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Érase una vez un cacharro feo, pero resultón

Cybiko Classic

Cybiko Classic

Corría el año 2000, aquel final de milenio que tantos quebraderos de cabeza trajo a los programadores informáticos, cuando apareció en los mercados ruso, japo y yanqui una suerte de aparato infernal destinado al público adolescente. Cybiko era una amalgama de PDA, Handheld PC, reproductor de MP3, aparato de mensajería y consola portátil de videojuegos. Un mucho abarcar y poco apretar que la fortuna quiso que desapareciera solamente tres años después. La culpa de su escaso éxito: una buena idea mal desarrollada.

Cybiko fue un proyecto del ingeniero armenio, afincado en Rusia, David Yang y su socio capitalista, un hombre de negocios norteamericano llamado Donald Wisniewski. La idea consistía en crear un instrumento tecnológico que imitara a los productos nipones de empresas como Bandai o Takara, a la sazón vanguardistas en estas lides y con una cuota de mercado más que interesante.

Este extraño gadget tuvo dos modelos diferentes, el conocido como Cybiko Classic (con dos versiones en su haber) y la secuela denominada Cybiko Xtreme. Una pantalla LCD sin retroiluminación producía una imagen bastante pobre y de baja calidad, y el teclado QWERTY era impracticable. Las capacidades que se quisieron potenciar al dirigir su estrategia a los adolescentes fueron la posibilidad de jugar a sencillos juegos de vídeo y, sobre todo, la de poder chatear entre dispositivos Cybiko en enormes salas de encuentro que permitían la conexión de hasta 99 máquinas.

Cybiko Classic y Cybiko Xtreme

Cybiko Classic y Cybiko Xtreme

La mayor baza de Cybiko fue la inclusión de capacidades de cliente y servidor de una conexión de radio bidireccional. Al encender el instrumento, éste era capaz de localizar a otros Cybiko en un radio de 300 metros (sin obstáculos de por medio). Entre los dispositivos conectados cabía la posibilidad de enviar mensajes de chat en tiempo real o, también, de jugar a juegos en red. Además, cada Cybiko hacía de repetidor hacia otros dispositivos en zonas más alejadas, por lo que, por ejemplo, una población con el suficiente número de instrumentos conectados podría haber estado cubierta en su totalidad por una red Cibyko.

Evidentemente, esta característica apasionó a los púberes del momento, ya que podían conectarse con cientos de personas a la redonda de una manera instantánea y, muy importante, totalmente gratuita. Asimismo, los juegos de Cybiko se podían descargar gratis de su página web (ya desaparecida), y las capacidades de conexión vía radio permitían jugar partidas multijugador con personas a decenas de metros de distancia.

Cybiko también fue una máquina social. Los usuarios tenían la oportunidad de rellenar su perfil con datos personales que, después, compartían con otros usuarios a modo de red radiofónica 2.0, y también permitía realizar búsquedas de amigos entre los Cybiko detectados, filtrando los resultados mediante variables parametrizadas de los propios perfiles.

Las primeras ventas de Cybiko fueron un rotundo éxito. Como decíamos, las intenciones de emular a los juguetes electrónicos japonés dieron buen resultado, no así la de desbancar a Game Boy. El mercado nipón era muy jugoso, y hasta el mismo nombre de Cybiko fue ideado como algo que resultara agradable a los oídos de los japoneses. El vídeo del anuncio publicitario del cacharro (a continuación) es un claro ejemplo de cómo de serio se tomó el tema de la imitación de la industria del sol naciente. Es un vídeo en perfecto inglés pero con un acento y un estilo japonés que, francamente, sobrepasa los límites de la sobreactuación friqui.

Imagen de previsualización de YouTube

El precio de Cybiko (129 dólares americanos) también ayudó a masificar su venta. Por otro lado, el sistema operativo del aparato (CyOS) era propietario de la empresa que lo fabricaba, sin embargo desde un primer momento se liberaron las especificaciones y herramientas necesarias para desarrollar aplicaciones y juegos para él. Además, era posible la programación directa en lenguaje C y en CyBasic (una versión del BASIC de toda la vida adaptada a las características de Cybiko), lo que propició la aparición de centenares de aplicaciones de terceros que, previa descarga de Internet, se podían incluir en el pequeño ordenador de mano.

La segunda revisión de Cybiko Classic incluyo la reproducción de MP3 e hizo aparecer una ranura para tarjetas del tipo SmartMedia con una capacidad máxima de 64 MB, por lo que los problemas de espacio iniciales, unidos a la nueva aparición de la música, se veían parcialmente solventados. La aparición de Cybiko Xtreme trajo consigo importantes mejoras internas (RAM, ROM, sistema operativo y capa de teclado) y también externas: diseño más ergonómico y reducido, más amplitud de búsqueda de dispositivos, micrófono y salida de audio. Así mismo, este segundo aparato permite la opción de compartir archivos (juegos, música, documentos, etcétera) entre usuarios; una especie de P2P del pasado con características de servidor de ficheros FTP.

Pero Cybiko se desinfló en pocos años. Todas sus buenas características fueron apisonadas por el cúmulo de defectos que llevaba aparejados. La pantalla LCD no retroiluminada ofrecía una calidad pésima de gráficos. Además, su teclado QWERTY tenía las teclas tan pequeñas que resultaba prácticamente imposible pulsarlas con los dedos, por lo que Cybiko venía acompañado de un lápiz de plástico para utilizar como puntero a la hora de escribir: el colmo de la velocidad mecanográfica tenía que ser aquello para chatear.

Por otro lado, las características que permitían a Cybiko conectarse a Internet (como el correo electrónico) obligaban a enchufar físicamente el aparato a un ordenador vía USB, con lo que de poco servía en la calle. Por último, comentar que la conexión de este ingenio a un PC, así como la actualización de juegos y programas, era poco menos que una misión imposible: continuos errores, cuelgues del sistema, desconexiones fortuitas, etcétera.

La empresa cerró definitivamente su web en el año 2006, pero tres años antes ya había dejado de producir el invento a causa del drástico descenso de ventas. La bajada del precio de los teléfonos móviles y su masificación entre los adolescentes jugó también un importante papel en la desaparición de Cybiko. A pesar de las últimas correcciones de diseño, el modelo aún se parecía más a un voluminoso walkie-talkie y, por supuesto, no gozaba de las prestaciones que un celular podía ofrecer a los jóvenes usuarios, incluso siendo más barato su uso.

Finalmente, la compañía fue vendida a la empresa francesa French Mobile Game. Desde su nacimiento hasta su muerte, Cybiko tuvo sólo tres años y medio para demostrar de lo que era posible, y no lo consiguió.

Actualmente todavía se puede adquirir algún Cybiko en webs de subastas o de venta de segunda mano, aunque probablemente a un precio más caro de lo que costaba en su origen. Y es que este gadget se ha convertido en artículo geek de coleccionista, y muchos retrofriquis se divierten jugueteando con él o desarrollando programas para él. Existen algunos sitios web de fanáticos nostálgicos que siguen en marcha, destacando sobre todos ellos Planet Cybiko, con una participación internauta nada desdeñable.

David Yang, el inventor de Cybiko, trabaja hoy día en la reconocida empresa ABBYY, el proveedor líder de software de conversión de documentos, captura de datos y lingüístico. Además, forma parte del consejo de administración de la misma. Su ex socio, Donald Wisniewski, está trabajando actualmente como director ejecutivo de CyberHull, una empresa especializada en la transformación de datos, contenidos, nuevos medios e iniciativas de publicación.

Me encantaría tener un Cybiko. Esa manía que tengo de guardar cacharros inservibles, coño.

Iniciar a los niños en el mundo de la programación informática con Scratch

Scratch

Scratch

Si eres un “developer, developer, developer!”, como diría Steve Ballmer, y tienes hijos pequeños, es muy probable que te agrade la posibilidad de que, en un futuro (o ya), tu retoño dirija sus pasos hacia el mundo del desarrollo informático. Puede parecer una misión compleja, teniendo en cuenta los entornos de desarrollo actuales tan avanzados, pero siempre hay alguien dispuesto a echarnos una manita de manera altruista y muy profesional.  

Scratch es una herramienta gratuita para que los más pequeños de la casa se inicien en el cruel mundo del desarrollo de software (sí, cruel he dicho). Si me apuras, los mayores que no tengan ni repajolera idea de escribir un programa informático podrían hacer uso también de ella para sus primeros pinitos, aunque en principio el software está diseñado para los niños entre 6 y 16 años. De todas las herramientas que conozco para iniciar a los pequeños en la programación, esta es la que más me ha gustado con diferencia por su facilidad de uso, su interfaz intuitiva y, sobre todo, porque su curva de aprendizaje tiene muy poco de curva y mucho de aprendizaje. (Por cierto, aunque parezca mentira, esto no es un post patrocinado ni nada por el estilo).  

Scratch se basa en scripts o guiones de acciones por lotes que se asocian a objetos (sprites) o escenas en pantalla. Los sprites son pequeños elementos visuales que representan una imagen o icono, no en vano Scratch está eminentemente preparado para que los niños aprendan creando una historia interactiva, un juego o una animación, es decir, que aprendan jugando. Cada objeto es susceptible de tener diversos disfraces o personalizaciones, así como sonidos asociados, lo que permite variar el objeto en función de determinadas circunstancias. Esto nos recuerda a la propiedad de los personajes de cualquier juego de cambiar su apariencia dependiendo de la dirección en la que caminen, si saltan, corren o pierden una vida.  

Pantalla principal de Scratch

Pantalla principal de Scratch

La característica más importante de Scratch es la falta de necesidad de introducir una sola línea de código para generar un programa. La aplicación funciona por medio de los denominados bloques, agrupados en paletas según sus características. Un bloque es una pieza o elemento que encierra una acción que puede ser de apariencia, de sonido, de movimiento, de decisión, de control, etcétera. Los bloques se arrastran de la Paleta de bloques al Panel de script, creando pilas o conjuntos de bloques que constituyen en sí mismos pequeños programas o subrutinas del programa general al que pertenecen.  

Por ejemplo, en la siguiente imagen se muestra un script que hará moverse el objeto formando un cuadrado en cinco ocasiones consecutivas. Entre cada acción se ha insertado un retardo de un segundo para apreciar bien los movimientos; además, el disparador del comienzo de la acción es la pulsación de la barra espaciadora.  

Script en Scratch

Script en Scratch

Como se puede apreciar, Scratch es sumamente sencillo de manejar. Simplemente habrá que ir arrastrando bloques de acciones para crear programas que afectarán a un objeto o a una escena completa. Cada objeto y cada escena tienen sus propios grupos de bloques que funcionan de manera independiente, ejecutando cada tarea en el momento preciso.  

Scratch dispone de bloques de acciones totalmente engarzados con la estructura de la programación “adulta” actual orientada a objetos, y ese es su mejor medio de presentación para el aprendizaje. Disponemos de estructuras de control, repeticiones y bucles, sentencias condicionales, empleo de variables globales y locales, manejo de cadenas de texto, listas o matrices unidimensionales de objetos, operadores aritméticos y booleanos, comparaciones, control de eventos, etcétera. Es más que posible desarrollar cualquier programa sencillo con Scratch, además de las animaciones y juegos a los que está orientado. Para estos últimos también gozamos de características implementadas de fábrica como el movimiento de personajes, el rebote de objetos o el control de colisiones.  

Además de todo ello, Scratch tiene una característica bastante interesante, que es la de subir al sitio web de la aplicación nuestras últimas creaciones para compartirlas con toda la comunidad (bajo licencia Creative Commons); y todo ello de una manera automática. Estas aplicaciones en línea se reproducen sobre un applet de Java, sin embargo, para ejecutar los programas en local deberemos tener instalada la herramienta en sí, ya que Scratch no dispone de un compilador al uso que nos permita generar un archivo ejecutable compatible con nuestro sistema operativo.  

Y para los más friquis también tenemos importantes noticias, ya que Scratch es capaz de conectar con los productos LEGO WeDo y dispone de bloques de acciones específicamente diseñados para interactuar con los motores de tus diseños de robótica. Simplemente habremos de conectar nuestro robot LEGO con el ordenador vía USB y generar el programa correspondiente desde Scratch con la misma facilidad que hemos comentado anteriormente.

En el siguiente vídeo (en inglés) se puede ver el desarrollo de una aplicación en Scratch que maneja un robot de LEGO WeDo con forma y movimientos de portero de fútbol.

Imagen de previsualización de YouTube 

¿Te he convencido ya? ¿Todavía no? Esto de Scratch parece salido de la mente de un padre rarito que quería que su hijo aprendiera a programar y le diseño una herramienta, ¿verdad? Pues espera a oír leer lo que sigue.  

Scratch es una herramienta multilingüística, gratuita y de software libre creada por el grupo Lifelong Kindergarten Group del MIT Media Lab, el departamento de tecnología y multimedia del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos. Está disponible para sistemas Windows, Linux y Mac OS X (qué pena de Solaris, pero nadie es perfecto), y es un proyecto dirigido por Mitchel Resnick y financiado por la National Science Foundation (Fundación Nacional de Ciencia) estadounidense, Microsoft, Intel, Nokia, Iomega y los consorcios de investigación del MIT Media Lab, además de otros organismos, universidades y empresas privadas.  

Es uno de los softwares educativos más reconocidos a nivel mundial y especialmente recomendado por el Observatorio Tecnológico del Ministerio de Educación español. Se utiliza en todo el mundo en muchos entornos diferentes: escuelas, museos, centros de aprendizaje, hogares, ayuntamientos…  

El 15 de diciembre de 2009, la comunidad web de Scratch contaba con más de 408.227 miembros registrados (95.033 de ellos habían colgado sus proyectos), con un total de 796.359 proyectos compartidos por la comunidad. El sitio web obtiene cerca de 7.000.000 de páginas vistas al mes. En el año 2010, la web de Scratch cuenta con más de un millón de proyectos alojados y compartidos (código fuente incluido). Además, cada cierto tiempo se celebra el Scratch Design Studio, un evento basado en desafíos que fomentan la creación y el intercambio de ideas y proyectos. Asimismo, disponen de una comunidad en línea exclusiva para educadores denominada ScratchEd.  

El éxito de la herramienta es tal que se ha desarrollado incluso algún que otro mod, o modificación alternativa derivada del original, basado en el código fuente de Scratch y que agrega nuevos bloques de funciones o cambios en la interfaz gráfica, siendo los más relevantes BYOB (programado por Jeans), Panther (por Panther Team) y Streak (de Billyedward).  

¿Cómo se te queda el cuerpo ahora? La verdad es que es la herramienta ideal a la disposición de niños y adolescentes para iniciarse en el mundo del desarrollo de software. Y hablamos de iniciarse, por lo que nadie espere conexión con bases de datos distribuidas, herencia y polimorfismo o recursividad; tampoco hay que pasarse. Aunque si piensas que  sólo vas a poder desarrollar estúpidas animaciones infantiles, te recomiendo que recorras la galería de proyectos destacados de la web de Scratch y visualices joyas como Sonic Advance 2, Piano~, 3D duplivert wave o Tarati.  

Scratch es la mejor opción para comenzar desde cero (from scratch, en inglés) y obtener una sólida base que permita posteriormente migrar a entornos de desarrollo más “serios”.

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