele el culo (la chica está para esos menesteres de salud) y ver como ella te contesta: “sobre el dolor de ano no tengo información específica. Busquemos en la web. Le muestro lo que he encontrado en la página principal”. Y te abre un pop-up con sugerencias sobre tu consulta. A mí me acojona, y a veces pienso que hay una persona detrás de todo este tinglado asistencial, pero claro, es algo que se antoja imposible.  

¿Y quién fabrica estas perlas tecnológicas? Pues empresas como Asistentes Virtuales o Indisys, compañías que basan sus desarrollos en el denominado diálogo real o lenguaje natural, la forma en que nos comunicamos comúnmente las personas, y que ellos se encargan de codificar mediante complejos algoritmos informáticos. Es por ello que, cuando hablemos con un cacharro de estos, se recomienda utilizar nuestro propio lenguaje natural, es decir, nos entenderá mejor si escribimos “necesito información acerca de préstamos hipotecarios” que si espetamos un lacónico “préstamo hipotecario”. También es conveniente realizar preguntas concisas y no irse por las ramas, así como tutear y no tratar de un ambiguo usted, procurar evitar errores ortográficos y otras recomendaciones básicas.  

En la web de Asistentes Virtuales podemos parlotear con Elena como demostración de sus desarrollos, y en la web de Indisys disponemos de algunos vídeos demostrativos con ejemplos prácticos de utilización.  

No son pocas las empresas en Internet que han acomodado un asistente virtual en sus sitios web. Por añadir algunos ejemplos más a los anteriores, tenemos a Inés en iBanesto, Beatriz en Groupama, Irene en Renfe o Laura en la Cámara de comercio de Sevilla. ¿Por qué siempre son chicas?  

Un escalón superior a los asistentes virtuales, y que a cada momento va cobrando más peso en la Web, es la moda de los llamados presentadores online. Personas de carne y hueso digitalizadas que pueden servir de asistentes en páginas web, tiendas en línea, ayuda para rellenar formularios, presentaciones o como guías de museos virtuales. Presentadores virtuales fabrican empresas como Presentador Interactivo o equipo24, esta última de manera magistral. En sus propias páginas web podemos ver ejemplos de este tipo de tecnología y adquirir un presentador para nuestro sitio, con la posibilidad de seleccionar uno o varios idiomas y, además, una persona de un catálogo de actores y actrices entre los que se encuentra más de uno conocido, como la presentadora vasca Arantza Sinobas.  

Una presentadora virtual en línea

Una presentadora virtual en línea

Como digo, tenemos la oportunidad de ver ejemplos de presentadores virtuales online en estos sitios web para hacernos una idea. Así pues, podemos deleitarnos con la moza que nos enseña a generar una venta cruzada en una tienda online, o la que nos ayuda a rellenar un formulario, o la que sirve de elemento canalizador entre el cliente y la empresa a modo de trato cercano.  

La diferencia de estos presentadores online con los asistentes virtuales comentados al principio es que no disponen de conversación inteligente, es más, no disponen de ningún tipo de conversación, simplemente escupen por la boca aquello que tienen programado escupir, atendiendo a eventos del usuario que interactúa con la página web. La verdad es que para empresas grandes pueden resultar interesantes, pues amenizan los sitios web corporativos y ofrecen un trato más amable y humano al asunto.  

El futuro ya está aquí, y el dogma capitalista que propone ahorrar mano de obra de carne y hueso para sustituirla por máquinas o programas informáticos avanza inexorable y despiadado. En cuatro días, los humanos nos vemos relegados al último puto eslabón de la cadena alimentaria, porque se nos van comer con patatas estas malditas alimañas tecnológicas.

Realidad aumentada: presente y futuro

Realidad aumentada

Realidad aumentada

Si existe una tendencia en el mundo del desarrollo informático que me atraiga más que las demás en este momento, esa es la de la realidad aumentada (RA). Nunca me he puesto a diseñar ningún software de este tipo, pero estoy seguro de que terminaré haciéndolo algún día.

La realidad aumentada es algo así como la realidad virtual, pero diferente. Mientras la realidad virtual se basa en la reconstrucción completa de algo existente mediante la tecnología, la realidad aumentada aprovecha la propia realidad circundante para, por medio de algún elemento tecnológico, recrear elementos virtuales superpuestos a esa realidad. ¡Vaya rollo, no entiendo nada! No te preocupes que te lo explico con dos ejemplitos la mar de monos e instructivos.

Realidad virtual: Un simulador de vuelo. Yo me meto dentro, arranca el programa y comienzo a ver en pantallas envolventes una representación, más o menos realista, de un aeropuerto. Acelero el avión y la imagen, sincronizada con mis movimientos aeronáuticos, corre hacia atrás. Despego y voy dejando abajo el suelo mientras subo hacia el cielo, viendo las nubes a mi alrededor. Todo es una recreación virtual de algo real.

Realidad aumentada: Un teléfono móvil con cámara de fotos, GPS, brújula y un software específico. Llego a una ciudad que no conozco, saco mi teléfono, arranco el programa, activo la cámara y apunto hacia una calle (sin sacar la fotografía, sólo viendo el entorno a través de mi teléfono). Automáticamente el GPS averigua mi posición y la brújula digital sabe exactamente lo que estoy enfocando, colocando en la pantalla de mi móvil, con rigurosa exactitud, el nombre de la calle, los restaurantes recomendados de la misma en la Guía Michelín y los horarios del autobús que pasa por la parada que se ve. De forma instantánea, mientras muevo el móvil y voy variando el objetivo, la información se va actualizando con denominaciones de calles, nombres de monumentos, altura de edificios y, en general, cualquier dato que el programador haya creído necesario incluir para que el software se descargue en tiempo real de Internet y lo muestre en pantalla.

En el siguiente vídeo vemos a la aplicación Layar Reality Browser en acción por Ámsterdam. Layar es una aplicación de realidad aumentada para móviles que, en principio, incluyan cámara, GPS y brújula digital. Al ejecutar la aplicación se activa automáticamente la cámara, el GPS averigua nuestra posición y la brújula determina en qué posición está apuntando el móvil. Con estas referencias comenzará a aparecer en pantalla multitud de datos informativos. Layar tiene alrededor de 150 capas de contenido que se pueden seleccionar a placer. La que se ve en el vídeo, en concreto, permite buscar pisos en venta y muestra todas las características pertenecientes al inmueble en cuestión.

Imagen de previsualización de YouTube

El término “realidad aumentada” fue acuñado por Tom Caudell en 1992 cuando, trabajando para Boeing, desarrolló un rudimentario visor que, mediante sobreimpresiones en él, guiaba a los trabajadores en la instalación del cableado eléctrico de los aviones conforme avanzaban por el fuselaje.

Los móviles actuales, y sobre todo los que incorporan el sistema operativo iPhone OS de Apple y Android de Google, están siendo las plataformas preferidas por los desarrolladores para crear aplicaciones de realidad aumentada en el presente. Y es que los teléfonos celulares tipo smartphone juegan una muy buena baza en este campo debido a sus propias posibilidades, ya que la mayoría disponen de una amplia pantalla, cámara, conexiones de datos, receptor GPS, brújula digital y acelerómetro.

El software que se diseña hoy día con capacidades de realidad aumentada para móviles es básicamente de identificación y geolocalización de lo que nos rodea. Estas aplicaciones nos pueden resultar muy útiles a la hora de salir de viaje, por ejemplo, pues podemos llegar a un lugar desconocido y, en pocos segundos, dirigir nuestra cámara hacia un punto para identificarlo, ubicarlo y obtener toneladas de información sobre él. Asimismo, los sistemas modernos pueden ofrecer, por ejemplo, representaciones 3D del entorno e, incluso, darnos la posibilidad de ofrecer retroalimentación al sistema, agregando nosotros mismos reseñas sobre lugares, hoteles o restaurantes que, una vez revisadas y aceptadas, el resto de usuarios en el futuro podrá consultar al pasar por allí.

El siguiente vídeo muestra a la aplicación Wikitude reproduciendo en 3D las Torres Gemelas de Nueva York donde ya no están.

Imagen de previsualización de YouTube

Otra variante de la realidad aumentada hace uso de marcas reconocibles por el sistema (en lugar de posiciones GPS) para generar acciones en consecuencia. Son sencillos códigos bidimensionales que, leídos a través de la cámara, se interpretan como etiquetas codificadas y, en pantalla, se muestran, por ejemplo, como objetos tridimensionales con los que el usuario puede interactuar. Es el caso de juegos como Kweekies, El ahorcado, Tortuga o LevelHead; este último impresionante. (Cuando veáis los vídeos recordad que estáis viendo a través de la pantalla donde se genera la realidad aumentada, sino igual os volvéis locos y os tiráis por la ventana).

Esta posibilidad de utilizar códigos especiales que el ordenador interpreta es la misma que utilizaron el grupo de friquis patológicos del siguiente vídeo para, con una cámara de fotos Samsung a modo de webcam, un MacBook Pro y un software propio, conseguir recrear un Optimus Prime (el protagonista de Transformers) en realidad aumentada.

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¿Y cuál es el futuro, pues, de esta nueva tecnología? Está claro que el estilo Terminator, con implantes oculares que sobreimpriman información del entorno sobre los propios ojos, es un hecho, cuando menos, futurible, ya que se requieren una serie de condiciones y avances técnicos que hoy por hoy pertenecen únicamente al ámbito de la ciencia ficción. Sin embargo, es posible imaginar multitud de aplicaciones prácticas nada descabelladas.

Para empezar debemos pensar que, de manera coherente, los métodos de detección del entorno no tienen por qué ceñirse a una cámara, y es muy posible que, en el futuro, sensores de diversa índole actúen de captadores de información para generar imágenes de realidad aumentada. Por supuesto, el soporte físico de impresión de esas imágenes tampoco será sólo una pantalla de móvil o de ordenador, sino que podrían ser gafas y visores, cristales y lunas o pantallas semitransparentes de cualquier clase.

Concepto de gafas OLED para realidad aumentada

Concepto de gafas OLED para realidad aumentada

En ciertos campos como el ocio cultural y la navegación GPS ya se están consiguiendo avances. Imaginemos entrar a un museo en el que, como en los actuales cines 3D, te dan una gafas especiales a la entrada que, mediante realidad aumentada, te muestran información de las obras de arte con sólo ponerte delante de ellas y mirarlas. Algo parecido a los actuales telefonillos en varios idiomas pero mucho más elegante.

En el campo del GPS existe lo que se ha dado en llamar navegación aumentada. Consiste en sobreimprimir en la propia luna delantera del coche (habría de ser un cristal especial) toda o parte de la información que ahora aparece en la pantallita de tu receptor. También existen proyectos de aparatos GPS como los actuales que consiguen reproducir la realidad aumentada con una cámara trasera que va enfocando a la carretera. Incluso existen prototipos de GPS de navegación aumentada integrados en el espejo retrovisor.

Podemos ver a continuación un vídeo de la empresa Making Virtual Solid de su producto Virtual Cable, un sistema de navegación RA basado en una línea roja (o cable virtual, de ahí el nombre) que se impresiona sobre el parabrisas indicando el camino que debemos seguir.

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Con respecto a la medicina, las aplicaciones pueden ser muy interesantes. Desde ecografías hiperrealistas hasta disecciones humanas en busca de un diagnóstico por medio de los datos que envíen los ultrasonidos.

También en el campo de las diversas ingenierías, los especialistas podrían diseñar, por ejemplo, un puente prácticamente en tiempo real y sobre el terreno físico, con imágenes procedentes de una cámara en un satélite en toda su extensión y datos 3D almacenados de la zona. De esta manera serían capaces de librar accidentes orográficos o de calcular movimientos de tierras prácticamente sin planos topográficos.

Por otro lado, sondas enterradas en un suelo agrícola serían capaces de enviar información sobre humedad, acidez, cantidad de nutrientes o condiciones de siembra a la luna especial delantera de un tractor que circula por encima y que, por medio de realidad aumentada, visualizaría todos estos datos agrupados y sintetizados en gráficos.

El mundo de la publicidad, como no, sería un gran vencedor con esta mezcla de realidades. Quizá no tanto como en Minority Report, pero sí acercándose peligrosamente. Al entrar en un centro comercial, por ejemplo, y mediante un programa especial, toda la información de los comercios (ofertas, precios, comparativas, etcétera) se descargaría en nuestro móvil. Después, nosotros sólo deberíamos ponernos delante de una tienda, teléfono en mano, para visualizar todas esas características.

En lo que a educación se refiere, el innovador proyecto “Realitat3” (realidad al cubo), desarrollado conjuntamente entre la Conselleria d’Educació valenciana y el grupo de investigación LabHuman-I3BH de la Universidad Politécnica de Valencia, permitirá incorporar por primera vez tecnología de realidad aumentada al sistema educativo, de forma que el estudiante pueda, por ejemplo, ver un esqueleto humano en tres dimensiones.

El colmo del futurismo en realidad aumentada es el siguiente vídeo, con el que finaliza este post. La verdad es que para un rato puede ser divertido, pero vivir así siempre resultaría un poco caótico. Aunque la verdad es que el consumismo nos empuja hacia esos derroteros, pero espero que alguien frene esto antes de que suceda.

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FUENTE: La imagen de las gafas OLED es propiedad de The Lightworks y se encuentra bajo licencia Creative Commons con algunos derechos reservados.
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